¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.

¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.

¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.
Mikel Garcia 1 marzo 2025

Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.

 

 

 

Descripción de la imagen
Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.

 

Autor
 

Mikel García García[i]

[i] Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I, Madrid 2025). 

Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. https://bit.ly/mikelcurriculum  iratxomik@gmail.com

Presentación y contenido

El texto “¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia” analiza el auge de los neofascismos contemporáneos como síntoma de una profunda crisis civilizatoria. Estos movimientos reproducen rasgos del fascismo histórico —nacionalismo extremo, xenofobia, autoritarismo, intolerancia a la disidencia— y se nutren de nuevas formas de manipulación a través de la tecnología, la propaganda y la desinformación digital. En este contexto, el autor recupera el concepto de “estupidez” de Dietrich Bonhoeffer, no como falta de inteligencia, sino como una condición ética y social inducida por el poder: bajo la presión de la propaganda, las personas pierden su capacidad de juicio y se vuelven impermeables a la razón.

Esta “estupidocracia” describe un sistema en el que la ignorancia es funcional al poder. Los neofascismos prosperan cuando las masas, anestesiadas por la simplificación mediática y las emociones primarias, renuncian al pensamiento crítico. El autor vincula este fenómeno con estrategias populistas globales como el “Make America Great Again”, que explotan el miedo, la nostalgia y la polarización para obtener obediencia.

La inteligencia artificial (IA) amplifica estos mecanismos. Los algoritmos, bots y deepfakes pueden difundir mensajes extremistas o falsos a gran escala, erosionando la confianza pública y fragmentando el tejido social. Además, la IA puede ser utilizada para la vigilancia masiva, el control político y la manipulación electoral, reproduciendo lógicas de dominación similares a las del totalitarismo clásico, pero con medios tecnológicos más sofisticados. En este sentido, el autor compara su función con la antigua religión como instrumento de poder: una fe ciega en la “verdad” algorítmica que reemplaza la razón y legitima el control.

El texto identifica también una crisis del Estado de derecho y de la justicia, manifestada en fenómenos como el autoperdón, los indultos preventivos o la inviolabilidad de ciertas figuras políticas y monárquicas. Estas prácticas generan impunidad estructural, socavando la democracia y fomentando un clima propicio para el autoritarismo.

La figura de Donald Trump ejemplifica la mentalidad de escasez y manipulación moral de la política contemporánea. Su enfoque transaccional en el conflicto de Ucrania —reducido a un intercambio económico basado en recursos y “agradecimiento”— ilustra una ética pragmática carente de responsabilidad moral. El autor interpreta esta postura a través de la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo: el “amo” busca reconocimiento mediante la coerción y el miedo, mientras el “esclavo”, forzado a aceptar una paz humillante, queda atrapado en la dependencia. Este modelo revela cómo las relaciones internacionales reproducen estructuras de dominación económica y simbólica.

Desde la psicología junguiana, el texto introduce la idea de la sombra colectiva, es decir, los aspectos reprimidos de una cultura que emergen como violencia, intolerancia o negación de la justicia. Cuando una sociedad evita confrontar sus sombras —la corrupción, la impunidad, la codicia—, éstas se proyectan en “enemigos externos” y alimentan dinámicas autoritarias.

El autor concluye que la combinación de impunidad institucional, manipulación tecnológica, moralismo religioso y negación de la sombra colectiva anuncia el fin de la era liberal y democrática moderna. Surge así una nueva forma de esclavitud simbólica, donde las cadenas son el miedo, la desinformación y la sumisión voluntaria.

Frente a la “estupidocracia”, propone una renovación ética y consciente, basada en la justicia, la rendición de cuentas y la integración de las sombras colectivas, antes de que estas terminen por dominar completamente el destino de la humanidad.

Ensayo
 
Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo

Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo

Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo
Mikel Garcia 1 enero 2025

Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.

 

 

 

Descripción de la imagen

Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.

 

Autor
 

Mikel García García[i]

[i] Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I, Madrid 2025). 

Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. https://bit.ly/mikelcurriculum  iratxomik@gmail.com

Presentación y contenido

En el contexto de la posverdad y el ruido digital, donde las palabras se han convertido en armas y los idiomas en murallas, este texto propone una reflexión profunda sobre la comunicación humana, utilizando el espíritu de la Navidad y el Año Nuevo como vehículo.

La narración comienza con un saludo multilingüe, deseando paz, felicidad y salud en numerosas lenguas. Este gesto no es solo una felicitación, sino un símbolo de un deseo universal que trasciende fronteras, un primer intento de tejer un puente entre corazones.

La historia central es una parábola sobre Filara, la diosa Tejedora de las Lenguas. Ella creaba hermosos tapices lingüísticos, pero observó con tristeza cómo la humanidad usaba estos dones para dividirse en lugar de unirse. El texto critica ácidamente nuestra era, dominada por el espectáculo, los «newfakes» y el debate agresivo, donde prima la emoción sobre la razón y el diálogo ha sido reemplazado por duelos dialécticos. En este «circo» moderno, hemos olvidado que el verdadero propósito del lenguaje es la comprensión, el despliegue de la cultura y la elevación de la conciencia colectiva.

Ante este panorama desolador, que evoca la filosofía de pensadores como Nietzsche o Sartre sobre la condición humana absurda y contradictoria, Filara decide actuar. No teje un hechizo para unificar lenguas, sino algo más sutil y poderoso: un «Hilo de Unidad». Este hilo está impregnado de conceptos esenciales —Paz, Felicidad, Salud, Espíritu— que cualquier persona, sin importar su origen, puede comprender en lo más profundo de su ser.

El mensaje final es de esperanza. El tapiz de Filara, aunque frágil, no se ha roto. Persiste en los silencios del mundo, en las grietas de nuestras palabras rotas, como un susurro que puede convertirse en un grito. La conclusión es un llamado a recordar que, incluso en el caos, queda un rincón en el alma humana donde es posible reconectar, escuchar y transformar un simple hilo en un puente duradero de comprensión y paz, rescatando así el auténtico espíritu de comunión que representan estas fiestas.

Ensayo
Alter ego

Alter ego

Alter ego[1]

 

Para evadirse de la zozobra que le poseía, re-lanzó otra fugaz mirada a la portada del semanario que su vecina de viaje no soltaba en toda la mañana, ¡menuda puta! sabía que ansiaba leerlo, le atraía la frase “Manejos del corona-virus” bajo la foto del rey emérito de España, pero cuando más inquieto se mostraba él más incrementaba ella su parsimonia. En realidad, le importaba un bledo la información solo necesitaba un distractor al que asirse, y a falta de carnaza el juego con la puta, al menos, lo mantenía ocupado.

El juego dio su fruto, y una imagen le abdujo y le arrancó el alma de sus goznes haciendo tal estrépito que temió morir en ese instante. Allí estaba Gerard Yantil, su sombra, con sus zapatillas rosas en primer plano, cogido por la cintura por el emperador japonés y, de fondo, la torre-dragón de Marie-Louise Von Franz. ¡Qué humillación! Comprensión y rabia cabalgaron juntas desde las tripas hacia la garganta. Comprensión tomó la bifurcación hacia el cerebro. Pero antes de que llegara, Gerard sabía no solo el porqué de las incesantes miradas, portadoras de desprecio, que se habían clavado en él toda la mañana sino el destino que le esperaba. Rabia cerró la garganta y pintó la piel de rojo carmín. El espejo del vagón le escupía imágenes trepidantes a un ritmo más veloz a medida que el calor de su faz aumentaba, tras el reflejo parecía la pantalla de un ordenador buscando histéricamente rostros en una base de datos.

Su analista le insistía que mirar crea la realidad o era que ¿la desvela? Nunca pudo ni entender ni adivinar que le quería decir su analista en este punto, ni tampoco entendía la pregunta de Marie-Louise von Franz “¿Uno se cura por su trabajo con el analista, poniendo voluntad en ello o se cura cuando el sí-mismo y el inconsciente deciden?”. ¡Tonterías! El calor se había congelado, el movimiento se había enlentecido. El espejo mostraba una única imagen estática, la de un enorme glande. Gerard ensayó movimientos con el rostro y el glande los imitaba, unos ojos muy abiertos le hacían vibrar al son de una tristeza profunda.

Despertó de súbito del agridulce juego, en que estaba ensimismado, con un flashback de la imagen del wáter donde había follado. Ni en sus más atrevidas fantasías sexuales pudo esperar una situación como la que vivió en aquel wáter, sin embargo, todo sucedió muy rápido y su alma no habitó en el templo de su cuerpo, ¡ni siquiera fue un objeto sexual elegido!, fue tomado por error, y su orgasmo fue tan intenso como frío. ¡No había follado desde hacía tiempo y algo es algo! Ella pareció disfrutar ¿Quién llenaba su vacío de acompañamiento? Gerard se sentía como la estatua de Príamo con el pene inhiesto siendo usado por ella, ¡dos criaturas que disipan la promesa del tesoro que tienen en sus sexos! Realmente nada extraño hoy en día pensó. Ahora se sentía violado por aquella ánima desconocida del wáter con más vergüenza que culpa y con rabia contra él mismo. Gerard se daba cuenta de que no había pasado nada distinto a su relación anterior, en aquella también era pasivo y ambos cabalgaron en una espiral autodestructiva hasta que ella se buscó una mujer para romper el ciclo. Había jurado no volver a emparejarse, mantenerse soltero y usar el sexo como arma de venganza. Era tanta la rabia que no podía sino canalizarla en fantasías. En la realidad le asustaba que se le pudiera escapar su pulsión y se comportaba como un tímido contenido sobre todo cuando empezaba algo de química como con la mujer del autobús.

Gerard intuía que se estaban dando señales inequívocas para replantearse las cosas: El viaje en bus a Madrid, la violación, el emperador, su último dibujo que tituló “DEANXIT-202002072051-AF” … todo le sacaba de su pasividad mortal y le forzaba a reaccionar. En DEANXIT… Gerard pensaba que había constelizado un aspecto de la relación con su ánima, solícita e implacable señalando algo que Gerard contempla con melancolía.

¡No podía seguir siendo un puer aeternus! La lucidez comienza el día que dejamos de creer en el ratoncito Pérez y en la factoría Disney. Así es cómo se las arreglan para controlarnos, nos cuentan que en la oscuridad hay dragones.

Recordó haber leído en algún sitio que ML Von Franz afirmó que lo que escribió acerca del puer aeternus era la superficie del complejo materno, y que Hamlet era la profundidad más oscura e insondable de este complejo. ¿Qué quiso decir Von Franz? Hamlet, sumido en sus reflexiones, recita uno de los monólogos más famosos de la historia, en la frontera difusa del “Ser o no ser”. La dicotomía del campeón de la duda se refiere a si es mejor la resignación o la lucha, encontrándose con las dualidades dicotómicas esenciales: justicia y venganza; razón y locura; destino y azar; realidad y ficción; honradez y maldad; responsabilidad y libertad. ¿El fantasma del padre asesinado es lo insondable del complejo materno?  ¿Será que tengo que matar al emperador japonés? Su invitación le turbaba, sentía temor ¿no querrá violarme también? Al menos el emperador parecía interesarse por su sombra a pesar del ridículo de las zapatillas. ¡Sin duda!, al llegar a Barcelona tendría que tomar decisiones.

Gerard se percató de que estaba solo en el vagón. ¿Cómo había pasado?  ¿Se habría ido la gente al confinamiento? ¿Era él el único negacionista del vagón? Tenía que admitir que no estaba atento a lo que ocurría en lo real lo que, al menos, era una forma de negación por negligencia. Pero, ¿por qué había sucedido? ¿Se habría acordado Felipe VI de los sacrificios que Mitridates Eupâtor ofreciô a Zeus Estratio, y habría pensado que sacrificándome-se basta para salir bien parado? ¿O sería el propio coronavirus motu proprio o mandado por Gaia quien lo habría provocado? Es evidente que el coronavirus es muy inteligente, muta con rapidez, está en el inconsciente psicoide intrínsecamente conectado a las fuentes arquetípicas. Si sigue así el proceso, pronto el coronavirus se hará autoconsciente, ¿y qué hará entonces? Algunos ingenuos bienintencionados creen que el coronavirus nos puede enseñar algo sobre la hibris humana, que aprenderemos sobre el cáncer del antropocentrismo, el neoliberalismo y la tecnolatría. ¡Basta de conspiranoias! En la oscuridad hay libertad cuando alguien la alumbra.

Se levantó inquieto a explorar el tren y fue consciente de que tampoco había nadie en el pasillo y de que, de un modo muy extraño, el tren circulaba a mucha velocidad por un paisaje ralentizado, insonoro, e impersonal que le recordaba al Paramo Rabanal en Colombia. ¡Se había pasado de su última estación! Mientras el sol recorría el último tramo antes de entrar en la Duat, sintió una suerte de identificación mística entre el tren y la barca solar y para no perderse en las ansiógenas caleidoscópicas imágenes desplegadas en su mente se aferró a su ritual preferido de recorrer lentamente la escala de números, uno, dos, … Un eterno instante bastó para iluminarle y disipar las dudas sobre lo que pasaba, una mueca sardónica se apoderó de su rostro, cogió la petaba del whisky y se la bebió de un trago en su último aliento.

Su conciencia clara, lúcida y fría, contempló los acontecimientos, su cuerpo inerte, el túnel, … No duró mucho el divorcio de los sentimientos. El alma se le encogió de avergonzante fracaso mientras se separaba del cuerpo. Una ola de rabia iluminó su conciencia y en la amargura del último pálpito supo que aún podía ganar y cuando sintió un tremendo empuje tuvo la certeza de que pronto iba a saberlo. ¿Qué sucede? ¿De dónde ha salido ese lirio?  ¡No puedo! ¡Tengo tanto frío! ¿Qué desea de mí esta bella sami?

 

En memoria de mi expaciente Ikertxo del que me llegó este relato en una carta fechada después de su muerte.

 

P.D. No puedo dejar de compartir que ayer mientras paseaba en el crepúsculo matutino mi calma quedó varada en la arena al contemplar la imagen de la foto mientras la imagen de Ikertxo surgía de súbito desde mis profundidades. Sigo tratando de dar sentido a la imagen, aunque mi tristeza intuyo es la de tantos seres que son forzados a existir y contemplar el ecocidio sintiéndose cómplices.  

[1] Relato de Gartxot.  

 

Mikel García García

 

Agosto 2020  

Alter ego

Alter ego

Mikel García Garcia 2010

Ejercicio escitura creativa

Para evadirse de la zozobra que le poseía, lanzó una fugaz mirada a la portada del periódico que su vecina de viaje no soltaba en toda la mañana, ¡menuda puta! sabía que ansiaba leerlo y cuando él se mostraba más inquieto ella incrementaba su parsimonia. No le importaba la información solo necesitaba un distractor al que asirse.

Una imagen arrancó su alma de sus goznes haciendo tal estrépito que temió morir en ese instante. Allí estaba su alter ego Gerard Yantil con el emperador japonés y sus zapatillas rosas en primer plano. ¡Qué humillación! Comprensión y rabia cabalgaron juntas desde las tripas hacia la garganta. Comprensión tomó la bifurcación hacia el cerebro. Pero antes de que llegara, Gerad sabía no solo el porqué de las incesantes miradas, portadoras de desprecio, que se habían clavado en el toda la mañana sino el destino que le esperaba. Rabia cerró la garganta y pintó la piel de rojo carmín.

El espejo del vagón le devolvía una imagen que trepidaba más veloz a medida que el calor su de rostro aumentaba, parecía la pantalla de un ordenador buscando rostros en una base de datos.  Se estabilizó en la imagen estática de un enorme glande. Gerard ensayó movimientos con el rostro y el glande los imitaba. Ensimismado en el juego acabó la imagen de su rostro en el wáter donde había follado. El calor se había congelado, el movimiento enlentecido, unos ojos muy abiertos le hacía vibrar al son de una tristeza profunda.  Ni en sus más atrevidas fantasías sexuales pudo esperar una situación como la que vivió en aquel wáter, sin embargo todo sucedió muy rápido y su alma no habitó en el templo de su cuerpo, el orgasmo fue tan intenso como frío, ¡tan cerca del culmen y que anhedonia! Ni siquiera fue un objeto sexual elegido, fue tomado por error. Sin embargo ella pareció disfrutar a su aire, seguramente porque pensaba que estaba con otro, sin enterarse de la falta de acompañamiento. Se sentía como la estatua de Príamo con el pene inhiesto siendo usado por la mujer, pero a diferencia del dios él no tenía ningún poder. ¡Qué situación alienante! ¡Qué desencuentro entre dos criaturas que tienen en la mano el tesoro más preciado y lo disipan! Realmente nada extraño hoy en día.

Gerard se daba cuenta de que no había pasado nada distinto a su relación anterior, en aquella también era pasivo y ambos cabalgaron en una espiral autodestructiva hasta que ella se buscó otro para romper el ciclo. Había jurado no volver a emparejarse, ser un soltero que usara el sexo como arma de venganza. Era tanta la rabia que no podía sino canalizarla en fantasías. En la realidad le asustaba que se le pudiera escapar y se comportaba como un tímido contenido sobre todo cuando empezaba algo de química como con la mujer del autobús. No había follado desde hacía tiempo. Ahora se sentía violado por la mujer del wáter y con rabia contra el mismo. ¡No podía continuar así! Intuía que se estaban dando señales en su vida para replantearse las cosas: El viaje a Madrid, la violación, el emperador,… todo le sacaba de su pasividad mortal y le empujaba hacia revitalizarse. Se daba cuenta de que estaba pensando de un modo distinto que antes, no se reconocía en ese estado pero le era grato. Sentía un cierto agradecimiento interno, incluso a la mujer que lo había usado. Le había inoculado, vergüenza, rabia,.. Multitud de emociones y fueran de una u otra índole eran vida. ¿Y el emperador? Su invitación le turbaba, antes sentía temor ¿no querrá violarme también? Al menos en esta ocasión era visto como el mismo, no se le confundía con otro. Eso le había inoculado el emperador: un reconocimiento a él mismo a pesar del ridículo de las zapatillas. Sin duda al llegar a Barcelona tendría que tomar decisiones.

Gerard se dio cuenta de que estaba solo en el vagón del tren. Se levantó y fue consciente de que no había nadie en el pasillo y que de un modo extraño el tren circulaba a mucha velocidad por un paisaje ralentizado, insonoro, que le recordaba a Gerona. ¡Se había pasado de estación! Una mueca sardónica se apoderó de su rostro, cogió la petaba del whisky y se la bebió de un trago.

 

Mikel Garcia Garcia