Mi “viaje” de buceo a Komodo y sus, las, profundidades

Mi “viaje” de buceo a Komodo y sus, las, profundidades

Mi “viaje” de buceo a Komodo y sus, las, profundidades

He escogido este viaje representativo de un “vida a bordo”, por ser el último de este tipo, que he realizado, y, sobre todo, por el conjunto de circunstancias especiales que lo han rodeado, tanto en la fase de planificación como antes de su inicio, y por las modificaciones y cambios que este viaje ha estimulado. Entre otras cosas el tomar la decisión de empezar a escribir los viajes que he ido realizando y montar un blog específico para ello.

Mikel García García  Noviembre 2015

Dragones

Antes del viaje

Antes del crucero hice un viaje por varias islas de Indonesia. Eso me obligó a llevar un equipaje muy variado y a buscar consignas donde dejar lo que no necesitaba en ciertos períodos. Llevar equipo de foto y video para tierra y para el medio submarino era una complicación añadida. Sucedió que la máquina de fotos que tengo para el buceo se estropeó un día antes de la  partida. Entonces descubrí que el problema le pasaba a mi canon era frecuente, tanto que circulaban por internet modos de arreglarlo y que la empresa lo solucionaba gratis dependiendo de su número de serie. Pero para mí era tarde. Cada máquina tiene su carcasa de buceo y no es posible meter otra máquina en la carcasa por lo que ya no iba a llevar el equipo subacuático.

Era la primera vez que iba a bucear sin hacer fotos ni video. Reducía equipaje, peso y complicaciones pero era una contrariedad y más considerando que había dedicado dos meses a ir probando lentillas de buceo hasta encontrar unas que me corregían todas mis limitaciones visuales. Razón por la cual tampoco había podido bucear en todo el verano pues no disponía ni de gafas de buceo graduadas ni de lentillas apropiadas. Tras un duelo inicial de la pérdida, pensé que sería una ocasión para un buceo más calmado en el que podría estar atento al conjunto y disfrutar de los pequeños detalles.

Cuatro días antes del embarque para el crucero recibí la noticia de que mi padre, de 96 años, había ingresado con urgencia con un fallo multi orgánico y que estaba bastante grave. Dos días antes había tenido un sueño en el que yo compraba un búfalo para mi padre. Había visitado recientemente a la etnia Tana Toraja en Sulawesi, con la que había compartido varios días de sus ceremonias funerarias. El búfalo es un animal “psicopompo” para esta etnia. Se le sacrifica en las ceremonias funerarias para que el alma del búfalo conduzca el alma del muerto al Puya (cielo). Cuando tuve el sueño asocié que presentía la muerte de mi padre. Al recibir la noticia intuía que el desenlace iba a ser la muerte y empecé a buscar modos de regresar a España. La noticia me pilló con buenas conexiones a internet por WI-FI lo que facilitó las gestiones. En la fase anterior del viaje había conectado con la naturaleza en la selva de Borneo, navegando en un Klokot por ríos y andando por la selva para visitar orangutanes, y de paso muchas aves, cocodrilos, primates,.. También me había relacionado con un murciélago gigante que me lamía la mano como un perrito, y con tortugas marítimas muy grandes en un estanque. Esa relación con la naturaleza me había estimulado la expectativa de encontrarme con ella en el mundo submarino. Klokot

 

Encuentro con oragutana

Pero había decidido que iba a volver a España y tenía que hacer
el duelo de la pérdida de lo que restaba del viaje. No tenía billete de avión hasta, al menos, cinco días. Tenía que tomar la decisión o de esperar el día del vuelo o de embarcar en el crucero y volverme ese día. Pero si embarcaba sería muy difícil la vuelta entre otras cosas porque las comunicaciones son muy limitadas. Mientras la tecnología, facilitaba las cosas, comunicados por WhatsApp la menor de mis hijas coordinaba la informando a la familia.

Al día siguiente del ingreso mi padre mejoró muchísimo y salió del peligro. Hable con él por teléfono y lo encontré tranquilo.

Decidí proseguir con el plan de buceo, esto era una segunda afirmación de hacer el viaje, lo que le confería un plano especial de doble afirmación. Me evocaba a Deleuze quien retoma la “voluntad” nietzscheriana del eterno retorno como pensamiento ético sintético de la razón práctica kantiana: Lo que quieres, quiérelo de tal manera que quieras también el eterno retomo (Deleuze). Nietzsche representa esta doble afirmación a través del juego de la tirada de dados. Esta tirada tiene dos momentos para el que juega: el lanzamiento de dados afirma el azar; la caída de los dados afirma la necesidad. El ser no es algo per se, es lo que deviene tras la afirmación del devenir (azar). Estas asociaciones según las entiendo yo, reforzaban mi sentimiento de que había sido importante aceptar el hecho azaroso sin sentirme frustrado por la pérdida que podía tener, que había en ello algo ético y que afianzaba mi ser. Era una buena sensación que, además, me comprometía a aprovechar el viaje en algún aspecto personal.

Me quedé extrañado de la interpretación que había hecho del sueño que había tenido pues no encajaba. A los días, y a partir de otro sueño, fui consciente de que el contenido latente del sueño del búfalo tenía que ver conmigo y no con mi padre.

El día anterior al embarque estuve con los pescadores de Jimbaran desde las 5 de la mañana cuando llegaban al puerto con la pesca nocturna hasta el mediodía.

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Pescadores

 

Embarque

Llegué al día del embarque, un sábado, después de varias semanas de estar viajando por Indonesia con bastantes desplazamientos. No había sido un viaje de relax y estaba cansado, aunque aclimatado al horario de Indonesia. En otros viajes era lo contrario llegar descansado y hacer la adaptación horaria.

El viaje había sido organizado por un amigo buceador que desde hace un tiempo montó una empresa de viajes. En esta ocasión todos los participantes del viaje éramos españoles y menos cuatro el resto habíamos contratado el viaje con mi amigo quien también iba a estar en el viaje.

A él le informe de la posibilidad de que tuviese que suspender el viaje por la enfermedad de mi padre y tuve todo su apoyo para poder gestionar la incidencia. Se alegró cuando le comuniqué que finalmente haría el viaje de buceo.

Salvo yo que ya estaba en Indonesia el resto de los participantes llegaban en un vuelo el mismo día del embarque.

La empresa que fletaba el barco Mermaid II (Sirena II) me recogió de mi hotel y me transportó al puerto de Benoa desde donde el barco comenzaba su singladura.

Fui el primero en llegar y como ya tenía claro en qué camarote iba a estar deshice mi equipaje, coloqué el equipo de buceo en la zona del barco destinada para ello, tareas que habitualmente llevan bastante tiempo cuando todo el grupo llega a la vez, y me dediqué a leer, ver los libros de fauna de la biblioteca del barco, repasar el manual de instrucciones del ordenador de buceo, descansar, comunicarme con la familia pues los días siguientes habría dificultad de tener WI-FI y cobertura telefónica a conocer, y a hablar con la tripulación.

Mermaid II camarote

El barco era con el que había viajado en un vida a bordo por Raja Ampat, por lo que no me costó nada saber por dónde me tenía que mover. El barco es un espacio reducido y la convivencia con los otros es corta pero intensa y cercana tanto en los períodos entre inmersiones como en las inmersiones y la privacidad escasa.

Mermaid II equipamiento

El Mermaid II es un barco muy cómodo y con instrumentos modernos de navegación segura. Un barco capaz de tener una media de 9 nudos con picos de 12. Estas características son idóneas para la ruta que estaba planeada. El barco que tuve en Galápagos en muchas ocasiones no llegaba a 5.

Mermaid II comedor

Mermaid II sala reuniones

Mermaid II equipamiento (2) Mermaid II zona descanso popa

 

Espera al grupo y contactos

Me encontré con la guía que había tenido en el viaje de Raja Ampat, una catalana que lleva algunos años viviendo en Indonesia y que ya habla el idioma. En esta ocasión ella no iba a viajar con nosotros pues estaba en su semana de descanso para volver a ir a otro crucero por Raja Ampat. Compartimos bastantes cosas sobre su experiencia en Indonesia y me aclaró algunas cosas de lo que yo había ido observando en el viaje previo al embarque. Me resultó muy interesante su punto de vista y me sorprendió su relato sobre que aprender el idioma Indonesio no resultaba tan complicado por la simplicidad en el uso de las formas verbales.

Como después del crucero tenía un día antes de tomar el vuelo de vuelta a España, tenía interés en bucear en Bali en la isla de Nusa Penida en el lugar denominado Crystal Bay famoso para poder observar los peces luna abismales (Mola mola, en latín que significa muela o piedra de molino). Es un pez extraño que evoca mitos y leyendas y que solo he visto en el mediterráneo buceando en las islas hormigas.

Sin embargo por la época del año era complicado verlos pues el cambio de temperatura del agua les lleva a emigrar a otros lugares. Ella quedó en informarse sobre si aún era posible verlos y si se podía en organizarme esa inmersión. Así lo hizo, era aún probable, me organizó el viaje y me hizo una reserva en hotel Flashback en Sanur.

Conocí al guía principal del crucero de Komodo un catalán, que también lleva tiempo residiendo en Indonesia, de trato afable y con una disposición a recoger la información pertinente para qué la organización del viaje fuese lo más eficaz y satisfactoria posible.

Después me dediqué a leer informaciones que tenía recopiladas sobre el genocidio en Indonesia. Tuve una sensación de ingenuidad porque la impresión general de belleza, de cultura, de armonía, de convivencia multicultural, de hospitalidad, de espiritualidad, que había recogido del viaje, era una parte, a esta subyacía una sombra que no había percibido y que no solo era historia pasada, sino que seguía presente sin haberse resuelto y elaborado por la población. Otro lugar del planeta en el que la memoria histórica queda relegada al olvido o a la represión. Como en España. Así no se cierran las heridas y, en su momento, habrá un retorno de lo reprimido en otras espirales de violencia.  Tuve sentimientos de rabia y odio y me quedé, finalmente, con una emoción de tristeza.

En este archivo “Genocidio en Indonesia.pdf” he colocado información de esas lecturas y referencias a películas interesantes sobre el tema. Se puede descargar.   Extracto Texto Completo en tienda

Cuando llegó el grupo al aeropuerto y nos comunicamos me enteré que venía el compañero que había tenido en el vida a bordo de Galápagos en el camarote y para bucear. Fue inesperado y muy agradable saberlo, por mi parte ya tenía claro quién iba a ser mi compañero de buceo aunque en esta ocasión el camarote lo iba a compartir con otro. El sentimiento fue recíproco, él también se alegró y también tenía claro que yo iba a ser su compañero de buceo. También supe de otros dos compañeros con los que había compartido viajes con los que la relación era grata.

Situación de partida

Me encontraba a punto de empezar el viaje, que podía haber perdido, al que iba en unas condiciones muy distintas de otros viajes, mucho más preparado para ver bien, sin equipo de foto vídeo, en un barco conocido, alrededor del cual estaban personas con las que había tenido buena relación en viajes similares anteriores, con una tripulación nueva con la que se intuía una facilidad de relación y empatía e iba a estar con nosotros el organizador del viaje. ¡Pintaba bastante bien!

Ruta 1

Travesía de ocho días

Viaje

Lo iniciamos más tarde de lo habitual ya que la mayor parte del grupo llegó a la tarde del sábado. Esta circunstancia unida a que la primera singladura se hizo en unas condiciones marítimas duras, con bastante oleaje y movimiento, determinó que al día siguiente hiciésemos una inmersión menos de las previstas. Nos recomendaron tomar una pastilla contra el mareo por qué, además, genera algo de sueño y podría ayudar a dormir bien. Yo no lo hice pues no me mareo y ya estaba aclimatado al cambio horario. Estuve semi despierto y, efectivamente, había tanto movimiento que a veces me elevaba varios centímetros del colchón para caer de nuevo.

El cansancio acumulado de la fase previa del viaje y la tensión derivada de la enfermedad de mi padre y de la decisión sobre si volvía o no, emergieron al relajarme en el barco, tensión reforzada por la rabia de la lectura sobre el genocidio en Indonesia y esa primera noche de no dormir con profundidad. El primer día de buceo lo terminé con contracturas cervicales y cefalea que tuve que tratarme con automasajes y digitopuntura, lo que me llevó mucho tiempo y me perdí la cena y una fiesta posterior que se organizó. Dormí bastante, tuve un sueño, y me desperté recuperado.

Voy una casa que he comprado tras verla una vez y, que sin estudiarlo demasiado a fondo, he decidido ir a vivir en ella. Acabo de firmar la compraventa. En la puerta de entrada hay una familia con niños que se han quedado tirados porque su coche no funciona. Les doy asilo. La casa tiene bastantes habitaciones y  ocupan dos. Hay tres o cuatro niños. La mujer se mueve mucho, es la que se ocupa de la organización, va de una habitación a otra y se fija mucho en los detalles de la casa. Me voy fijando en la casa porque la mujer me indica de alguna manera que mire hacia ciertos sitios. Veo ciertas partes ampliadas como si mi visión fuera telescópica y detectó que entre las uniones de paredes con techos, falta de material de  unión. Es como si la casa tuviese cierta fragilidad en la estructura. Me dice que existe una parte superior. Efectivamente descubro una escalera. Es algo nuevo y desconocido. Subo y efectivamente existe un espacio grande bastante diáfano como una buhardilla de paredes elevadas y techo bastante alto. Muchas cosas desordenadas y algo abandonadas. Sin embargo todo parece tener bastante vida. En un lateral descubro varios hornos están unos animales asados enteros. Hay algún cerdo entre ellos. El aspecto que tienen es de haber sido asados hace tiempo, pero aún no están deteriorados. Aparecen un chimpancé un pato y un ratón. El chimpancé está muy enfadado porque nadie les da comida. No sé como pero sé, que esos animales son de la pareja anterior dueña de la casa, y que estos les alimentaban con carne asada. Quizás esos animales asados son para su alimentación. Sin embargo yo no quiero darles nada de eso y el enfado del mono va siendo cada vez mayor. Me trae una manzana pidiendo que se la dé a los animales. Entiendo que quieren que la pele y que la troceé. La pelo, la troceo, les reparto los trozos, les miro complacido como los comen y me voy.

El sueño tiene varios puntos de interés simbólico para analizar y entender su contenido. De estos hay tres que me interesa resaltar porque me llevaron a tomar decisiones sobre mi actitud en el viaje.

Voy a un espacio nuevo que he elegido para vivir sin conocerlo demasiado. Acojo a una familia, acción que permite que la mujer me haga ser consciente de la fragilidad de la estructura y de partes del espacio que eran desconocidas para mí. En ese espacio descubierto asumo la tarea de alimentar unos animales pero no lo hago con el estilo que ellos están acostumbrados. Propongo una forma que ellos aceptan.

El sueño enfatiza que estoy en un espacio nuevo, con riesgos, donde existe posibilidad de descubrir, para ello necesito afianzar mi relación con lo femenino, mi propia feminidad, mi ánima, lo que es condición para que me fije en los detalles, y me sienta más integrado para abordar conflictos instintivos y espirituales pudiendo negociar y proponer una solución creativa que es aceptada, satisface a todos y me deja libre para seguir el camino.

No soy muy perceptivo, es mi función inferior, y me despisto en los detalles. El sueño me indica que debo poner la atención en la percepción  facilitada por mi parte femenina. Dar más importancia al eros que al logos.

Eso es una parte de lo que decidí.

Las circunstancias del viaje lo facilitaban. El no tener mi equipo fotográfico me liberaba de una preocupación que me hubiera despistado a ser perceptivo y hubiera reforzado mi parte masculina, ni hubiera llevado tiempo de dedicación para revisar las fotos, seleccionar las mejores, mantener el equipo en condiciones. Ese tiempo que suele ser entre inversiones ganado para estar más relajado, hacer introspección leer y poder tener conversaciones con la gente.

Mermaid II mesa equipos

                                                                         Mesa para equipos que no iba a usar en este viaje

Se habían hecho grupos de buceo, que iban a durar todo el viaje, consistentes en tres parejas de buceadores con un guía. En el grupo sólo había una buceadora que llevase equipo fotográfico. La veía con capacidad de observación en los detalles para detectar animales pequeños y también se le veía experta en conocer sus nombres o saber buscarlos en los libros de consulta. En una situación ideal para seguir su mirada y encontrar animales pequeños, poder apoyarla en algunos momentos cuando para fotografiar algo convenía hacerlo y, pedirle, que transmitiera sus conocimientos de nombres o enseñara a buscar en los libros. En general exploraba situaciones en las que actitudes o conductas de las mujeres pudieran enseñarme algo

Estaba en un camarote cuyo baño era común para nuestro y el camarote adyacente. Los cuatro hombres que lo usábamos nos conocíamos y teníamos buena relación. Aun así puse atención en los detalles para que el espacio estuviese siempre bien cuidado.

La segunda decisión. Estar activo ante las situaciones conflictivas. Entendiendo situación conflictiva en su acepción interna, derivada de algo que te pone en cuestión, provenga de un estímulo interno o externo, y aunque en la realidad objetiva todo esté calmado. Ese estar activo requería actuar buscando una solución creativa para resolver el conflicto para lo cual también era importante afianzar la relación con mi parte femenina.

Un ejemplo de situación conflictiva fue el ver a una mujer del grupo que leía un ejemplar pesado y voluminoso de la Biblia. Me ponía en conflicto el prejuzgar que el sentido religioso de la Biblia era tan importante para ella que se había llevado al viaje un libro tan pesado y, desde el prejuicio, podía tender a rechazarla. Decidí preguntarle la razón por la que leía la Biblia. Descubrí que era escritora, que había publicado un libro sobre el mar y que en las historias de la Biblia encontraba inspiración para sus materiales literarios. Autores psicoanalíticos también se han servido de material bíblico para profundizar en el psiquismo humano. Freud, Jung (historia de Job). A partir de eso pudimos hablar con más profundidad de algunos pasajes y buscarles el sentido, y la relación se convirtió en una fuente de inspiración. Lo de menos, era ya, si era también religiosa o no. El haber encontrado un punto medio de encuentro en lo creativo era la clave. Me vino la asociación con el “complejo de Jonás” que acuñó Abraham Maslow basándose en la historia bíblica, y que podía aplicarse describir parte de lo que le pasaba a otra persona del grupo, pero evocar este concepto, a su vez, me inspiraba para repensarlo puedes la acepción de Maslow la intuía superficial.

Uno de los buceadores, de nuestro grupo de seis, tenía problemas para el buceo. En varias inmersiones le pasaban cosas extrañas y tenía que suspenderla. El promotor del viaje, que es un cuidador exquisito y tiene una mochila enorme de experiencia en buceo, se hizo cargo de él y le facilitó el proceso. No dio tiempo a que  yo me plantease hacer algo. Nuestro grupo se redujo a cinco o incluso cuatro cuando alguno se sentía cansado y no buceaba. Situación más frecuente en las inmersiones nocturnas.

Inmersiones

Las inmersiones fueron diversas. El primer intento de ver mantas resultó un fracaso. Después ya pudimos verlas.

Las nocturnas muy buenas, pudimos ver mucha fauna y mi compañero y yo nos divertimos mucho jugando con pulpos de anillos azules (Hapalochleana lunulata) no dejándoles esconderse en la arena y con gambas boxeadoras (Stenopodidae) comprobando la fuerza de su pinza.

 Pulpo azul

Este es el programa del día 8. El resto de días es similar

programa dia 8

                                                                    Datos del segundo buceo.

Hot Rocks sangeang

Volcán Sangeang La última erupción en mayo del 2014. Desde la primera registrada en 1512 ha entrado 20 veces en erupción. Se ve la lengua de lava.

Volcan Sangeang

Esta inmersión fue especial por el colorido de la fauna y de cualquier objeto, y de nosotros mismos, que contrastaba con la arena negra y caliente de a que salían gases volcánicos.

Komodo

En la siguiente inmersión un cambio de corriente me desplazó verticalmente y noté un chasquido en el oído derecho. No tenía problemas para compensar. Al salir notaba el oído extraño, con menos audición y cerrado como si se hubiera quedado líquido. No suelo llevar gotas y me dejaron unas. Habitualmente suelo tener alguna intervención médica con problemas que le surgen a alguien en este viaje también pero yo no había necesitado nada hasta este viaje, era extraño pero satisfactorio que se diera esa reciprocidad entre cuidar y ser cuidado. No mejoraba y sabía que algo distinto estaba pasando. Era peor en tierra que buceando donde no tenía problemas para compensar ni notaba diferencia de audición entre ambos oídos. La siguiente noche tuve un sueño que me hizo comprender que el contenido del sueño que había tenido con mi padre se refería a mí. Era consciente de que experimentaba un proceso de muerte simbólica. Un punto de inflexión a partir del cual entraba en la vejez. El proceso de disminución de vitalidad es progresivo pero hay un “rito de paso” que marca la entrada en otro estado evolutivo, del otoño de la vida, del sénex, en el que se constata “fugit irreparabile tempus” (huye el tiempo irremisiblemente), expresión convertida en tópico alusivo a la fugacidad de la vida y al irremisible paso del tiempo. Es un fragmento de un verso de Virgilio (Geórgicas III, 284).

Había intuido un problema que me iba a requerir atención dar problemas e iniciaba un deterioro.

No hubo ninguna incidencia resaltable en todo el viaje, y el contacto con la superficie del mar y la tierra fue algo mayor que en otros viajes similares.

En la superficie del mar

En la superficie del mar se dieron cuatro momentos especiales.

En el primero un marinero cogió con la mano un calamar grande que estaba cerca del barco, atraído por sus luces. El calamar se defendió rociándolo de tinta, pero no pudo escaparse y fue camino de la cocina. Fue una hazaña que generó excitación y risas.

El segundo fue ver bastantes mantas en la superficie cerca del barco cuando, además, no las habíamos visto buceando.

El tercero fue el momento en que alguien ha visto, a lo lejos, la cola de una ballena que se sumergía. Estuvimos un rato largo ojeando el horizonte para ver si volvía a aparecer. Ya no lo hizo dentro de nuestro campo de visión. Era la época en que empezaba la emigración de ballenas. En ese tiempo recordé las veces que he intentado ver ballenas. La mejor en Islandia. El intento en ver pasar las azules desde Chiloé en Chile fue fallido. Casi se exterminaron y el aprovechamiento del petróleo les fue favorable, ya no se necesitaba tanto su grasa. No todos los pueblos las han cazado. Las ballenas son animales sagrados para miles de pescadores vietnamitas, que las entierran en las playas con grandes fastos cuando mueren, construyen templos en su honor y las adoran como a dioses. En su obra ‘Culto a las ballenas en Vietnam’, la investigadora sueca Sandra Lantz afirma que “prácticamente todos los pueblos pesqueros de Vietnam tienen al menos un templo dedicado a las ballenas”.

El cuarto fue el avistamiento de un grupo numeroso de delfines que se fueron acercando al barco que estaba navegando y se colocaron a la altura de la proa nadando ambos lados y nos acompañaron casi un cuarto de hora. Para mi cada encuentro con los delfines es especial, posiblemente uno me rescató de morir ahogado.

Todos estos momentos se vivían con excitación que nos sacaba de letargo de los ratos de descanso y vitalizaba.

Estando anclados en el parque nacional de cómodo observamos un incendio que parecía ocupar un frente de varios kilómetros. La tierra estaba bastante más seca que lo habitual en esa temporada del año. En el verano casi no había llovido nada y se estaba retrasando la época de lluvias. Queda siempre la duda de si es provocado. Hacía dos semanas que había estado en Borneo para adentrarme en la selva y visitar los orangutanes. En aquel momento había tantos fuegos en borneo que por el humo que generaban se suspendían bastantes vuelos que enlazan Borneo con Java y Balí y Sulawesi. Estuve a punto de perder el mío y tuve un retraso de 10 horas en el duelo de ida y de cinco en el de vuelta. En borneo se sabía que eran provocados. Lo hacen para sacar el aceite de palma que venden compañías occidentales en el mercado negro. Hay certezas de que miembros de los antiguos escuadrones de la muerte de la época del genocidio es que están compinchados con militares que siguen teniendo poder desde la época de Sukarto son los que provocan los fuegos. El fuego que demostró toda la noche y con la luz diurna ya no se distinguía si seguían o no las llamas pero parecía bastante improbable que pudieran desplazarse equipos de bomberos hasta aquellos parajes.

Bajadas a tierra

Bajamos a tierra en dos ocasiones una para visitar el parque nacional de Komodo y ver los dragones, la vegetación y otras faunas. Tuvimos guías del parque nacional que nos explicaron bien y nos protegían para que nos acercásemos demasiado a los dragones. Decían que en el 2003 un turista suizo desapareció tras separarse del grupo para hacer fotos. Lo único que se recuperó fue su cámara. Los dragones pueden morder o hacer heridas al proyectar rápidamente su lengua que inocula una saliva cargada de bacterias muy patógenas que rápidamente generan una infección mortal. Sólo tienen que seguir a la presa hasta que haga efecto y muera. Entonces lo devoran.

Viendo los dragones recordé un nanorrelato de Augusto Monterroso: “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”.

dragon

En la siguiente salida subimos a una colina en una isla al norte de Pulau Komodo para divisar las vistas y poder ver el atardecer.

caminata

Fue una experiencia muy agradable para mí por el paseo, un pequeño desnivel de 160 m con 25% de pendiente, y porque supuso un rato de privacidad e introspección. Contemplar, con tiempo y amplitud de mirada de 360 grados, el mar rodeando las islas, el agua con unas tonalidades de azul y verde, que se metamorfoseaban acompañando al sol en su camino de sumergirse en el mar, me abrió la conciencia de que percibía las cualidades, la rojez de lo rojo, el ritmo del tiempo, como epifenómenos que van más allá de lo físico, los qualia, no solo las emociones alegres, recordé a Ernest Hemingway “For Sale: Baby shoes, never worn” (en venta, zapatos de bebé, nunca usados).

Había un velero, fondeado, que también hace cruceros de buceo. Parecía muy agradable, de madera con tres mástiles. Aunque tenía las velas recogidas se adivinaba que tenía mucha superficie vélica y que podría navegar rápido. Dicen que lo tienen bastante bien acondicionado para el buceo.

El Grupo

El grupo era menos extrovertido que en otras ocasiones. Pero era fácil entablar relaciones con casi todo el mundo.

Como es habitual en estos viajes la distribución, en el buceo, y la elección del asiento en el comedor va generando subgrupos, que determinan las personas con quien que te relacionas más a fondo. En mi subgrupo los contenidos de las conversaciones fueron bastante variados compartiéndose anécdotas, historias del mar y de otros viajes y experiencias existenciales.

También surgió un juego creativo en el que cuatro personas nos pusimos a adivinar si el resto de los compañeros/as eran o no personas a las que le gustaba bailar. El resto se daba cuenta de que algo nos traíamos entre manos y estaban curiosos. Al terminar les explicamos y les pedimos que dijeran si le gustaba o no bailar. Contrastando lo que decían con lo que habíamos puesto la plantilla, se producían reacciones curiosas pues algunos se mostraban perplejos de que no les hubiéramos adivinado… y, finalmente, supimos quién de los cuatro había ganado la apuesta. El premio consistía en que la masajista del barco te diera un masaje que lo pagaba el perdedor.

Fue bastante divertido, pudo ser una oportunidad para centrar la atención en la disonancia entre la imagen social (La relación entre “persona” y  máscara tiene su origen en el teatro griego) que creemos emitir y la que se capta por otros.

Persona

“Ella era alta, él menudo. Su amor era un abismo” Daniel La Parra Casado

El juego creó un ambiente propicio para que al día siguiente, que era el último del viaje, se montara una fiesta con música y baile.

Un miembro de la tripulación cantó acompañado de una guitarra algunas canciones indonesias y después se fueron conectando a un altavoz bluetooth los móviles de algunos. Se fueron alternando estilos de música. Yo puse una grabación del baile del “palo de mayo” que se baila en Nicaragua, que tenía de cuando estuve colaborando con una ONG médica, y traté de bailarla sin la agilidad que requiere. Ella era alta, él menudo. Su amor era un abismo.

Tripulacion

Tripulación

grupo

Grupo y tripulación

Ya solo quedaba pagar los extras de consumos de cervezas, Nitrox,.. Hacer la encuesta de evaluación del viaje, dejar una propina y despedirme de la gente. Yo regresaba solo y el resto continuaban algunos días más, visitando y/o buceando, en otras zonas de Bali antes de regresar a España.

puesta

Buceo en Bali: Nusa penida.

La misma empresa del Mermaid II me recogió del barco en Benoa tras el desayuno.

Buceé primero en un manta point. Una inmersión gratificante. Muchas mantas y podías acercarte a ellas a pesar de estar abarrotado de buceadores.

Después en Crystal Bay. Ya pintaba duro cuando nos dieron una baliza de seguridad con localizador por GPS, emisor de 406 y 121 Mhz y walky talky hasta 5 millas. Un modelo que desconocía y muy útil para seguridad en el buceo y para cuando se cae al agua un tripulante.

Hice dos inmersiones con un intervalo de 90 minutos. El buceo fue bastante profundo, hasta 40 m, en aguas frías, con poca visibilidad, fuerte corriente en contra, condiciones que determinaron una parada de descompresión a 9 m, además de la de seguridad, y acabar con 3 bares en superficie. Gracias a que estaba entrenado para ese día tras la semana de buceo, y que había llevado mi traje semiseco de 7mm. En el barco había buceado con Nitrox y una botella de 15 l. Ese día fue con aire y botella de 12 l. En la primera inmersión bajamos 5 con el guía, en la segunda solo dos. No logre ver Mola mola “Se han ido de vacaciones” dijo el guía.

Ultimo día antes regresar a casa

El hotel Flashback era sencillo, barato y muy agradable. Puerta con candado, mosquiteras y ventilador. Frente a la ventana un tejado que me vino muy bien para colocar el equipo de buceo para que se secara.

Cama FlashbackFlashback

Desayuno en el bar del hotel, en un ambiente de paredes decoradas con recortes de periódicos en francés, inglés y otras lenguas.

montaje-flashback

Después hice el equipaje, lo dejé en consigna y tuve 16 horas para pasear por Sanur y sus playas.

Sanur 1

Sanur 2

Pude hablar con alguna persona. Un camarero me habló de su preocupación por el terrorismo islámico y su repercusión en el turismo. El 23 febrero del 2015 la policía encontró un artefacto explosivo en el centro comercial ITC de Depok, un barrio situado al sur de Yakarta. La bomba, compuesta por cuatro botellas repletas de sustancias químicas, cables, baterías y un temporizador, estaba en el interior de una caja de cartón abandonada en un baño masculino. Un fallo en el dispositivo impidió que detonara. El IS ha empleado bombas de gas de cloro en Siria e Irak. Estas bombas sucias han sido empleadas en carreteras al paso de convoyes de vehículos desprendiendo llamativos gases que, si bien no suelen ser mortales al aire libre, sí tienen consecuencias para la salud y causan pánico. El atentado más mortal en Indonesia, de Al Qaeda, ocurrió en el 2002. Un coche bomba frente a la discoteca Sari Club, en la playa de Kuta, en el centro turístico de Bali mató a 187 personas. Dos terceras partes de las víctimas eran turistas, la mayoría procedentes de Australia. Actualmente en páginas web del Daesh se venden artículos promocionales, como camisetas a 7 euros. Según informaciones el comprador las recibe de Indonesia.

También me encontré con dos parejas de pamplonicas que estaban acabando, como yo, su viaje por Indonesia y con las que me había encontrado en Sulawesi al visitar los Tana Toraja.

Tiempo de pensar sobre el viaje, de escribir alguna reflexión. Pensando sobre el “Complejo de Jonás” recordé un sueño de hace años que también conectaba con el del viaje en el contexto de ir a una casa nueva.

Voy al sótano de mi nueva casa. Aparece un hombre bastante anciano que me sorprende porque se mueve muy ágil y es capaz de dar saltos para subirse a sitios elevados. Es una contradicción ser anciano y es dinamismo y vitalidad. Inmediatamente sé que es el padre de la mujer de la pareja que vivía allí antes y que esta no se lo ha llevado con ellos sino que lo dejaron abandonado en la casa. El hombre se para y se sienta en un soporte plano triangular en el ángulo entre dos paredes. Desde esa media altura me habla diciendo lo que necesita para vivir. Yo le digo que se lo pida a su hija, que su problema no tiene nada que ver conmigo. El sigue hablando, no me hace caso, y está pidiendo una asignación mensual para ir a algún sitio para ser mantenido. Lo hace con una actitud de imposición, con un gesto malicioso, con poder de amenazar y generar miedo para conseguir sus objetivos. Yo estoy muy molesto le cojo el dedo pulgar del pie y tiró de él con fuerza de manera que lo desprendo del soporte donde estaba sentado y cae hasta chocar contra el suelo de una manera estrepitosa. Su espalda golpea con fuerza en el suelo. En el impacto se levanta polvo viejo. El hombre tiene gesto de dolor. Le sigo sosteniendo la pierna desde el pie. Lo suelto, le agarro la ropa por el pecho, lo levantó con fuerza muy rápidamente y lo siento en la rama de un árbol con la espalda apoyada. Tengo su cara, muy cerca de mí, y le digo ¡ahora repite qué es lo que quieres! La sensación que tengo es de haberle destrozado su poder y haberlo amedrentado de una manera profunda. Me doy cuenta de que está muy mal porque el impacto ha sido muy potente y le ha afectado zonas vitales. Presiento que va morir. Se separa de mi mano elevándose hacia el alero del tejado, y después cae hacia atrás, en sus últimos estertores me dice ¡el bien tocará a tu puerta pero no sabrás reconocerlo!

Aquel sueño me costó entenderlo pues aunque me parecía correcta mi conducta, el ser tan exagerada y violenta hasta producir la muerte del personaje me producía extrañeza, y sus palabras finales no me encajaban. El análisis sirvió para situar el trabajo con mi sombra, entender que el supuesto mal es una oportunidad. El mal puede enseñar algo que si no se integra impide reconocer el bien, además de que estarás en riesgo de ser fanático y potencial genocida.

La tarea que dios le impuso a Jonás bíblico era la de confrontar con el mal, la acepción del complejo de Jonás en Maslow era superficial. De eso hablo más extensamente en el apartado reflexiones.

Regreso y cambios tras el viaje

Al llegar al aeropuerto de Doha tenía tiempo antes del siguiente vuelo,  había dormido bien en el primer trayecto, y fui a la sala con tumbonas donde puedes dormir y, sobre todo, estar protegido de los altavoces del aeropuerto. Me puse a escribir sobre el Complejo de Jonás, y como había Wi-Fi lo publiqué en mi Facebook. Resultó que bastantes, más de lo que habitualmente sucede, clicaron “me gusta”. Publiqué otra entrada ampliando el tema y de nuevo hubo bastantes “me gusta”.

Mi Facebook sólo lo usaba para difundir lo que otros escriben con un criterio: que el contenido estimule para ampliar la consciencia.

Decidí ir publicando entradas con escritos propios. Recordé a Herman Hesse cuando afirmaba en “escritos sobre literatura” que el oficio del escritor es estar callado, abrir los ojos y esperar a que llegue el momento favorable, y cuando llega entregarse al trabajo, mientras que el escritor libre, sin oficio, solo produce de vez en cuando y según el humor y la inspiración del momento. En esos momentos se puede vivir un estado mental de “flujo” en el cual se está completamente inmerso en la actividad que ejecuta. Se caracteriza por un sentimiento de enfocar la energía, de total implicación con la tarea, la sensación se experimenta mientras la actividad está en curso. Acción y conciencia se fusionan (Csikszentmihalyi, 1975).

El viaje a Indonesia y las experiencias con el buceo me habían activado una función comunicativa novedosa que me satisfacía y aún era embrionaria. Me sentí agradecido a la estimulación recogida, también de varias personas pues me estaban inspirando.

Hasta ahora básicamente he escrito “en serio” para comunicaciones profesionales y poco, la razón que ya existen muchos textos y libros y que no tengo nada que contar que no esté contado ya.

Otros escritos de carácter más sociopolítico los he publicado en mi blog. En estos me sentía más creativo y libre para volcar mi experiencia profesional, en un estilo más cercano al arte conceptual ya que la idea o ideas de los textos  son el componente esencial, y el mismo escrito, es una forma de documentación y estímulo a la conciencia.

Ocasionalmente he escrito algo más literario. En la época en que aprendía euskera algún cuento y alguna poesía, primero en euskera, luego en castellano. Hacerlo en una lengua nueva me libraba del encorsetamiento del “logos” en mi lengua materna y me permitía que fluyese más el “eros”.

¿Encontrar un estilo propio que integre logos y eros? Un modo de arte conceptual en el que lo artístico tenga más peso, con recursos literarios. Una narrativa con capacidad de sugerir, de interesar, de sorprender, de movilizar   símbolos que provoquen resonancia con el inconsciente. El modo, la forma, el arte de contar es lo que determina el impacto del contenido, que se produce de modo misterioso,…

En estas recordé “el mito de Bagre” que enfatiza que hay que buscar pero que las respuestas nunca son completamente satisfactorias y, por tanto, que se deben promover de forma continua los cambios e innovaciones. Esta característica de “abrir” del Bagre está bien reflejado en la dimensión de la actuación del ritual, que en sí misma fomenta la inventiva y la generación de nuevas formas.

El Bagre es uno de los ejemplos más significativos de la tradición oral africana, un cuento, que recopilé en la preparación de mi viaje a Benín, de la etnia africana LoDagaa y que fue conocido en Occidente por medio de Jack Goody que en 1972 publicó un ensayo “El mito del Bagre”. BAGR, literalmente es “malestar místico”. El Bagre no sólo es una historia sino una actuación que incluye la música y la danza realizada para relacionarse con un “cambio de dirección”. Bagre cuenta la historia de un joven y un anciano que entran en el “mundo salvaje humano” y luego van hacia el cielo en busca de la manera de curar a la humanidad de sus principales males, la enfermedad, la muerte, la fatiga y las dificultades de la supervivencia. El Bagre es una herramienta cognitiva esencial para aprender a estar vivo, pero no enseña nada particularmente útil o que LoDagaa no saben ya. El término para el mismo tipo de historias es anansesem o “palabras de la araña”: se dice que este animal, con su red: conecta la tierra al cielo, por lo que, simbólicamente, el mundo humano con lo divino.

El recuerdo del mito generó de inmediato una comprensión del significado de mi búsqueda de estilo propio de escribir: aunque no enseñe nada nuevo o útil ni distinto a lo que se sabe, la propia acción puede promover cambios e innovaciones y ya solo por eso merece la pena.

Esto fue lo determinante para decidir construir un blog de viajes en el que ir describiendo aquellos que he realizado a lo largo de los años.

También contribuyó lo que ocurrió con una foto que subí a mi facebook con la intención de colocarla en la carpeta fotos. En ella con un niño masai en una escuela de Tanzania. Apareció también como entrada en el muro. Y hubo muchos me gusta y comentarios.

El impacto del recuerdo del mito lo percibí como un hecho sincronístico pues me permitió comprender el significado y no tenía relación causal con el estado anterior. Lo importante es la percepción acausal que tuve del hecho y no tanto que en sí éste era o no acausal. Previamente ya se estaba preparando el terreno. Cuantas más causas produzcan un efecto, su influencia particular se hace nimia y el evento sucede al “azar” y se convierte en “acausal”. Si era causa pudo ser la última causa de una cadena.

La sincronicidad y los hechos sincronísticos, formulados por Jung, nos dan la oportunidad de comprender la forma de ponernos en equilibrio con la simetría del universo, y por lo tanto con nosotros mismos y con el medio que nos rodea. El significado de la sincronicidad es que la homeostasis universal es atemporal y aespacial.

La persona a la que le he encargado que me construya el blog es una buceadora que conocí en un viaje vida a bordo en Maldivas.

Aunque no es el primer relato de viaje que he escrito, en este es donde tenía que explicar la decisión de hacer el blog.

Y como el próximo será sobre mis visitas a China la primera en el 80 y la segunda en 2009 acabo con esta historia.

        Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? —dijo— Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.

Marco Denevi

 

 

Mikel Garcia Garcia   8 diciembre 2015

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Experiencia de viajeros por Indonesia con los Tana Toraja

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Experiencia de viajeros por Indonesia con los Tana Toraja

Viaje en la región de los los Tana Toraja, en Sulawesi, para participar de sus rituales funerarios. Relato con reflexiones y comentarios personales que surgen estimulados por lo que observamos. Información de aspectos históricos, costumbres, ritos y mitos. Algunas consideraciones sobre la cosmovisión Tana Toraja en relación a la muerte.
Mikel Garcia Garcia y Carmen Rodriguez González Octubre 2015

Presentacion viaje setiembre 2015

En la planificación previa a nuestro viaje a Indonesia en septiembre-octubre 2015, repasamos las costumbres antropológicas buscando aquellas que antropólogos, psicoanalistas, historiadores, investigadores, habían descrito en esas zonas,… Es lo que hacemos habitualmente en los viajes ya que un objetivo transversal de los mismos es aprender algo más sobre el alma humana y sobre nosotros mismos. Buscamos guías nativos de cada lugar que hablaran suficientemente castellano e inglés, en un viaje bastante privado, para dos, que nos permitía ajustar los planes de un modo muy flexible a lo que surgiera sobre la marcha. Teníamos claros algunos objetivos. En Sulawesi la etnia Tana Toraja y su cosmovisión en relación a la muerte, la etnia bugi en relación a los estudios sobre “el tercer sexo” y “cinco géneros” y en Bali conectar con algún sanador con el que poder tener una entrevista en inglés. Robert Oostvogels: The Waria of Indonesia: A Traditional Third Gender Role, en Herdt (ed.), op cit., 1995. Sharyn Graham: «Sulawesi’s fifth gender», artículo en la revista Inside Indonesia, de abril-junio de 2001. Estos son makkunrai (hombres femeninos) y oroané (hombres masculinos), calabai (mujeres femeninas), calalai (mujeres masculinas) y bissú (sacerdotes con características masculinas y femeninas). Son dificilmente comparables a las ideas occidentales de género. Efectivamente recogimos impresiones sobre el tercer sexo y estuvimos 90 minutos con un sanador en Bali, pero este escrito se centra exclusivamente en los Tana Toraja. La redacción es personal, con partes más completadas por uno u otro de nosotros, trata de relatar el viaje, lo vivido, las experiencias, reflexiones que te van surgiendo. En ocasiones, no siempre, hemos personalizado algunos comentarios o reflexiones indicando a quién de nosotros pertenecen, aportando información de experiencias previas, citas de autores, o lo que nos haya sugerido la experiencia que estamos describiendo. Se documentan algunas partes con material gráfico propio. También tratamos de hacernos preguntas, formular hipótesis,.. Y dejar abiertas muchas cuestiones. Es un escrito inacabado y la primera vez que publicamos algo, así en relación a un viaje, y con ciertas libertades literarias inspiradas en otros relatos de viajeros. Quedará hacer un trabajo posterior de elaboración más a fondo.

 

Mikel García García y Carmen Rodríguez González 26 Octubre 2015
¿VIVIR POR Y PARA LA MUERTE?

La muerte, el principal modo de subsistencia de Tana Toraja, es su fuente de vida. Todo el movimiento en torno a un funeral activa la economía de la región, y la muerte no entiende de crisis. Las montañas las habitan los muertos y los árboles tienen pequeñas puertas que velan cadáveres de bebés fallecidos prematuramente. Las sangrías públicas son motivo de festejo y alegría y de los ataúdes cuelgan huesos y cráneos desvencijados. Una cultura tan lúgubre como hermosa, que se ha convertido en el reclamo turístico de Sulawesi. Flotan las casas y flotan las tumbas. Sarcófagos de madera colgados de cuevas, nichos esculpidos a golpe de cincel en las paredes rocosas en cementerios verticales en Lemo y Suaya, o ataúdes ocultos en las galerías relamidas por el tiempo en las entrañas de la tierra en Londa. Lo macabro de las cuevas llenas de calaveras peladas enmohecidas en contraste con la belleza de su entorno. Escenas idílicas de la vida cotidiana en el campo de Sulawesi: artesanos a pie de carretera trabajando la madera para unos ataúdes en forma de lágrima o los bustos de búfalo que adornarán las casas. Una fórmula constructiva, decorativa y formal, depurada y estilizada se puede repetir hasta el infinito sin cansar al personal. Y campos y bueyes pastando o embarrados hasta las cejas en los barrizales. Y tumbas cinceladas en gigantescas rocas al margen del camino como por casualidad. Gente que se desplaza, de un lugar a otro, montada en una moto…. Mujer de luto

 

El pueblo Toraja tiene uno de los rituales funerarios más complejos en el mundo Tana Toraja es una regencia de Sulawesi en Indonesia, una región montañosa pintoresca que es el hogar de un grupo indígena conocido como los Torajans. Para el pueblo Toraja, la vida gira en gran medida alrededor de la muerte, pero no en un sentido morboso. Para ellos, un funeral es una gran celebración de la vida, como una fiesta de despedida, y es una ocasión en la que toda la familia del fallecido, y todos los miembros del pueblo participan. Sus antiguas tradiciones implican costumbres funerarias que se han practicado durante muchos siglos y que se sabe que son las más complejas tradiciones funerarias en el mundo.

La población de la Toraja es de aproximadamente 650.000, de los cuales 450.000 viven todavía en la regencia de Tana Toraja (“Tierra de Toraja”). La mayoría son cristianos, otros son musulmanes, y una minoría aún conservan las creencias locales conocidos como Aluk Todolo (“Camino de los Ancestros”), que son más visibles durante las festividades funerarias y costumbres funerarias. Toraja es un vergel amable cuyo horizonte aparece moteado por el desparpajo de las cubiertas de sus poblados que asoman entre trozos de jungla. Casas -conocidas como Tongkonan- que flotan sobre pilotes de madera, adornadas con coloridos motivos geométricos figurativos que evocan al búfalo de agua -su animal totémico por excelencia-, con de techos gruesos de bambú, suspendidas a varios metros de altura sobre pilares, fachadas de marquetería pintada a mano con grecas, cenefas y motivos animales y un búfalo de madera que corona la entrada. Aquí conviven todos los miembros de la familia, incluso los difuntos. El búfalo jamás trabaja, se le alimenta y cuida, y tiene asignado una persona para que lo pasee.

Cuenta la leyenda que los Torajans fueron los primeros que se adentraron en Indonesia, antes llamada Bahasa Malayu (debajo de Malasia) en 1928 tomaron su nombre actual, Indonesia (indo de indochina y sia, significa muchas islas). Unas embarcaciones emigraron de Indochina rumbo al sur, tras su paso por las costas de Malasia se adentraron en Sumatra donde conocieron a la tribu de los Batak y decidieron que más tarde llegarían a la costa este de Sulawesi. Hace 25 generaciones venían desde la isla Pongo y remontando el rio Sungay y Sadan arribaron a las entrañas de esas tierras. Al no poder arribar con sus canoas Lembang tuvieron que dormir en sus embarcaciones con la quilla hacia arriba para protegerse. Desmontaron sus barcos y llevaron sus maderas tierra adentro hasta las tierras más fértiles, para más tarde convertir las maderas de sus embarcaciones en su nuevo hogar.

Antes del siglo XX, los Torajans vivían en aldeas autónomas, donde se practicaba el animismo, la visión del mundo en la que las entidades no humanas, incluidos los animales, las plantas, y muchas veces incluso objetos inanimados o fenómenos poseen una esencia espiritual.

Familia en caminata

Los primeros navegantes portugueses llegaron en 1511 a la actual Makasar: y denominaron el paraje como espada de hierro, Un enclave bien situado en la ruta de las especias. En 1596 Hoffman con un ejército holandés entró en Sulawesi.

Eran relativamente inmunes al mundo exterior hasta que los misioneros holandeses llegaron a intentar convertir a los montañeses toraja al cristianismo. Sin embargo, incluso los que siguen otras religiones en Tana Toraja, todavía convergen cuando se trata de antiguas costumbres funerarias. Así que lo típico hoy es ver iglesias junto a tongkonans. Y coexisten varios tipos de cementerios que recogen tradiciones animistas o cristianas.

Existió el canibalismo, buscaban la cabeza del guerreo para incorporar su esencia. También ha entrado la magia negra. A veces se roban huesos para utilizarlos en rituales de magia negra. Cuentan las leyendas que el poder de los huesos ha malogrado a muchos ladrones, en una creencia similar a las maldiciones de los profanadores de tumbas egipcias.

Cuernos bufalos

En 1941 Indonesia fue invadida por Japón y a lo largo de toda la ocupación, la población civil fue víctima de numerosas masacres. Cualquier intento o simple sospecha de sublevación ante los nipones era aplastada brutalmente, hubo numerosas ejecuciones y realizadas de manera muy cruel. Los japoneses, preocupados por la defensa militar del país, seleccionaban a jóvenes y niños que eran sacados de sus aldeas y forzados a trabajar. Eran los llamados “romusha“, trabajadores que vivían en condiciones de esclavos. Algunos de ellos seleccionados y deportados a Thailandia, Birmania, Malasia.

A pesar de lo intrincado de la historia reciente como la invasión japonesa en la segunda guerra mundial genocida en la zona, y la posterior recolonización por los holandeses tras la derrota japonesa, su cosmovisión de la muerte no solo no ha sido reducida sino reconocida. Según la UNESCO, la cosmología Torajan representa una antigua cosmología común a las comunidades del sudeste asiático pre-estatales que ahora está desapareciendo.

La independencia de los holandeses fue en 1949 creándose la nación Indonesia. La independencia fue orquestada por la unión entre diversas etnias, comunidades, el aporte del partido comunista indonesio, y del líder nacionalista, el general Sukarno, que se convirtió en su primer presidente.

Este gobierno sería destituido en 1965 cuando el general Suharto dio un golpe de estado y muchos de los miembros y simpatizantes del partido comunista fueron perseguidos y asesinados. El PKI era el mayor partido comunista aparte de los de la URSS y la República Popular China. Su creciente influencia incomodaba a Estados Unidos que propició una durísima represión.

A pesar de los años pasados, es un hecho histórico vigente en la memoria colectiva. Muy poca gente se atreve a hablar de ello por temor a represalias. Los verdugos y sus familias siguen disfrutando de cargos en el poder e incrementando su riqueza con todas las formas de delincuencia organizada, incluida la deforestación ilegal. Considerándoles responsables de la quema de tierras para el interés de sus actividades empresariales en el negocio de la madera y el aceite de palma.

Se asesinó a más de medio millón de personas. Estos hechos se recogen en los documentales de Joshua Oppenheimer “The Act of killing“ y “La Mirada del silencio“. En el primero, los verdaderos ejecutores describen los crímenes: cómo se llevaban a cabo las detenciones, torturas y muertes. Sorprende la manera en que estos improvisados actores, puerilmente, entre risas, escenifican las ejecuciones. En el segundo documental, el hermano de uno de los jóvenes perseguido y asesinado, recorre aldeas visitando a los asesinos y a sus jefes y aquellas personas que participaron en las muertes. El periplo resulta estéril respecto a su objetivo: recibir una disculpa. Podemos ver cómo estos líderes y miembros de los escuadrones de la muerte se defienden ante la cámara, algunos incluso profieren amenazas. Vemos que en sus familias, los integrantes masculinos, también niegan los hechos. Sólo dos mujeres piden perdón al protagonista reconociendo el sadismo y la brutalidad de lo que pasó.

Llama mucho la atención que sólo esa parte que representa lo femenino en esa sociedad se sienta conmovida ¿Sería esto un inicio de reconocimiento? Por el momento no se ha elaborado nada de lo que ocurrió. Podría volver a producirse. Existe el riesgo mientras no se confronte con la destructividad a la que se dejó rienda suelta. Sería necesario que cada individuo, con su familia, considerara su responsabilidad en lo ocurrido.

En los documentales, los asesinos cuentan que tras los asesinatos bebían la sangre de sus víctimas, lo cual es una forma de canibalismo. Lo justifican diciendo que esto los hacía más fuertes, incluso más longevos. Ellos dicen también que beben la sangre para no volverse locos. Lo que podría ser indicativo de una cierta conciencia de la maldad de sus actos, pero que no sólo no pueden reconocer sino que la niegan reforzando el acto mágico del canibalismo, ingieren a la víctima y “viviendo en ellos no la han matado”. Una grandiosidad “narcisismo maligno” destinada a ocultar y bloquear la vulnerabilidad, es decir, un acto psicopático, en el que la escisión niega la pérdida y el “otro” no existe. Seguramente el recurso al canibalismo indica que ya en la cultura existía la práctica, como hemos mencionado antes, y que el mecanismo psicopático lo ha utilizado como recurso.

¿Vivir por y para la muerte? Parece ser que sí, parece ser que en la tierra de los Toraja uno se pasa la vida como el faraón, pensando en el día que se muera y en todo lo que habrá que dejar dispuesto: el ataúd, la tumba, los preparativos, las estatuas, los sacrificios Pero a diferencia del faraón, el muerto queda en el espacio de la casa durante un período. Toda una vida pensando en la muerte de uno, y toda la vida pensando en la muerte de tus mayores a los que deberás honrar. En ahorrar la fortuna necesaria para que el funeral esté a la altura de la posición social de la familia.

La entrada al territorio Toraja está bien señalizada, una enorme construcción Tongkonan entre cuyos pilares transcurre la carretera marca la entrada. Esta puerta está precedida por un macizo montañoso escarpado, con acantilados y rocas totémicas, donde sobre todo se remarca el elemento de Montaña femenina Erotic Mountain” en el monte Buttukabobong, una formación rocosa cubierta de vegetal que remeda la forma de un gran vagina, que se muestra clara, sin pudor, a los ojos del viajero y para cuya mejor contemplación han construido un mirador enfrente.

Territorio Tana Toraja

“Polvo eres y en polvo te convertirás”. Si todo hubiera quedado así la cristiana Tana Toraja sería otra, pero no, todo allí gira en torno a la muerte y es fascinante el hecho de que estas aparentes sombrías costumbres florezcan precisamente en un entorno tan exuberante rodeado de colinas cubiertas de junglas, de bosques de bambú y de claros con terrazas de arroz escalonadas, salpicados de pedruscos oscuros volcánicos, que parecen “huevos fósiles” pues transmiten vida en potencia. Casas cuyas cubiertas se pliegan al cielo como las cornamentas de los búfalos o como la quilla de los barcos. Unas casas que lucen orgullosas en sus fachadas la colección familiar de cuernos de reses sacrificadas en el pasado como muestra de su estatus económico y de su prestigio social en la aldea.

Peñasco

CREENCIAS TORAJA
La religión animista politeísta, es Aluk Todolo. ALUK, o “el camino” (a veces traducido como “la ley”). En el mito de Toraja, los antepasados de los Torajans descendieron del cielo usando escaleras, que luego fueron utilizadas por éstos como medio de comunicación con Puang Matua, el Creador. Creen en tres deidades que se ocupan del orden del cosmos: Deata Tanganalari, dios en el cielo, el mundo superior del cosmos; Deata Kaparabana, dios en la tierra, el mundo del hombre (la tierra); y Deata Tanganapara, dios en el subsuelo, el inframundo. También creen en Tomepalipuan o las almas de los antepasados, que cuidan, atienden y bendicen a sus parientes. Al principio, cielo y la tierra se casaron, luego hubo una oscuridad, una separación, y finalmente la luz. Los Torajans tradicionalmente creen que la muerte no es un evento abrupto repentino, sino un proceso gradual hacia Puya (la tierra de las almas, o más allá). Otros dioses Toraja incluyen Pong Banggai di Rante, Indo ‘Ongon-Ongon (una diosa que puede causar terremotos), Pong Lalondong (dios de la muerte), y el Indo’ Belo Tumbang (diosa de la medicina); hay muchos más. Los animales viven en el mundo subterráneo, que está representado por espacio rectangular rodeado por pilares, la tierra es para la humanidad y el mundo celestial se encuentra por encima, cubierto con un techo en forma de silla de montar. El sistema de creencias Aluk Todolo todavía rige la vida de la sociedad, como lo demuestra la cosmología Toraja, ceremonias, arreglo de liquidación, las casas, las decoraciones, el papel del búfalo de agua, y por supuesto, las costumbres funerarias. Los Torajans consideran que cuando alguien muere, éste alcanza el paraíso y se convierte en semidios; después vuelve para proteger a su familia. Inculcan estos valores a los más pequeños, quienes tienen claro que deben ahorrar toda su vida para costear el funeral de sus padres, tener muchos hijos que les paguen el suyo propio y de esta forma proteger a la familia. Durante su vida, los Torajans trabajan muy duro para acumular riqueza. Pero a diferencia de otras sociedades, los Torajans no guardan su dinero para darse una buena vida. De hecho, son los funerales, no el de la boda, los que marca el estatus de un familiar. Las ceremonias fúnebres son increíblemente importantes para los Torajans y a menudo se llevan a cabo semanas, meses o incluso años después de la muerte de una persona para dar tiempo a la familia del fallecido a recaudar suficiente dinero para los gastos. Mucha gente se adeuda y no es raro que un joven, por miedo de ser acuciado por las deudas, pueda posponer o cancelar su matrimonio si uno de los abuelos de la chica que ama tiene edad suficiente para morir pronto. Los funerales son asuntos que involucran a toda la aldea y tradicionalmente duran días o incluso semanas. Un funeral refuerza el vínculo eterno entre los vivos y los muertos. Tumbas en roca La autoridad terrenal, cuyas palabras y acciones deben ser escuchadas tanto en la vida (agricultura) y la muerte (funerales), está centrada en Minaa (un sacerdote Aluk). Aluk no es sólo un sistema de creencias; es una combinación de la ley, la religión y la costumbre. Aluk rige la vida social, las prácticas agrícolas y rituales ancestrales. Los detalles de ALUK pueden variar de un pueblo a otro. Se discute sobre la etimología de Tana Toraja, los bugis, etnia de pescadores asentada en el sur de Sulawesi, la usaba para designar a “los hombres de arriba, de la montaña”. Nuestro guía, nativo Torajans, cristiano protestante practicante pero que era profundamente animista, trató de expresarnos el significado y nos dijo algo así: La tierra de la gente cuya cultura sigue el Aluk Todolo según el sol y la luna llena” Una ley común es el requisito de que se separen los rituales de muerte y de vida. Los Torajans creen que realizar los rituales de muerte podría arruinar sus cadáveres si se combina con los rituales de la vida. Los dos rituales son igualmente importantes pero cada uno en su sitio y separados. Durante la época de los misioneros holandeses, los Torajans cristianos tenían prohibido asistir o realizar rituales de la vida, pero se les permitió realizar rituales de muerte. En consecuencia, los rituales de la muerte de Toraja todavía se practican hoy en día, mientras que los rituales de la vida han disminuido. Pudimos participar de uno de estos.

COSTUMBRES FUNERARIAS ÚNICAS

INMEDIATAS A LA MUERTE, ANTES DEL FUNERAL

Cuando un Torajan muere, se requiere que los familiares de los fallecidos lleven a cabo una serie de ceremonias fúnebres, conocidos como Rambu Soloq, a lo largo de varios días. Durante este tiempo, el fallecido no está enterrado, pero es embalsamado, antes con preparados herbales, conservandolo con hielo o con nitrógeno y actualmente inyectando formol en sus venas. Antiguamente el cadáver era colocado en la cocina de la casa con una caña hueca clavada en el suelo atravesando su cuerpo a fin de que los fluidos corporales abandonaran esta lo antes posible. Estas técnicas requieren personas especializadas en esos menesteres. El cadáver se coloca vestido o envuelto con sudarios en una de las habitaciones de la casa tradicional bajo el mismo techo con su familia. Hasta que las ceremonias fúnebres se han completado, la persona no se considera realmente muerta sino que simplemente sufre una enfermedad. El pariente muerto se denomina “una persona que está enferma” o “el que está dormido”. Sorprendentemente, esto incluso hasta pasados ​​varios años después de la muerte, dependiendo de cuánto tiempo le toma a la familia recaudar dinero. Durante este tiempo, el difunto está simbólicamente alimentado, cuidado y es una parte muy importante de la vida de su familia. Sigue “viviendo” y compartiendo espacio con el resto de la familia. Se sienta al lado en las comidas, presencia alguna boda e incluso duerme con el viudo o la viuda. Es costumbre cuando alguien acude de visita a la casa pasar también a saludar al difunto y despedirse de él al término de la reunión. Morir para los Toraja es pasar a existir a otro plano, distinto del nuestro pero en estrecho contacto: nadie se fue, todos siguen aquí. Están para quedarse y para influir –para bien o para mal- en la vida y los destinos de los vivos. De acuerdo con el antiguo sistema de creencias Toraja, el espíritu de una persona muerta debe regresar a su pueblo de origen. Así que si una persona murió en un viaje, la familia debería ir al lugar de la muerte y acompañar la vuelta a casa del difunto, caminando de vuelta a la aldea. Cuenta la leyenda, que los habitantes de Tana Toraja eran temerosos de morir lejos de su lugar natal, ya que la dificultad de los caminos obligaba a contratar a un mago que los resucitase para que ellos mismos anduviesen hasta su propia tumba.

FUNERAL TORAJA
Un funeral toraja puede llegar a costar 100.000 euros para las familias pudientes, pues se sacrifican como mínimo 24 búfalos. El funeral concreto está ligado a las castas de Toraja y a las edades y formas de muerte. Es una estructura muy compleja. La sociedad se divide en castas y esto determinará el tratamiento que ha de darse al difunto en su ritual funerario. Para las castas inferiores: Tanakarunun. Tana (casta) Karunum (palmera) la casta más baja o de los esclavos el funeral tendrá una duración de 1 día. Esta casta no mata animales. El grado menor ritual consiste en que en la procesión de enterramiento se colocan un grupo de cerdos cerca de un abrevadero, y se les golpea el lomo. En un nivel superior se entierran huevos de pato en la tierra, y no son recuperados para uso alimentario. No pudimos extraer una información más precisa de otras formas de ritual y en qué circunstancias se aplicaban. Sí que existe un sacrificio del dolor de apaleamiento de los cerdos o de la ofrenda de los huevos. La función de psicopompo de los animales muertos no está presente en esta casta. Para las castas medias: Tanabasi hierro o los nobles del nivel bajo el funeral será de entre 1 y 3 días y se sacrificarán de 10 a 14 búfalos. Para las castas superiores: Tanagulan oro o los nobles del nivel alto el funeral puede durar de 5 a 7 días y los búfalos sacrificados serán entre 14 y 24. Area ceremonia funeraria Las relaciones familiares estaban atadas estrechamente con la casta social. Había tres estratos: nobles altos, plebeyos o nobles bajos y esclavos. La esclavitud fue abolida en 1909 por el gobierno de las Indias Orientales Holandesas. Por lo que es de presumir que actualmente las castas forman parte de la identidad de los clanes, pero no tienen poder ejecutivo ni diferencias de derechos. La casta es heredada a través de la madre. Era tabú casarse con una mujer de clase baja. Por otra parte, casarse con una mujer de clase alta podría mejorar la situación de la siguiente generación. Los nobles, que se creían descendientes directos de la persona que bajó del cielo, vivían en tongkonans, mientras que los plebeyos vivían en casas (chozas de bambú llamadas Banua). Los esclavos vivían en pequeñas chozas, construidas alrededor del tongkonan de su propietario. Los esclavos en la sociedad Toraja eran propiedad de la familia. A veces un Torajan se convertía en esclavo por incurrir en una deuda, comprometiéndose a trabajar como pago. Pudiendo así comprar su libertad. Tardan un mínimo de dos meses en engalanar la aldea y construir casas provisionales para los invitados que llegan de lejos, un funeral Toraja dura al menos 4 días y tienen que estar cómodos. Familiares e invitados, llevaran regalos a la familia, cerdos, búfalos, cartones de tabaco, semillas…estos quedaran apuntados en un libro y la familia estará en deuda con ellos, deberá devolver el mismo regalo en un futuro funeral. Además las ofrendas que se hacen de cerdos y búfalos entre familias pasan a engrosar una especie de deuda que deberá ser saldada más adelante, incluso por los descendientes si fuera necesario, quedando todo debidamente anotado y registrado para la posteridad y las relaciones entre familias. Cada búfalo cuesta 13 millones de rupias indonesias y los cerdos 1,5 millones de rupias. Los búfalos: Estos animales son señal de riqueza y los familiares de los fallecidos buscan el más idóneo para dar sentido a la muerte. Suelen proceder de las islas de Borneo, Java o la más lejana Sumatra, aunque también los hay del norte de la misma Sulawesi. Los búfalos albinos son los más valiosos, pudiendo duplicar o triplicar el precio de un búfalo corriente de agua. Los búfalos se crían para este tipo de celebraciones. Durante la celebración también se sacrifican cientos de cerdos y gallinas y acude gente de pueblos lejanos. Las familias toraja son muy numerosas, ya que los hijos son los que se encargan de pagar el funeral de sus padres; muchos de ellos se van a trabajar fuera para ahorrar dinero durante toda su vida; no es de extrañar que el 75% de los ingresos de la región provenga de las familias que trabajan fuera. Visita regalos Existe un sistema de intercambio con el conjunto de regalos y sacrificios. Los familiares llevan animales de regalo para la ceremonia, los regalos se contabilizan, los animales se sacrifican y los anfitriones reparten la carne entre los asistentes. Cuando muera un familiar que ha acudido a un funeral, la familia sabrá qué regalos aportó y cuando vayan a su funeral llevarán los animales equivalentes para equilibrar los regalos.

“Un gasto enorme en cada ocasión, pero parece que existe un equilibrio apropiado en la distribución de la riqueza, teniendo en cuenta la dimensión temporal, los pudientes acumulan plusvalías económicas. La función que si cumple es la de mantener y reforzar su estatus al cual también están esclavizados. Dudo sobre si tanta carne de golpe no pueda suponer un exceso alimentario que genere problemas, pero quizás todo depende de hasta dónde se distribuya y qué le toque a cada uno. Hace décadas en nuestros caseríos se mataban cerdos cuya carne y grasa duraba y se repartía mucho sin producir acúmulos” (Mikel) “Y en la mayoría de pueblos españoles, cada año por San Martín, en casi todas las casas se mataba el cerdo, se repartía y servía de alimento para todo el año. Los famosos mantecados, en Estepa, un pueblo de Sevilla, tienen su origen en la intención de dar salida al excedente de manteca de cerdo, que se producía con la matanza de todos los inviernos.” (Carmen)

Lo que te venden los guías es que no puedes asistir a un funeral por tu cuenta. La realidad es que sí. Simplemente, mediante el hostal, la oficina de turismo o algún viajero te informas del lugar con celebraciones para los próximos días y al llegar a la plaza del pueblo, averiguas la familia anfitriona, le ofreces tu regalo generalmente azúcar o cigarrillos, y a cambio te invitarán a sentarte en la caseta VIP de bules (extranjeros blancos etimológicamente “albino”, no tiene un uso peyorativo) desde donde podrás ver todo lo que pasa en la plaza, te servirán té o café, dulces y algo de nasi campur (arroz con verduras, carne y/o pescado) de picoteo. Sin embargo todo se facilita si tienes un guía y, como en nuestro caso, un chófer que conocía a la familia anfitriona y sabía en qué día del funeral estaba la celebración. La ceremonia tiene cuatro períodos o días claves

  1. Primer día: Napalau
  2. Segundo día
  3. Tercer día
  4. Cuarto día. Enterramiento.
Primer día: Napalau
El primer día de ceremonia es quizás el menos impactante y más agradable. Procesión del funeral. Sobre las 9–10 h la familia cercana saca el ataúd y lleva el cadáver desde la casa a una construcción elevada una torre llamada Lakian, una especie de balcón, un altar orientado al norte donde vive el dios animista Puan Matua. El féretro se orienta con la cabeza del cadáver (Tomate) hacia el norte sobre una estructura abierta por los costados y de techo similar a los tongkonans, llamada Sarrigan o Buliang Tomate, que es la que se usa para transportar posteriormente el féretro en la procesión del cuarto día para la sepultura. Se coloca su foto frente al colorido ataúd de forma redondeada, que mira a todos y cada uno de los asistentes. Lakian La gente se sienta en diferentes zonas según su estatus social, los jefes en el centro. Algunos visten con una tela negra, pero todos ríen, beben y festejan la muerte. Empezarán a llegar los invitados y llegarán a sacrificar hasta un par de búfalos y media docena de cerdos. El difunto preside la escena desde lo alto.
Segundo día
El segundo día, fue el día en que asistimos nosotros en el funeral de Maoki, una anciana de la aldea Rembom, que falleció a los 71 años de edad, y permaneció 24 meses esperando. Desde lo alto de su Lakian el cuerpo de Maoki vigilaba su festejo mientras su alma deambula por el espacio ceremonial. Debajo del altar, el sacerdote, a izquierda y derecha los palcos donde se sentarán familiares e invitados y en frente de ellos los graneros reservados para las castas más altas. El segundo día es el día más concurrido en el que acuden todos los invitados, la familia extensa, vecinos, amigos y el día de la matanza del cerdo por excelencia, pudiendo llegar a matar cientos de cerdos. Algunos los cocinan, otros los despiezan repartiéndolos entre los invitados, hacen desfiles y cánticos y reparten vino de palma entre los que allí se reúnen. Comienza el funeral y el sacerdote ordena sacrificar primero una serie de cerdos para agasajar la memoria del fallecido y dar de comer a los cientos de invitados, llegados desde muy lejos. En la hora del submit sale a escena un búfalo, encadenado a través de una hebilla en el hocico, agarrado con una simple cuerda, comienza el  desfile dando vueltas en círculos en frente del féretro. Los familiares están obligados a sacrificar búfalos y cerdos, ya que creen que el espíritu del muerto vivirá en paz a partir de entonces, sin dejar de pastorear los búfalos que han venido a reunirse con él o ella. Comienza la matanza, el búfalo es ajusticiado con un firme machetazo en el cuello, los cerdos reciben una puñalada directa en el corazón. Fuimos invitados a pasar, el guía facilita todo, nos descalzamos, y nos sentarnos en uno de los galpones dispuestos para recibir a los invitados, donde comen, conversan y pasan el calor. Todos están descalzos y sonrientes en cubículos marcados con números, donde se asienta cada grupo familiar, hombres mujeres, niños,.. Hombre Hemos comprado unos paquetes de tabaco que regalamos al familiar presente. Es claro que los adultos mayores son los más respetados. Por razones obvias de barrera idiomática, no podemos mantener una fluida conversación, pero eso no evita que nos comuniquemos por gestos, sonrisas, nos demos la mano, nos faciliten a hacer fotos y vídeos y nos mantengan con comida y bebida en la mano. Pastelitos, arroz negro, café, agua, el zumo de aguacate con chocolate y la carne de cerdo. Esta última, en sate (brocheta) estupendísima, mientras que en su plato tradicional, cocinada en bambú (curanto), demasiado seca. El zumo de aguacate con chocolate, ¡exquisito! De una fruta enorme de árboles cercanos a Lemo llamada Pani, cortan su carne en tiras finas y se deja a secar (kaloco Pani) que se usa para condimentar carne o pescado, el hueso del Pani es negro, duro y dentro tiene una sustancia Pamarrasan que se deja secar al sol y se hace polvo, usándose como condimento que da un sabor agridulce y coloración negra a los guisos de carne de cerdo o pescado. El cerdo con Pamarrasan estaba delicioso. Gente en galpon Todos son bien recibidos al funeral, lo clave es transmitir una actitud de respeto. Favoreces con ello a conservar la armonía que subyace en cada acto de la ceremonia si vas vestido de negro, utilizando el Sorong negro cubriendo las piernas, aceptas su modo de estar, siendo espontáneo, fuera de encorsetamientos y comunicando alegría, satisfacción de participar y agradecimiento ante sus atenciones, en su idioma toraja: “kurre sumanga” significa gracias, y “pole paraya”, de nada. Es todo una fiesta. Sin duda la aceptación de lo que ocurre supone no estar escandalizado ante los sacrificios de animales, no se andan con monsergas, la carne tiene rostro y no se esconde tras el anonimato del celofán. Lo que en occidente ocultamos se muestra tal cual y no sorprende a nadie. El espectáculo de la muerte, que como la vida misma, es crudo e implacable. Llegaron al galpón 3 franceses, una madre con su hija y la pareja de ella. Hablamos, en francés, la madre y yo. Dijo que residía en Tailandia y que no podía soportar la brutalidad de las muertes porque era vegana. Esa inquietud le impidió estar y sobre todo relacionarse con la gente. Su hija llevaba un miniblusón corto, tan mini que al moverse se le veía el tanga o mejor dicho, las nalgas y las mujeres del habitáculo cruzaban entre ellas miradas interrogantes y compartían expresiones de disgusto. LLegada En medio de los aledaños de la plazoleta tiene lugar el sangriento sacrificio. Los gritos de los cerdos, colgados de la patas en palos de bambú, se entremezclan con el jolgorio de la fiesta. Los charcos de sangre riegan el contenido de los estómagos de los animales que yacen tendidos en el barro y riegan la tierra. El fuego omnipresente por todo lado. Hogueras solitarias salteadas con otras muy ocupadas, en las que templan cuchillos. Tal fuego aparece, en forma artística, como la abismal contradicción entre dilatación máxima de la fuerza analítica del intelecto y la voluntad de mirar el mundo con ‘ojo solar’, pero en lo pragmático usan lanzallamas conectadas a bombonas de gas, para quemar la piel del animal antes de descuartizarlo. Sacrificio Tras horas de matanza, el jefe con micrófono en mano, procede a repartir la carne entre todos los asistentes. Los niños corretean por medio de las pieles ensangrentadas y juegan a arrancarles el rabo a los animales descuartizados. En pequeñas montañas cárnicas separan los cuernos, que más tarde lucirán en la entrada de sus casas, los corazones, las patas, costillas, etc. Unos 25 ó 30 cerdos y no menos de cinco búfalos yacían en el epicentro de la fiesta. Otros tantos estaban siendo ya preparados para dar de comer a los invitados. Aperitivos, comida, bebida, te, de nuevo bebida, comida… Todo el mundo era bienvenido allí y los familiares y ayudantes desfilaban con cuanta comida, bebida y tabaco fuera necesario para agradecer la visita a los invitados. Los gritos de los agonizantes cerdos se ahogaban con las músicas de los “mabadongs” (cantos y danzas tradicionales interpretadas por hombres), componiendo una sinfonía sin terminar de entender si alcanzaba a disfrutar.

“La esencia secreta de la naturaleza no pertenece al arte. El poeta miente demasiado. El arte es, en Nietzsche, metáfora total del Anticristo. El arte que Zaratustra quiere es arte pagano. Este arte adora las apariencias, concibe a los dioses únicamente en su proceder en el mundo, por lo tanto, como felices azares o combinaciones, sujetos al cielo cósmico común. “Creería sólo en un dios que supiese danzar” está escrito en el Zaratustra” (Mikel).

Las matanzas de sacrificios. Esta parte de la tradición Toraja no deja de provocar sensaciones encontradas. Se puede apreciar la manera natural en que ellos lo viven. Los hombres son los encargados de la matanza, mientras las mujeres se dedican a cocinar y servir. Los búfalos son respetados y codiciados, siendo símbolo de opulencia. Están de pie, cogidos por un anillo en el hocico, esperando su turno, su posición es digna. Sin embargo, los cerdos son apelotonados a pleno sol, arrastrados, dejados en cunetas, sujetos a cañas de bambú, atados, sin poder moverse y muchas veces chillando. No vimos a nadie maltratarles pero estaban abandonados a su suerte en la espera, captándose su sufrimiento. Cerdos esperando

“Recordaba la época en que trabajé en una fábrica de embutidos. Los sábados matábamos 200 cerdos. En aquella época el maltrato animal no se tenía en cuenta, yo me lo pasaba mal. Sin embargo en esa escena Toraja no llegaba a sentir tanto malestar como en la fábrica. Sobre todo porque el momento concreto de la muerte era rápido y limpio, una puñalada directa en el corazón atestada por un solo hombre. En la fábrica había un trato más vejatorio. También es más ligero que en las matanzas en caseríos donde se sostiene al animal entre varios hombres, para que el matarife clave el cuchillo en la yugular y lo desangre. Hay mucha tensión previa, nerviosismo, temor a la reacción del animal que pudiera escaparse, la escena dura mucho y es tensa” (Mikel). “Ese contraste enorme entre la alegría de los humanos junto al sufrimiento de los animales, la vida que fluye en unos alimentada por la que se arrebata a otros, no me evoca crueldad ni nada parecido al vitoreo y aplauso de la plebe que presencia ajusticiamientos o quemas de brujas en hogueras, en esos casos todos los presentes están muriendo. Lo que nos toca del sufrimiento es su falta de sentido, lo que nos hace esclavos y mata es su sinsentido. Vivir implica ubicar el sufrimiento en su punto adecuado para el despliegue de la conciencia. El veneno es la ignorancia. ¿Incluir en el rito una mirada de agradecimiento al animal que va a ser sacrificado por su sacrificio no le daría aún más sentido? ¿O eso sería una irrupción rompedora de un estado de participación mística colectiva que no se pueden permitir en el rito? Disimuladamente, tras el objetivo de la cámara, pude mirar con ternura y agradecimiento a un cerdo en el momento de ser apuñalado” (Mikel). “¿Existe consideración hacia el animal en estos ritos? ¿Qué tipo de relación se mantiene con él desde que se le cría hasta que se le da muerte en el funeral? ¿Hay un reconocimiento hacia el animal y la colaboración que presta para el rito? ¿Podríamos comparar esta actitud con la que se tiene en occidente con los animales en las fiestas?” “No conocí en profundidad a los toraja, pero en los campos, se les veía comportarse de forma muy natural con los animales, en los funerales, no estoy segura de si llegan a preguntarse sobre si el animal sufre o no. Pero sí percibo algo distinto de lo nuestro, pues creo que se ha perdido el papel original que podía tener el animal, que servía a las tradiciones siendo respetado y que ahora se ha convertido, en general, en un deseo de triunfo humano sobre él, con intención de controlarlo y dominarlo.” “El animal, simbólicamente representa nuestro instinto y la manera en que nos relacionamos con él. En ocasiones cuando aparece en los sueños con un animal este deseo de control y dominio, expresa un complejo de poder, tras el cual existe una dificultad para escuchar y entablar relación con nuestro propio instinto. (Carmen)”

El alma de estos animales muertos en el funeral son psicopompos que llevarán en volandas la del fallecido a la vida eterna junto a todos los animales muertos en todos los días de la ceremonia funeral. La gente Toraja cree que la persona fallecida necesitará los búfalos para hacer el viaje a Puya, al mundo de las almas, así que los cadáveres de los búfalos, incluyendo sus cabezas, se alinean en espera a la persona fallecida para marchar al más allá. Hemos visto hacer lo mismo con las cabezas de los cerdos. Cabezas de cerdos El olor metálico de la sangre se huelo poco en medio de la cantidad de preparaciones que se realizan alrededor: bebidas con y sin alcohol, verduras, otras carnes. Pero inevitablemente se pisa al deambular por el terreno. La sangre copiosa y esparcida sin cortapisas, es omnipresente y también se puede beber en cañas de bambú para adquirir la fuerza de las bestias. Actualmente está función es más reservada a unos iniciados y al chamán oficiante, y se sustituye por otras bebidas. Allí nos ofrecieron “balok”, un fuerte vino de palma que probamos directamente en cañas de bambú. No estaba muy bueno, demasiado ácido, ¡si no se bebe en fresco se oxida y avinagra rápidamente! Pero seguramente no pretenden la calidad del brebaje sino medirse con la sangre de la palma. Y mientras tanto allí, desde lo alto de una estructura, el cuerpo del fallecido vigilando su festejo. Físicamente metido en su ataúd pero con el alma preparándose para caminar al cielo como ellos querían. Distribuye carne Apenas un par de metros más allá, la voz de un “speaker” salía a todo volumen por unos altavoces como si de una verbena de pueblo se tratara. El locutor gritaba nombres de invitados, su procedencia, obsequios que habían traído a la familia… Junto a él, en otra de las estructuras que la familia ha de construir para la fiesta, varias personas cortaban la carne de los animales ya sacrificados. Otros ayudantes chamuscaban la piel de los cerdos y preparaban la comida con la carne de cerdos y búfalos. Ataviadas con sus mejores galas, las mujeres de las distintas tribus llevan altos zapatos de cuña, a pesar de lo irregular del terreno. Muchas de ellas cargan cacerolas con exquisitas preparaciones que han traído desde sus aldeas, las que entregan a los familiares de los festejados en procesión. Si asomas por la cocina verás que no sólo es centro de trabajo, también punto de reunión sobre todo de mujeres, que hablan de sus cosas, hacen bromas y ríen. Te sientes bien observándolas en esta actitud abierta, sin recelos, rivalidades ni competencias. Eres extranjera pero te acogen de manera natural, te ofrecen dulces, rollitos de arroz envuelto en hojas. Puedes conversar con alguna de ellas en inglés, te preguntan por tu origen, dónde vives, si tienes marido, si tienes hijos. No parece un intencionado interrogatorio, es su manera de darte la bienvenida, te reciben y te incluyen como una más de sus relaciones. Más allá, los hombres, enfundados en sus sarong, realizan danzas tradicionales en un gran círculo y, a pesar del griterío que tienen los chanchos a punto de pasar a mejor vida, nada parece capaz de acallar los cánticos. Mujeres en Ceremonia Afuera, en los alrededores de cada actividad, siempre están los niños curiosos. Se acercan, exploran, quien jugar. Si los tocas, o haces cosquillas, se ríen, si juegas a perseguirles siguen el juego. Algunos con sus ropas de juego, otros con trajes ceremoniales para el desfile y las procesiones que hacen los visitantes. A los niños les gusta fotografiarse y, cada vez que pueden, se acercaban a mí y con señas me pedían que les hiciera a un retrato, que luego querrán ver en la pantalla de la cámara. Si lo haces acaban viniendo más y no se cansan de poner posturas,… cuando tienes que cortar tú, porque ya es suficiente, lo aceptan bien. No son pesados. Ningún adulto les ha frenado.

Todos los estímulos citados chocan mucho con lo apolíneo que es lo que nuestra cultura nos propone como lo adecuado. Shiva-Dionysos, sin embargo, ‘liberan’ las propias formas de la lógica del sentido. En este cosmos, del eterno retorno, del tiempo del funeral rito, el ritmo está totalmente al servicio del singular evento que nada esconde: ningún fundamento, sustancia, sujeto, o más allá del sujeto, y que a nada alude. Por eso es difícil de soportar y pone en crisis al espectador, al convocarle a dejar fluir lo escondido o a arrastrarle hacia ello quiera o no quiera. La idea del aforismo nietzscheano, de que la hegeliana muerte del arte apolíneo no es más que el efecto de la disolución del cosmos teofánico, transmutando la manifestación del dios en algo humano, o incluso, demasiado humano. (Mikel).

Niños

Tercer día
El tercero es el de más peso, es el día de la matanza de búfalos. Desde pronto en la mañana, recuentan los búfalos, seleccionan algunos para ser subastados, matan los búfalos al mismo tiempo y los descuartizan. La ceremonia comienza cuando los visitantes a los funerales asisten a un campo de búfalo-sacrificio. Antes de ser sacrificado de acuerdo con un procedimiento estrictamente definido, los animales participan en pruebas de fuerza conocida como silaga tedong. Bufalo muerto La sangre de los búfalos, a veces decenas, brotando a borbotones de gargantas o del corazón en el caso de los cerdos y empapando la tierra de color escarlata, en un ambiente que huele a muerte en un aire enrarecido por las nubes de moscas negras plañideras, una hecatombe al más puro estilo homérico. Los cuerpos sin vida de búfalos o cerdos, despellejados yacen sobre la hierba verde encharcada en sangre. Ojos sin párpado mirando al vacío, estupefactos, gargantas de búfalo abiertas a golpe de machete, cuelgan las cornamentas de estos animales sagrados para los Toraja. En una esquina se disponen a tratar las pieles para curtirlas. En las tribunas dispuestas alrededor de la explanada central esperan los vecinos de la aldea y los familiares llegados para la ocasión de toda Indonesia, o de otras regiones del mundo. Esto, a pesar de parecer una fiesta, no deja de ser un funeral. Como siempre comida, carne y alcohol de palma. Nos invitan a sentarnos con ellos. Cabeza bufalo Resulta impactante presenciar un espectáculo tan crudo rodeado de un ambiente de fiesta, con nenes jugando y corriendo y la gente mayor charlando y bebiendo, mientras los ojos de los búfalos siguen sin pestañear, clavando su mirada en la nada, como pillados por sorpresa. Al grito del maestro de ceremonias cuadrillas de hombres salen de sus tribunas y de disponen a trocear las piezas. Vísceras desparramadas sobre el césped, vientres abiertos en canal, intestinos reventados rebosantes de excrementos. Los búfalos son tan enormes que son necesarios hasta 4 adultos para darles la vuelta. Muchos golpes sordos de machete para trocearlas. Las cornamentas vestirán la casa del clan, las carnes y las pieles se distribuirán entre los invitados o se venderán en el mercado, y para el difunto quedará esta orgía de carne, sangre y fasto. Después del sacrificio, la carne se distribuye a los visitantes funerarios de acuerdo con sus posiciones en la comunidad, y el espíritu de los difuntos también tiene derecho a una porción de carne por lo que se colocan algunos trozos cerca de su féretro. Las cabezas de los búfalos se devuelven a lo que se conoce localmente como puya (un sitio para el alma o el espíritu de la persona muerta) y sus cuernos son colocados delante de la casa de los parientes. Cuantos más cuernos adornan el frente de la casa, más alto es el estado de la persona fallecida. En el viaje comprobamos que actualmente las iglesias protestantes cercanas también reciben una parte del reparto. Uno de los búfalos, un único superviviente, que mira los restos desparramados de sus compañeros con desconcierto, es perdonado y será donado a la iglesia, o es subastado para donar parte del dinero a la iglesia. Bufalo ceremonia
4 día o fase. Enterramiento. Tipos
Estas celebraciones pueden durar varios días, y terminan cuando llevan al difunto a su tumba. Una vez realizadas las anteriores ceremonias, queda la sepultura. Hay tres maneras diferentes de ser enterrado, si podemos designarlo literalmente así. Una es colgar el ataúd en una peña o acantilado, otra es dejar el ataúd en la oscuridad de una cueva o un hueco en las piedras o meter el féretro en una tumba de piedra tallada, en un árbol, o en una construcción de madera de estructura similar a los barcos. (Con la forma de los tongkonan). Transporte cuerpos El cuerpo no es enterrado hasta el undécimo día de la ceremonia, aunque no son técnicamente enterrados sino sepultados. El alma del difunto se cree que se queda por el pueblo hasta que se complete la ceremonia fúnebre, después de lo cual comienza su viaje a la tierra de las almas. Los toraja excavan, con martillos rudimentarios, las verticales rocas de cuevas o precipicios para introducir dentro al difunto. Sellan la entrada con una puerta de madera y visitan el lugar a menudo. Le llevan cigarrillos, paraguas, biblias e incluso ventiladores. Este tipo de tumbas en la roca vertical albergan varios miembros de la misma familia, a modo de panteón. Tumbas en roca Una efigie tallada en madera llamada tau tau, que reproduce la imagen de la persona muerta se coloca en el balcón de la tumba para representar a los muertos y vigilar sus restos. Son sus nuevos cuerpos: retratos esculpidos en madera, o más recientemente, en auténticas copias a escala de los antepasados. Tienen las dos manos extendidas: una recibiendo honores y ofrendas de los vivos y la otra dando bendiciones a cambio. Los descendientes vendrán al menos una vez al año a cambiar los ropajes que envuelven los esqueletos, y vendrán a charlar con sus antepasados, y les traerán cigarrillos. Por desgracia, muchas efigies tau tau han sido robadas para ser vendidas a los turistas. Gruta tau tauEn una región, conocida como Ke’te ‘kesu’, los muertos no son colocados en tumbas cavadas en los acantilados, sino en ataúdes de madera que cuelgan del lado de los acantilados. Los ataúdes están bellamente decorados con formas geométricas, pero con el tiempo la madera comienza a pudrirse y los huesos blanqueados del difunto quedarán al aire. Los ataúdes con forma de barco o búfalo quedan suspendidos y los sujetan con dos maderas; al cabo de los años los ataúdes caen contra el suelo y los huesos se desparraman. La tradición dice que en la parte más alta se ubica a los miembros de familias nobles; el resto del pueblo se acomoda donde sea, más cerca de la tierra. Hay cráneos y huesos humanos repartidos por todas partes, féretros abiertos, muchos de ellos acompañados aún de sus ofrendas, como cigarrillos o con las ropas ya arrugadas sobre los cuerpos que ya son sólo huesos. La respuesta a semejante desastre es que los ataúdes son dejados en donde puedan acomodarse, pero nada ni nadie garantiza que no se caerán. Si caen, pues allí se dejan. Huesos craneosEl más pequeño de los cementerios Toraja es el árbol Tarra o árbol de la vida donde se coloca al niño que muere antes de haber comenzado la dentición. Visitamos uno famoso en Kambira. El bebé está envuelto en un paño y se coloca en posición fetal dentro de un espacio excavado en el tronco de un árbol que crece, y tapado con una puerta de fibra de palma. Se cree que la savia blanca de este tipo de árbol, a modo de leche materna, alimenta a los pequeños y éstos siguen creciendo a pesar de estar muertos. La creencia es que a medida que el árbol empieza a sanar, la esencia del niño se convertirá en parte del árbol. Decenas de bebés pueden ser enterrados dentro de un solo árbol. Son devueltos a la naturaleza. En estos árboles de las Almas es donde reposan los cuerpos y los espíritus de los murieran demasiado pronto, y es desde allí que vuelven a la vida. La procesión de enterramiento es especial. Solo llevan el cadáver los hombres. Las mujeres se quedan en la casa. Este significativo hecho parece tener una explicación: el niño, al morir tempranamente, no ha cumplido el tiempo de separación de la madre, continúa formando parte de ella, simbiotizado, y, por extensión unido todavía a la madre naturaleza, sin haber entrado en el mundo de lo humano. El padre, al tener un papel y una función diferente a la de la madre en la relación con el niño, no participa de esta simbiosis, está libre de ella y se encuentra inscrito en la cultura. Es por esto que es el indicado para conducir y devolver al bebé a su primer estado para que pueda renovarse el ciclo, transformándose el cadáver en nueva vida. Arbol niños ¿Y qué pasa si el árbol muere? Nada, todo está en orden, ha cumplido su función. Sin embargo hacen lo que pueden para que el árbol esté cuidado y fuerte. El que vimos tenía más de 100 años, rodeado de una verja que le protegía y le daba una dimensión sagrada al espacio. Permanecerán sus espíritus dentro de los árboles y crecerán con ellos. Dentro de los grandes troncos morarán para siempre estas almas. ¿Se les protege de vagar eternamente por el limbo? ¿Es un modo de dejar que el cuerpo se disuelva y funda en el cuerpo del árbol? Parece que es exclusivo de esta circunstancia, niños inocentes. A partir de la dentición el cuerpo del muerto se conserva, embalsama se lo tiene presente, se hacen Tau Tau, también cuerpos de madera, que son sustitutos individuales aunque el enterramiento sea común. El árbol y el cuerpo de los bebés es uno, ¡un tótem! ¿Masculino-femenino?

“Un encuentro con una pareja de viajeros de Vitoria, frente al árbol que simboliza la fusión del lactante con la naturaleza viviendo en ella, evoca otro tótem: el Gernikako Arbola, roble que simboliza las libertades de los vascos. También es difícil situar este respecto a su masculinidad o feminidad. ¡Unas palabras con ellos y agur!” (Mikel)

Queda el desarrollo más a fondo de este tipo de enterramiento: árbol de la vida que haremos en el apartado reflexiones. Sólo unos pocos toraja, cinco familias, siguen la tradición de los rante. Se lleva a cabo el mismo procedimiento ceremonial: embalsamamiento, sacrificio y enterramiento; pero, además, se coloca un enorme megalito en la parte central del tongkonan: el rante. Al igual que los tau tau. Son panteones familiares y conllevan un sacrificio de hasta 537 búfalos por megalito, es por esta razón que solo los nobles tienen acceso a las tierras y hoy en día es una tradición que se está perdiendo.

Encuentro fortuito
No habíamos localizado una ceremonia en su cuarto día de enterramiento pero nos encontramos por el camino un funeral que estaba en su cuarto día. Lo encontramos cuando llevaban el cuerpo de una mujer en procesión en un palanquín para enterrarlo. Un hombre hacía de maestro de la ceremonia. A hombros de jóvenes, acompañados de músicos que tocaban un gong enorme, que corrían a veces, otras andaban zigzagueando, otras en línea recta, incluso retrocedían, chillaban cantaban y si te ponías cerca para fotografiarlos aceleraban el paso como jugando a pillarte de un modo muy divertido, subían por el monte hasta llegar al cementerio, visitando casas por el camino, parándose en algunas de ellas, cuando había alguien que quería despedirse y presenciamos momentos emotivos de mujeres abrazadas al féretro y cuyo llanto llenaba el espacio que el silencio de voces, gongs y otros sonidos de la naturaleza habían dejado. A la señal del maestro ceremonial se reanudaba la marcha, el ruido, la música, el juego, retomaban su turno y el féretro se arrancaba de las mujeres abrazadas que quedaban mirando cómo se alejaba. El colorido es la regla básica para un funeral Toraja en el que muy raramente se desprenden lágrimas. Sólo cuando el cadáver es transportado para ser depositado en alguna cueva cercana u otro tipo de enterramiento, las emociones de los familiares se parecen más a las que podemos sentir en la cultura occidental. Cuarto dia

“No podía evitar sentirme incómodo como extranjero fotografiando un ritual tan íntimo, pero comprobar la trivialidad con la que los asistentes abordaban el proceso, me hacía entender que no distorsionaba. Había personas ofreciendo cigarros y café a los presentes” (Mikel) “Llegamos a una colina donde había una construcción de madera en la que se iba a poner el féretro. Me acerque a una mujer, que se apartó al ver que quería fotografiar la foto de la difunta y que parecía un familiar cercano, para saludar y transmitirle el respeto a su ceremonia, y que más allá de fotografiar y documentar lo que pasaba, me hacía cargo de lo que estaba pasando. Era la hija de la difunta, vivía en Holanda y hablamos en inglés. Me contó que había muerto hacía 8 meses. Al decirle que soy médico me relató que era una mujer fuerte con malaria crónica y que se le diagnosticó un cáncer linfático. La hija trató de coordinar desde Holanda interconsultas médicas entre los médicos indonesios y los holandeses tratando de buscar tratamientos eficaces. Parece que el hígado no soportaba la situación por su degeneración por la malaria y que no se pudo hacer nada. Sin embargo me expresaba sus dudas sobre si habría hecho lo suficiente o pudiera haber hecho más. Da igual estar en una medio rural vasco, indonesio, nicaragüense, o en una gran cuidad de cualquier parte del mundo, ante la muerte, a los vivos se les mueven sus dudas, su psicología. Captaba en esta mujer una cierta culpabilidad quizás porque estaba lejos, en un estatus elevado en un país desarrollado, y pudiera querer compensar con su acción su falta de presencia física. Solo podía reforzarla en la convicción de que el diagnóstico, pronóstico y su actuación habían sido los correctos, y a eso me dedique un poco, dándole explicaciones convincentes, y mientras me escuchaba hablar pensaba “el fin justifica los medios, si hay que hacer un relato que llegue tiene que ser un logos que penetre investido de eros” y estaba atento a si el relato la calmaba. Pareció que sí y nos despedimos con el mamaste con la mano derecha en el corazón.

El encuentro con esa mujer me dejó pensativo sobre la efectividad de los ritos Toraja respecto a la resolución de los duelos. Desconozco si ella era cristiana y alejada del animismo Toraja. En mi experiencia con otras culturas animistas he visto formas más eficaces de resolverlo, los yanomami” (Mikel)

Ma'Nene
Habitualmente en agosto, tiene lugar un ritual llamado Ma’Nene (La ceremonia de Limpieza de los cadáveres) en el que se exhuman el cuerpo de los fallecidos que es lavado, peinado y vestido con ropa nueva, reponiéndose incluso lentes si las tuviera rotas. Cajas dañadas son arregladas o reemplazadas. Las momias son luego paseadas alrededor de la aldea, siguiendo un camino de líneas rectas, que es, quizá, la parte más importante de la ceremonia. Según el mito, estas líneas están conectadas con Hyang, una entidad espiritual con un poder sobrenatural. Como esta entidad sólo se mueve en línea recta, el alma del cuerpo del difunto debe seguir el camino de Hyang. Ma’Nene es un ritual funerario mucho menos popular y muy poco común. Momia femenina Si los cadáveres están encerrados en cuevas, los primeros días del ritual se dedicaban a la construcción de escaleras de bambú, obtenido en los bosques cercanos. A continuación, las familias exhuman cuidadosamente a sus familiares para limpiar los ataúdes por dentro y por fuera. A veces tenían que desechar por completo los ataúdes podridos y los sustituían por mortajas de tela con las que cubrían los decrépitos cuerpos. Al amanecer del último día del ritual, volvieron a cerrar las tumbas y retiraron las escaleras de bambú. Se sacrificaron varios animales para la comida. A continuación, para marcar el final del ritual, puede haber una competencia de Sisemba, una especie de combate tradicional a base de patadas. Momia Masculina
CEREMONIA INAUGURACIÓN DE UN NUEVO TONGKONANS

En la aldea Erodon. Es una ceremonia de la alegría, el polo opuesto al de la tristeza que es el de las ceremonias funerales. Se hace mucho menos. El tongkonans inaugurado era para uso de la comunidad.

Nuestro guía, cristiano, no podía asistir el mismo día a esta ceremonia de la casa y a una ceremonia funeraria, se lo impedía Aluk Todolo. Los misioneros holandeses toleraron las ceremonias funerarias y trataron de prohibir las de la alegría.

El ambiente era muy parecido al de la ceremonia de funeral, respecto a que también había muchos sacrificios, pero en esta solo de cerdos. Especialmente uno colocado en un palanquín que presidía la plazoleta, con un nombre escrito en el lomo con tiza blanca, era muy grande y viejo con colmillos bien desarrollados y retorcidos. El palanquín estaba adornado con flores.

Fue el primero de la matanza y luego se sacrificarían unos 100 más. Cerdo palanquin

La gente estaba más desinhibida que en la del funeral, muchas mujeres me pedían que les hiciera fotos y posaban con coquetería. Las mujeres mascan betel, los hombres fuman tabaco. Vestían ropa colorida y diversos adornos.

Sentado entre los familiares cercanos, un hombre anciano hojea un cuaderno apaisado y parece rememorar personas y anécdotas de la vida. En sus manos el árbol genealógico recoge detalladamente en anagramas a todos los miembros de la familia actual y sus antepasados.

A primera vista, como observadores externos, parecería que esta escena es un ejemplo de que la relación, y el vínculo, siempre están presentes, de que la conexión con el pasado que conforma el presente, la muerte y la vida permanecen en el espíritu de todos y trasciende a la realidad expresada en estas situaciones. Tendríamos que preguntarnos si esto es realmente así o es una apreciación provisional nuestra. (Carmen)

“Este es el único momento en el que se me impide acceder a lo que pasa. Me quiero relacionar, ver el libro, apreciar el árbol genealógico, pero se apartan, lo colocan de modo que no puedo observar las hojas, y me hacen sentir que sobro. No me echan ni emiten señales agresivas, lo hacen con delicadeza, con un mensaje diáfano. Siento que tienen en sus manos la esencia del clan, el linaje de sus sujetos, y lo protegen, ¿temen de algún modo que mi presencia distorsione algo? ¿Me viven como una amenaza, les cuesta integrar a otro vivo que no es igual que ellos?, ¿temen que les arrebate algo con mi mirada o mi objetivo fotográfico? ” (Mikel).

Gente alegria

Nos dieron de comer, de una variedad grande de platos. En gran parte de Indonesia el animal estrella es el ayam (pollo) y el ikan (pescado). En Sulawesi se come carne de lo más exótica, siendo el murciélago y por supuesto, el búfalo, los más típicos. No sabíamos que estábamos comiendo y era difícil reconocer los ingredientes por las especias. Pero todo estaba sabroso. Apareció una orquesta infantil de unos 35 niños y niñas de 9 a 12 años. Tocaban flautas de bambú caseras, les dirigía un adulto y eran acompañados por dos adultos más con instrumentos de percusión. Oqruesta Estaban por allí el gobernador y su mujer en campaña electoral, y colocaron al nieto para que cantara con la orquesta. Me encontré con cuatro viajeros de Pamplona que viajaban por su cuenta, dos parejas experimentadas en viajar por el mundo. ¡Una sorpresa! Charlamos y compartimos impresiones de lo que habíamos vivido en el viaje.

CAMINATA
Los caminos de un pueblo a otro son sencillamente extraordinarios, donde se alternan una arquitectura tradicional insólita con los preciosos paisajes de arrozales. Los “tongkonans” son de varios tipos: están los tradicionales y también otros van siendo readaptados para ser más funcionales, habitables, y baratos. El techo de bambú se sustituye por cinc. Los tejados alcanzan una altura realmente impresionante y tienen forma de barco (de silla de montar a caballo para otros). Los primeros sostienen su teoría afirmando que recuerdan la manera en que los toraja llegaron a la isla. Aldea caminata Su construcción lleva años y mucho dinero; es por eso que suele construirse entre varias familias. Su decoración, a pesar de su tamaño, es muy minuciosa. Bajo los techos, la madera tallada dibujando motivos religiosos se extiende hasta los pilares. No faltan los cuernos de búfalo por todos lados, animal decisivo para esta comunidad, tanto en vida como en el más allá. Los tongkonans son, en definitiva, el centro de la vida social de los toraja y, desde luego, la imagen más reconocible de su cultura. Encontramos cuevas y rocas donde los toraja hacen sus enterramientos definitivos, donde los familiares vuelven cada verano para adecentar a sus muertos. En ellos indistintamente hay huesos, calaveras decoradas, pequeños tongkonans como féretros y hasta balcones incrustados en roca donde se entierra a la realeza. Es costumbre para los toraja volver cada verano a los nichos y adecentar a sus muertos, decorarlos si es necesario y, por qué no, dejarles un cigarro metido en la boca. Desde luego, la muerte en esta parte del mundo se nos presenta en la más particular de sus versiones. Seguimos camino por Ketekesu, Lokomata, Batutumonga. Son pueblos de cuento, seguramente los más bonitos de cuantos vimos. Pero hay un lugar por encima de todos: el mirador de Tinimbayo. Una sola casa. Un solo bar en lo alto. La morada de los sueños de todo viajero, donde Sulawesi se abre a tus pies y tu mente sueña con el siguiente destino. Más allá de sus casas tradicionales, que ya son una obra de arte, los Toraja trabajan el arte del telar. Pudimos ver textiles hechos a mano con dos de sus técnicas, ikat –técnica de teñido por reserva sobre hebras antes de tejer la tela y tannun, técnica empleando hilo de la planta de la piña para tejer. Todavía hoy se encuentran mujeres en el norte y el oeste de Toraja que hilan a mano y tiñen con hojas, raíces y cortezas, pero desgraciadamente son menos. Niño escomdido Otra de la artesanía por excelencia de los Toraja es el tallado a mano en madera. El idioma toraja sólo se habla, no se escribe, por lo que para expresar conceptos sociales o religiosos tallan madera, llamándola Pa’ssura (el escrito) a menudo en forma de animales y plantas simbolizando alguna virtud o Tau Tau, pequeños clones de los difuntos con la función de vigilar su tumba. Inicialmente la caminata iba a ser de dos días durmiendo una noche en una vivienda local. Pero dado que teníamos un tiempo limitado lo redujimos a uno, bastante aprovechado y apretado, con la finalidad de poder asistir a la ceremonia de la alegría de la casa antes mencionada. El calentamiento global ha afectado este año un retraso en la época de lluvias y sobre todo un descenso notable de lluvia en los meses previos. La sequía era notable, los arrozales no iban a poder dar su segunda cosecha este año, salvo en los campos cercanos a las riberas de los ríos. El paisaje muy contrastado entre sequía, calvas verdes de arrozales, búfalos metidos en ciénagas para sacudirse el calor, halcones tratando de cazar manadas de los patos que se alimentan de los rastrojos… Paisaje El contraste entre polos antitéticos estaba muy marcado y le confería una singular belleza. Se palpaba la preocupación entre la gente. Era un día de celebración de los musulmanes por lo que la escuela estaba cerrada, lo mismo ocurre cuando otras religiones tienen una fiesta propia. Los niños estaban en las casas y pueblos. Eran casi los únicos que se acercaban, entre otras cosas porque el guía les anunciaba “Gula, Gula” que significa caramelos. Ellos se acercaban esperándolos. No nos resultó agradable este proceder. Es importante para nosotros que niños y grandes se puedan relacionar desde su espontaneidad, no motivados por el interés y menos movidos por una recompensa. Un grupo de adolescentes custodiaba un búfalo en un establo. Afirmaban que era un campeón en las luchas silaga tedong. El animal era imponente pero menos que su orgullo. También buscaban gula-gula y con mucha picardía trataban de obtener extras haciéndose los tontos, en un juego de risas, pues eran pillados. En un tongkonan, descansamos a la sombra, y se acercaron una adolescente que cuidaba un niño más pequeño y finalmente el padre. Este estaba interesado en conocer cómo vivíamos en nuestra casa, cómo era la crianza en nuestro país de origen, las expectativas de los hijos, la educación. Fue una conversación rica de intercambio de experiencias, de esas que te hacen constatar que todos los humanos nos preguntamos las mismas cosas. Familia CaminataEn una caminata similar que hicimos años antes en Nepal la relación con la gente fue más intensa, más fluida, el interés en contrastar, más manifiesto, te invitaban a tomar brebajes o probar alimentos que estaban cocinando. En Tana Toraja el paseo fue más paisajístico, más introvertido. Salvo la excepción del padre referido, la gente se escondía más, incluso cerraban cortinas o ventanas al extranjero.
ALGUNAS CONSECUENCIAS SOBRE LA MUERTE ENTRE LOS TORAJA
Todo lo opuesto que en occidente. Nada de susurros, nada de ceremonias rápidas ni funerales discretos. Todo a la luz del día, en comunidad y fiesta. Toda una vida por y para la muerte. En todas las fiestas de funeral nos sentimos bienvenidos e incluso, diríamos más, pudimos sentir el orgullo y agradecimiento hacia nosotros por parte de la familia por el simple hecho de habernos desplazado para asistir a su gran fiesta. Parece evitarse el contacto con la tierra en polvo. Se usan cuevas, se excavan rocas, se construyen edificaciones elevadas sobre el suelo. Dicen que eso servía para dejar libre la tierra para los cultivos. O los muertos están en casa viviendo con los vivos o en lugares donde no interfieren los cultivos. Esa explicación es muy simple aunque sea una verdad parcial. Los cuerpos no abonan los campos y también es evidente el intento de poner los muertos a salvo de los demonios del inframundo que deambulan por la tierra. El cuerpo dura mucho, su descomposición es lenta, aún después de “enterrado” ya que previamente fue momificado. Al sujeto se le entierra con las pertenencias que más apreciaba y es cuidado, hasta que sus vivos mueren y ya no pueden cuidarlos más, entonces, los huesos desbordan los féretros carcomidos de madera y aparecen visibles. Para entonces también los Tau Tau, nuevo cuerpo, están deteriorados aunque perduran más tiempo. Está relacionado con las creencias mitológicas del origen. Los antecesores de los Torajans descendieron del cielo por escaleras y volvieron a subir. El lugar celeste superior distinto de la tierra sin polvo y más eterno e inmutable es el que tratan de construir escavando rocas vivas para sepultar los cuerpos en nichos. No todo sujeto tiene un destino similar en el otro mundo y en función de su casta su funeral es más ostentoso, y tiene o no psicopompos para acompañar al alma en su viaje. Los que proceden a usar sistemas cristianos de enterramiento, sobre todo panteones, son criticados ya que los colocan en lugares visibles, cruces de caminos, y limitan la movilidad o el espacio de cultivo. En el apartado “reflexiones” del blog presentamos un estudio, a modo de ensayo, en el que formularemos unas hipótesis sobre el sentido de la muerte y sus rituales en esta etnia, de la que sentimos haber aprendido cosas aplicables en nuestro entorno.

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