Modalidades de relación entre la autoridad que manda y subordinado que obedece
Modalidades de relación entre la autoridad que manda y subordinado que obedece[1]. Mikel García García[2]  1 de abril 2020 En el artículo “Milenarismos de y para la catástrofe” https://ibiltarinekya.com/project/crisis_cvirus_milenarismos/  https://www.facebook.com/mikelgarciagarcia/posts/10157204950616762 sitúe en la infancia las raíces del conflicto con la autoridad. El estilo que se interiorizó entonces constituye tanto el componente principal de coacción interna para obedecer a los autoritarios, como el que determina la confusión disociativa que incapacita para reconocer la autoridad constructiva. [1] Publicado en Facebook. 1 abril 2020. https://www.facebook.com/mikelgarciagarcia/posts/10157212138696762   [2] Médico. Psicólogo. Psicoterapeuta analítico integrativo. Terapeuta Familiar Sistémico. Terapeuta transpersonal. Psicoanálisis junguiano. Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón).
Texto del artículo
En el artículo “Milenarismos de y para la catástrofe” https://ibiltarinekya.com/project/crisis_cvirus_milenarismos/  https://www.facebook.com/mikelgarciagarcia/posts/10157204950616762 sitúe en la infancia las raíces del conflicto con la autoridad. El estilo que se interiorizó entonces constituye tanto el componente principal de coacción interna para obedecer a los autoritarios, como el que determina la confusión disociativa que incapacita para reconocer la autoridad constructiva. En los momentos de inseguridad e incertidumbre se regrede a la infancia buscando autoridades protectoras, y se refuerza la confusión. El sujeto se niega a reaccionar a sus propios sentimientos de pánico porque no tiene autoestima y desconfía de sus propios sentimientos. Los estilos de los autoritarios son los que resuenan y se incrementa la sumisión, y la rabia se desplaza a los que tratan de ser autoridades constructivas. En la catástrofe del coronavirus hay ejemplos para las dos siguientes respuestas polares. 1.- La obediencia ciega es la respuesta más frecuente. Se hace todo lo que se te dice  porque uno se siente incapaz de cuestionar las órdenes por el miedo al poder. Si por ello se causa daño no es culpa de uno sino de quien manda. Stanley Milgram, psicólogo en  Yale, 1963, lo demostró en su diseño experimental para entender la complicidad de la población con los nazis y el holocausto. https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram 2.- La negativa a obedecer porque se desconfía fundamentalmente de la autoridad central, porque sus argumentos no son convincentes, se atribuyen a la corrupción, o se cae en la seducción de otros que pertenecen a grupos de referencia de confianza (familia, grupos religiosos o políticos) que atacan a la autoridad. Estos grupos de referencia son autoridades familiares. La dinámica entre la autoridad central, lejana, y la autoridad familiar, cercana, tiene relación con lo proyectado en las figuras parentales, el padre y la madre, y las instituciones que interfieren y regulan los mitos del patriarcado. Citar estos componentes tiene interés para que cada uno/a tome contacto con lo que le pasa, lo que siente y como reacciona en esta crisis del CV. ¿Paranoia? ¿Depresión? ¿Obediencia? ¿Desobediencia? ¿Deseo de autoridades civiles o religiosas? ¿Deseo de líderes autoritarios salvíficos? … Conocerse más puede transformar lo actual y evolucionar hacia las siguientes posibilidades. 3.- Otra posibilidad de relación con la autoridad es la que algunos llaman “obediencia reflexiva”. Las órdenes se obedecen, pero se cuestionan críticamente. Se considera que el deber de los ciudadanos es evitar que se tomen decisiones equivocadas, tanto los sujetos individuales como las autoridades, y proteger los derechos humanos. Esta posición requiere mucho mayor nivel de madurez psíquica por el sujeto, que, además, se arriesga a no ser entendido e, incluso, eliminado por todo autoritario (ejerza el poder o lo obedezca ciegamente). En ciertos ámbitos jurídicos esta posición está siendo amparada incluso cuando se desobedece, como en el caso de soldados que se niegan a un genocidio desobedeciendo a sus jefes. 4.- La aceptación, no obediencia, de las normas que tras reflexión compleja el sujeto comprende que son adecuadas, acentuando la crítica, no solo ante la deficiencia de las autoridades sino también a las de los conciudadanos que obedecen ciegamente o son reactivos destructivos. El riesgo que corre el sujeto es aun mayor que en la obediencia reflexiva.   Mikel García García.  1 de abril

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