Condicionantes morales de la sexualidad

Condicionantes morales de la sexualidad

Mikel García Garcia 18 abril 2016

Fotografía de Jan Saudek fotógrafo y artista plástico nacido en Praga, entonces Checoslovaquia, el 13 de mayo de 1935

Introducción

En un post anterior de mi facebook se presenta una discusión sobre el impacto, dificultades y resultados, de una propuesta experimental de incrementar la frecuencia del sexo en la pareja, a diario, en un período prolongado de un año. Se evidencian varios aspectos, diferencias de género, impacto de la modulación religiosa y edad, confusión entre sexo y amor, ambivalencia en la presencia del cuerpo en la intimidad de la pareja, incremento comunicacional en la pareja tras el experimento,.. El post tuvo varios comentarios. El texto podéis verlo en “El País” (donde se publicó) y/o descargarlo en mi blog

Me ha parecido oportuno presentar algunos resultados de una investigación que realicé sobre “Dilemas morales”. Entre los cuales hay cuatro que aportan información que puede enriquecer estas reflexiones. El objetivo es, además, que el lector pueda reflexionar contrastando  los resultados del estudio con sus propias tendencias. Para ello sugiero que se contesten a los dilemas que presento más adelante, antes de pasar a la lectura de los resultados.

La investigación terminó en el 2009, con una muestra de 499 sujetos, entre 15 y 81 años, siendo el 55,7% mujeres y el 44,3% hombres. Junto a los dilemas se les preguntó sobre sus creencias religiosas, y rellenaron un cuestionario de personalidad (MCMI de Millon). Este diseño permite cruzar las respuestas a los dilemas con el género, las creencias, la cohorte de edad y la salud mental, para tratar de validar o rechazar la hipótesis del predominio, en la población, de un estilo prevalente de moral heterónoma en detrimento de la moral autónoma.

En el siguiente enlace puedes leer y descargarte un artículo que he elaborado. También puedes hacer comentarios tanto en el blog o en facebook.

Presentación de los dilemas que voy a referir en este artículo.

Presentación de los dilemas que voy a referir en este artículo.

1 Un día tienes la oportunidad de elegir entre acostarte una noche con una persona que es famosa y que deseas sexualmente con el compromiso de mantener ese hecho en secreto o pasar con dicha persona un día de modo que además de que seáis vistos en compañía puedas hablar de ello con quien quieras. ¿Qué elegirías?   Elige una  Me acostaría;  Pasaría el día

2 Como seguramente sabrás, las personas masoquistas gozan sexualmente sintiendo dolor o humillación. En caso de que convivan con una persona que posea rasgos o tendencias sádicas, sus relaciones son satisfactorias para los dos miembros de la pareja, y las repercusiones de ese dolor placentero son asumibles, en términos generales, para ambos.

El problema sexual aparece cuando uno de los dos miembros de la pareja no goza con tales actos. Por ejemplo, un individuo que conviva con una persona masoquista se ve en el dilema de causar dolor (algo que en sí mismo le repugna moralmente) para que su pareja goce.

Si tú te encontraras en una situación de ese tipo, ¿accederías a causar dolor a la persona a la que quieres o decidirías romper con ella a pesar de tu amor por creer que estás cometiendo acciones inmorales? Elige  una Accedería a causarle dolor;   Decidiría romper con ella

4 La emoción es una reacción psíquica que altera el equilibrio y el comportamiento racional de cualquier persona. Sin embargo, existen individuos capaces de dominarla, y nunca (o casi nunca) pierden el control de sus actos, mientras otros, en cambio, se dejan llevar por ella y realizan, bajo su efecto, acciones de las que posteriormente se arrepienten.

Imagínate que tu pareja, arrastrada por la emoción y el cariño que profesa a un antiguo/a amigo/a, y ante la insistencia de éste/a, apelando al afecto que aún existe entre los dos, comete un acto de infidelidad para contigo.

¿Lo/a perdonarías por el hecho de haber actuado con una gran carga emotiva? ¿O no lo harías por creer que podía haber controlado su emoción antes de realizar un acto que traicionaba vuestra mutua confianza? Elige una  Le/la perdonaría; No le/la perdonaría

7 Suponte que eres juez y en tu juzgado entra una demanda de una mujer que solicita utilizar el semen de su marido muerto para tener un hijo mediante inseminación artificial. Tú ignoras cuál era la voluntad del muerto al congelar su semen (podría ser, por ejemplo, para tener descendencia con otra mujer diferente a la suya), ya que sólo tienes como referencia la palabra de su esposa, sin que puedas contrastarla con ninguna otra.

Se te plantea el dilema de autorizar o denegar la inseminación artificial, basándote únicamente en razones éticas, ya que la ley no contempla específicamente un caso como éste. ¿Qué harías? Elige una Autorizaría la inseminación; No autorizaría la inseminación

Los dilemas requieren la elección de una respuesta del par posible y unos comentarios optativos. La respuesta elegida como “si”  se puntúa con (1), su par antitético como “no” (0),

Aproximación descriptiva de resultados

Aproximación descriptiva de resultados

Muestra válida.

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Solo los sujetos que emitieron todas las respuestas se incluyeron en la muestra (92% de todos los sujetos que contestaron).

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El rango en cada dilema oscila entre 0 y 1,  en el gráfico se observa que todas las puntuaciones están por encima de 0,5, entre 0,55 y 0,73. A mayor puntuación más intensidad en la variable. Se aprecia una diferencia entre géneros, que es significativa estadísticamente(al 95%) en las respuestas: Me acostaría; Decidiría romper con ella y Autorizaría la inseminación artificial. La diferencia no es significativa en la respuesta: Lo/a perdonaría

 Podemos preguntarnos, ¿Qué influye más en los resultados del gráfico? ¿La personalidad?, ¿Las creencias religiosas? ¿La edad?

A medida que se vayan presentando los resultados del análisis se irá respondiendo a estas cuestiones.

 

Resultados, análisis e hipótesis, basados fundamentalmente en el primer dilema

Resultados, análisis e hipótesis, basados fundamentalmente en el primer dilema

La identidad de género, la personalidad, y el estilo funcionamiento moral (heterónomo o autónomo), se construyen a lo largo del desarrollo psicoafectivo desde el nacimiento a la terminación de la adolescencia. La estructura de la identidad de género, y de la personalidad, ya están consolidadas, en su nivel fundamental, hacia los 7 años, el funcionamiento moral autónomo no lo está hasta el final de la adolescencia. Pero la complejización continúa, de modo que solo al final es cuando toda la estructura se consolida, de un modo coherente, en las tres variables. El desarrollo está condicionado por la genética, la epigenética, la información inconsciente colectiva, el apego y la vinculación a los humanos y seres vivos, la educación,…

A partir de la adolescencia el sujeto va experimentando, aprendiendo en la vida, y modulando su estructura, ejerciendo diversas tareas propias a las fases vitales, construyendo una identidad social,… En la última etapa de la vida las tareas atañen a la desidentificación y a la preparación a la muerte. Las etapas vitales requieren actitudes, valores y expectativas distintas. El sexo, las emociones primarias, el impulso epistemofílico (a conocer) y el trabajo, conducen a la vinculación a los sujetos, a los objetos, a la cultura, a lo social… y en toda esa complejidad se van consolidando sentimientos polares, amor-odio, satisfacción-insatisfacción vital, éxito-fracaso…Finalmente son las modalidades de sentimientos consolidados los que regulan la relación del sujeto con su mundo interno y externo.

Grado de patología de la personalidad.

 

Gráfico: La salud o patología en la estructura de personalidad.

A las personas sin experiencia clínica les puede sorprender el reducido porcentaje de “sujetos sanos”. Quiero precisar que aunque no haya síntomas psicopatológicos (ansiedad, depresión, hipocondría,…), la propia forma de ser un sujeto, su carácter, y aunque el sujeto lo valore de un modo positivo, en muchas ocasiones es en sí misma una manifestación patológica, que se mantiene en equilibrio inestable, pudiendo eclosionar síntomas claramente identificables como patológicos cuando el equilibrio se rompe, por algún desencadenante sea interno o externo, como suele ser el caso en crisis vitales.

He clasificado la muestra en cuatro categorías, de menor a mayor patología, un estudio detallado de los factores de personalidad (esquizoide, narcisista,…) se escapa al objeto de este artículo. Aunque voy a presentar unos perfiles.

Los que correlacionan positivamente son tres y el histriónico destaca por la significatividad estadística.

Un estudio factorial de las variables de personalidad de los sujetos que eligen acostarse, detecta cuatro factores.

El factor que he denominado dependiente-histriónico, es el que predomina en el sano, indica que el sujeto tiene un balance equilibrado en libido oral y genital. El segundo factor en el sano es histriónico-narcisista. El sano está alejado de componentes borderline y más aún del factor Compulsivo-paranoide-delusivo.

Los neuróticos tienen una distribución variada y de poco peso en todos los factores. Los fronterizos destacan en el factor borderline y los psicóticos puntúan alto en todos los factores.

Las diferencias entre géneros no son significativas estadísticamente aunque se observa en las mujeres un mayor nivel de patología, al tener estas un mayor porcentaje de fronterizos y un menor porcentaje de neuróticos, que en los hombres.

Grado de creencias religiosas que los sujetos tienen en la actualidad.

Existen diferencias significativas en los géneros en “no creyente” y “religiosidad”. Más hombres no creyentes y de los que creen pocos en “religiosidad”. Las mujeres puntúan más en religión, aunque las diferencias con los hombres no son significativas a nivel estadístico.

Religiosidad recoge a los sujetos que han manifestado tener creencias religiosas pero sin estar ligados a religiones estructuradas, o tener sentimientos de una religiosidad humana. Es interesante señalar que la religiosidad tiene un sentido de “re ligare” de re-unir distintos aspectos de la existencia. Podría tener más conexión con una actitud de “eros” con el que la mujer puede estar más cercana.

Teniendo en cuenta que el más del 95% de la muestra fue aculturada en la religión católica y que la respuesta al grado de creencia se refiere a las creencias actuales, se infiere que  bastantes sujetos se han vuelto no creyentes o creen en una religiosidad no inserta en una religión.

         Edad

Edad Media Desviación estándar
Hombres 41,46 10,443
Mujeres 42,36 9,975

 

Para estudiar el efecto de la edad se ha distribuido la muestra en dos grupos según sean menores o mayores de la edad media de su género.

Grupo de edad menor media Grupo de edad mayor media
Media Desviación estándar Media Desviación estándar
Hombre 31 6 51 6
Mujer 32 6 52 5

La diferencia de edad entre subgrupos es 20 años, que equivale a una generación.

Del estudio de la edad se infiere que ambos géneros tienen una edad media y una distribución, en edad, similar en la muestra, aunque las mujeres son un poco mayores. También se infiere que los más jóvenes son menos creyentes, y que su religiosidad, es bastante menor que la del grupo de más mayores. Sin embargo,  la creencia en religiones,  puntúa prácticamente igual, en ambos grupos de edad.

Las diferencias en los géneros, tanto del nivel de patología en la estructura de la personalidad, como de las creencias religiosas y de la edad, confluyen sinérgicamente generando un incremento en la posición de las mujeres en “no se acostaría”. Esto hace difícil precisar la influencia de cada variable.

Integración de variables

Para discriminar el peso de cada variable en el conjunto, las cruzamos en agrupaciones de categorías.

Cruzando grupos de edad con personalidad tenemos este resultado.

Hombres Mujeres
Se acostaría Edad menor media. Sano 100% 100%
Edad mayor media. Neurótico 51,8% 52%
No se acostaría Edad mayor media. Sano 75,0%
Edad mayor media. Fronterizo 54%

Los hombres y mujeres se comportarían igual, acostándose, cuando son del grupo de menor edad y sanos, y cuando son del grupo de edad mayor y neuróticos. Las mujeres de mayor edad y fronterizas no se acostarían. Llama la atención que tampoco lo harían los hombres de mayor edad y sanos.

Estos datos tienen interés. Se puede hipotetizar, en base a la experiencia clínica aunque de estos datos no se puede concluir nada válido estadísticamente, que los sujetos sanos, presumiblemente con un estilo de moral autónomo, puedan estar libres de una compulsión sexual en su búsqueda de relación y conocimiento. Mientras que los sujetos con mayor nivel de patología o canalizan la sexualidad para salir de la represión buscando placer y relación que regule el malestar (sobre todo en neuróticos), y cuando el nivel de patología es  mayor reprimen la pulsión sexual o la subliman (erotizando la relación), en este caso se sirven de los códigos morales para justificar sea la represión o sea  la sublimación.

Los estudios clínicos, sociológicos y antropológicos ponen de manifiesto un nivel mayor de represión sexual, de inhibición cultural, en la mujer, y que este hecho se ha ido incrementando en el transcurso de la historia desde comunidades matriarcales, en paleolítico, hasta el  predominio actual del patriarcalismo.

Cruzando creencias con personalidad tenemos este resultado.

Hombres Mujeres
Se acostaría No creyente. Sano 100% 100%
Religiosidad. Neurótico 76% 70%
No se acostaría Religión. Neurótico 53% 75,9
Religión. Fronterizo 66% 78%

 

Se infieren, sin significatividad estadística, las siguientes sinergias asociativas:

  1. Se acostaría con  “No creyente y sano”. Un 100% de los casos. Igual en hombres y mujeres.
  2. Se acostaría con  “Religiosidad  y neurótico”.  Entre un 70 y 76 % de los casos. Mayor en hombres que en mujeres.
  3. No se acostaría con  “Religión” tanto en hombres como mujeres. Con la particularidad de que el aumento de patología de la personalidad incrementa, en ambos géneros, la inclinación a “no acostarse”, repercutiendo más en las mujeres quienes tienen un mayor nivel de patología en la personalidad.

Para no acostarse la variable que mayor influencia ejerce es la religión, y a mayor distancia le sigue la patología de la estructura de la personalidad, teniendo la edad poco peso.

Parece que el mayor nivel de asociación de la religión se produce a medida que aumenta la patología de la estructura de la personalidad. Teniendo en cuenta que el más del 95% de la muestra fue aculturada en la religión católica, parece inferirse que hay una asociación entre la continuidad en la creencia en la religión y el nivel de patología en la personalidad que fija esa asociación haciéndola más difícil de modelar por las experiencias de vida.

A diferencia de la religiosidad, de ámbito privado, la religión es un sistema de creencias y un conjunto de deberes; la religión difiere de la creencia privada en que se trata de «algo eminentemente social» (Émile Durkheim), con su estructura  compleja.  En muchas religiones la estructura se va alejando de la religiosidad, a medida que hay más distancia desde su fundación, e incrementando las dinámicas de poder y dominación de las conciencias.

Se pueden conjeturar diversas hipótesis explicativas de estas asociaciones entre religión, patologías de la personalidad y elecciones en los dilemas morales.

1.- La patología de la personalidad se va instaurando por diversas razones previas e independientes de la religión. La patología genera sufrimiento y confusión. El sujeto se encuentra con un marco explicativo del sufrimiento, que la religión dota de significación, con sus relatos míticos y expectativas de futuro frente al dolor y la muerte. El sujeto se aferra a la religión como marco segurizante y contenedor frente a la patología, para calmar angustia, y utiliza las normas morales para reprimir sus impulsos y deseos ocultos.

En esta hipótesis la religión se valora como algo positivo. Gracias a ella los sujetos tienen menos psicopatología, están más adaptados y sufren menos.

La validación de la hipótesis se fundamenta en una creencia: que los contenidos religiosos son reales, existe un dios o dioses, un más allá de la muerte, un sistema de premios y castigos en función del cumplimiento de unas normas morales,…

Sin validación esta hipótesis se reduce a conferir a la religión un valor compensatorio, similar al de otras prácticas, como el soporte social, los psicofármacos…

2.- La religión favorece la patología de la personalidad al atribuir a los impulsos naturales de conocimiento y sexualidad, una connotación negativa y pecaminosa. Esto confunde, limita las posibilidades del desarrollo, frena la exploración, la autonomía, genera dependencia de relatos explicativos. Los relatos fijan el pensamiento en un estadío mágico-concreto, y le impiden evolucionar hacia el pensamiento lógico abstracto y al pensamiento terciario.

En esta hipótesis la religión se valora como algo negativo. Un “el opio del pueblo”. Gracias a ella los sujetos también tienen menos psicopatología, están más adaptados y sufren menos, al carecer de consciencia real de su alienación.

3.- Mediante la represión que ejercen los adultos sobre los infantes aplicando la moral heterónoma de sus creencias religiosas, se inhiben los mecanismos del desarrollo que orientarían este hacia una gestión autónoma de su existencia. Se produce confusión, angustia y necesidad de modelos explicativos del sufrimiento. La religión aporta el relato explicativo y con este se contienen síntomas psicopatológicos.

Conclusiones.

Conclusiones.

Este estudio aporta algunos datos claros y significativos, aunque no suficientes para afirmar con veracidad la validez de ninguna de las hipótesis presentadas. Se requiere una elaboración más compleja integrando información clínica y de estudios antropológicos.

Enumero algunas basadas en datos que están más claros.

Las mujeres son más religiosas, este dato concuerda con multitud de estudios. Sin embargo es interesante la distinción entre religión y religiosidad en este estudio, en esto es novedoso. Mientras que los hombres están más polarizados entre no creyentes o religión, las mujeres se diferencian en puntuar también en religiosidad, aunque su puntuación sea mayor en religión. Creen en algo más que los hombres.

Las generaciones más jóvenes son menos creyentes y tienen menos religiosidad, aunque su puntuación sea similar en religión.

Los dos puntos anteriores apuntarían hacia una merma del eros también en la mujer.

Las mujeres tienen un mayor nivel de psicopatología y parecen funcionar siguiendo más los imperativos de la moral religiosa.

El nivel de psicopatología es similar en los más jóvenes o más mayores. Dato preocupante. Tanto por el lado de los jóvenes, como por el de los mayores. A pesar del mayor nivel de conocimientos actuales sobre las condiciones saludables del desarrollo no se objetiva mayor nivel de salud en la estructura de la personalidad. Más teniendo en cuenta que lo habitual es que los sujetos vayan incrementando su psicopatología a medida que envejecen.

Estos datos abundarían en la hipótesis de un funcionamiento heterónomo de la moral prevalente en la población que necesitaría normas claras a las que atenerse para funcionar. Lo que se traduce en una respuesta a este dilema moral de “no acostarse” (a pesar de la garantía de confidencialidad) pues es lo más coherente con las normas morales sociales y, sin duda, religiosas.

Los sujetos más sanos parece que tienen más capacidad de moral autónoma, tanto por estar más distanciados de la religión, como porque parecen ser más autónomos, con desidentificación, de sus pulsiones internas. Esto último se deduce del dato de que los sujetos sanos del grupo de edad mayor tampoco se acostarían.

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No hay diferencia entre hombres y mujeres sanos salvo en Lo/la perdonaría, la mujer perdona más.

lo perdonaría
Hombre 42,9%
Mujer 57,1%

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Hipótesis sugerentes

Hipótesis sugerentes

Se puede discutir si las diferencias de género detectadas son contingentes a las condiciones sociales o son constitutivas de las particularidades reales de cada género. Me inclino por la contingencia: Las mujeres tienen un mayor nivel de represión sexual y adoctrinamiento moral; la evolución de las comunidades hacia el patriarcalismo, con sus relatos mítico explicativos en los que las religiones tienen mucha influencia. Por ejemplo son muy distintos los mitos de creación del hombre entre los yanomami (que conocí en expedición antropológica a Puerto Ayacucho Venezuela 1992)  y los cristianos.

El impulso sexual se orienta a la relación con un “otro”. Hay diversas posiciones para explicar esto. En algunas el otro es un “objeto” al que se busca para obtener una descarga libidinal y obtener placer, siendo el fin del impulso la descarga de la tensión. En otras la finalidad primordial del impulso sexual es construir los vínculos intersubjetivos. En otras la es la regulación energética del organismo. En otras la finalidad del impulso sexual es el acceso a lo trascendente, la relación con el otro trasciende a ambos sujetos y los conduce a la dimensión espiritual.

Todas estas explicaciones aportan información válida para explicar una parte del proceso y su validez aumenta en cuanto se las contempla en relación a las tareas a desarrollar en las etapas vitales. Aunque con matices propios todas coindicen en afirmar que la represión sexual va a tener consecuencias negativas para el desarrollo saludable del sujeto.

La represión mayor en la mujer, y de lo femenino en el hombre, afecta a las crianzas de los nuevos infantes (experimentarán vínculos poco saludables), envía el “eros”, al inconsciente reprimido, a la sombra,.. (En detrimento del re-ligare),…

Las propuestas patriarcales parecen una broma producto de “formaciones reactivas”. Sacerdotes hombres que se visten de mujer y hacen votos de castidad. Conceptualizaciones de que el chamanismo (masculino) es un modo de buscar el religare, de integrar lo femenino. “Complejo de edipo” como constructor del psiquismo humano, se llega a afirmar que las comunidades donde no se da, no son humanas. Identidades de género simples y excluyentes. Visiones patriarcales que tratan de elevar a universales esas “formaciones reactivas” que solo explican una visión parcial de la realidad, aunque sea muy extensa y predominante.

Existieron y todavía las hay en ciertas regiones del planeta comunidades (últimamente estoy revisando los estudios en la región China de Yunnan en las que el confucionismo no ha aplastado el taoísmo) en las que las funciones de religare las ejercen las mujeres (sacerdotisas, chamanes,…). La organización social, las relaciones entre géneros son muy distintas a las que experimentamos en el patriarcalismo.

Continuación del trabajo

Continuación del trabajo

Para el lector. Lo que le haya sugerido la lectura le puede llevar a amplificar la información tanto en la búsqueda externa como interna, que en definitiva es la más importante. ¿Qué sueños ha tenido que puedan estar asociados? Si quiere mandarme sugerencias, críticas, comentarios, serán bien aceptadas.

Por mi parte iré completando el estudio de otros dilemas, y la integración de estos con otras investigaciones de campo que he realizado como “percepción social de la muerte”, con la clínica y con la antropología.

En este enlace puedes leer parte de un texto “Sexualidad y transpersonalidad”  que escribí de 1992. Es antiguo y parcial para lo que hoy considero, pero sigue teniendo cierto interés y es lo único que tengo redactado.

19 abril 2016. Mikel Garcia Garcia

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