Viajar siendo mujer

Viajar siendo mujer

Viajar siendo mujer, cosas útiles

Carmen Rodriguez González

Manuscrito

Me viene a la memoria alguna de esas películas donde se muestra a una mujer que viaja, podríamos situarla en el siglo XIX o principios del XX, mujer inquieta, probablemente de la burguesía, probablemente en un viaje a África o al Ártico como le sucede a la protagonista de la película “Nadie quiere la noche”. Aparte de considerarla una buena historia contada de la mejor manera por Coixet, su directora, en ella vemos a una Juliette Binoche emprendiendo esa dura travesía cargada con un baúl que contiene joyas y trajes de lo más elegantes. Cada vez que veía en la pantalla cómo sacaba uno de esos vestidos yo quedaba perpleja. En aquel tiempo y con muchos menos medios de los que ahora existen,  las mujeres transportaban todos sus útiles para conservar su estética allá donde fueran:  sabana africana, duras nieves del Polo… Y no es sólo ficción, realmente lo hacían así.

La historia, basada en hechos reales, cuenta la dura travesía que realizó Josephine Peary (Juliette Binoche) por el Ártico a principios del siglo XX en busca de su marido, el explorador estadounidense Robert E. Peary.

En el film se puede ver la transformación interna que tiene esta mujer acostumbrada a una vida burguesa, a su comodidad y lujos y digamos también a la banalidad que da la falsa percepción de sentirte por encima del sufrimiento. Resulta muy interesante observar cómo las circunstancias le obligan a ir abandonando la superficialidad de su mundo para entrar a relacionarse con la vida de una manera mucho más real y comprometida en el sentimiento. El resultado es una mujer mucho más natural, despojada de artificios, reducida por la naturaleza a reconocer  la insignificancia humana, obligada a desterrar su soberbia y desde esa perspectiva, quedarse en lo  verdaderamente importante.

Siendo consciente de que no es exactamente lo mismo, voy a tomar esta comparación para poder hablar de cómo nos enfrentamos como mujeres, qué dudas pueden surgir en los aspectos prácticos de preparación de un viaje. Por la experiencia que he ido teniendo a lo largo de mis viajes lo práctico y lo funcional está en consonancia con lo que el viaje y el destino en sí te permite y con tu capacidad de renuncia. De manera que me hago la pregunta de si la forma en que te enfrentas a esta preparación previa no está operando ya  y revelando tu disposición para ser influida y transformada internamente por el viaje.

El cabello, utilidades

Una de las preocupaciones en los viajes puede ser el aspecto del cabello, un pelo difícil de manejar,  tendente al frizz que aumenta mucho de volumen con los climas húmedos,  a algunas mujeres les resulta una afrenta. En lugares húmedos, islas, selvas, ya sea en Asia, África o América, puedes olvidarte de la recurrida plancha porque el peinado no te va a durar nada. Se consigue reducir el encrespamiento con una espuma moldeadora o un gel, a elegir entre los numerosos que hay en el mercado. Mejor si te tomas unos días antes para ir haciendo pruebas con el peinado. En lugares secos, en Tanzania por ejemplo, no te encuentras con humedad porque estás mayormente por encima de los mil metros de altura, pero también puedes olvidarte del secador y de cualquier aparato eléctrico porque los campamentos disponen de luz eléctrica pero con poca potencia por estar abastecida por transformadores. Esta limitación aunque pueda fastidiarte te hace considerar el medio donde te encuentras y apreciar todo el trabajo que supone hacer llegar hasta el Serengeti  la electricidad y el agua para permitirte una cierta comodidad. En un ejercicio de mimetizado con el medio ¿por qué no soportar y asumir tu propio aspecto al natural aunque difiera de los habituales y encorsetantes cánones de belleza?  Podemos también alargar el lavado del pelo preservándolo con pañuelos o gorros, llevándolo en recogidos o atreviéndote con unas trenzas africanas que si la forma de tu rostro lo permite, te darán un toque de exotismo. Son muy prácticas, la gente que las lleva cuenta que pueden aguantar quince o más días sin lavado e incluso para que te aguanten más puedes lavar sin mojar la raíz para que no se deshagan. Se pueden hidratar con los aceites en spray que venden para ello, normalmente llevan compuestos naturales como aceite de almendras y aloe vera.  Usarlos sobre el cuero cabelludo evita la sequedad y tirantez.

Prendas socorridas y otros útiles imprescindibles

Los pañuelos. Sirven para el cuello, para protegerte del brutal cambio de temperatura que se produce al pasar de un exterior caluroso a un autobús o coche con el aire acondicionado al máximo, pueden evitarte faringitis y laringitis. Sirven para la cabeza, protegen tu pelo y tu peinado en zonas de polvo. Te van a servir en los templos musulmanes que te obligan a cubrir la cabeza y a cubrir los hombros. Sirven para anudarlos a estilo vaquero, tapando la nariz, para aquellas personas alérgicas al polvo y también te salvan de respirar los fuertes gases en visitas a los volcanes  y de la contaminación en ciudades. Hay gente que lleva mascarillas quirúrgicas. En Asia las mascarillas textiles de dibujos estampados variados a juego con los guantes son última moda para las chicas.

El pareo o pañuelo grande. No sólo para playas y piscinas, te saca de apuros en los templos hinduistas que piden llevar las piernas cubiertas tanto a mujeres como a hombres. Te sirve para cubrirte cuando refresca en el amanecer o en la noche y también para cambios extremos y rápidos de temperaturas. En climas más frios sirve también llevar una mantita fina acrílica, similar a las que te proporcionan en los aviones, no pesa nada y calienta mucho.

Toalla pequeña de algodón.  Si la mojas, en climas calurosos te proporciona alivio y rebaja el calor pasándola por la frente, la cara y también si la llevas colocada sobre el cuello.

Toalla de viaje de microfibra. Muy livianas en peso y de rápido secado.

Saco sábana. Siempre puedes usarlo si no te dan confianza el aspecto de las sábanas.

Incienso

Unas varitas o unos conos para poder quemar en lugares interiores, habitaciones, donde notas el ambiente muy cargado.

Espirales

Contra los mosquitos, pesan y ocupan poco, para el beneficio que pueden producir. Las picaduras pueden ser muy molestas y en algunos lugares con riesgo de enfermedades.

La menstruación

Llevar en el equipaje lo que sueles utilizar resulta lo más practico. De todas formas si necesitas comprar, toallitas absorventes, compresas y tampones se encuentran en cualquier parte del mundo. Existen también alternativas ecológicas como la copa menstrual, un dispositivo flexible,  que para aquellas alérgicas al látex, también está disponible en silicona médica o quirúrgica. Se introduce en la vagina y retiene el flujo hasta por 12 horas, luego se extrae, se lava y se puede volver a utilizar. También existen tampones de esponja marina natural que se pueden lavar y volver a utilizar. Otra opción son las toallas femeninas de algodón lavables para usar durante la menstruación y unas más pequeñas para usar el resto de los días.

Aprovecho este apartado para hacer una reivindicación femenina. Hace pocos días leí una noticia que comentaba que  las autoridades de un templo hindú en la India habían prohibido la entrada a las mujeres hasta que  no se inventara  un detector para la menstruación. La prohibición se basa en la creencia de que la mujer es impura cuando está menstruando. Algunas religiones como el hinduismo, el islam, no permiten a la mujer acudir al templo o a la mezquita en esos días. Algunos sanadores hindúes y africanos también consideran que la mujer no puede ser tratada si tiene la regla. Esta reserva para la mujer, creo que tiene una explicación: en las sociedades antiguas matriarcales, los antiguos egipcios, los celtas, los nativos americanos, el sangrado formaba parte especial del ciclo del cuerpo femenino, incluso las mujeres podían disminuir su actividad social o hacer un retiro para meditar en ese tiempo que consideraban de mayor sintonía con su naturaleza y su poder espiritual.                               En las sociedades patriarcales esta condición sensible de la mujer se teme por una dificultad en el hombre y también en algunas mujeres, para poder relacionarse internamente con su propia sensibilidad y desde ese temor se demoniza a la mujer y se la ataca.

Problemas con los sofocos

Los sofocos producidos por los cambios hormonales, dependiendo del nivel de tolerancia de la mujer y de la adaptación a ellos, en la vida diaria se pueden ir soportando, en un viaje pueden llegar a ser insoportables, más aún, si estamos en un destino caluroso. Para las mujeres que los sufren, recomiendo los dos productos  naturales, no hormonales, que conozco: Menovital, comprimidos que combinan en su fórmula vitaminas, minerales e hierbas fitoestrogénicas. Se toma a diario y los resultados son inmediatos.

El otro producto es Serelys, compuesto de polen de abejas que es rico en prostaglandinas, ácidos grasos, vitaminas y minerales. Para este producto según sus estudios, los resultados pueden aparecer a partir de las dos semanas de tomarlo pero se obtienen mejores resultados a partir de los dos meses. Conviene empezar a tomarlo con antelación.

Depilación

Sabemos que el vello facial necesita un repaso diario, las pinzas para las cejas son imprescindibles y muchas las emplean también para el bigote. Es importante un espejito con el aumento que por tu vista necesites. La crema depilatoria también es una alternativa para el vello de la cara. Para axilas también se puede usar  y mucho más práctico resulta la recurrida cuchilla de afeitar. Hay mujeres que se oponen a cargar en la  maleta la cera para depilar o la epilady, prefieren dejar crecer el vello de las piernas. La estética puede quedar supeditada a la comodidad. Ayuda el anonimato y esa libertad que proporcionan los viajes que casi te hacen sentir “ser otra”.

Para las que les preocupe el vello en general y particularmente el de las piernas, preparándose de presupuesto y tiempo, con un año pueden verse resultados reduciéndose su aparición mediante la depilación laser.

Maquillaje

Este apartado va a ser muy corto. No resulta nada práctico llevar crema de maquillaje, sombra de ojos… en climas cálidos y húmedos no sirven de nada. Un lápiz delineador de ojos y un brillo o protector de labios será suficiente. Mantener la hidratación labial sí es importante y también el rostro y cuerpo con nuestra crema habitual.

Resumiendo

Al final, como todo, depende de tus preferencias en el viaje, también de tu actitud. La actitud “turista” te condiciona a cargar con demasiadas cosas porque viajas con todo lo que en casa te proporciona comodidad y protección. La actitud “viajera” te coloca en una posición de apertura a la experiencia  transformadora del viaje que implica asumir el riesgo de un posible cambio interno. Siendo esto el foco principal, todo lo demás resulta secundario  y se puede renunciar a elementos que en la vida diaria te pueden dar una cierta seguridad.

Carmen Rodríguez González

 

 

Preparación, de la salud, para el viaje

Preparación, de la salud, para el viaje

Preparación, de la salud, para el viaje

Algunas consideraciones

Mikel García Garcia 2011

Introducción

Un viaje es un factor estresante. Aunque suponga realizar un deseo el sujeto va a experimentar un cambio en sus condiciones habituales de vida: Sus costumbres, sus ritmos de comida, sueño, de funcionamiento intestinal…

Si se suma a ello elementos derivados del estilo de viaje, distancia, cambios de husos horarios, jet lag,… el estrés es mayor.

El estrés vuelve al sujeto vulnerable por, cansancio, deprivación del sistema inmunitario, y susceptible de no superar la exposición a bacterias, virus, que le llegan desde el aire, el agua, alimentos diversos que cambian su flora intestinal y pueden cargar el organismo de sustancias no habituales. Todo ello  requiere esfuerzos renales, suprarrenales y hepáticos para depurarlos,… Es decir, se pueden sufrir enfermedades infecciosas o reacciones alérgicas o tóxicas.

 

La preparación habitual, a veces es NADA! y la más frecuente buscar información en Sanidad Exterior sobre la prevención de enfermedades infecciosas mediante vacunas o tratamientos preventivos para el paludismo…

Nadie desea tener una enfermedad o accidente en un viaje, pues le va a condicionar el mismo, pero aunque parezca increíble mucha gente no se prepara adecuadamente para estar preparado y con reservas para poder superar las incidencias. Sin embargo si se preparan para tener los tipos de enchufes necesarios, las baterías necesarias, incluso llevando cargadores solares para los móviles, el tabaco,…

Tampoco es extrañar ya que mucha gente no conecta con las condiciones reales de su salud ni la mantiene. Además se suele ser dependiente del sistema sanitario y, en un viaje, esos soportes externos no van a estar o van a ser difíciles de conseguir.

Las razones de esa falta de contacto con la propia salud son muchas, desde la falta de tiempo, hasta el narcisismo que idealiza la propia vitalidad negando los déficits derivados del envejecimiento,…

Hay, los menos, pues en esa posición es difícil hacer un viaje, excesivamente hipocondríacos que se cargan de exceso de medicaciones “por si acaso”.

Lo que conviene es hacer una evaluación suficientemente “buena”: adaptada a las condiciones y necesidades personales y al tipo de viaje a realizar.

En este texto solo comento algunas cosas útiles desde mi experiencia con la intención de promover reflexiones sobre la salud en general y el disfrute real de los viajes.

Prevención de enfermedades infecciosas

La vacunación a veces obligatoria como la “Fiebre amarilla”, al margen de su eficacia clínica (nula actualmente) puede ser imprescindible llevar el certificado pues en alguna frontera pueden obligarte a ponerla “in situ” lo cual, además del coste y pérdida de tiempo puede producir reacciones postvacunales o problemas derivados de la “higiene” de la inoculación.

En general estar vacunado puede generar un efecto de “falso positivo”: una convicción de que se está suficientemente defendido contra las enfermedades infecciosas. Esto conduce a bajar la guardia y no prestar suficiente atención a las medidas preventivas de higiene las cuales son absolutamente imprescindibles a pesar de la vacunación. Nunca se sabe si la vacunación ha provocado una respuesta inmunitaria efectiva con producción de los anticuerpos o “memoria celular” necesarios y aunque lo haya hecho las condiciones generales de estrés el sistema inmunitario puede funcionar deficientemente.

Es necesario informarse de las enfermedades endémicas y saber qué medidas de higiene hay que implementar. Hacer una alimentación que facilite el funcionamiento del sistema inmunitario: vitamina C,…

Botiquín

Conociendo las tendencias propias de alteración de la salud, cefaleas, estreñimiento, alergias,… y sus enfermedades crónicas hay que llevar un botiquín apropiado al viaje y personalizado.

El botiquín puede incluir productos preventivos (Contra Jet lag, contra el mal de altura, desinfección del agua…), o de tratamiento sean homeopáticos, alopáticos….

Yo suelo llevar un botiquín más amplio, cuando viajo con otros, pues mi experiencia de médico y de viajero que ha visto muchas cosas, me hace ser prevenido. Por mi propio interés más vale tratar a algún compañero a tiempo que arriesgarme a retrasar el viaje del grupo. Son bastantes las veces que mi botiquín ha servido para esas funciones.

Preparación física

Ir en buenas condiciones de salud. Sin anemia, sin avitaminosis,… Con resistencia física. Al menos un entrenamiento aeróbico y al menos desde un mes antes. El modo de hacerlo depende de las condiciones de partida de cada uno y de los medios disponibles.

Mal de altura. Descripción

Mal de altura. Descripción

Mal de altura. Descripción

Descripción del mal de altura. Causas. Fisiología. Prevención y tratamiento

Mikel García Garcia 2009

Introducción

Mal de altura, ¿qué es exactamente? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Qué precauciones debemos tomar para no arruinar nuestro viaje? ¿Es posible evitarlo?

La primera descripción del mal de alturas conocida se sitúa en el año 326 a.C. cuando Plutarco expone, en “Vidas Paralelas”, las incidencias de la expedición de Alejandro hacia la india, y cita textualmente “… pero el mayor peligro fue la falta de provisiones y la inestabilidad y ligereza de la atmósfera..”

Los Chinos 100 años a.C. citan las cordilleras de la zona montañosa de Txi-Pin con los nombres de Montañas del mayor y menor dolor de cabeza, en clara referencia al hecho de que todos los que por allí pasaban padecían dolor de cabeza, vértigos y vómitos, en mayor o menor grado. Hasta llegar a finales del siglo XVI, en que encontramos las primeras descripciones científicas del mal de alturas.

El jesuita José de Acosta describió de manera muy expresiva los padecimientos del mal de altura en un relato considerado como clásico: “… Noté un dolor de cabeza tan terrible que incluso pensé que iba a caerme del caballo estrellándome al suelo… inmediatamente después vinieron tales náuseas y vómitos que creí, en el esfuerzo, que iba a perder incluso el alma…”

En 1891 Guglielminetti, relata el proceso y fatal desenlace del joven médico Dr. Jacottet que en su afán de permanecer cerca de la cima de Mont Blanc, para estudiar y describir la evolución de su propia enfermedad de altura, de la cual estaba convencido que podría librarse sólo por su fuerza de voluntad .

Barcrof publica más descripciones sobre el mal de altura, consideradas también excelentes; Ravenhill, en 1913, ya apunta la posibilidad de que el mal de altura se presente de dos maneras diferentes, graves y en ocasiones de evolución fatal: una forma cardiaca que cursa con congestión pulmonar, y una forma cerebral con manifestaciones nerviosas. Houston, en 1960, describe con más detalles el edema pulmonar de altura.

El mal  agudo de montaña (MAM

Es una reacción fisiológica causada por la poca adaptación de nuestro organismo a la falta de oxígeno, cuando ascendemos rápidamente a altitudes superiores a los 2400 m. Y a partir de los 7500 m, comienza la llamada Zona de la Muerte, donde solo se puede permanecer algunas horas.

Causas

El mal agudo de montaña es causado por una reducción de la presión atmosférica y niveles más bajos de oxígeno a grandes alturas.

Esto se debe a que, cuanto más ascendemos disminuye la presión atmosférica y la presión de oxígeno, lo que provoca que inspiremos menos oxígeno, causándonos hipoxia (falta de oxígeno en la sangre).

A partir de los 2800 msnm (metros sobre el nivel del mar), se empieza a notar la disminución de la presión atmosférica. A partir de los 4800 msnm la disminución de la presión parcial de oxígeno es muy notoria. Ya no se encuentran viviendas habitadas permanentemente por el hombre. Empieza entonces una zona de deterioro progresivo donde no es posible la vida del humano de una manera prolongada. Nadie puede sobrevivir indefinidamente por encima de los 4.800 msnm  por disminución del metabolismo con una pérdida constante de peso que obligaría a descender a cotas inferiores.

Y al alcanzar los 7500 m la presión atmosférica es tan baja que al sistema respiratorio se le torna muy difícil conseguir oxígeno, y si no se está muy bien aclimatado, puede llevar a la muerte. Solo montanistas muy experimentados pueden superar los 7000 m y entrar a la Zona de la Muerte, pero pueden hacerlo por poco tiempo.

Cuanto más rápido ascienda a una mayor altitud, mayor será la probabilidad de padecer el mal agudo de montaña.

Hay mayor riesgo del mal agudo de montaña si:

Vive en o cerca al nivel del mar y viaja hasta una gran altura.

Ha tenido la enfermedad antes.

 

Los factores ambientales juegan un papel de primordial importancia:

Factores climáticos. Dentro de los cuales se encuentran el descenso de la temperatura ambiental a medida que se gana altura. La disminución de la humedad relativa y/o absoluta del aire presente en la montaña es capaz de sustraer del cuerpo mucho más vapor de agua que el aire de las zonas situadas a bajas alturas. La irradiación solar que suele ser de ordinario mucha más intensa que en las llanuras. El viento aumenta también en la altitud pues se encuentra ampliamente influido por el relieve, que se opone en mayor o menor grado a la circulación de las corrientes, siendo este elemento un importante factor de desperdicio calórico y de deshidratación para el organismo.

Incidencia

El mal de alturas afecta aproximadamente al 50% de los Montañistas que llegan o superan los 4,300 msnm.

Factores predisponentes

Los jóvenes y los ancianos son más susceptibles que las personas adultas. La velocidad de ascensión está directamente relacionada con la aparición del mal de altura.

Fisiologia

Fisiología del proceso de la aclimatación

 

El primer mecanismo que se pone en marcha es el cardiorrespiratorio, la frecuencia cardiaca y respiratoria aumentan en el intento de suplir con el incremento del volumen y velocidad de circulación, el descenso inicial del oxígeno en la atmósfera y, en consecuencia, en la sangre circulante.

El aumento de la ventilación pulmonar elimina grandes cantidades de dióxido de carbono reduciendo la presión del dióxido de carbono (PCO2) y aumentando el pH de los líquidos corporales, ambos cambios inhiben el centro respiratorio, en oposición a la estimulación de la hipoxia, sin embargo al cabo de tres a cinco días, esta inhibición desaparece, permitiendo que el centro respiratorio vuelva a responder enérgicamente a los estímulos de los quimiorreceptores originados por la hipoxia; la ventilación aumenta hasta 7 veces. Otra adaptación circulatoria consiste en el aumento, número y tamaño de los capilares de los tejidos, lo que se denomina como aumento de la vascularización

 

Aumento de los glóbulos rojos (poliglobulia fisiológica) y adaptación endocrina. El porcentaje celular sanguíneo (hematocrito) respecto al plasma, aumenta progresivamente desde el 45% hasta el 65% por término medio. El glóbulo rojo tiene por misión trasladar el oxígeno alveolar pulmonar hasta la célula a través de la sangre. La disminución del oxígeno disuelto en la sangre estimula la producción de glóbulos rojos en un intento de compensar el desequilibrio. Pero debe tenerse en cuenta que estos mecanismos aumento de la hemoglobina y del volumen sanguíneo son muy lentos y apenas se manifiestan posterior a dos o tres semanas después de la exposición a la altura.

Adaptación celular a la hipoxia a base de cambios enzimáticos, principalmente un aumento de la dotación mitocondrial y del pigmento muscular rico en oxígeno, llamado mioglobina (que es capaz de transportar 100 veces mayor cantidad de oxígeno que los glóbulos rojos). Es probable por tanto, que se pueda utilizar el oxígeno con mayor efectividad que las personas no aclimatadas.

La ascensión a una cima de 3500 m produce ya cambios adaptativos detectables: hiperventilación, alcalosis respiratoria, hipertensión pulmonar, caída del volumen cardiaco en un 25%, aumento del volumen circulatorio cerebral en un 25%, retención de fluidos y aumento de la secreción de eritropoyetina que, a su vez producirá la poliglobulina descrita. Si la ascensión se prolonga y progresa a mayor altura, se puede observar otros fenómenos de interés:

Disminución de la capacidad de trabajo expresada en volumen máximo de oxígeno que a una altura de 5360 m se reduce a un 50%. Este hecho es de vital importancia para comprender la disminución del rendimiento físico proporcional a la altura conseguida, aunque se realice con buena aclimatación. Se reducen por lo tanto los límites de trabajo y el Montañista debe ser consciente de este hecho y no continuar el mismo ritmo de ascensión que pudo haber logrado a alturas inferiores.

Proteinuria de altura: con la altura y la hipoxia se puede llegar a provocar un ascenso de seis veces superior a la normal en cifras de proteínas excretadas por la orina, que son detectables por tiras reactivas. Es de aparición precoz y su intensidad está directamente relacionada con los síntomas del mal de altura, por lo que se puede considerar como uno de los signos de aviso o alarma a tener en cuenta en la vigilancia de la aclimatación.

 

Respuesta fisiológica a la hipoxia:

Hay tres tipos de respuestas, aguda, crónica y de toda la vida. Diferentes respuestas que se dan ante la hipoxia aguda.

Respuesta ventilatoria a la hipoxia aguda:

Nuestro cuerpo, al percibir la falta de oxígeno (hipoxia), desencadena unos cambios fisiológicos que tratan de restaurar la homeostasis, restableciendo la presión parcial de oxígeno y el contenido de oxígeno en la sangre arterial.

Para ello, aumenta la ventilación, pues la hipoxia estimula los receptores carotídeos. Un ejemplo muy claro de esto es la necesidad de gastar más energía a grandes alturas, pues se da una mayor respuesta ventilatoria. Por esta misma razón, los escaladores que presentan una mayor respuesta ventilatoria suelen conseguir ascender a alturas superiores y se aclimatan mejor.

Además de esta respuesta ventilatoria, la hipoxia también provoca la caída de la presión parcial de O2 y CO2 en la sangre arterial, lo que a su vez genera un aumento de pH de la sangre. El descenso de uno (CO2) es consecuencia del descenso del contrario (O2), lo que genera un empeoramiento del intercambio de gases en los pulmones.

Respuesta cardiovascular a la hipoxia aguda:

Ahora nuestro cuerpo necesita contrarrestar la caída de CO2 y O2, por lo que aumenta el flujo sanguíneo a los tejidos. La hipoxia es detectada por unos receptores que aumentan la frecuencia de descarga, y esta información es recogida en el centro cardiocirculatorio del sistema nervioso central (SNC). Nuestro SNC responde causando un aumento de la frecuencia cardiaca, la fuerza de contracción ventricular y el gasto cardiaco en reposo, evitando la caída generalizada de la presión arterial.

Respuesta hematológica a la hipoxia aguda:

La disminución de O2 también afecta a la producción de glóbulos rojos, pues esta es detectada por el aparato yuxtaglomerular, que libera eritropoyetina (EPO). Esta EPO se encarga de generar nuevos glóbulos rojos. El aumento de esta producción permite un aumento de la resistencia al ejercicio físico y el rendimiento en ejercicio aeróbico, razón por la cuál es muy importante para la resistencia frente a la hipoxia. Sin embargo, sus niveles disminuyen a lo largo de 48 horas, cuando se alcanza la concentración basal.

La hemoglobina también es un factor importante a tener en cuenta en la respuesta hematológica. Esto es debido a que la 2,3-bisfosfoglicerato actúa como regulador alostérico entre las formas T y R de esta molécula. Así, puede unirse al bolsillo catalítico, estabilizando el estado T y haciendo que aumente el suministro de oxígeno a los tejidos cuando este escasea. Esto significa que el 2,3-BGF ayuda a contrarrestar los efectos de la hipoxia.

 

Respuesta adaptativa a la hipoxia permanente.

Aquellas personas que viven a grandes alturas están mejor preparados para soportar el incremento de altura y por lo tanto, son capaces de evadir el mal de altura con mayor éxito.

En un estudio realizado con tibetanos, andinos y residentes a nivel del mar, se observó que los tibetanos y andinos presentan como principal aspecto diferencial una capacidad de difusión pulmonar muy superior a la de los residentes a nivel del mar. Esto, a su vez, les permite hacer un intercambio de gases durante un esfuerzo físico en hipoxia con una menor hiperventilación, y además su intercambio de gases funciona mucho mejor.

¿Por qué? Hay tres características principales que suponen esta adaptación natural:

Las dimensiones de su tórax están particularmente aumentadas y su volumen corporal algo disminuido, con lo que hay una gran proporción entre capacidad de ventilación y masa corporal.

Su corazón derecho proporciona una presión arterial pulmonar elevada para impulsar sangre a través de un sistema capilar pulmonar dilatado.

El aporte de oxígeno de la sangre a los tejidos también está muy facilitado ya que poseen mayor cantidad de oxígeno a menor presión del mismo en la sangre dado por una mayor cantidad de hemoglobina.

En conclusión, las personas nacidas o residentes en zonas de grandes alturas están más preparados fisiológicamente para soportar la hipoxia, y con ello, evitar el mal de altura.

Síntomas

Síntomas

Los síntomas son variables según la persona. En algunos individuos los síntomas no llegan a manifestarse, en otros demoran algunos días,  pero también se pueden manifestar apenas algunas horas después de ascender o sentir los síntomas brevemente.

Signos de alarma del mal de altura

Aumento de la frecuencia respiratoria en reposo a más de 24 respiraciones por minuto. El cuerpo en su intento de suplir las necesidades de oxígeno aumenta la frecuencia respiratoria.

Disminución de la cantidad diaria de orina (oliguria) aunque se mantenga una buena ingesta de líquidos. Los líquidos dentro del cuerpo son retenidos para aumentar el volumen sanguíneo y con ello contrarrestar la mayor concentración de glóbulos rojos.

Proteinuria: un test con tiras reactivas repetidamente positivo puede tener gran valor predictivo. La aparición de proteínas en la orina en mayor cantidad de lo normal está directamente relacionada con el mal de altura y con la disminución de oxígeno disuelto en la sangre (hipoxemia).

Aumento de peso: durante la aclimatación, lo normal es que se produzca una pérdida progresiva de peso, que puede oscilar entre 2 y 15 kilos, según las alturas conseguidas y el tiempo transcurrido. En estas circunstancias la observación de una moderada y continuada elevación del peso nos informa de una retención de líquidos corporales y, a la vez, de una mayor incidencia del mal de altura en los que lo presentan.

Taquicardia de reposo: hay una relación directa entre altura y frecuencia cardiaca de reposo. Un desajuste en exceso o en manifiesto defecto son signos de la inadaptación cardiovascular.

Mal de montaña crónico

Un montañista que está expuesto a grandes alturas presentara los siguientes efectos:

La masa de glóbulos rojos y el valor del Hematocrito se vuelven excepcionalmente alto;

El ventrículo derecho sufre un aumento de tamaño;

La presión arterial periférica comienza a caer;

Sobreviene una insuficiencia cardiaca congestiva y la muerte puede ser frecuente, a menos que el Montañista descienda a menor altura.

 

Los síntomas también dependerán de la velocidad de su ascenso y de qué tanto esfuerzo haga. Van desde leves hasta potencialmente mortales y pueden afectar el sistema nervioso, los pulmones, los músculos y el corazón.

Los síntomas más frecuentes son.

El dolor de cabeza es generalmente occipital, bilateral de gran intensidad, aumenta por el movimiento y sacudidas de la cabeza, se acompaña de gran sensibilidad a los ruidos y a la luz y se calma poco con los analgésicos menores. Se considera la manifestación de la hipertensión craneal producida por el edema cerebral incipiente.

El insomnio también es un síntoma de defensa: la carencia de oxígeno, la falta de aclimatación produce un estado de alerta que, en caso de dormirse o de provocarse el sueño por ingerir hipnóticos, podría sufrir una perjudicial depresión de su respiración, con la consiguiente resaca y empeoramiento general a la mañana siguiente.

Muchas veces este insomnio tiene una causa fisiológica: los paros cortos e intermitentes de la respiración durante el sueño. Este tipo de alteración llamada respiración periódica o de Cheyne-stokes se produce cuando el centro cerebral que controla la respiración sufre una disminución en su sensibilidad, en su estado de alerta, y deja de dirigir la respiración, de impulsar los ciclos respiratorios hasta que no se le estimule de nuevo por una mucho mayor concentración de residuo respiratorio (anhídrido carbónico) de lo que necesita habitualmente.

Por esta razón, se produce un ciclo rítmico de alentamiento respiratorio (paro respiratorio transitorio y corto) 10-20 segundos y reanudación de la respiración con una corta aceleración que llega a ser respiración muy profunda, para volver al nuevo alentamiento y la nueva parada. A partir de los 3,500 m, es relativamente frecuente observar este fenómeno, y es bastante común por encima de los 5,000 m.

Es muy fácil de reconocer, el montañista cuando duerme respira con gran rapidez e intensidad, si se le continua observando se detecta que, a los pocos segundos, su respiración se torna lenta y bruscamente deja de respirar, quedando todo en silencio.

¿Qué representa este hecho? De entrada nos informará de una deficiente aclimatación de quien lo padece, y por otra parte a de saber que si el montañista que presenta la respiración periódica y padece insomnio no deberá nunca administrarle hipnóticos, los cuales pueden potenciar aun más este fenómeno, deprimiendo la respiración.

Otros síntomas más graves.

El mal de altura puede progresar apareciendo nauseas, vómitos de tipo central con intolerancia alimentaria, incoordinación de los movimientos y de la marcha (ataxia), disminución de la producción de la orina (oliguria), cambios psicológicos, indiferencia y perdida de la sensación de peligro, lasitud y/o somnolencia severa, hasta que aparecen síntomas específicos de edema pulmonar y edema cerebral.

Es de gran importancia que el Montañista conozca y sepa reconocer estos síntomas. Por ejemplo: el cambio brusco de actitud del compañero que empieza a hacer o decir cosas desprovistas del más elemental sentido de la prudencia o del peligro, su aparente indiferencia hacia lo que le rodea, puede progresar hasta extremos realmente peligrosos para su vida y la de los demás. En esta circunstancia, el Montañista debe ser enérgico y decidido en su actitud, debe descender acompañando al Montañista enfermo a las cotas lo más bajas posibles, esta será su mejor garantía de recuperación.

 

En la mayoría de los casos, los síntomas son leves. Los síntomas del mal agudo de montaña de leve a moderado pueden ser:

 

Dificultad para dormir

Mareo o sensación de vértigo

Fatiga

Dolor de cabeza

Inapetencia

Náuseas o vómitos

Pulso rápido (frecuencia cardíaca)

Dificultad respiratoria con esfuerzo

 

Los síntomas que pueden ocurrir con el mal agudo de montaña más grave incluyen:

 

Coloración azulada de la piel (cianosis)

Rigidez o congestión pectoral

Confusión

Tos

Expectoración de sangre

Disminución del estado de conciencia o aislamiento de la interacción social

Tez pálida o grisácea

Incapacidad para caminar en línea recta o incapacidad absoluta para caminar

Dificultad respiratoria en reposo

 

Es sumamente importante estar atentos a esos síntomas, si pasan los días y dichos síntomas no desaparecen o se comienza a sentir que van empeorando, es necesario comenzar a descender lo antes posible y consultar un médico, ya que puede traer serios problemas a la salud, y en casos muy extremos hasta la muerte.

 

 

Edema pulmonar de gran altura

Los síntomas del Edema pulmonar de gran altura incluyen, dificultad respiratoria severa, tos seca, presión o dolor en el pecho, palpitaciones y fatiga. Se puede oír un ruido de burbujeo durante la respiración. Los labios, bordes externos de las orejas y uñas pueden parecer azuladas debido a la falta de oxígeno.

Se cree que es producido de la siguiente manera:

La hipoxia grave hace que las arteriolas pulmonares entren en un potente estado de vasoconstricción, que es mucho mayor en unas regiones que en otras, de modo que se hace fluir una mayor cantidad de sangre a través de un número cada vez menor de vasos sanguíneos pulmonares, que aun no han entrado en constricción. Como resultado, la presión capilar en esa parte de los pulmones se hace particularmente elevada y sobreviene el edema local. A continuación la extensión del proceso hace que cada vez sean más las áreas de los pulmones que sufren disfunción grave e incluso, a veces, mortal. Sin embargo, al hacer que el Montañista respire oxígeno se invertirá el proceso en el plazo de unas pocas horas.

Clínicamente, el edema pulmonar se presenta con un clásico cuadro de ahogo, dolor torácico, dolor de cabeza, tos seca con esporádica expectoración sanguinolenta, nauseas, y fiebre en algunos casos superior a los 38º C. La piel puede adquirir una coloración azulada (cianosis) y la conciencia aunque bien conservada puede mostrar un cierto grado de indiferencia en la conducta.

La primera norma que debe aplicarse ante cualquier problema derivado de la altura, es el Descenso, a cotas inferiores. Es la más importante y eficaz de las medidas a tomar. La segunda medida es administrar Oxígeno a través de mascarilla, a una cantidad de 3 a 5 litros por minuto y a una concentración no inferior al 40%. La mayoría de las veces, la práctica de estas dos elementales medidas es más que suficiente para solucionar gran parte de los casos. De no resolverse o apreciarse mejoría con estas medidas, o cuando el descenso deba aplazarse durante unas horas por motivos de fuerza mayor, la persona que acompaña al Montañista que presenta tal gravedad, no deberá utilizar medidas de uso estrictamente reservado al personal médico por ser su mala o incorrecta utilización, potencialmente peligrosas, e incluso mortales –

 

Edema cerebral de gran altura

Es la forma de presentación más grave y rápida del mal de altura. Los síntomas del edema cerebral de gran altura son fundamentalmente, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, alteraciones visuales,  irritabilidad, descoordinación, distracción, confusión, posible pérdida de conciencia, convulsiones e incluso coma.

Por eso es necesario conocer y estar atento a los síntomas y de esa forma poder evitar problemas mayores. Esta es la forma de presentación más grave y rápida del mal de altura. Debido a su especial situación anatómica, el cerebro se encuentra protegido y a la vez rígidamente situado en el interior de la caja craneal.

El edema cerebral agudo parece ser el resultado de la vasodilatación local de los vasos sanguíneos cerebrales a causa de la hipoxia. La dilatación de las arteriolas aumenta la presión capilar, y a su vez produce fuga de líquido hacia los tejidos cerebrales. A continuación, el edema cerebral puede producir desorientación grave y otros efectos relacionados con la disyunción cerebral.

Cualquier aumento del volumen del cerebro debido al edema, se ve conflictivamente limitado por la rigidez craneal, lo cual provoca síntomas neurológicos con mucha mayor rapidez y gravedad que el proceso pulmonar anteriormente descrito. El afectado, rápidamente puede llegar al coma y debe preverse la administración de oxígeno y el descenso a cotas inferiores, así como el de tomar medidas de tipo medico cuanto antes.

 

Estas dos formas graves del mal de altura, pueden ir precedidas de síntomas leves del mal (dolor de cabeza insomnio, falta de apetito, aturdimiento leve) o bien aparecer bruscamente en in alpinista previamente sano, a causa de un ascenso de gran desnivel o realizado con gran rapidez.

En realidad, tanto el edema cerebral como el edema pulmonar de altura, más que dos entidades bien diferenciadas, son dos formas clínicas de presentación de un mismo proceso de inadaptación a la falta de oxígeno del ambiente al cual el Montañista se somete.

 

Prevención y tratamiento

Prevención

Las variables que se deben considerar son, que tan rápido se va ganando altura, la edad, cuantos días se permanezca en zonas altas y cuanta actividad física se realice.

Un mito que se escucha bastante es sobre la preparación física. La realidad es que por más preparado que te encuentres físicamente, al superar los 2500 m, deja de hacer diferencia, el mal de altura afectara a todos por igual sin tener en cuenta su condición física.

Evitar las grandes alturas si padece cardiopatía o neumopatía.

Si está en riesgo de un bajo número de glóbulos rojos (anemia), tratarla a tiempo, ver si se necesita suplementos de hierro. La anemia disminuye la cantidad de oxígeno en la sangre y lo hace propenso a sufrir el mal de montaña.

Preparación psicológica

Para afrontar los síntomas con entereza y para poder tomar las decisiones adecuadas a la evolución de los mismos. Más aún cuando como consecuencia del mal de altura las funciones cognitivas se enlentecen.

 

Las claves para la prevención del mal agudo de montaña incluyen:

Escalar la montaña gradualmente.

Detenerse uno o dos días a descansar cada 2,000 pies (600 metros) de ascensión cuando se está por encima de los 8,000 pies (2,400 metros).

Dormir a una altitud más baja cuando sea posible.

Aprender cómo reconocer los primeros síntomas del mal de montaña.

Si se va a viajar por encima de los 3,000 metros debe llevar suficiente oxígeno para varios días.

Si se planea un ascenso rápido a una gran altura, el medicamento llamado acetazolamida (Diamox). Este fármaco le ayuda al cuerpo a acostumbrarse a mayores alturas más rápidamente y reduce los síntomas menores. Este fármaco se debe tomar un día antes de ascender y continuarse durante los siguientes uno o dos días.

 

Al escalar:

Tomar mucho líquido. Estar siempre hidratado.

Evitar el consumo de alcohol.

Consumir comidas regulares ricas en carbohidratos. Con comidas livianas.

Tener buenas noches de sueño.

 

Nada que ya no debamos hacer para mantener una vida saludable en lo llano, pero en la altura son hábitos que cobran muchísima importancia.

Un consejo muy popular a los viajeros que se aventuran a las alturas es: “beber antes de tener sed, comer antes de tener hambre, abrigarse antes de tener frío y descansar antes del agotamiento”. Ya que en la altura el cerebro demora más tiempo en dar los avisos. Cuando se sienta sed, es que ya estás muy deshidratado.

Una regla de oro es moverse a paso de tortuga. Sin apuro, sin correr, hacer todo tranquilo. Eso no impide hacer trekking, pero siempre a un ritmo muy inferior al que aplicarías en lo llano.

Como evitar el mal de altura

Algunos métodos para evitar el mal de altura son la aclimatación, hojas de coca, te de coca o pastillas.

Lo mejor es ir aclimatándose lentamente.

 

Para eso debemos hacer un ascenso gradual. Subir hasta los 2000 metros, y a partir de ahí bajar el ritmo y subir como máximo 500 metros por día, y descansando dos noches en la misma altura.
Un buen plan de aclimatación puede ser el siguiente:

  • Día 1: Subir hasta los 2000 metros
  • Día 2: Subir hasta los 2500 metros
  • Día 3: Permanecer en los 2500 metros
  • Día 4: Subir hasta los 3000 metros
  • Día 5: Permanecer en los 3000 metros
  • Día 6: Subir hasta los 3500 metros
  • Día 7: Permanecer en los 3500 metros
  • Día 8: Subir hasta los 4000 metros

Y así hasta los 5000 metros. A partir de los 5000 aplicar el mismo plan, pero en vez de ascender de a 500 metros, reducir el ritmo a 250 metros por día  hasta los 6000 metros. A los 6000 aplicamos el mismo plan pero ascendiendo solamente 150 metros al día.

Las pastillas para el mal de altura

Acetazolamida (Diamox) se debe empezar a tomarlas antes de comenzar a ganar altura, y continuar con una dosis cada 12 horas. Son muy económicas y eficaces. Estas ayudan a la irrigación sanguínea y aumenta la capacidad respiratoria. Pero el consumirlas no evita que se deban ignorar el resto de los consejos, por si solas no hacen magia, simplemente ayudan.

Acetazolamida: 250 mg/8h, comenzar el día anterior al ascenso y durante 5 días de estancia a la máxima altitud.

Dexametasona: 2-4 mg/6h, iniciando el tratamiento el mismo día del ascenso, y continuar durante 3 días en la máxima altitud, disminuyendo después progresivamente la dosis durante 5 días más.

Otra opción es la coca

Ya sea en té o directamente consumiendo las hojas. En países como Bolivia y Perú el té de coca es común en los desayunos y meriendas, prácticamente cualquier lugar al que vayan o se alojen podrán consumir este té.

En cuanto a las hojas, las pueden conseguir fácilmente en Bolivia y Perú, y son muy económicas. Me traje una bolsita llena de hojas. El método para consumirlas es masticarlas y colocarlas a un costado de la boca. No hay que tragarlas, solo dejarlas allí mientras segregan su jugo, el cual para algunas personas no es muy agradable.

Hay personas que prefieren los caramelos de coca, yo prefiero las hojas de coca o el té.

Caramelos de coca

 

Te de coca

 

Tratamiento

El diagnóstico temprano es importante. El mal agudo de montaña es más fácil de tratar en las etapas iniciales.

El principal tratamiento para todas las formas del mal de montaña es bajar o descender a una altitud menor tan rápido y seguro como sea posible. Usted no debe seguir ascendiendo si presenta síntomas.

Se debe administrar oxígeno extra si está disponible.

Las personas con mal de montaña grave pueden necesitar hospitalización.

La acetazolamida (Diamox) se puede administrar para ayudar a respirar mejor. También puede reducir los síntomas leves. Este medicamento puede hacer que usted orine con mayor frecuencia. Cuando tome este medicamento, cerciórese de beber mucho líquido y no consumir alcohol. Este medicamento funciona mejor cuando se toma antes de alcanzar una gran altura.

Si se tiene líquido en los pulmones (edema pulmonar), el tratamiento puede abarcar:

Oxígeno

Un medicamento antihipertensivo llamado nifedipina

Inhaladores beta-agonistas para abrir las vías respiratorias

En casos graves, un respirador

Un medicamento para incrementar el flujo de sangre a los pulmones llamado inhibidor de fosfodiesterasa (como sildenafil)

La dexametasona (Decadrón) puede ayudar a reducir la hinchazón del cerebro (edema cerebral).

 

Las cámaras hiperbáricas portátiles permiten a los caminantes simular condiciones a altitudes más bajas sin moverse realmente del lugar en la montaña. Estos dispositivos son muy útiles en caso de que el mal tiempo u otros factores imposibiliten el descenso de la montaña.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de los casos son leves y los síntomas mejoran rápidamente al bajar de la montaña a una altitud menor.

Los casos graves pueden llevar a la muerte, debido a los problemas pulmonares o a un edema cerebral.

El desenlace clínico depende de la velocidad de descenso una vez que los síntomas aparecen. Algunos individuos son más propensos a presentar enfermedades relacionadas con la altitud y pueden no responder tan bien.

 

Posibles complicaciones

Coma (falta de respuesta)

Líquido en los pulmones (edema pulmonar)

Hinchazón del cerebro (edema cerebral), lo cual puede llevar a que se presenten convulsiones, cambios mentales o daño permanente al sistema nervioso

Muerte

 

Cuándo contactar a un profesional médico

Llame a su proveedor de atención médica si tiene o tuvo síntomas del mal agudo de montaña, incluso si se sintió mejor después de regresar a una altura más baja.

 

Llame a emergencias si tiene cualquiera de los siguientes síntomas:

 

Problemas respiratorios graves

Alteración del nivel conciencia

Expectoración de sangre

Descienda de la montaña enseguida y de la manera más segura posible.

 

 

Avión. Gestión. Miedo a volar. Mal del desfase horario

Avión. Gestión. Miedo a volar. Mal del desfase horario

Avión. Gestión. Miedo a volar. Mal del desfase horario

Mikel García Garcia 18 abril 2013

Buscar Vuelos

Para planificar un viaje buscando posibles vuelos, aeropueros existentes, compañias aéreas, enlaces y escalas

Es muy útil: https://www.google.es/flights/

También: http://www.skyscanner.es

 

 

 

 

 

 

¿Miedo a volar? Síntoma de neurosis social

A pesar de su ubicuidad, una proporción significativa del público y algunos miembros de la tripulación de cabina sienten ansiedad en el vuelo, que cuando alcanza un nivel que afecta a la capacidad de una persona para volar, se convierte en aerofobia. La aerofobia se convierte en una “via regia” para inferir que existe una neurosis social bastante extendida entre la población.

Una experiencia traumatizante previa asociada con los aviones también puede provocar un miedo a volar. Es entendible que la experiencia de volar a una reunión sólo para descubrir que uno ha sido despedido puede crear una asociación entre cualquier viaje en avión y acontecimientos malos. Es más difícil entender, salvo que se acepte el paradigma psicoanalítico, que una mala relación con el padre que trabaje en un puesto vinculado al aeropuerto, pueda ser el origen causal de la aerofobia. La distancia “temporal” causal marca mayor o menos comprensibilidad. Muchas fobias tienen su origen en situaciones traumatizantes en la infancia. Lo traumático se ha desplazado del objeto inicial a otro lugar mediante una transposición simbólica.

Un cierto nivel de miedo a volar es saludable, como todo miedo. Ante una actividad nueva que requiere una adaptación a un medio desconocido, que provoca incertidumbre, y se escapa de nuestro control: concentrando en la cantidad de un riesgo y no en su calidad. El miedo conduce a la prudencia y a tomar las medidas adecuadas para sopesar y evaluar la situación y tomar decisiones apropiadas. Después de la primera experiencia, o primeras, ya hay sensación de control y de conocimiento. El miedo disminuye. “Juan sin miedo” es un cuento arquetípico.  El historiador británico, Dr. Ian Mortimer ha comparado la denegación de alguien a volar a las precauciones tomadas por el gobierno británico para erradicar la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob – aunque el riesgo es muy pequeño, el horror de que se haga realidad es suficiente para justificar su eliminación.

La aerofobia o miedo a volar es el temor o fobia a volar en aviones. Puede ser una fobia por sí misma, o puede ser una manifestación de una o más fobias, como la claustrofobia (el miedo a los espacios cerrados) o acrofobia (el miedo irracional e irreprimible a las alturas). Puede tener otras causas. Es un síntoma de causas distintas que pueden dar lugar a la aerofobia. El miedo a volar es un nivel de ansiedad tan grande que previene que alguien viaje en avión, o causa que alguien sufra mucho cuando debe volar. Las manifestaciones más extremas pueden incluir ataques de pánico o vómito solo con ver o mencionar un avión o el viaje en avión o simplemente no querer subir a un avión. Con fantasías específicas: los que creen que el avión se va a estrellar, los que temen sufrir un ataque de pánico, los que tienen miedo a no poder escapar, los que sufren claustrofobia, los que temen los ruidos propios del avión, las turbulencias, etc.

Se dice que uno de cada tres pasajeros tiene aerofobia. Esta recibe más atención que la mayoría que otras fobias porque los viajes en avión son a menudo difíciles de evadir, especialmente en los campos profesionales, y también porque la fobia es extendida, afectando a una minoría significante de la población. El miedo a volar puede hacer que una persona evite ir de vacaciones o visite a su familia o amigos, y puede destruir la carrera de un empresario si tiene que viajar por negocios. Después de un accidente aéreo las personas que padecen aerofobia aumentan durante un tiempo y los fóbicos tratados empeoran.

Por lo tanto la aerofobia es un síntoma que en cada sujeto que lo padece tiene una significación distinta, revela un desequilibrio personal interno, de mayor o menor entidad, y que habrá que entender si se quiere liberarse no solo del síntoma, sino de las condiciones neuróticas que lo sustentan.

Las técnicas que cuentan con mayor apoyo para tratar el miedo a volar son las de la exposición o desensibilización progresiva, del enfoque cognitivo conductual. Tanto a través de exposiciones en vivo, en la situación real de vuelo, como mediante sistemas de realidad virtual. La realidad virtual está siendo utilizada bastante para muchas fobias.

Son útiles para las aerofobias de sujetos neuróticos de grado leve, pero pierden efectividad en los sujetos que tiene una personalidad más deteriorada.

Las técnicas farmacológicas. Se usan bastante. Sin embargo refuerzan más el miedo a volar, al alejar del sujeto la sensación de control por uno mismo y le convierten en dependiente del fármaco.

Existen cursos para el miedo a volar lanzados por aerolíneas. Algunos cursos completamente gratuitos. Muchos cuestan dinero.

 

¿Qué hacer? Trabajo del sujeto  que padece aerofobia

Lo primero. Centrarse en identificar sus principales temores e ir más allá amplificándolos en su historia personal para tratar de identificar las causas de sus miedos. Buscar en sus recuerdos, en sus sueños contenidos que se asocien,.. Fantasear sobre sus situaciones más temidas tanto en el vuelo como en la vida. Preguntarse  ¿Por qué no voy a morir en el avión en el que viajo?

Segundo. Ver si estos consejos le sirven y, realmente, está capacitado para seguirlos:

A más información, más seguridad. Entrenamiento imaginando  la situación. Llegar a tiempo al aeropuerto. Buscar distracciones. Verbalice instrucciones positivas. Procure no sentarse en los asientos de ventanilla. Huir de los pensamientos negativos. Si hay turbulencias, respire hondo. Evite los excesos. Siéntase cómodo

Tercero. Balancear lo anterior con su motivación y ganas de superar el problema. Reconocer su grado de incapacidad para superar solo el problema. Si es amplia, buscar ayuda.

Cuarto: Desdramatizar si se puede.

Para ayudar a todo eso puede ser interesante visualizar estos vídeos

Santi Rodriguez – Volar en avión
SANTI RODRIGUEZ: Está prohibido subir ballestas al avión. ¿Pero alguien ha visto una ballesta?
David Guapo- Aviones, Madres…

 

 

 

 

 

 

Mal del desfase horario

Mal del desfase horario  ¿Jet lag?

Una disritmia circadiana, o alteración del ritmo biológico.  Cada persona tiene en su interior un reloj interno que marca los ritmos, hablamos del “ritmo circadiano” de las hormonas.

Se produce principalmente cuando viajamos de oeste a este, porque al viajar en esa dirección “perdemos” horas durante los cambios de husos horarios, y esto provoca que nuestro reloj biológico tenga un ciclo superior a 24 horas, alterando nuestros ritmos circadianos (muchos procesos, como comer y dormir).

Si viajamos de este a oeste, “ganamos” horas, no supone ninguna alteración grave del ciclo biológico.

Debemos tomar precauciones cuando viajamos largas distancias a alta velocidad en dirección oeste a este ya que puede provocar que nuestro cuerpo quede muy confundido generando fatiga extrema, indigestión y problemas intestinales, pérdida de apetito, problemas de concentración y memoria o una sensación general de no encontrarse bien.

Prevención

Duerme bien la noche anterior al vuelo. Más de siete horas.

Intenta dormir durante el viaje. Lleva una almohada, tapones de oído, y un antifaz para descansar mejor.
Evitar el alcohol. En la altura el alcohol aumenta la sensación de cansancio y nos deshidrata.
Evita las bebidas con cafeína si tienes que aterrizar de noche, ya que esto afectará a tus patrones de sueño.
Camina por el avión para mantener la circulación de la sangre, y si es posible realiza algún ejercicio.
Bebe mucha agua.
Intenta exponerte a los rayos del sol, permanece en el exterior lo mas que puedas.
Realiza ejercicios para disparar las endorfinas y hacer que te sientas mejor y estira los músculos para deshacerte de la rigidez que provoca un vuelo largo.
Es bueno pasar por lo menos un día en algún destino intermedio, antes de llegar al destino final.

La “hormona directora” responsable de que el reloj interno funcione correctamente es la melatonina. La melatonina es una gran aliada para suavizar los síntomas del jet-lag y “ajustar” el reloj interior.

Tomarla o no depende de cada uno y antes de decidirse debe conocer sus contraindicaciones por si pudiera afectarle de modo negativo. Si no las hay buscar una melatonina de calidady calcular la dosis adecuada tanto a las caracteristicas de la persona como al tipo de viaje.

Hay aplicaciones que lo facilitan por ejemplo para android Jet Lag Begone

 

 

 

 

 

Fotografía de viajes

Fotografía de viajes

Fotografía de viajes

Mikel García Garcia 18 abril 2013

Introducción

Para captar la vida con una fotografía hay que tener la mirada y la mente abierta y el corazón presto a reaccionar….

Nuestros sentidos captan cosas que no llegan a ser conscientes, no las “percibimos”, y pueden manifestarse en la foto. ¿Se ha disparado la cámara porque el estimulo desencadena un reflejo automático o es una casualidad?

En  1957 el publicista James Vicary utilizó a los 45.699 espectadores que visionaron la película “Picnic” en un cine de Fort Lee (Nueva Jersey, USA). A 1/3000 de segundo un proyector especial denominado taquitoscopio envió fotogramas ocultos con el mensaje “¿Hambriento? Coma palomitas”. El resultado fue asombroso. La venta aumentó más del doble cuando, en teoría, era imposible que el cerebro observara conscientemente una imagen a esa velocidad. ¿Se trataría de una percepción subliminal: la percepción de un estímulo por parte de un sujeto sin que éste tenga conciencia de él?

Especialmente en el reportaje en viajes, el cerebro actúa con celeridad. El fotógrafo pulsa el disparador porque tiene la sensación de que “hay” algo, un elemento intangible y quizás aparecerá durante el visionado de la foto. En el fragor de un reportaje se actúa más por intuición que por reflexión.

 

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