De la Emancipación Colectiva al Autoritarismo Tecnológico

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Ensayo

El legado de dos aceleracionistas: Mark Fisher y Nick Land, de la emancipación colectiva al autoritarismo tecnológico.

  

Mikel Garcia García0F[1]. 23 febrero 2026

 

Contenido

Presentación. 2

Afirmación de que con Franco se vivía mejor 3

Principales Conceptos del Pensamiento de Mark Fisher 4

Trayectoria Política: De la Teoría Aceleracionista al «Comunismo Ácido». 6

El «Castillo de Vampiros»: Una crítica a la izquierda moralizante. 6

«Comunismo Ácido»: El proyecto luminoso y colectivo. 7

Nick Land. 9

La Relación con Mark Fisher: Admiración y Ruptura. 10

Relación entre Nick Land y Curtis Yarvin. 11

Conclusiones. 12

 

Presentación

Mark Fisher y Nick Land representan dos de las trayectorias intelectuales más fascinantes y antagónicas de la filosofía política contemporánea. Ambos surgieron de un mismo crisol intelectual, la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) de la Universidad de Warwick en los años 90, un laboratorio de ideas que fusionaba post-estructuralismo francés, cibernética, ciencia ficción y cultura rave. Sin embargo, sus caminos se bifurcaron de manera radical, encarnando las dos almas del aceleracionismo: una orientada hacia la emancipación colectiva y otra hacia el autoritarismo de mercado.

Fisher, que se suicidó en 2017 a los 48 años, dejó un legado intelectual que no ha dejado de crecer. Su concepto más célebre, el «realismo capitalista”, describe la sensación generalizada de que el capitalismo no es solo el sistema económico actual, sino el único viable posible, bloqueando nuestra capacidad colectiva para concebir un futuro diferente. Esta idea, heredada del lema de Margaret Thatcher de que «no hay alternativa», actúa como una ontología empresarial que coloniza todos los aspectos de la vida, desde la educación hasta la salud mental. Frente a esta parálisis, Fisher propuso el «comunismo ácido”, un proyecto para rescatar el deseo emancipador de las contraculturas de los años 60 y fusionarlo con las herramientas tecnológicas del presente, imaginando una sociedad postcapitalista basada en el ocio, la creatividad y el cuidado colectivo.

Land, por su parte, realizó el giro opuesto. De ser un explorador «apolítico» de las fuerzas inhumanas del capital, pasó a convertirse en el filósofo principal de la «Ilustración Oscura» (Dark Enlightenment), un movimiento neorreaccionario que aborrece la democracia y propugna un retorno a formas autoritarias de gobierno, como monarquías corporativas gobernadas por élites tecnológicas. Su concepto de «hiperstición» —ideas que, al ser creídas, crean su propia realidad— se ha convertido en una herramienta clave para entender la propagación de memes e ideologías en la era digital.

La relación entre ambos fue de admiración y ruptura. Fisher siempre reconoció su deuda intelectual con Land, a quien llamaba «nuestro Nietzsche”, pero se convirtió en su crítico más lúcido, especialmente en su ensayo «Terminator vs. Avatar», donde contrapone la visión apocalíptica de Land con la posibilidad de un aceleracionismo de izquierdas que use la tecnología para la emancipación colectiva.

Hoy, el pensamiento de ambos es extraordinariamente relevante para entender fenómenos como el que se analiza en este documento: por qué uno de cada cinco jóvenes españoles afirma que «con Franco se vivía mejor”. Lejos de ser una mera anécdota, este fenómeno es un síntoma perfecto del «realismo capitalista» que Fisher diagnosticó: la incapacidad de imaginar un futuro mejor dentro de la democracia lleva a idealizar un pasado autoritario. Al mismo tiempo, las ideas de Land sobre el fin de la democracia y el gobierno de élites encuentran eco en las mismas corrientes políticas que capitalizan ese descontento juvenil, creando un puente inquietante entre la nostalgia franquista y el autoritarismo tecnológico del siglo XXI.

Este artículo explora las trayectorias paralelas y divergentes de estos dos pensadores, sus conceptos fundamentales, su relación, su influencia en el pensamiento actual —incluyendo la conexión de Land con el neo-reaccionario Curtis Yarvin— y, crucialmente, cómo sus ideas nos ayudan a descifrar fenómenos sociales contemporáneos como la desafección política y la idealización del pasado autoritario entre las nuevas generaciones.

 

Afirmación de que con Franco se vivía mejor

La afirmación de que «con Franco se vivía mejor», especialmente cuando proviene de jóvenes que no vivieron esa época, es un fenómeno complejo que refleja más una reacción al presente que un conocimiento real del pasado. Los datos son reveladores: según el CIS, aproximadamente uno de cada cinco jóvenes españoles (entre el 19% y el 21%) considera que la dictadura fue «buena» o «muy buena”. Para entenderlo, los analistas señalan varias causas interconectadas que operan como un motor de varias velocidades.

Un Malestar con el Presente que Busca Refugio en un Pasado Idealizado

La principal explicación no reside en la historia, sino en la situación actual de estos jóvenes. Se enfrentan a una realidad de precariedad laboral, dificultades extremas para acceder a una vivienda y una sensación de falta de futuro. Este malestar genera frustración y una sensación de «fracaso generacional”.

Frente a esta incertidumbre, el discurso de la ultraderecha ofrece una narrativa simple y emocionalmente atractiva: la idealización de un pasado de «orden», «seguridad» y «prosperidad económica”. Se construye así un mito del «desarrollismo» de los años 60, obviando que ese progreso se basaba en la represión, la falta de libertades y una profunda desigualdad. Como señala el profesor Javier Lorenzo, se promueve un «revisionismo positivo o dulce» de los fascismos, ligado a la autoridad y la identidad nacional.

El «Efecto Punk»: Ser Franquista como Transgresión Digital

Para un joven del siglo XXI, declararse franquista se ha convertido en una forma de rebeldía «antisistema”. La historiadora Carmen Guillén lo explica claramente: «lo ‘punky’ ahora es ser franquista”. Es una manera de冲击 (chocar) contra el sistema, el profesorado y el discurso imperante, que perciben como «políticamente correcto”.

Esta rebeldía se nutre casi exclusivamente en el ecosistema digital. Las redes sociales (TikTok, Instagram, YouTube) están repletas de contenido franquista difundido por youtubers e influencers que presentan bulos y conspiraciones como verdades. Un alumno lo resume así: «los tiktokers hablan sin argumento, y la gente que tampoco tiene argumento y lo escucha se lo cree”. La falta de educación histórica deja a estos jóvenes sin herramientas críticas para distinguir la realidad de la propaganda.

Un Déficit Educativo que Deja Huérfanos de Historia

El sistema educativo español tiene una gran responsabilidad en este fenómeno. La enseñanza de la Guerra Civil, el franquismo y la Transición suele quedar relegada al final del temario de 4º de la ESO y, a menudo, no se llega a impartir por falta de tiempo. Esto crea un «déficit de educación histórica» generalizado. Como resultado, casi la mitad de la generación Z (jóvenes de 18 a 28 años) desconoce, por ejemplo, cómo murió Federico García Lorca.

Este vacío de conocimiento es rápidamente llenado por los relatos simples y seductores que circulan en redes sociales. Por eso, muchos expertos piden un cambio de enfoque: no basta con explicar la represión política, hay que hablar del «franquismo cotidiano», de cómo la dictadura controlaba la vida de los jóvenes, prohibía besarse en la calle o sometía a las mujeres a la tutela del padre o el marido.

La Diferencia de Género: Ellos, Más Nostálgicos

Un aspecto llamativo es la brecha de género. Los chicos jóvenes muestran una inclinación mucho mayor a idealizar el pasado (hasta un 26,8%) que las chicas (16%) . Los politólogos lo interpretan como una «reacción ante lo que consideran una pérdida de estatus» y una desorientación en su rol debido al avance del movimiento feminista. Es un malestar que algunos buscan canalizar a través de discursos que prometen restaurar un orden jerárquico tradicional.

 

Principales Conceptos del Pensamiento de Mark Fisher

Mark Fisher (1968-2017) fue un crítico cultural, filósofo y blogger británico cuyo trabajo se centró en analizar la intersección entre la cultura, la política y la salud mental bajo el capitalismo contemporáneo. Su pensamiento, plasmado en su influyente blog K-Punk y en varios libros, se caracteriza por un optimismo trágico: un diagnóstico lúcido y a menudo sombrío de nuestro presente que, sin embargo, buscaba activamente grietas por donde imaginar y construir un futuro alternativo.

El trabajo de Fisher es una constelación de conceptos interrelacionados que ofrecen una herramienta para diagnosticar la cultura y la subjetividad contemporáneas.

  • Realismo Capitalista: Este es, sin duda, su concepto más célebre. Fisher lo define como la sensación generalizada de que el capitalismo no es solo el sistema económico y político actual, sino el único sistema viable posible; una especie de «realidad» insuperable. Su punto de partida es la famosa frase de Fredric Jameson y Slavoj Žižek: «es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”. Esta creencia, heredada del lema de Margaret Thatcher de que «no hay alternativa», actúa como una ontología empresarial que coloniza todos los aspectos de la vida, desde la educación y la sanidad hasta la gestión de uno mismo, bloqueando nuestra capacidad colectiva para concebir un futuro diferente.
  • Hauntología y los Futuros Perdidos: Tomando prestado el término de Jacques Derrida, Fisher utiliza la hauntología (o «fantología») para describir la forma en que nuestro presente está «hechizado» por futuros que nunca llegaron a ocurrir. Para él, el realismo capitalista no solo ha conquistado el presente, sino que ha clausurado el futuro, condenándonos a una cultura de la nostalgia y el pastiche que recicla constantemente el pasado sin crear nada genuinamente nuevo. Esta idea explora la melancolía por un futuro perdido, un «fracaso del futuro» que asedia nuestra cultura.
  • Crítica de la Salud Mental y el Capitalismo: Fisher fue uno de los pensadores que con más fuerza vinculó el aumento de los padecimientos mentales (depresión, ansiedad, estrés) con las condiciones materiales del capitalismo neoliberal. Acuñó el término «hedonia depresiva» para describir la forma que toma la depresión en un mundo hiperestimulante: no tanto la incapacidad de sentir placer, sino la incapacidad de hacer cualquier cosa que no sea buscarlo de manera compulsiva y aislada. Asimismo, habló de la «privatización del estrés», denunciando cómo el sistema convierte problemas sistémicos en fracasos individuales, patologizando el disenso y haciendo que el sufriente asuma toda la responsabilidad.
  • Ética Postpunk y Modernismo Popular: Fisher encontraba en la música y la cultura postpunk (Joy Division, The Fall) un modelo de insatisfacción creativa y de resistencia a la mercantilización. Propugnaba un «modernismo popular», una fusión entre la cultura de vanguardia y la cultura popular que fue posible en aquella época y que, para él, era una fuente de renovación cultural perdida . Este ethos se basaba en la idea de que la verdadera cultura emerge de la incomodidad y el conflicto, no del consenso y la nostalgia cómoda .

Libros Principales de Mark Fisher

Título (año edición en español)

Idea central

Conceptos clave relacionados

Realismo capitalista: ¿No hay alternativa? (2016) 

Su obra más emblemática. Expone cómo el capitalismo neoliberal se ha consolidado como el único horizonte imaginable, permeando la cultura, la política y la subjetividad, y analiza sus efectos nocivos como la precarización laboral y el aumento de la patología mental.

Realismo capitalista, «ontología empresarial», «no hay alternativa”.

Los fantasmas de mi vida: Escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos (2018) 

Una colección de ensayos que profundiza en la hauntología y la melancolía por los futuros perdidos. Explora cómo la cultura popular (música, cine, televisión) refleja esta sensación de estancamiento y la pérdida de un sentido de futuro colectivo.

Hauntología, futuros perdidos, depresión, nostalgia .

Lo raro y lo espeluznante (2018) 

Un ensayo filosófico y de crítica cultural donde Fisher disecciona dos categorías estéticas: lo raro (lo que está fuera de lugar) y lo espeluznante (la presencia de una alteridad inquietante). A través de autores como H.P. Lovecraft o cineastas como David Lynch, explora cómo estas sensaciones reflejan los terrores y ansiedades de nuestra sociedad.

Materialismo gótico, teoría del terror, crítica estética.

*K-Punk. Volúmenes 1, 2 y 3* (2018-2025) 

La recopilación en varios volúmenes de las entradas de su influyente blog. Muestran la heterogeneidad de su pensamiento, mezclando crítica musical, análisis político, filosofía y comentario cultural con un estilo único y accesible. El volumen 3 incluye materiales de su proyecto final, Comunismo ácido.

Crítica musical, análisis político, filosofía, «comunismo ácido» .

Deseo poscapitalista: Las últimas clases (2022) 

Transcripción de su último seminario en la universidad de Goldsmith. En él, Fisher explora la compleja relación entre el deseo y el capitalismo, preguntándose cómo nuestros deseos están atrapados por el sistema y cómo podrían ser liberados para construir un futuro poscapitalista.

Deseo, psicoanálisis, aceleracionismo de izquierda, comunismo ácido.

Conclusión: Un Legado para la Esperanza

Mark Fisher se suicidó en 2017, a los 48 años, dejando un legado intelectual que no ha dejado de crecer. Leer su obra a la luz de su muerte puede ser un error, ya que su pensamiento, aunque lúcido sobre la gravedad de nuestro presente, está impregnado de un profundo vitalismo y una voluntad de resistencia. Su objetivo era, en sus propias palabras, «convertir la desafección privatizada en ira politizada”.

Su proyecto final, el Comunismo ácido, apuntaba precisamente a eso: rescatar la energía y el optimismo de las contraculturas de los años 60 y 70 para pensar un nuevo programa de organización cultural, política y económica, más allá de la tristeza y el aislamiento impuestos por el realismo capitalista. Como él mismo escribió: «Sigo sosteniendo la esperanza de una civilización postcapitalista racionalmente organizada”.

Trayectoria Política: De la Teoría Aceleracionista al «Comunismo Ácido»

La evolución política de Fisher se puede dividir en dos grandes etapas, marcadas por un cambio en su enfoque sobre el capitalismo y la resistencia.

  • Primera etapa (década de 1990): Influencia aceleracionista y de derecha. En sus años de formación en la Universidad de Warwick, Fisher fue miembro fundador de la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU). Este colectivo, que también incluía al filósofo Nick Land (quien más tarde se asociaría con la extrema derecha), desarrolló una corriente de pensamiento conocida como aceleracionismo. En esta fase, el grupo tenía una retórica agresiva y, en ciertos aspectos, una política que podría calificarse como «pro-capitalista», viendo en la lógica imparable de la tecnología y el mercado una fuerza que podía acelerarse hasta su colapso o transformación radical.
  • Segunda etapa (años 2000 en adelante): Giro hacia la izquierda. A partir de su blog k-punk (iniciado en 2003) y sus libros, Fisher se desmarcó claramente de esas ideas. Adoptó una postura «más indulgente y de izquierdas”. Su trabajo se convirtió en una herramienta fundamental para entender y combatir el neoliberalismo desde posiciones socialistas. Su proyecto final e inconcluso, Comunismo ácido, es la culminación de este giro, donde buscaba recuperar el potencial emancipador de las contraculturas de los años 60 y 70 para construir un futuro postcapitalista basado en el deseo, el ocio y la abundancia, en lugar de la escasez y el trabajo impuestos por el capitalismo.

Ideas Clave que Definen su Pensamiento de Izquierdas

Su posicionamiento político queda patente en los conceptos fundamentales que articuló a lo largo de su obra:

Concepto Clave

Relación con la Izquierda

Realismo Capitalista 

Su idea más famosa, la de que «es más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo», es una crítica marxista a la ideología dominante que paraliza la acción política de izquierdas.

Crítica a la salud mental 

Fisher politizó el malestar psicológico (depresión, ansiedad), argumentando que no es solo un problema individual, sino una consecuencia de la precariedad laboral y la competencia impuesta por el neoliberalismo.

Recuperación de la lucha de clases 

Criticó duramente a la izquierda por haber abandonado la centralidad de la clase trabajadora y la lucha colectiva. Para él, era necesario recuperar la «conciencia de clase» como motor del cambio.

Crítica a la cultura de la cancelación 

En su polémico ensayo «Exiting the Vampire Castle», argumentó que las dinámicas de «call-out culture» en redes sociales fragmentaban la izquierda y sustituían la acción colectiva por la crítica individualista y punitiva.

La trayectoria de Mark Fisher refleja la de un intelectual que comenzó experimentando con teorías posmodernas y aceleracionistas, para luego evolucionar hacia un socialismo cultural y militante profundamente original. Su legado, desde el «realismo capitalista» hasta el «comunismo ácido», es una poderosa caja de herramientas para la izquierda contemporánea, pues ofrece tanto un diagnóstico lúcido de nuestro presente como un impulso vitalista para imaginar y construir un futuro más allá del capital.

El «Castillo de Vampiros»: Una crítica a la izquierda moralizante

En 2013, Fisher publicó un ensayo incendiario titulado «Exiting the Vampire Castle» (Saliendo del Castillo de Vampiros). Lejos de ser un ataque a la izquierda desde una posición de derechas, fue una crítica interna y feroz a lo que él veía como una desviación contraproducente de las luchas emancipatorias.

El «Castillo de Vampiros» es una metáfora que Fisher utiliza para describir una configuración particular de la izquierda, predominantemente de clase media y con fuerte presencia en redes sociales como Twitter. Sus principales características y los problemas que Fisher le achaca son:

  • Moralismo y cultura de la cancelación («call-out culture»): Fisher denuncia una dinámica obsesionada con condenar públicamente a individuos por desviaciones ideológicas o personales. Esto, en lugar de construir solidaridad, genera un ambiente de miedo, culpa y cacería de brujas que paraliza la acción colectiva.
  • Obsesión identitaria que desplaza la clase: Fisher argumenta que, dentro de esta lógica, la política de identidades se ha pervertido en un «identitarismo» liberal que fragmenta y compite por el reconocimiento, en lugar de articular las luchas. Su punto central es que esta dinámica suprime sistemáticamente la cuestión de clase, que para él debía ser el núcleo articulador de cualquier proyecto de izquierda transformador.
  • Individualismo y purismo paralizante: El «Castillo de Vampiros» fomenta la sospecha y el juicio individual («privatizarlo todo»), haciendo que la acción política parezca extremadamente difícil y arriesgada. Se premia la pureza ideológica y la posición de «resistencia» marginal, lo que impide «mancharse las manos» en la política real y mayoritaria, condenando a la izquierda a la impotencia.
  • Sustituto de la lucha de clases: Para Fisher, esta dinámica moralizante e individualista es una «apropiación burguesa-liberal» de la energía de los movimientos sociales. Al centrarse en la culpa y la excomunión, se abandona la tarea de construir una conciencia de clase y una solidaridad capaces de desafiar al capitalismo de raíz.

Esta crítica le valió numerosas respuestas y acusaciones de estar desestimando las luchas contra el racismo o el sexismo. Sin embargo, Fisher siempre insistió en que el objetivo era articular clase, raza y género, no jerarquizarlas, y que el «Castillo de Vampiros» representaba una forma de hacer política que impedía esa articulación.

«Comunismo Ácido»: El proyecto luminoso y colectivo

Si «El Castillo de Vampiros» era el diagnóstico de lo que paraliza a la izquierda, el «Comunismo Ácido» (o Acid Communism) era la prescripción, el proyecto esperanzador e inconcluso en el que Fisher trabajaba hasta su muerte. El proyecto final de Fisher, truncado por su muerte. Para entender el aceleracionismo de Fisher, hay que verlo como el núcleo de esta visión más amplia. Según las transcripciones de sus últimas clases en Goldsmiths, recogidas en el libro Deseo postcapitalista, Fisher buscaba algo más que un cambio económico.

Su propuesta era reconfigurar el «deseo» colectivo. El capitalismo nos ha atrapado no solo con trabajo precario, sino también capturando nuestra imaginación y nuestro deseo. Para Fisher, la contracultura de los años 60 fue un destello de un deseo diferente: colectivo, hedonista y liberado del trabajo.

El «comunismo ácido» propone rescatar ese deseo emancipado y fusionarlo con las herramientas del presente. No es una nostalgia hippie, sino un proyecto para expandir la conciencia (de ahí lo «ácido») y la potencia colectiva a través de la tecnología, creando una «infraestructura libidinal» capaz de sostener un mundo postcapitalista. Es, en esencia, el aceleracionismo puesto al servicio de la alegría colectiva y no del beneficio privado.

Lejos de ser un programa político cerrado, el «comunismo ácido» es una invitación a reimaginar el deseo y la política. Sus ideas clave son:

  • Rescatar el deseo colectivo de los 60: Fisher propone recuperar el espíritu de la contracultura de los años 60, no como una nostalgia hippie, sino como un ejemplo histórico de una «capacidad colectiva de producir, cuidar y disfrutar» que el capitalismo se ha visto obligado a obstruir. No se trata de volver a esa época, sino de reclamar su impulso emancipador: la idea de que la realidad es maleable y que el deseo colectivo puede cambiarla.
  • Del trabajo y la escasez, al ocio y la abundancia: El capitalismo, según Fisher, se sostiene sobre el mito de la escasez. El «comunismo ácido» busca invertir esta lógica, imaginando una sociedad donde la automatización y la riqueza tecnológica no sirvan para precarizar, sino para liberarnos del trabajo alienante y permitir el florecimiento del ocio, la creatividad y el cuidado colectivo.
  • Un programa materialista y psicodélico: El título es provocador. «Comunismo» apunta a la abolición de las clases y la propiedad privada; «Ácido» (por el LSD) apunta a la transformación de la conciencia y la percepción, a la necesidad de deshacerse de las anteojeras del «realismo capitalista» para poder ver y construir un mundo nuevo. Es una fusión de la lucha de clases con la revolución psíquica y cultural.
  • Un antídoto contra la desesperanza: Frente al mantra de que «no hay alternativa», el «comunismo ácido» afirma que sí la hay, y que ya vislumbramos sus destellos en el pasado. Es un proyecto que busca politizar la insatisfacción y convertirla en una fuerza creativa y alegre, en lugar de dejarla pudrirse en la depresión y la culpa individualista.

 

 

Mientras que el «Castillo de Vampiros» representa para Fisher el callejón sin salida de una izquierda atrapada en el moralismo y la fragmentación, el «Comunismo Ácido» simboliza la salida: la recuperación de una política de lo común, basada en el deseo, la alegría colectiva y la capacidad de imaginar un futuro radicalmente distinto al que el capitalismo nos ofrece como único posible.

 

Aceleracionismo de izquierdas

El «aceleracionismo de izquierdas» es una de las corrientes de pensamiento más fascinantes y ambiciosas que han surgido en la filosofía política reciente. Propone una estrategia radical para la izquierda: dejar de oponerse al avance tecnológico y, en cambio, «acelerar» los procesos capitalistas para llevarlos más allá de sí mismos, colapsando el sistema y liberando su potencial emancipador. Para entenderlo en profundidad, podemos analizar sus orígenes, sus ideas clave y su evolución como proyecto político.

Orígenes: Una Herejía Marxista en la CCRU

El aceleracionismo, en sus dos vertientes, nace en un lugar y momento muy concretos: la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) de la Universidad de Warwick en los años 90. Este colectivo interdisciplinario, del que formaban parte Mark Fisher y Nick Land, era un laboratorio de ideas que fusionaba el post-estructuralismo francés, la cibernética, la ciencia ficción y la cultura rave.

El punto de partida teórico común para ambos fue una famosa provocación de los filósofos Gilles Deleuze y Félix Guattari en su libro El Anti-Edipo:

«¿Qué vía revolucionaria… hay? ¿Retirarse del mercado mundial…? ¿O bien ir en sentido contrario? Es decir, ir aún más lejos en el movimiento del mercado… No retirarse del proceso, sino ir más lejos, ‘acelerar el proceso’“.

A partir de esta semilla común, las trayectorias de Fisher y Land se separaron drásticamente, dando lugar a las dos almas del aceleracionismo:

  • Nick Land y el aceleracionismo de derechas («fáustico»): Land desarrolló una visión que hoy alimenta a la extrema derecha tecnológica («Ilustración Oscura»). Para él, el capitalismo es una fuerza impersonal e inhumana que debe acelerarse para destruir los últimos restos de democracia e igualdad, dando paso a un orden neofeudal gobernado por una élite tecnológica.
  • Mark Fisher y el aceleracionismo de izquierdas («prometeico»): Fisher tomó el mismo punto de partida, pero lo orientó hacia la emancipación colectiva. Se trataba de usar la potencia de la tecnología para superar el capitalismo, no para consagrarlo.

Ideas Clave del Aceleracionismo de Izquierdas

El pensamiento de Fisher sentó las bases, pero fueron otros autores quienes convirtieron la provocación filosófica en un esbozo de estrategia política.

Concepto Clave

Descripción

Principales Autores

Acelerar para Superar

No se trata de una rendición al capitalismo, sino de impulsar sus tendencias más avanzadas (automatización, globalización) para que éste colapse y libere las fuerzas productivas que ahora mismo oprime. El objetivo es construir una sociedad postrabajo y poscapitalista.

Mark Fisher, Nick Srnicek, Alex Williams

El «Manifiesto por una Política Aceleracionista» (2013)

Este manifiesto, escrito por Nick Srnicek y Alex Williams, es el texto fundacional del aceleracionismo de izquierdas como programa político. Critica a la izquierda por su «conservadurismo folk» y su resistencia a la modernidad, y propone construir un contra-hegemonía que abrace la tecnología y planifique el futuro a gran escala.

Nick Srnicek, Alex Williams

«Comunismo de Lujo Totalmente Automatizado»

El periodista Aaron Bastani llevó las ideas al gran público con este eslogan provocador. Propone que, gracias a la automatización, la energía solar y los avances tecnológicos, podemos superar la era de la escasez y entrar en una de abundancia radical, donde las necesidades básicas estén cubiertas para todos y el tiempo de trabajo se reduzca drásticamente.

Aaron Bastani

Planificación Económica 2.0

Leigh Phillips y Michal Rozworski argumentan que las grandes corporaciones como Amazon o Walmart ya planifican la economía a escala masiva, pero de forma privada y opaca. La izquierda debe aprender de esas herramientas y usarlas para una planificación económica democrática que sirva al interés público, no al beneficio privado.

Leigh Phillips, Michal Rozworski

Principales Límites y Debates

El aceleracionismo de izquierdas no está exento de críticas y debates internos, que el propio Fisher y otros han señalado:

  • ¿Es una coartada para el capitalismo? Críticos como Franco «Bifo» Berardi argumentan que, en lugar de liberarnos, acelerar el capitalismo solo profundiza la catástrofe social y psicológica que ya vivimos.
  • Falta de sujeto político: Antonio Negri se preguntaba quién es el sujeto de esta aceleración. Si son solo las fuerzas impersonales del mercado, no hay garantía de que el resultado sea emancipador. Se necesita una política de «agenciamientos colectivos» que dirijan el proceso.
  • Ingeniería social vs. democracia: La idea de una planificación económica a gran escala despierta recelos en ciertas tradiciones de izquierda (como el autonomismo), que ven en ello el riesgo de repetir los errores autoritarios del socialismo de estado.

En resumen, el aceleracionismo de izquierdas es un audaz intento de resucitar la idea de futuro en la izquierda, disputándole a la derecha el monopolio de la tecnología y la modernidad. Su principal mérito es recordarnos la urgencia de imaginar y construir un mundo mejor, asumiendo que ese mundo no vendrá de un retorno al pasado, sino de atravesar y transformar radicalmente las fuerzas de nuestro presente.

Nick Land

Su figura es fascinante y fundamental para entender no solo a su amigo y luego crítico Mark Fisher, sino también gran parte del panorama político y tecnológico actual, desde ciertas facciones de la extrema derecha hasta los debates en Silicon Valley.

Aquí tienes un resumen de los puntos principales de su pensamiento y su evolución.

Nick Land (n. 1962) es un filósofo inglés, conocido como «el padre del aceleracionismo”. Su trayectoria es una de las más radicales y controvertidas de la filosofía política reciente, marcada por un profundo giro desde posiciones cercanas a la izquierda post-estructuralista hasta convertirse en un referente fundamental de la nueva derecha reaccionaria y la «Ilustración Oscura» (Dark Enlightenment).

Trayectoria Política e Intelectual: La Gran Ruptura

La evolución de Land es un espejo invertido de la de Mark Fisher. Donde Fisher giró hacia un socialismo militante, Land se deslizó hacia el autoritarismo de mercado.

  • Primera etapa (década de 1990): El Aceleracionismo «Apolítico» en Warwick. Land fue profesor en la Universidad de Warwick y cofundador de la legendaria Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) , el mismo colectivo del que Fisher fue miembro. En esta fase, su pensamiento era una mezcla explosiva de post-estructuralismo francés (Deleuze & Guattari, Bataille), cibernética, ciencia ficción, ocultismo y cultura rave. No se posicionaba claramente en el eje izquierda/derecha. Su enfoque era «inhumanista”: veía el capitalismo y la tecnología como una fuerza casi extraterrestre, un virus o una máquina de deseo imparable cuya lógica había que explorar, no juzgar. Su objetivo era describir la «aceleración tecno-capitalista» y su poder para disolver todas las estructuras sociales tradicionales. En 1998, tras una etapa de consumo intenso de anfetaminas, sufrió una crisis y desapareció de la vida pública.
  • Segunda etapa (años 2000 en adelante): El Giro hacia la Extrema Derecha. Land resurgió años después, instalado en Shanghái, y su pensamiento había sufrido una mutación radical. Se convirtió en el filósofo principal de la «Ilustración Oscura» (NRx) , un movimiento neo-reaccionario y anti-igualitario que aborrece la democracia y el igualitarismo. Lo que antes era una exploración neutral de fuerzas impersonales, ahora se convertía en una defensa explícita de jerarquías, el autoritarismo y el «hiper-racismo”.

 

Conceptos Clave de su Pensamiento (y su evolución)

Concepto Clave

Descripción

Etapa

Aceleracionismo

La idea de que, en lugar de oponerse al avance imparable del capitalismo y la tecnología, la única salida (o el destino final) es acelerarlo hasta que colapse o se transforme en algo nuevo más allá de lo humano . Para el Land tardío, esto significa disolver los restos de democracia y humanismo para dar paso a una «singularidad» tecno-capitalista.

Ambas etapas (con implicaciones políticas opuestas).

Hiperstición (Hyperstition)

Un concepto que Land acuñó en los 90. Es la fusión de «superstición» e «hype» (expectación). Describe una idea que, al ser adoptada y creída, logra crear su propia realidad. Las ficciones efectivas se vuelven verdaderas. Es una herramienta para entender cómo operan los memes y las ideologías.

Principalmente primera etapa.

La Ilustración Oscura (The Dark Enlightenment)

El nombre que Land dio al movimiento neo-reaccionario. Es un ataque frontal a los ideales de la Ilustración (igualdad, democracia, libertad). Propone que la libertad y el progreso real solo pueden venir de sistemas autoritarios y jerárquicos, como monarquías corporativas o «ciudades-estado» gobernadas por inteligencia artificial, donde los más «capaces» (tecnológicamente aptos) dominen sobre el resto.

Segunda etapa (fundacional).

Hiper-racismo (Hyper-racism)

Una evolución de su pensamiento hacia posturas abiertamente racistas. Land ha sugerido que, en un futuro de aceleración tecnológica, la competencia llevará a una «neo-especiación”, donde una élite genética y tecnológicamente superior se separará del resto de la humanidad, justificando una jerarquía racial como un hecho biológico inevitable.

Segunda etapa.

La Relación con Mark Fisher: Admiración y Ruptura

La relación entre Land y Fisher es clave para entender a ambos. Fisher fue alumno y colaborador de Land en los 90, y siempre reconoció su deuda intelectual, llamándolo «nuestro Nietzsche» por su capacidad para dinamitar el pensamiento convencional y su estilo electrizante.

Sin embargo, la ruptura fue total. Fisher se convirtió en el crítico más lúcido del giro derechista de Land. En su famoso ensayo «Terminator vs. Avatar», Fisher contrapone la visión apocalíptica y anti-humana de Land (el Terminator) con la posibilidad de un aceleracionismo de izquierda que use la tecnología para la emancipación colectiva. Fisher argumentaba que Land malinterpretaba a Deleuze y Guattari, ya que el capitalismo, por muy destructivo que sea, siempre busca refrenar su propia energía revolucionaria para mantener el control (a través del estado, la deuda, etc.), y no es la fuerza de liberación total que Land imaginaba.

Influencia y Legado Controvertido

Hoy, Land es una figura marginal en la academia, pero extremadamente influyente en los márgenes de internet y en ciertos círculos de poder. Es el filósofo favorito de algunos magnates de Silicon Valley, como Marc Andreessen, que ven en su visión de un capitalismo imparable y post-democrático una justificación para su propia búsqueda de una «aceleración efectiva» sin trabas morales o políticas. Su pensamiento es una de las fuentes intelectuales que alimentan la ideología de la derecha alternativa (alt-right) y el neorreaccionarismo .

En resumen, Nick Land pasó de ser un experimental filósofo post-estructuralista a convertirse en el teórico radical de una derecha tecnológica y anti-igualitaria, cuyo legado sigue alimentando debates sobre el futuro de la democracia, la tecnología y la propia humanidad.

Relación entre Nick Land y Curtis Yarvin

La relación entre Nick Land y Curtis Yarvin es fundamental para entender el surgimiento de la «Ilustración Oscura» (Dark Enlightenment) o movimiento neorreaccionario (NRx). Se trata de una relación simbiótica y fundacional, donde dos pensadores con trayectorias distintas convergen en el ecosistema digital para dar forma a una de las ideologías más radicales y, hoy en día, influyentes del siglo XXI .

Para entenderla mejor, podemos desglosarla en tres aspectos clave.

  1. El Encuentro Virtual: Dos Trayectorias que Convergen

La influencia de Land en Yarvin no es de discípulo a maestro en un sentido tradicional, sino más bien el resultado de un encuentro intelectual en el espacio de los blogs a finales de los 2000s .

Curtis Yarvin (Mencius Moldbug): Ingeniero de software estadounidense, comenzó en 2007 su blog Unqualified Reservations bajo el seudónimo Mencius Moldbug . Yarvin partía de una posición libertaria profundamente desencantada. Su diagnóstico era que la democracia liberal es un sistema «fundamentalmente ineficiente y destructivo» y que la única alternativa viable era un retorno a formas de gobierno autoritarias, como una monarquía absoluta moderna o un estado gestionado como una corporación (lo que él llamaría más tarde neocameralismo) .

Nick Land: Por su parte, Land ya era conocido como el «padre del aceleracionismo» desde su etapa en la CCRU de Warwick en los 90 . Su filosofía, inicialmente una exploración de las fuerzas inhumanas del capital y la tecnología, había ido derivando hacia una postura abiertamente pro-capitalista y anti-igualitaria . Encontró en los escritos de Yarvin la concreción política que su aceleracionismo necesitaba: un modelo de gobierno autoritario y eficiente que pudiera emerger tras el colapso del orden democrático .

  1. La Consolidación de una Ideología: Land como Sistematizador y «Bautizador»

Si Yarvin puso los cimientos arquitectónicos de la neorreacción, Nick Land actuó como su gran sistematizador y propagandista. Su influencia fue decisiva para transformar las ideas dispersas de un bloguero en un movimiento intelectual con nombre y coherencia propia .

El momento culminante de esta colaboración tácita llegó en 2012. Land, fascinado por las propuestas de Yarvin, publicó en su blog una serie de ensayos que luego recopiló en un libro titulado precisamente «The Dark Enlightenment» («La Ilustración Oscura») . Con este texto, Land hizo dos contribuciones esenciales:

  1. Acuñó el término: Dio al movimiento un nombre provocador y memorable, que lo definía en oposición directa a los valores de la Ilustración del siglo XVIII .
  2. Proporcionó una base teórica más amplia: Conectó las propuestas políticas de Yarvin con su propia teoría aceleracionista y una crítica más profunda al igualitarismo, la democracia y el progresismo, a los que ambos consideran patologías «[citation:3]».

Land no dudó en reconocer su deuda, declarando abiertamente su admiración por el bloguero estadounidense . Hoy, ambos son considerados las «eminencias gemelas» o figuras gemelas del movimiento neorreaccionario .

  1. Complementariedades y Matices en su Pensamiento

Aunque unidos en su rechazo a la democracia, sus énfasis son diferentes y, en cierto modo, complementarios.

Concepto

Curtis Yarvin (El Arquitecto Político)

Nick Land (El Filósofo Aceleracionista)

Objetivo principal

Diseñar un sistema de gobierno eficiente y estable.

Acelerar el capitalismo y la tecnología hasta su punto de ruptura.

Propuesta central

Neocameralismo: El Estado debe ser una corporación soberana (sovcorp) gestionada por un CEO o monarca absoluto, donde los ciudadanos son «clientes» con derecho a salir (exit) pero sin voz política.

Aceleracionismo de derechas: Hay que eliminar todos los frenos (democracia, estado de bienestar) al desarrollo del capitalismo para que este genere una «singularidad» tecno-capitalista y un nuevo orden post-humano.

Modelos para seguir

Singapur, Dubái, la monarquía prusiana del siglo XVIII. Admira la eficiencia técnica y la estabilidad política .

Comparte la admiración por Singapur y las ciudades-Estado, a las que ve como ejemplos de «gobierno competente» y homogeneidad. También ha elogiado el modelo chino.

Visión sobre el cambio

Orden y estabilidad. El cambio debe venir «desde arriba», impuesto por una élite ilustrada, no por la presión populista. Desprecia el populismo democrático.

Caos y disolución. Ve la neorreacción como una herramienta para acelerar el proceso, aunque a veces la ha descrito como «aceleracionismo con una rueda pinchada”. El colapso es un paso necesario.

La influencia de Land en Yarvin fue la de un catalizador. Land tomó las intuiciones y propuestas de Yarvin y les dio una narrativa filosófica más amplia y un nombre que las proyectó más allá de los márgenes de internet. Juntos, construyeron un arsenal ideológico que hoy, a través de figuras como Peter Thiel, Elon Musk o J.D. Vance, está dejando de ser una simple curiosidad académica para convertirse en una fuerza con capacidad de influir en políticas concretas, como los desmantelamientos de agencias gubernamentales o los ataques a la prensa y la academia.

En resumen, si Yarvin es el ingeniero que dibujó los planos de una sociedad post-democrática, Nick Land fue el arquitecto visionario que le proporcionó los cimientos filosóficos y la retórica incendiaria para que esos planos pudieran ser vistos, debatidos y, potencialmente, ejecutados.

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Conclusiones

El análisis conjunto de Mark Fisher y Nick Land, aplicado a fenómenos como la nostalgia franquista entre los jóvenes españoles, nos sitúa ante una encrucijada fundamental del pensamiento contemporáneo: la cuestión de qué hacer con el inmenso potencial tecnológico y productivo que el capitalismo ha desatado, y cómo combatir la desesperanza que lleva a las nuevas generaciones a buscar refugio en pasados que no vivieron.

La primera gran conclusión es que el «realismo capitalista» de Fisher explica perfectamente la idealización del franquismo. Cuando un joven dice que «con Franco se vivía mejor», no está haciendo una declaración histórica informada, sino lanzando un grito de descontento con su presente. La precariedad laboral, la dificultad para acceder a una vivienda y la sensación de falta de futuro generan un malestar que, al no encontrar cauces políticos para su transformación, se convierte en nostalgia. Fisher ya lo advirtió: el capitalismo neoliberal no solo explota materialmente, sino que también bloquea nuestra capacidad colectiva para imaginar futuros alternativos. Ante la clausura del futuro, el pasado —incluso un pasado autoritario y represivo— se idealiza como un tiempo de «orden» y «seguridad». Es la «hauntología» en acción: estamos hechizados por futuros que nunca llegaron y por pasados que nunca existieron realmente.

En segundo lugar, este fenómeno confirma la vigencia de la crítica de Fisher a la «privatización del estrés» . El sistema convierte problemas sistémicos —la precariedad, la falta de vivienda, la desorientación vital— en fracasos individuales. Los jóvenes interiorizan su malestar como una culpa personal, lo que alimenta la depresión, la ansiedad y, en el peor de los casos, la búsqueda de chivos expiatorios o la idealización de líderes autoritarios que prometan restaurar un orden perdido. La brecha de género que muestra el CIS —los chicos jóvenes son mucho más proclives a la nostalgia franquista que las chicas— apunta además a una «reacción ante la pérdida de estatus» , otro síntoma de cómo el malestar se canaliza hacia discursos que prometen restaurar jerarquías tradicionales.

En tercer lugar, la alianza entre Land y Yarvin muestra cómo las ideas más radicales pueden pasar de los márgenes de internet al centro del poder. Curtis Yarvin, el ingeniero del neocameralismo —un estado gestionado como una corporación, donde los ciudadanos son «clientes» sin voz política—, y Land, el filósofo que proporcionó los cimientos teóricos a la «Ilustración Oscura», han construido un arsenal ideológico que hoy influye en figuras como Peter Thiel, Elon Musk o J.D. Vance. Este pensamiento, que aborrece la democracia y propugna el gobierno de élites tecnológicas, encuentra un eco inquietante en ciertos discursos políticos que capitalizan el descontento juvenil. La promesa de orden, eficiencia y autoridad que algunos jóvenes buscan en un pasado franquista imaginado es la misma que la extrema derecha tecnológica ofrece para el futuro: un mundo gobernado por «los más capaces», sin las molestias de la democracia, los derechos laborales o la igualdad.

Finalmente, el contraste entre Fisher y Land nos deja una lección sobre el papel del deseo y la memoria en la política. Para Land, el deseo es una fuerza impersonal que el capitalismo canaliza hacia la disolución de lo humano, y la democracia es un estorbo. Para Fisher, el deseo es algo que puede y debe ser reconfigurado colectivamente. Su «comunismo ácido» propone rescatar el impulso emancipador de las contraculturas pasadas —no para repetirlas nostálgicamente, sino para aprender de su capacidad de imaginar mundos nuevos— y fusionarlo con las herramientas tecnológicas del presente. Frente a la nostalgia reaccionaria, Fisher opone la recuperación de futuros perdidos. Frente a la privatización del malestar, opone la politización de la ira.

La pregunta que nos dejan ambos pensadores, y que el fenómeno de la nostalgia franquista entre los jóvenes vuelve urgente, es política y educativa a la vez: ¿vamos a permitir que el vacío dejado por la falta de futuro sea llenado por relatos simples y autoritarios, o seremos capaces de ofrecer a las nuevas generaciones herramientas para entender su presente e imaginar colectivamente un futuro deseable? La respuesta pasa por una educación histórica rigurosa que no se limite a fechas y datos, sino que conecte con la vida cotidiana —el «franquismo cotidiano» que prohibía besarse en la calle o sometía a las mujeres—, y por una política que, como quería Fisher, sea capaz de convertir la desafección privatizada en ira politizada y, finalmente, en esperanza activa y transformadora.

[1] Médico. Psicólogo. Psicoanalista Junguiano. iratxomik@gmail.com  WEB Personal  

Autor

Mikel García García

Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reichiano (vegetoterapia caracteroanalítica), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I, Madrid 2025). 

Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. https://bit.ly/mikelcurriculum  iratxomik@gmail.com

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