Psicoanálisis complejo creatividad

Psicoanálisis complejo creatividad

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El diálogo se centra en unos textos “Psicoanálisis del complejo de creatividad” y “Arquetipo Creación” de Mikel Garcia, que constituyen un profundo análisis interdisciplinario que vincula la psicología profunda con las diversas manifestaciones del arte y la mitología para desentrañar la esencia del proceso creativo humano.El texto se estructura como un recorrido simbólico que transita desde las teorías de Freud y Jung hasta la interpretación de figuras arquetípicas como Prometeo, planteando que la creatividad surge de una constante tensión entre opuestos y la necesaria muerte del ego para dar paso a una personalidad integrada. A través de referencias al surrealismo, la alquimia y el existencialismo, el autor defiende que el destino del ser humano es la individuación, un acto performativo donde el sujeto se inventa a sí mismo mediante la función trascendente. En última instancia, la fuente propone que la verdadera labor artística no es una mera estética superficial, sino una herramienta de evolución psíquica capaz de transformar el sufrimiento y la sombra en un nuevo relato cargado de significado. Finalmente, el escrito redefine la estética no como simple belleza, sino como una forma de conocimiento y un ejercicio de libertad que permite al individuo reintegrarse de manera consciente en la totalidad del mundo.

 

Autor

Mikel García García

Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reichiano (vegetoterapia caracteroanalítica), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I, Madrid 2025). 

Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. https://bit.ly/mikelcurriculum  iratxomik@gmail.com

La eutanasia de Noelia Castillo Ramos

La eutanasia de Noelia Castillo Ramos

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La eutanasia de Noelia Castillo Ramos

 Mikel Garcia Garcia  10 abril 2026

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Ensayo

La eutanasia de Noelia Castillo Ramos

 Mikel Garcia Garcia  10 abril 2026

 Recopilación de entradas en Facebook, y análisis

  Resumen

El ensayo documenta y reflexiona sobre el caso de Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años que solicitó y obtuvo la eutanasia en España el 26 de marzo de 2026, tras una batalla judicial de casi dos años. Noelia había sufrido agresiones sexuales reiteradas, un intento de suicidio que la dejó en silla de ruedas con paraplejia irreversible, y padecía trastorno límite de la personalidad y depresión severa. Su decisión fue ratificada por el Tribunal Supremo, el Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que confirmaron su capacidad de decisión y la existencia de un sufrimiento insoportable.

El padre de Noelia, respaldado por la Fundación de Abogados Cristianos, se opuso frontalmente, argumentando que su trastorno límite anulaba su capacidad de decidir y solicitando tratamiento psiquiátrico obligatorio. Esta oposición, que paralizó la eutanasia durante dos años, es interpretada por el autor como una expresión del arquetipo paterno en su aspecto devorador: el padre que no protegió a su hija cuando fue violada, pero que se presenta como su salvador cuando ella decide irse. El caso fue además instrumentalizado por la ultraderecha, que difundió la mentira de que los agresores de Noelia eran «menas» (menores extranjeros), desviando la atención de su sufrimiento concreto hacia una narrativa xenófoba que ella nunca suscribió.

El autor defiende la ley de eutanasia como un avance civilizatorio que transforma una muerte violenta y clandestina en un proceso contenido, acompañado y con sentido. Sin este marco legal, muchas personas que sufren de manera insoportable y han tomado la decisión de morir lo hacen en secreto, con métodos inseguros, en soledad, dejando tras de sí escenas que añaden trauma a la familia. La regulación no «promueve» la muerte, sino que reconoce que hay muertes que van a ocurrir de todas formas y ofrece un cauce para que ocurran con el máximo de cuidado y el mínimo de sufrimiento adicional.

Sin embargo, el autor insiste en que la eutanasia no puede ser la única respuesta institucional al sufrimiento extremo. El caso Noelia no es solo un caso de eutanasia; es un caso de prevención fallida. ¿Qué sociedad permite que una niña crezca sin cuidados suficientes? ¿Qué hacen las instituciones de protección a la infancia cuando una menor es violada repetidamente? ¿Dónde están los recursos para que un trauma complejo no termine enquistándose hasta hacer imposible la confianza? Estas preguntas son incómodas porque interpelan directamente a la responsabilidad colectiva.

El ensayo incorpora la filosofía de Gianni Vattimo, cuyo «pensamiento débil» —desarrollado desde la kenosis cristiana y la crítica a las verdades absolutas— ofrece un marco coherente para defender la eutanasia como un acto de compasión. Vattimo sostiene que el cristianismo auténtico no es un dogma rígido, sino caridad, y que prolongar una vida en sufrimiento extremo puede ser una forma de violencia. La ley española de eutanasia representa al pensamiento débil en sus principios, aunque lo traiciona en sus procedimientos burocráticos, porque la ley misma es una forma de verdad fuerte. Otros filósofos ofrecen perspectivas distintas: los estoicos apoyan el suicidio racional por coherencia con la razón; Nietzsche lo reserva para el espíritu fuerte; Cioran lo respeta como acto íntimo pero rechaza su legalización; Aristóteles lo considera una tragedia evitable.

El autor concluye que la respuesta digna ante la muerte de Noelia no es consolarse con la legalidad cumplida ni lamentarse sin consecuencias, sino actuar con rabia preventiva sobre las causas: proteger la infancia, reparar el trauma, garantizar que ninguna otra niña tenga que llegar a ese límite. La rabia, bien canalizada, puede convertirse en alquimia: transformar la muerte en vida, el duelo en acción, la tragedia en compromiso. El falso consuelo de «ya está en paz» es una forma de cerrar el caso y eludir la responsabilidad. La verdadera paz no es la que se le desea a los muertos, sino la que se construye para los vivos mediante políticas firmes que protejan el comienzo de la vida.

 

Palabras clave:

Eutanasia. Autonomía. Sufrimiento insoportable. Sombra colectiva. Patriarcado. Pensamiento débil. Kenosis. Prevención fallida. Rabia transformadora. Duelo.

 

 

 

Contenido

Primer comunicado en facebook de Mikel Garcia 26 marzo 2026 17,30h. 2

Comentario en Facebook de una persona, llamada X. 27 marzo 12h. 5

Contestación de Mikel al comentario de X. 27 marzo 15h. 6

Noelia, la rabia y su canalización. Mikel Garcia en Facebook el 28 marzo. 8

Gianni Vattimo y la eutanasia: cuando el pensamiento débil se encuentra con Noelia. Mikel Garcia Facebook 5 abril 2026. 10

Hay algo que mucha gente no entiende: ¿cómo alguien puede rechazar la ayuda que se le ofrece?. 10

La ley española de eutanasia representa al pensamiento débil en los principios, pero lo traiciona en los procedimientos. 11

Conclusiones. 12

Apéndices. 14

El «Complejo cultural de la Buena Muerte» (encarnado en el Cristo de la Legión) y la muerte digna de Noelia.  (Publicado en Facebook 4 abril 2026) 14

  1. La muerte como elección colectiva (Cristo) vs. muerte como elección individual (Noelia) 14
  2. El cuerpo sufriente como glorificado (Cristo) vs. cuerpo sufriente como límite insoportable (Noelia) 14
  3. Muerte validada por la comunidad (Cristo) vs. muerte cuestionada por la comunidad (Noelia) 14
  4. La muerte como acto de poder (Cristo) vs. muerte como acto de desposesión (Noelia) 15
  5. El «complejo cultural de la Buena Muerte» y sus sombras. 15
  6. ¿Qué muerte nos interpela más?. 15

Gianni Vattimo. 16

 

 

 

Primer comunicado en facebook de Mikel Garcia 26 marzo 2026 17,30h

 

26 marzo 2026 17,30h

La eutanasia de Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años con paraplejia irreversible y un historial de agresiones sexuales e intento de suicidio, está programada para hoy 26 de marzo a las 18:00 horas de hoy en un centro sociosanitario de Barcelona. La fecha se fijó después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazara el pasado 24 de marzo la última medida cautelar solicitada por su padre, que intentaba paralizar el procedimiento.

A falta de menos de una hora, no ha trascendido ningún recurso de última hora que haya logrado suspenderla, aunque su padre y la Fundación Española de Abogados Cristianos han mantenido la oposición hasta el final.

Yo estaré (a distancia) a las 18:00 horas atento a acompañarla en el alma desde la distancia de mi casa en el proceso que podrá tardar 15 minutos con en la administración de tres fármacos (iniciando con sedación). Noelia ha solicitado estar sola en el momento final, sin la presencia de sus padres.

 

  1. La historia personal: violación, intento de suicidio y paraplejia

La vida de Noelia Castillo Ramos (25 años) estuvo marcada por múltiples episodios traumáticos que desencadenaron su solicitud de eutanasia.

Agresiones sexuales: En una entrevista concedida antes de su muerte, Noelia relató haber sufrido varias agresiones sexuales. La primera fue por parte de su expareja, posteriormente dos chicos intentaron abusar de ella en una discoteca, y finalmente sufrió una agresión múltiple por parte de «tres chicos a la vez» días antes de su intento de suicidio. Es importante señalar que, aunque circuló información en redes sociales y declaraciones de Vox asegurando que los agresores eran «menas» (menores extranjeros no acompañados) y que la agresión ocurrió en un centro tutelado, la propia Noelia nunca mencionó la nacionalidad de los agresores ni confirmó ese lugar en su entrevista completa.

Intento de suicidio: Como consecuencia directa de estas agresiones, el 4 de octubre de 2022, Noelia intentó suicidarse arrojándose desde un quinto piso. El resultado fue una paraplejia (lesión medular irreversible) que la dejó postrada en una silla de ruedas . Antes de la caída, ya tenía reconocida una discapacidad del 67% por enfermedad mental, la cual aumentó al 74% tras la lesión física .

Decisión firme: En abril de 2024 solicitó la eutanasia ante la Comisión de Garantía de Cataluña. En sus últimas declaraciones, afirmó: «Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir» y defendió su autonomía señalando que «la felicidad de un padre, de una madre o una hermana no puede estar por encima de la felicidad de una hija» .

  1. La oposición del padre, los cristianos y la «batalla judicial»

El principal obstáculo para la aplicación de la eutanasia fue la oposición frontal de su padre, Gerónimo Castillo, quien contó con el apoyo legal de la Fundación Española de Abogados Cristianos.

Argumentos de la oposición: La defensa del padre y la fundación sostuvieron que Noelia padecía un «trastorno límite de la personalidad» y que su decisión no era plenamente libre. Solicitaron que se le sometiera a tratamiento psiquiátrico obligatorio antes de permitir su muerte, argumentando que la ley de eutanasia tiene un «vacío legal» al no exigir tratamientos previos en personas con enfermedad mental .

Recursos judiciales agotados: El caso escaló a todas las instancias judiciales posibles, logrando retrasar el procedimiento desde agosto de 2024 hasta marzo de 2026 .

Supremo: No admitió el recurso del padre avalando la eutanasia.

Constitucional: Rechazó el recurso de amparo por unanimidad.

TEDH (Tribunal Europeo de Derechos Humanos): Rechazó la última medida cautelar para frenar la eutanasia el 24 de marzo de 2026 .

Fallo judicial: Todos los tribunales que revisaron el caso concluyeron que Noelia era plenamente capaz de decidir y que sufría un sufrimiento insoportable, cumpliendo con los requisitos de la ley .

  1. Reacciones políticas y sociales durante estos meses

El caso generó un intenso debate político en el Congreso de los Diputados y en la sociedad española, dividiendo opiniones entre el respeto a la autonomía personal y la consideración de un «fracaso del Estado».

Posturas a favor (PSOE, Sumar, ERC, Bildu): Defendieron el derecho de Noelia a decidir y el cumplimiento de la ley. Gabriel Rufián (ERC) afirmó: «Todo respeto y todo lo que se diga está de más» .

Posturas en contra (PP, Vox, Iglesia Católica): Calificaron el caso como un drama y un «fracaso del Estado».

PP: Expresó «tristeza» y señaló que como sociedad se había «fallado» a la joven al no ofrecerle alternativas de vida digna .

Vox: La calificó como una «aberración». El líder Santiago Abascal publicó en redes sociales: «El Estado le quita una hija a sus padres. Los Menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla» . Este comentario fue objeto de verificación periodística, señalando que la propia Noelia nunca atribuyó la agresión a «menas» .

Conferencia Episcopal: Lamentó que «la muerte se presente como solución al sufrimiento» en la «sociedad del bienestar» .

Profesionales y sociedad civil:

La Asociación Derecho a Morir Dignamente acusó a Abogados Cristianos de «secuestrar los derechos» y alargar el sufrimiento de la joven .

La Federación FAMMA-Cocemfe (discapacidad física) pidió revisar la aplicación de la ley y reforzar los recursos sociosanitarios para evitar que situaciones de soledad o falta de apoyo deriven en muertes evitables .

  1. El procedimiento final

En resumen, el caso de Noelia Castillo no solo refleja su historia personal de sufrimiento (violación, intento de suicidio y paraplejia), sino que se convirtió en un precedente legal y social en España sobre los límites entre la autonomía personal, la salud mental y el papel de la familia en las decisiones de muerte digna. A pesar de la férrea oposición judicial de su padre y grupos conservadores, el sistema legal ratificó su capacidad de decisión, aunque el retraso de casi dos años en la aplicación generó críticas hacia un sistema considerado por algunos como excesivamente garantista con los recursos de tercero

 

Reflexiones

La individuación exige a menudo “morir” a las identificaciones impuestas (hija obediente, víctima, paciente). Para Noelia, la eutanasia se erigió como el último acto simbólico de individuación: reclamar su muerte como un acto de su propia voluntad, no de la biología ni de los mandatos familiares.

En la tradición occidental, el padre representa la ley, la autoridad, la protección, pero también la posibilidad de capturar al hijo en un destino no elegido. La feroz oposición del padre –respaldada por grupos que se arrogaron la voz de la moral cristiana y la derecha– puede leerse como una expresión del arquetipo paterno en su aspecto devorador: aquel que niega la separación, que no permite que el hijo o la hija tomen su propia decisión sobre la vida y la muerte.

Noelia, al persistir en su petición frente a todas las instancias judiciales, realizó un acto de separatio: cortar el vínculo con el padre fáctico y simbólico para asumir su propia soberanía. Que los tribunales –Supremo, Constitucional, TEDH– avalaran su capacidad es, una confirmación de que su conciencia había alcanzado una lucidez mayor que la que se le atribuía desde la infancia. La justicia actuó aquí como mediadora simbólica entre el padre arcaico (que quiere decidir por ella) y la hija que reclama su condición de sujeto.

El cuerpo de Noelia se convirtió en campo de batalla de las sombras españolas. Por un lado, las agresiones sexuales que relató –y el silencio institucional previo– revelan la sombra patriarcal de la violencia contra las mujeres. Por otro lado, la utilización de su caso por sectores de extrema derecha para atribuir las agresiones a “menas” (menores extranjeros) es una proyección masiva de la sombra cultural sobre el inmigrante: se desvió la atención de su sufrimiento concreto hacia una narrativa xenófoba que ella nunca suscribió. Esa proyección impide el encuentro con el propio lado oscuro: la sociedad evita mirar la violencia estructural, la falta de recursos en salud mental y la soledad de las personas con discapacidad, y la desplaza hacia un enemigo externo. Noelia, al reivindicar su derecho a morir, obligó a que esa sombra emergiera: se habló de salud mental, de plazos judiciales, de la presión familiar, pero también de la incapacidad del Estado para ofrecer una vida digna antes de llegar a pedir la muerte.

El ritual de la eutanasia –que Noelia quiere sin la presencia de sus padres, acompañada solo por los profesionales– tiene una estructura de rito de paso: separación de la familia, umbral (la administración de los fármacos), e incorporación al reino de los muertos como un acto soberano.

En la recepción pública, el caso ha evocado el arquetipo de la víctima sacrificial. Noelia fue presentada por unos como mártir de una ley que desprotege la vida, y por otros como mártir de la autonomía personal. El sacrificio no es solo pérdida, sino dar algo valioso para que un orden superior emerja.

Su muerte puede operar en la psique colectiva como un sacrificio que pone en primer plano preguntas incómodas: ¿qué sociedad permite que una joven con múltiples violaciones y una discapacidad sobrevenida sienta que la única salida es la muerte?, ¿qué hacen las instituciones con el sufrimiento psíquico irreversible?, ¿hasta dónde llega la autoridad familiar frente a la autonomía personal? Que estas preguntas estén ahora en el debate público es, quizás, el sentido simbólico de su muerte.

El cristianismo institucional mostró aquí su sombra: una rigidez que se aferra a la vida biológica como valor absoluto, pero que a menudo no acompaña el sufrimiento extremo con los medios paliativos suficientes. Jung señalaba que el dogma puede petrificarse y perder su capacidad de contener la paradoja.

Noelia, sin embargo, encarnó una paradoja profundamente cristiana (aunque ella no la invocara): “nadie tiene mayor amor que quien da la vida”. Ella dio su vida –o pidió que se la dieran– no por odio, sino por un deseo de dejar de sufrir que también incluía el alivio de su familia (“la felicidad de un padre no puede estar por encima de la de una hija”, dijo). Su acto fue, en su lógica, un amor que rompía con la demanda sacrificial de los otros.

 

Comentario en Facebook de una persona, llamada X. 27 marzo 12h

Hola Mikel, un abrazo. Se agradece tu cuidado intento de racionalización del caso- no suele ser lo común- del que discrepo. En todo caso te felicito por ello. Mi impresión, y no es broma, es que lo mejor que le podría haber sucedido a Noelia es una sesión de ayahuasca en condiciones muy cuidadas dada su tremenda potencia contra la depresión. Un matiz, la dependencia subió tan poco por la paraplejia por ser ésta parcial; las caderas no estaban demasiado mal aunque tenia destrozadas las piernas a partir de las rodillas. De hecho podía andar aunque con dificultad con un taca-tac. Son detalles importantes y ubican en lo psicológico el caso. Se habla de depresión severa de trastorno límite de la personalidad… Pensar el caso desde los típicos esquemas (unos progres-laicos, otros fachas-católicos), para así prefigurar el juicio de las gentes creo que empobrece el análisis y vela la cuestión. Lo mismo digo de incluir las opiniones de los partidos políticos; solo estabulan en los unos o en los otros, según cada cual se vea, lo que impide ejercer el juicio. Desde mi perspectiva la cuestión no es sino la dudosa implicación del Estado en el suicidio asistido de una chica, casi adolescente, afectada por graves desequilibrios psicológicos. No se trata del criterio sobre la eutanasia ni tampoco sobre el siempre dudoso juicio de terceros ante un suicidio. Mi sorpresa es que todo esta historia haya pasado y este pasando por un caso de eutanasia. Por lo demas, mi impresión es que la sombra que revuelve este caso enraiza con nuestra incapacidad de soportar el infortunio existencial de Noelia. Por eso, en tal medida la facilitamos su suicidio -que no su eutanasia-. Y lo trágico es que la implicación del Estado que ampara su suicidio, a la hora de ayudarla, ha sido muy limitada… lo que no ha impedido que facilitara su suicidio para ponerse a a ayiudarla. El caso Noelia nos es insoportable y no nos salimos de esa insoportabilidad desesperante al cubrirla con criterios de sociología política

 

Contestación de Mikel al comentario de X. 27 marzo 15h

Hola. Agradezco mucho que hayas compartido esta crítica. Es de las que hacen pensar, porque no se limita a señalar un desacuerdo, sino que propone una lectura más incómoda y, en cierto modo, más fiel a la complejidad del caso.

Voy a intentar recoger los hilos que planteas y ofrecer una respuesta que asuma lo que creo que acierta y discuta lo que quizás pueda matizarse.

  1. Sobre la crítica al encuadre político-ideológico

Estoy de acuerdo. En mi texto anterior incluí las posturas de los partidos políticos y los colectivos como parte del paisaje social que rodeó el caso. Lo hice porque me parecía parte del material con el que la psique colectiva trabajaba: la sombra proyectada en la derecha y en la izquierda, la utilización del cuerpo de Noelia como campo de batalla simbólico. Pero tienes razón en que ese encuadre, si no se maneja con cuidado, termina empobreciendo el análisis y, sobre todo, prefigura el juicio: el lector ya sabe de qué lado “debe” estar según su propia afiliación. La función de esos datos era mostrar cómo la sombra colectiva se organizó, pero el efecto práctico pudo ser el de invitar al lector a tomar partido en lugar de sostener la paradoja. Lo tomo como un apunte válido.

  1. Sobre los detalles clínicos y la centralidad de lo psicológico

Es un punto esencial. En mi texto hablé de “herida” y “sombra”, pero quizás no subrayé suficientemente que la urgencia de morir no venía principalmente de la paraplejia en sí, sino de una estructura psíquica previa, agravada por las violaciones y el intento de suicidio fallido.

Tu observación de que “lo mejor que le podría haber sucedido a Noelia es una sesión de ayahuasca en condiciones muy cuidadas” apunta a algo que no es broma: la posibilidad de que un trabajo con la psique –profundo, ritual, no farmacológico– hubiera podido tocar niveles que la psiquiatría convencional y los recursos institucionales no contemplan y muchas veces rechazan. No podemos saberlo, pero la hipótesis plantea una pregunta incómoda: ¿se agotaron realmente todos los caminos psicológicos antes de abrir la puerta de la eutanasia? No lo sé, pero es una pregunta legítima. Pero ¿Podía ella confiar en qué alguien o algo personal o espiritual la pudiera ayudar cuando había tenido un contexto familiar como el que tuvo?

  1. La distinción entre eutanasia y suicidio asistido, y el papel del Estado

Aquí está, creo, el núcleo de tu crítica. Dices: “Mi impresión es que la sombra que revuelve este caso enraiza con nuestra incapacidad de soportar el infortunio existencial de Noelia. Por eso, en tal medida la facilitamos su suicidio –que no su eutanasia–. Y lo trágico es que la implicación del Estado que ampara su suicidio, a la hora de ayudarla, ha sido muy limitada… lo que no ha impedido que facilitara su suicidio para ponerse a ayudarla.”

Es una afirmación fuerte, y merece que la tomemos en serio. La ley española de eutanasia (LORE) distingue entre la muerte que provoca una enfermedad grave e irreversible con sufrimiento insoportable (eutanasia) y la ayuda al suicidio. En el caso de Noelia, la comisión de garantía y los tribunales concluyeron que cumplía los requisitos legales.

La dificultad de sostener el sufrimiento ajeno. Cuando una sociedad no sabe qué hacer con una joven que ha sido violada, que ha intentado matarse, que vive con una depresión límite y una movilidad reducida, la salida “legal” puede convertirse en una vía de escape también para la conciencia colectiva: “ella eligió, nosotros solo aplicamos la ley”. Pero esa frase oculta que la “elección” se produce en un contexto de falta de apoyos, de soledad, de desesperanza.

  1. El riesgo de la racionalización

Tu crítica me interpela: ¿mi análisis junguiano no fue también un modo de hacer soportable lo insoportable, cubriéndolo con un lenguaje que pone distancia? Puede ser. La psicología analítica corre ese riesgo cuando se aplica a casos candentes: convertirse en una hermosa narrativa que ordena el caos pero que, al hacerlo, traiciona la singularidad irreductible del sufrimiento concreto.

  1. Un intento de ir más allá

El caso Noelia Castillo no debería ser leído solo como un triunfo del derecho a decidir ni como un fracaso de la protección de la vida. ¿Qué hace la sociedad para incidir en crianzas saludables?

Su petición de eutanasia fue, para ella, el único acto de soberanía posible.

¿Su lucha servirá para pensar en criar en salud?

La “sombra” que el caso remueve es, como dices, nuestra incapacidad colectiva de soportar el infortunio. Y, por lo tanto, la respuesta parece obvia: su lucha no servirá para pensar de fondo.

La relación entre suicidio y eudaimonía (“vida lograda” o “florecimiento humano”) es una cuestión clásica en la ética antigua, pero no tiene una respuesta única: depende mucho de la escuela filosófica. ¿La eudaimonía requiere perseverar en la vida o preservar la forma de vida racional y digna, incluso si eso implica terminarla? Para Aristóteles el suicidio es incompatible con la eudaimonía, porque rompe el horizonte de realización ética y política. Los estoicos introducen una posición mucho más matizada. Epicteto habla de la “puerta abierta”: si la vida deja de ser conforme a la razón, uno puede marcharse. Séneca sostiene que no importa vivir mucho, sino vivir bien, y que el sabio puede elegir la muerte cuando las condiciones hacen imposible una vida digna. La eudaimonía no depende de la duración de la vida, sino de su conformidad con la virtud y la razón. Si esa conformidad desaparece de forma irreversible (dolor extremo, pérdida total de autonomía, indignidad), el suicidio puede ser racionalmente permisible. El suicidio no es contrario a la eudaimonía es un acto lúcido que preserva la dignidad. En Así habló Zaratustra, Nietzsche introduce una idea clave: la “muerte libre”. La “vida lograda” sería una vida afirmada hasta el final, donde incluso la muerte puede formar parte de una estética de la existencia.

“una de las principales funciones de la inteligencia es saber cuándo hay que dejar este mundo”— es del filósofo rumano-francés Emil Cioran, uno de los pensadores más lúcidos y desgarradores del siglo XX sobre el sufrimiento, el suicidio y la condición humana. Aparece en su libro La tentación de existir (1956), aunque también se encuentra formulada de manera similar en Del inconveniente de haber nacido (1973). Cioran no defendía el suicidio como un acto fácil, sino como una libertad última que da sentido a la vida precisamente por poder abandonarla cuando la lucidez dicta que ya no vale la pena.

Una de las justificaciones centrales de las leyes de eutanasia y suicidio asistido es precisamente esa: sustituir una muerte violenta, solitaria y a menudo traumática para quien la ejecuta y para quienes la descubren, por un proceso contenido, acompañado y con sentido.

Sin este marco legal, muchas personas que sufren de manera insoportable y han tomado la decisión de morir lo hacen en secreto, con métodos inseguros, en soledad, dejando tras de sí escenas que añaden trauma a la familia y estigmatizan su memoria. Lo que la ley aporta no es solo un derecho, sino una transformación del morir: de un acto clandestino y muchas veces caótico a un acto ritualizado, con presencia sanitaria, con posibilidad de despedida, y con un final que respeta la dignidad de quien se va y de quienes quedan.

En el caso de Noelia Castillo, precisamente esa posibilidad de una muerte contenida, sin violencia añadida, y con la capacidad de decidir el cómo, el cuándo y con quién (o sin quién), fue lo que ella defendió hasta el final. La alternativa, sin ley, habría sido probablemente un nuevo intento de suicidio, quizás igual de violento que aquel que la dejó en silla de ruedas, y sin ningún acompañamiento.

Por eso, desde una perspectiva humanista, la regulación no “promueve” la muerte, sino que reconoce que hay muertes que van a ocurrir de todas formas y ofrece un cauce para que ocurran con el máximo de cuidado y el mínimo de sufrimiento adicional. No elimina el dolor de la pérdida, pero evita que a ese dolor se sume la imagen de un suicidio desgarrador y la culpa de no haber podido estar presente.

Dicho esto, la crítica que antes señalabas —sobre si el Estado actúa con la misma diligencia para ofrecer vidas dignas que para ofrecer muertes dignas— sigue siendo válida. Una cosa no excluye la otra: la existencia de una ley humanitaria no debería sustituir la responsabilidad de acompañar la vida hasta donde sea posible. Pero cuando ese acompañamiento ya no es suficiente para la persona, tener una vía legal que evite un final solitario y violento es, sin duda, un avance civilizatorio.

 

  1. Conclusión

Valoro que hayas dedicado tiempo a escribir esta crítica. Me ha motivado a revisar mi propio texto y a ver en él los riesgos que señalas: simplificación política, posible distancia retórica, y también, el peligro de que una reflexión arquetípica termine siendo un modo elegante de no mirar la desnudez del sufrimiento.

 

Gracias de nuevo por la crítica. Me ha ayudado a pensar. Un abrazo.

 

Noelia, la rabia y su canalización. Mikel Garcia en Facebook el 28 marzo

 

Si la única salida que Noelia pudo sentir fue la muerte, si su historia de abandono temprano, violaciones y desposesión la colocó ante un callejón sin puerta de salida, entonces la sociedad no puede hacer otra cosa que acompañar ese último acto con la máxima humanidad: sostenerlo, cuidarlo, no dejarla sola en el umbral. Eso hizo la ley de eutanasia, y en eso acertó: convertir una muerte que habría sido violenta, clandestina y probablemente también solitaria, en un proceso contenido, con presencia sanitaria, con la posibilidad de una despedida elegida. No es poco. Pero no es suficiente.

Porque lo que el caso Noelia deja al descubierto, con crudeza insoportable, es que hay desastres que no pueden arreglarse a posteriori. Cuando el daño se ha instalado en la estructura misma de la confianza —cuando una niña crece sin cuidados, es violada en su adolescencia y desarrolla un trastorno límite que le impide creer que alguien pueda ayudarla de verdad—, entonces los recursos que se desplieguen después, por muchos que sean, llegan tarde. La ayuda no puede ser recibida. La herida ya no es solo psíquica, es relacional: el otro, el terapeuta, el Estado, la comunidad, se convierten en figuras ante las que solo cabe desconfianza.  Además, ¿cómo puede apelarse a esa posibilidad cuando no hay recursos reales, porque no se invierte en el bienestar sino en la guerra? Y en ese punto, la eutanasia deja de ser un “fracaso evitable” y se revela como lo que siempre fue: el testimonio de un límite que ya no puede revertirse.

Ante eso, la única respuesta digna no es consolarse con la legalidad cumplida, ni tampoco lamentarse sin consecuencias. La respuesta que Noelia nos exige es rabiosa y preventiva. Rabia porque su muerte es también la nuestra: la de una sociedad que no supo protegerla cuando era niña, que no supo darle un contexto de crianza saludable, que la abandonó a su suerte en centros tutelados y luego la miró con extrañeza cuando, ya adulta, pidió irse. Rabia porque sus agresores siguen libres, y porque su padre, que no había estado presente en su vida, pudo paralizar durante dos años su voluntad amparado por una fundación que dice defender la vida mientras alarga el sufrimiento. Rabia, en fin, porque su nombre se usó para banderías políticas que poco tenían que ver con su dolor concreto.

Pero la rabia no basta si no se convierte en actuación firme sobre las causas. El caso Noelia no es solo un caso de eutanasia; es un caso más de prevención fallida. Y si algo nos muestra es que la discusión sobre el final de la vida no puede desgajarse de la discusión sobre el comienzo. ¿Qué tipo de sociedad permite que una niña crezca sin cuidados suficientes? ¿Qué hacen las instituciones de protección a la infancia cuando una menor es violada repetidamente? ¿Cómo se sigue apelando, y protegiendo por ley, los derechos de propiedad de los hijos, no solo de padres que no son figuras saludables, sino en todo sentido de propiedad de cualquier padre? ¿Dónde están los recursos para que un trauma complejo no termine enquistándose hasta hacer imposible la confianza? Estas preguntas son incómodas, porque nos interpelan directamente: no podemos limitarnos a debatir sobre la ley de eutanasia mientras dejamos intactas las condiciones que empujan a tantas personas a desear la muerte.

Y aquí conviene hacer un alto, porque corremos el riesgo de caer en un consuelo engañoso. Es frecuente, ante muertes como la de Noelia, escuchar: “Ya descansa en paz”, “Por fin está en paz”. Es una frase que brota del deseo empático de aliviar el dolor ajeno, de cerrar la herida con un broche de esperanza. Pero es también un falso consuelo. Nadie sabe qué hay después de la muerte. Decir que Noelia está en paz es un acto de fe, no de certeza. Y lo que sí sabemos es que la paz que se le desea no existe ya para ella: está muerta. Está, como decía el filósofo, en la paz de los cementerios, que es la paz de los que ya no sufren porque ya no sienten nada. Pero esa paz idealizada, ni está y, si lo estuviera, no nos pertenecería a nosotros, los supuestos vivos, y aferrarnos a ella puede convertirse en un distractor: un modo elegante de cerrar el caso, de poner punto final, de sentir que ya hemos hecho algo con el duelo.

Noelia no puede ser un caso cerrado. Su muerte ha hecho emerger una tragedia límite, una de esas en las que todas las piezas del debate habitual saltan por los aires. Pero hay muchísimas tragedias más —menos visibles, menos mediáticas— que no tienen ni siquiera ese momento de atención pública. Personas que mueren en soledad, con métodos violentos, sin que nadie las acompañe, sin que nadie sepa siquiera que existieron. O que siguen viviendo en condiciones que apenas merecen llamarse vida, sin que nadie pregunte por ellas.

Por eso, la conclusión más honesta que podemos extraer del caso Noelia es doble:

  1. Acompañar con humanidad el final cuando la persona ha llegado a ese límite, asegurando que la muerte no añada violencia a la violencia ya sufrida. La ley de eutanasia, bien aplicada, hace eso.
  2. Actuar con rabia preventiva para que cada vez menos personas lleguen a ese límite. Eso exige dejar de mirar hacia otro lado cuando se habla de crianzas saludables, de protección a la infancia, de salud mental accesible y de confianza reparada. Exige entender que la eutanasia no puede ser la única respuesta institucional al sufrimiento extremo; tiene que ir acompañada de una responsabilidad colectiva sobre las causas.

Noelia se fue sola, como quiso, en un centro sociosanitario de Barcelona. Su ausencia nos deja una pregunta que no podemos eludir: ¿qué estamos dispuestos a hacer para que ninguna otra niña tenga que llegar a ese punto? Si no respondemos con actos —no solo con palabras, no solo con leyes que gestionan el final, sino con políticas firmes que protejan el comienzo—, entonces su muerte habrá servido solo para que nosotros, los vivos, nos sintamos un poco menos incómodos. Y eso sería, quizás, la mayor de las traiciones.

¿Por qué sería una traición?

Porque traicionaría el sentido profundo de su lucha y de su muerte. Noelia no reclamó su eutanasia para que nosotros, los que seguimos aquí, pudiéramos sentirnos mejor con nosotros mismos (por haber “acompañado bien” o por haber “debatido correctamente”). Su muerte fue un acto de soberanía personal, pero también un espejo de los fallos colectivos. Si nos limitamos a sentirnos aliviados porque “al menos tuvo una muerte digna” y no transformamos esa indignación en acciones concretas para proteger a la infancia, para reparar el trauma, para que no surjan nuevas Noelias, entonces estaremos usando su muerte como un consuelo egoísta. Eso es la traición: convertir su tragedia en un parche para nuestra conciencia en lugar de en un impulso para cambiar las causas.

Tenemos que sentirnos muy incómodos y rabiosos; sería, además de un indicador de que estamos vivos, el punto de partida para poder hacer una transformación alquímica de la muerte en que vivimos individual y socialmente en vida.

Mikel Garcia 28 marzo 2026

 

 

Gianni Vattimo y la eutanasia: cuando el pensamiento débil se encuentra con Noelia. Mikel Garcia Facebook 5 abril 2026

Hay algo que mucha gente no entiende: ¿cómo alguien puede rechazar la ayuda que se le ofrece?

La respuesta es dura: porque el maltrato acumulado puede destruir la capacidad de confiar. Y cuando la ayuda llega tarde, cuando el sufrimiento biológico y psíquico ya ha des-animado a la persona, esa ayuda no se puede recibir. No porque el ayudador sea un «salvador» (aunque a veces lo sea), sino porque el receptor ya no tiene los rudimentos de la resiliencia.

A una persona se le exige que conserve su capacidad de elegir. Los jueces y médicos de Noelia Castillo constataron que ella la tenía.

A un animal, en cambio, no le pedimos tanto. Cuando sufre, y cuando captamos que lo pide, lo sacrificamos para evitarle dolor. No nos gusta, pero nos sentimos dignos por ello.

¿Por qué esa diferencia?

Porque creemos que la vida de una persona no le pertenece.

Para muchos, la vida es de Dios. Y eso convierte la eutanasia en un atentado contra la propiedad divina. El que quiere morir es juzgado como un mal ejemplo, un héroe que no supo sacrificarse.

Pero no todo cristiano piensa igual.

Gianni Vattimo (1936–2023) fue abiertamente homosexual y se definía como cristiano… pero a su manera.

Influido por Nietzsche, Gadamer y Heidegger, desarrolló el “pensamiento débil” (pensiero debole): No hay verdades absolutas. Todo conocimiento es histórico, interpretativo, plural.

Y reinterpretó el cristianismo desde la kenosis: el vaciamiento de Dios en la encarnación. Dios no se impone con poder → se debilita, se hace humano. Renuncia a la violencia, al dominio, a la imposición.

Para Vattimo, el cristianismo auténtico no es un dogma rígido, sino caridad. No ley. No norma. Acoger, no excluir.

Consecuencia directa: la eutanasia es un acto de compasión

Desde su marco, Vattimo defendió el derecho a decidir sobre la propia muerte: Rechazo de normas morales absolutas → cada caso es único. Autonomía individual → la libertad es central, también al final. Ética de la no violencia → prolongar una vida en sufrimiento extremo puede ser una forma de violencia. La compasión puede implicar permitir morir.

Pero otros filósofos no están de acuerdo

Nietzsche: Habría criticado a Vattimo por seguir aferrado al cristianismo (aunque sea débil). El pensamiento débil es un «refugio del esclavo moral». La muerte voluntaria solo para el espíritu libre que ha alcanzado su cima, no para el que sufre por debilidad.

Cioran (no se consideraba filósofo): Vattimo es un «optimista disfrazado». No hay verdades absolutas, pero la caridad también es una ilusión. El suicidio es un acto de lucidez, pero no debe legalizarse. Meter la muerte en el parlamento es profanarla.

Estoicos (Séneca): Coinciden en apoyar el suicidio racional, pero por una razón objetiva: si ya no puedes vivir conforme a la virtud, sal por la puerta abierta. No por compasión, sino por coherencia con la razón universal. Vattimo, en cambio, dice «no hay razón universal, cada uno decide».

Aristóteles: El pensamiento débil es un relativismo peligroso para la polis. La vida tiene un fin: la eudaimonía (vida lograda). Cortarla voluntariamente es frustrar ese fin. Solo en casos extremos (dolor insoportable, locura incurable) podría plantearse, pero como excepción, no como derecho general.

¿Y qué pasa con Noelia Castillo?

Vattimo habría estado de su lado: derecho a decidir, sin imponer una verdad absoluta sobre el valor del sufrimiento. Los estoicos también, pero por otras razones. Nietzsche habría visto en Noelia a una débil que no supo vivir con grandeza. Cioran habría respetado su decisión, pero sin convertirla en un derecho universal. Aristóteles se habría preguntado: ¿Noelia realmente no podía alcanzar ningún bien? ¿No había comunidad que la sostuviera? Si la respuesta es sí, entonces su eutanasia fue una tragedia evitable, no una victoria de la autonomía.

La ley española de eutanasia: ¿pensamiento débil institucionalizado?

La LORE (2021) es probablemente la ley de eutanasia más cercana al espíritu del pensamiento débil en el mundo:

Rechaza la verdad absoluta de la sacralidad de la vida.

Pone la autonomía del paciente por encima de la familia o la religión.

Se basa en la compasión por el sufrimiento.

Pero Vattimo habría preferido una ley sin tantos requisitos burocráticos: sin plazos largos (35 días), sin tantos informes médicos. El pensamiento débil es anti-institucional por naturaleza; la ley es institucional por necesidad.

La ley española de eutanasia representa al pensamiento débil en los principios, pero lo traiciona en los procedimientos

Y esa traición es inevitable: ninguna ley puede ser completamente débil, porque la ley misma es una forma de verdad fuerte (exige cumplimiento, establece sanciones).

Vattimo nunca propuso una ley de eutanasia; solo defendió la idea. La ley española es el pensamiento débil encadenado a la realidad del Estado. Y quizás eso es lo mejor que se puede hacer: debilitar los absolutos sin caer en el nihilismo jurídico

 

Conclusiones

«La eutanasia de Noelia Castillo Ramos» constituye un documento excepcional por su naturaleza híbrida: es a la vez un testimonio en tiempo real de un acontecimiento límite, una reflexión filosófica y psicológica sobre el sufrimiento extremo, y un diálogo crítico con las objeciones de un interlocutor. A través de la historia de Noelia, el autor aborda preguntas fundamentales sobre la autonomía, la compasión, la sombra colectiva, el papel del Estado y la naturaleza de una muerte digna.

Primera conclusión: la eutanasia, en el caso de Noelia, fue el último acto de soberanía de una vida marcada por la desposesión. Noelia Castillo Ramos, con 25 años, había sufrido agresiones sexuales reiteradas, un intento de suicidio que la dejó en silla de ruedas, y un historial de trastorno límite de la personalidad y depresión severa. Su solicitud de eutanasia, presentada en abril de 2024 y ejecutada el 26 de marzo de 2026 tras una batalla judicial de casi dos años, no fue un capricho ni una decisión tomada a la ligera, sino la culminación de un proceso en el que la muerte se convirtió en la única salida que podía imaginar. Todos los tribunales —Supremo, Constitucional y TEDH— ratificaron su capacidad de decisión y la existencia de un sufrimiento insoportable, confirmando que su voluntad era lúcida, libre y sostenida en el tiempo.

Segunda conclusión: la feroz oposición del padre, respaldada por la Fundación de Abogados Cristianos, representa una forma de abuso religioso secularizado. El padre de Noelia, que no había estado presente en su vida de manera significativa, se erigió como defensor de su vida biológica, paralizando durante dos años su voluntad mediante recursos judiciales. Esta oposición, investida de un discurso de «defensa de la vida», operó exactamente con la misma estructura arquetípica que el abuso religioso: una autoridad que se arroga el derecho de decidir sobre el cuerpo de una mujer, que desestima su capacidad de juicio (argumentando un supuesto trastorno límite que la inhabilitaba), y que prolonga su sufrimiento en nombre de un principio abstracto. El caso revela la sombra del patriarcado: el padre que no protegió a su hija cuando fue violada, pero que se presenta como su salvador cuando ella decide irse.

Tercera conclusión: el caso fue utilizado por la ultraderecha para proyectar su sombra sobre el inmigrante, desviando la atención del sufrimiento real de Noelia. Vox y otros sectores difundieron la mentira de que sus agresores eran «menas» (menores extranjeros no acompañados), a pesar de que la propia Noelia nunca mencionó su nacionalidad. Esta proyección masiva de la sombra cultural cumplió una función clara: desviar la atención de la violencia estructural, la falta de recursos en salud mental y la soledad de las personas con discapacidad, hacia un enemigo externo. Noelia se convirtió así en un símbolo instrumentalizado, su cuerpo en campo de batalla de las sombras españolas, mientras su dolor concreto quedaba eclipsado por la guerra cultural.

Cuarta conclusión: la ley de eutanasia, bien aplicada, transforma una muerte violenta y clandestina en un proceso contenido y humano. La alternativa a la eutanasia legal no es una vida digna, sino un suicidio solitario, traumático y violento. La ley española de eutanasia (LORE) ofrece un cauce para que quienes han tomado la decisión de morir puedan hacerlo con acompañamiento sanitario, con la posibilidad de una despedida elegida, y con un final que respeta la dignidad de quien se va y de quienes quedan. En el caso de Noelia, la ley evitó que su muerte añadiera violencia a la violencia ya sufrida.

Quinta conclusión: la eutanasia no puede ser la única respuesta institucional al sufrimiento extremo; debe ir acompañada de una responsabilidad colectiva sobre las causas. Como señala el autor, el caso Noelia no es solo un caso de eutanasia, sino un caso de prevención fallida. La discusión sobre el final de la vida no puede desgajarse de la discusión sobre el comienzo: ¿qué sociedad permite que una niña crezca sin cuidados suficientes? ¿Qué hacen las instituciones de protección a la infancia cuando una menor es violada repetidamente? ¿Dónde están los recursos para que un trauma complejo no termine enquistándose hasta hacer imposible la confianza? Si no se actúa sobre estas preguntas, la eutanasia se convierte en un parche para la conciencia colectiva, no en una respuesta ética al sufrimiento.

Sexta conclusión: el «pensamiento débil» de Gianni Vattimo ofrece un marco filosófico coherente para defender la eutanasia desde una perspectiva cristiana no dogmática. Vattimo reinterpreta el cristianismo desde la kenosis —el vaciamiento de Dios en la encarnación—, renunciando a la violencia y al dominio. Desde este marco, la eutanasia es un acto de compasión, no un atentado contra la propiedad divina. La ley española de eutanasia representa el pensamiento débil en sus principios, aunque lo traiciona en sus procedimientos (plazos burocráticos, múltiples informes), porque la ley misma es una forma de verdad fuerte. Esta tensión entre la autonomía individual y la institucionalización legal es inevitable y quizás necesaria.

Séptima conclusión: el caso Noelia plantea una pregunta ética fundamental sobre la relación entre suicidio y eudaimonía. Desde Aristóteles, el suicidio es incompatible con la vida lograda porque rompe el horizonte de realización ética. Los estoicos, en cambio, sostienen que si la vida ya no puede ser conforme a la razón, el sabio puede elegir la muerte. Nietzsche defiende la «muerte libre» como parte de una estética de la existencia, pero solo para el espíritu fuerte, no para el que sufre por debilidad. Cioran, con su lucidez desgarradora, defiende el suicidio como un acto íntimo que el Estado no debe ni prohibir ni regular. Vattimo, en cambio, lo ve como un derecho que expresa la autonomía y la compasión. No hay una respuesta universal, pero el caso Noelia obliga a tomar posición.

Octava conclusión: la verdadera transformación del caso Noelia no es la muerte, sino la rabia preventiva que puede generar. El autor insiste en que la respuesta digna ante la muerte de Noelia no es consolarse con la legalidad cumplida ni lamentarse sin consecuencias, sino actuar con rabia preventiva sobre las causas: proteger la infancia, reparar el trauma, garantizar que ninguna otra niña tenga que llegar a ese límite. La rabia, bien canalizada, puede convertirse en alquimia: transformar la muerte en vida, el duelo en acción, la tragedia en compromiso.

Novena conclusión: el falso consuelo de «ya está en paz» es una forma de cerrar el caso y eludir la responsabilidad. Decir que Noelia «descansa en paz» es un acto de fe, no de certeza. Y aferrarse a ese consuelo puede convertirse en un distractor: un modo elegante de poner punto final, de sentir que ya hemos hecho algo con el duelo. La verdadera paz no es la que se le desea a los muertos, sino la que se construye para los vivos mediante políticas firmes que protejan el comienzo de la vida.

Décima conclusión: el caso Noelia nos interpela directamente: ¿estamos dispuestos a sostener el infortunio existencial ajeno sin apresurarnos a cerrar la herida? La sociedad actual tiene una incapacidad profunda para soportar el sufrimiento extremo. Lo medicaliza, lo judicializa, lo politiza, pero rara vez lo acompaña. El caso Noelia es insoportable precisamente porque no tiene una solución fácil: no se puede deshacer el daño, no se puede devolver la confianza, no se puede reparar lo irreparable. Pero lo que sí se puede hacer es no mirar hacia otro lado, no usar su muerte como un consuelo egoísta, y transformar la indignación en acción. Si no respondemos con actos —no solo con palabras, no solo con leyes que gestionan el final, sino con políticas firmes que protejan el comienzo—, entonces su muerte habrá servido solo para que nosotros, los vivos, nos sintamos un poco menos incómodos. Y eso sería, quizás, la mayor de las traiciones.

 

Apéndices

 

El «Complejo cultural de la Buena Muerte» (encarnado en el Cristo de la Legión) y la muerte digna de Noelia.  (Publicado en Facebook 4 abril 2026)

1. La muerte como elección colectiva (Cristo) vs. muerte como elección individual (Noelia)

Cristo de la Buena Muerte: La muerte del Cristo (y la del legionario que lo sigue) es una muerte sacrificial en clave colectiva. Se elige por uno mismo, y se ofrece a la patria, a los hermanos de armas, a un ideal trascendente (Dios, España, la Legión). La «buena muerte» es aquella que ocurre en combate, con valor, y que es validada por la comunidad (el desfile, el aplauso, el ritual). El legionario no pregunta «¿quiero morir así?»; asume que ese es su destino y su honor.

Noelia: Su muerte fue radicalmente individual y autónoma. No la ofreció a ninguna colectividad, no buscó honores ni rituales de paso con testigos. De hecho, pidió estar sola. No hubo una «buena muerte» según los cánones patrióticos o religiosos; hubo una muerte elegida como último acto de soberanía sobre una vida que ya no podía habitar. No es una muerte heroica, es una muerte lúcida y solitaria.

2. El cuerpo sufriente como glorificado (Cristo) vs. cuerpo sufriente como límite insoportable (Noelia)

Cristo de la Buena Muerte: La imagen de Cristo crucificado —herido, coronado de espinas, desfallecido— es un cuerpo sufriente glorificado. El arte barroco lo representa con un realismo doloroso, pero ese dolor se ha transfigurado en símbolo de redención. El legionario besa los pies del Cristo herido, y al hacerlo, besa su propio destino de sufrimiento asumido como camino de honor. El dolor no es un límite, sino un mérito.

Noelia: Su cuerpo sufriente —violado, parapléjico, incontinente, con sondas y dolores crónicos— no fue glorificado. Fue un límite insoportable. No encontró en él ninguna redención, ningún sentido trascendente. Al contrario: el cuerpo se convirtió en la prisión donde se alojaba una psique que ya no podía más. No pidió que su sufrimiento fuera honrado; pidió que cesara. No hay gloria en su cuerpo, solo el testimonio de una sociedad que no supo protegerlo.

3. Muerte validada por la comunidad (Cristo) vs. muerte cuestionada por la comunidad (Noelia)

Cristo de la Buena Muerte: Todo el ritual —el desembarco, el desfile, los vítores, los tambores, el «Novio de la Muerte»— es una validación colectiva de esa forma de morir. La comunidad (Málaga entera, la Legión, la Iglesia) aplaude y bendice al Cristo y a quienes se identifican con él. La muerte del legionario es una muerte socialmente premiada.

Noelia: Su muerte fue cuestionada por la comunidad hasta el último momento. Su padre, los grupos religiosos, parte de la derecha política, incluso desconocidos en redes sociales, se sintieron con derecho a opinar, a recurrir, a paralizar. No hubo vítores, sino batallas judiciales. La comunidad no la acompañó en su decisión; la combatió. Noelia tuvo que luchar durante dos años para que su muerte fuera reconocida como un acto legítimo. El «complejo del salvador» colectivo (padre, iglesia, estado) no podía aceptar que alguien eligiera su propia muerte fuera de los cánones del sacrificio heroico o religioso.

4. La muerte como acto de poder (Cristo) vs. muerte como acto de desposesión (Noelia)

Cristo de la Buena Muerte: El legionario que desfila junto al Cristo está mostrando su poder: poderío militar, poderío simbólico, poderío viril. El desfile es una exhibición de fuerza. La muerte del legionario, si llega, es la culminación de ese poderío: morir matando, morir por España, morir con honor. Es una muerte que reafirma el poder del grupo.

Noelia: Su muerte fue un acto de desposesión absoluta. No tenía poderío militar ni simbólico. No exhibía fuerza. Su única fuerza fue la voluntad de decir «hasta aquí». Pero esa voluntad se ejercía desde una posición de fragilidad total: un cuerpo roto, una psique herida, una vida sin apoyos suficientes. Noelia no murió por un ideal; murió porque ya no podía más. No hay épica en su muerte, solo desamparo y lucidez.

5. El «complejo cultural de la Buena Muerte» y sus sombras

El «Complejo cultural de la Buena Muerte» es una estructura arquetípica poderosa del héroe sacrificial.

En la tradición que rodea al Cristo de la Buena Muerte, el sufrimiento no es un mal que deba ser eliminado, sino un camino de asimilación a Cristo. El legionario que desfila ante el Cristo crucificado no pide morfina; pide valor. La muerte ideal es la que ocurre en combate, con el cuerpo atravesado por una bala o una bayoneta, sin anestesia, sin rendición.

Esta concepción se alimenta de una teología del sufrimiento redentor: el dolor tiene sentido porque purifica, une al sacrificio de Cristo, abre las puertas del cielo. Un código de honor militar: mostrar debilidad (pedir ayuda médica, evitar el dolor) es una afrenta a la virilidad y al espíritu de cuerpo. Una estética barroca de la muerte: la muerte ha de ser teatral, pública, con testigos, con música, con llanto contenido pero heroico.

En este marco, la eutanasia sería una traición doble: traición al mandato de sufrir con Cristo y traición al código guerrero que exige «morir matando» o, al menos, «morir en pie».

El estoicismo clásico (Séneca, Epicteto) también valoraba la capacidad de soportar el dolor sin quejarse, pero con una diferencia crucial: los estoicos admitían el suicidio racional cuando la vida ya no permitía vivir conforme a la virtud (dolor insoportable, pérdida de la razón, indignidad). Séneca se suicidó. Marco Aurelio dejó escrito que partir cuando la mesa ya no ofrece nada bueno es sensato.

Sin embargo, la versión cristianizada de ese estoicismo —la que impregna la Legión y cierta espiritualidad del dolor— cierra la puerta al suicidio racional porque la vida pertenece a Dios y el sufrimiento tiene valor en sí mismo. El héroe cristiano no es el que elige morir, sino el que acepta morir cuando Dios lo disponga, sin acortar el camino.

Esa postura, llevada al extremo, puede convertirse en un culto al sufrimiento gratuito, donde se niegan los paliativos no por necesidad clínica, sino por principio espiritual. Ahí aparece la sombra: la glorificación del dolor ajeno, la exigencia a otros de que soporten lo que uno mismo no ha tenido que soportar, la confusión entre acompañamiento y abandono terapéutico.

6. ¿Qué muerte nos interpela más?

El Cristo de la Buena Muerte nos interpela desde el deber ser: así deberíamos morir si fuéramos valientes, patriotas, creyentes. Es una muerte idealizada, normativa.

Noelia nos interpela desde el ser: así muere alguien a quien la sociedad ha fallado desde la infancia, alguien cuyo sufrimiento no tiene épica, alguien que pide una muerte sin gloria pero con dignidad. Es una muerte real, incómoda, que no podemos idealizar.

Conclusión

El «Complejo cultural de la Buena Muerte» y la muerte de Noelia representan dos polos opuestos:

Mientras el primero nos invita a morir por algo, la segunda nos obliga a preguntarnos: ¿qué hemos hecho para que alguien tan joven solo quiera morir? Y esa pregunta, a diferencia del desfile legionario, no admite vítores. Solo admite silencio, rabia y la exigencia de cambiar las condiciones que hacen que alguien llegue a ese punto.

El desfile de la Legión, con sus tambores y vítores, celebra la muerte que se elige para un ideal colectivo. La soledad final de Noelia, sin aplausos ni banderas, nos confronta con la muerte que se elige para acabar con un sufrimiento individual e intransferible.

Mientras la Legión nos muestra la fortaleza de creer en algo por lo que merece la pena morir, Noelia nos obliga a preguntarnos qué clase de sociedad crea un vacío tan inmenso que la única salida es pedir una muerte digna y en paz. Son dos caras de la misma moneda: la del valor que se exige al guerrero y el valor, mucho más silencioso, que se le niega a quien solo quiere dejar de sufrir.

Lo que la moral del héroe sufriente no quiere ver es que no todo sufrimiento es igual. El legionario que muere en combate lo hace en un contexto de sentido compartido: su muerte es aplaudida, recordada, inscrita en un relato colectivo de honor. Noelia, en cambio, moría sola, sin testigos que aplaudieran, sin himnos, sin gloria. Su sufrimiento no era heroico; era el sufrimiento ordinario, sucio, de quien ha sido abandonada, violada, rota. Y ese sufrimiento, a diferencia del del héroe, no genera admiración, sino incomodidad. Por eso la sociedad reacciona con tanta virulencia: porque Noelia recuerda que muchos también podrían estar en su lugar, y que ninguna épica los salvaría, ni podemos envainarlo en ningún ritual que lo embellezca. Es la muerte desnuda, sin banderas ni tambores. Y esa desnudez es insoportable para una cultura que solo sabe aplaudir la muerte cuando viene disfrazada de épica.

 

Gianni Vattimo

Gianni Vattimo (Turín, 1936–2023) fue abiertamente homosexual y también se definía como cristiano, aunque en un sentido muy particular.

No encajaba en un cristianismo tradicional o dogmático. Su pensamiento, influido por Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger, lo llevó a desarrollar lo que llamó el “pensamiento débil” (pensiero debole), que cuestiona las verdades absolutas y las estructuras rígidas, incluidas las religiosas.

Desde ahí, Vattimo reinterpretaba el cristianismo como: una religión centrada en la caridad y la no violencia, vinculada al proceso de “debilitamiento” de las verdades fuertes (incluido el poder autoritario de la Iglesia), compatible con la diversidad, incluida su propia orientación sexual.

De hecho, defendía que el mensaje cristiano, leído desde esa óptica, abre espacio a la aceptación de la homosexualidad, en lugar de condenarla.

Para Gianni Vattimo, la relación entre cristianismo, nihilismo y libertad no es contradictoria, sino estructuralmente coherente. Su idea central es que el cristianismo auténtico impulsa precisamente aquello que la tradición temía: el debilitamiento de las verdades absolutas.

La “muerte de Dios” como oportunidad. Vattimo retoma a Friedrich Nietzsche, pero no como un enemigo del cristianismo, sino como alguien que revela su evolución interna. La famosa “muerte de Dios” no significa simplemente ateísmo. Significa el fin de un Dios entendido como autoridad metafísica absoluta. Para Vattimo, esto no destruye el cristianismo—lo purifica.

La “kenosis”: Dios se debilita. Aquí introduce un concepto clave del propio cristianismo: la kenosis (vaciamiento de Dios en la encarnación). Dios no se impone con poder → se debilita, se hace humano. Renuncia a la violencia, al dominio, a la imposición. Vattimo interpreta esto como: El cristianismo es la historia de un Dios que renuncia a ser absoluto.

Nace el “pensamiento débil”. De ahí deriva su famosa idea: No hay verdades absolutas e inmutables. Todo conocimiento es histórico, interpretativo, plural

Esto conecta con Martin Heidegger y su crítica a la metafísica. El resultado: Se desmoronan las estructuras rígidas (incluida la moral cerrada). Se abre espacio para la interpretación y la libertad.

Cristianismo = caridad, no norma. Vattimo reduce el cristianismo a su núcleo ético: No dogma. No ley rígida. Sí a la caridad (amor al otro). Acoger, no excluir. Esto tiene consecuencias radicales: La moral no se basa en reglas universales fijas. Se basa en la relación con el otro, en evitar la violencia.

Vattimo vs. doctrina de la Iglesia (representada por Joseph Ratzinger). Aquí el esquema cambia radicalmente: Existe una verdad moral objetiva (ley natural). La revelación cristiana contiene normas válidas universalmente. La caridad no sustituye la verdad, sino que debe ir unida a ella. Sobre la homosexualidad: Se distingue entre: orientación → no pecado y acto → considerado moralmente desordenado. Se pide: respeto hacia la persona, pero rechazo de la práctica

Para Ratzinger: sin verdad objetiva → relativismo peligroso

Para Vattimo: la “verdad fuerte” → genera violencia y exclusión

Vattimo vs. teología crítica (Hans Küng)

Küng ocupa una posición intermedia. Coincidencias con Vattimo: Crítica al autoritarismo eclesial. Rechazo del dogmatismo rígido. Defensa de una Iglesia más abierta. Pero con diferencias importantes: Küng no abandona la idea de verdad. Intenta reformularla, no disolverla. Mantiene una estructura teológica más clásica

Sobre la homosexualidad: Mucho más abierto que la doctrina oficial. Crítico con la condena tradicional. Pero no llega al nihilismo hermenéutico de Vattimo

Gianni Vattimo se mostró favorable a la eutanasia

(y en general al derecho a decidir sobre el final de la propia vida), en coherencia con su marco filosófico.

Esa posición se deriva directamente de su pensamiento: 1. Rechazo de normas morales absolutas desde su “pensamiento débil”: Las decisiones morales deben situarse en el contexto concreto de la persona. Por tanto, no hay una prohibición absoluta de la eutanasia.

  1. Primacía de la autonomía individual. La libertad personal es central, especialmente en cuestiones existenciales profundas (como el sufrimiento o la muerte). El individuo debe poder decidir sobre su propia vida… y su final.
  2. Ética de la no violencia. Prolongar artificialmente una vida en condiciones de sufrimiento extremo puede ser visto como una forma de violencia. La compasión (caridad) puede implicar permitir morir. La eutanasia, en ciertos casos, no sería “matar”, sino evitar sufrimiento innecesario.

Comparación con otros filósofos

Peter Singer (Utilitarismo). A favor de la eutanasia en muchos casos. Criterio central: reducción del sufrimiento, cálculo de consecuencias. Diferencia con Vattimo: Singer → lógica racional-utilitarista. Vattimo → enfoque hermenéutico, histórico, no “calculador”

Immanuel Kant (Ética del deber). Radicalmente en contra, Argumento: la vida humana tiene valor intrínseco absoluto, el suicidio (y por extensión la eutanasia) viola la dignidad. Aquí el choque con Vattimo es total: Kant = moral universal. Vattimo = fin de lo universal

Arthur Schopenhauer (Pesimismo filosófico). Más cercano a aceptar el suicidio. Ve la vida como sufrimiento estructural. Pero: No desarrolla una ética jurídica o médica clara. Es más existencial que normativo

Hans Jonas (Ética de la responsabilidad). Muy crítico con la eutanasia. Temor clave: que se normalice, que se presione a los vulnerables. Introduce un argumento fuerte: no todo lo técnicamente posible debe permitirse.

Nietzsche habría criticado a Vattimo por seguir aferrado al cristianismo (aunque sea débil). Para Nietzsche, el pensamiento débil de Vattimo es un último refugio del esclavo moral: no hay verdad, pero aún queremos ser buenos, compasivos, tolerantes. Eso es una contradicción. Vattimo se queda en un término medio inconsistente. Nietzsche habría apoyado la muerte voluntaria solo para el espíritu libre que ha alcanzado su cima, no para el que sufre por debilidad. La compasión de Vattimo le habría parecido moral de esclavos.

Cioran habría visto en Vattimo a un optimista disfrazado. Vattimo dice: «No hay verdades absolutas, ¡qué liberación! Podemos ser más caritativos». Cioran dice: «No hay verdades absolutas, y la caridad también es una ilusión. Estamos solos, y la única verdad es el sufrimiento sin sentido».

Cioran defendió el suicidio como acto de lucidez («una de las funciones de la inteligencia es saber cuándo dejar este mundo»), pero sin legalizarlo ni hacerlo un derecho. Para él, la eutanasia legalizada sería una forma más de domesticar la muerte, de quitarle su carácter trágico. Vattimo, en cambio, la ve como una extensión de la autonomía. Cioran habría dicho: «La eutanasia no es un derecho, es una decisión íntima que el Estado no debe ni prohibir ni regular. Meter la muerte en el parlamento es profanarla.»

Los estoicos habrían criticado a Vattimo por su falta de fundamento objetivo. Para Séneca, la decisión de morir debe basarse en la razón, no en el sentimiento. El estoico no se mata por compasión (hacia sí mismo), sino por coherencia: si ya no puedo ser virtuoso, salgo por la puerta abierta.

Los estoicos habrían apoyado el suicidio asistido por una ley natural muy clara: la vida no es un valor absoluto; lo absoluto es vivir conforme a la razón. Vattimo, en cambio, apoya la eutanasia desde la ausencia de normas absolutas. Estoicos: «Es racional morir». Vattimo: «No hay razón universal, cada uno decide».

Aristóteles habría visto en el pensamiento débil de Vattimo un relativismo peligroso para la polis. Si no hay verdades compartidas, ¿cómo deliberamos juntos? La eutanasia, para Aristóteles, no puede ser un derecho individual abstracto; debe ser discutida en la comunidad, y probablemente la rechazaría salvo casos extremos (dolor insoportable, locura incurable). Pero incluso entonces, sería una excepción, no un derecho general. Aristóteles, como Kant, es un pensador fuerte. La vida tiene un valor teleológico: está orientada a la eudaimonía. Cortarla voluntariamente es frustrar ese fin. Solo si la vida ya no puede alcanzar ningún bien (dolor extremo, demencia total), podría plantearse. Pero Vattimo, al eliminar toda teleología, convierte la eutanasia en una opción más, no en un último recurso trágico.

Vattimo representa una tercera vía entre el nihilismo radical (Cioran) y las éticas fuertes (estoicos, Aristóteles, Kant). Su pensamiento débil intenta rescatar la compasión y la autonomía sin caer en el dogmatismo. Pero, como muestran las críticas, esa posición es inestable: o se desliza hacia un nihilismo que lo devora (Cioran), o hacia un fundamento encubierto (la caridad como nuevo absoluto). Su defensa de la eutanasia es coherente con su marco, pero choca con quienes creen que la muerte es demasiado importante para dejarla en manos del relativismo.

Si aplicamos esto al caso Noelia, Vattimo habría estado de su lado: habría defendido su derecho a decidir, sin imponerle una verdad absoluta sobre el valor del sufrimiento. Los estoicos también, pero por otras razones. Nietzsche, en cambio, habría visto en Noelia no a una heroína, sino a una débil que no supo vivir con grandeza. Cioran habría respetado su decisión, pero sin convertirla en un derecho universal. Aristóteles se habría preguntado: ¿Noelia realmente no podía alcanzar ningún bien? ¿No había comunidad que la sostuviera? Si la respuesta es sí, entonces la eutanasia sería una tragedia evitable, no una victoria de la autonomía.

En definitiva, la discusión sobre la eutanasia no es solo médica o legal; es un campo de batalla filosófico donde cada concepción de la verdad, el sufrimiento y la comunidad produce una respuesta distinta.

 

Autor

Mikel García García

Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reichiano (vegetoterapia caracteroanalítica), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I, Madrid 2025). 

Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. https://bit.ly/mikelcurriculum  iratxomik@gmail.com

Traición en la individuación. Hipótesis.

Traición en la individuación. Hipótesis.

Traición en la individuación. Hipótesis.

Mikel García. 10 enero 2025.

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Descripción de la imagen

Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.

 

Autor

 

Mikel García García[i]

[i] Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I, Madrid 2025). 

Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. https://bit.ly/mikelcurriculum  iratxomik@gmail.com

Presentación y contenido

El texto «Traición en la individuación. Hipótesis» propone una innovadora perspectiva sobre la traición, reconceptualizándola no como un simple acto moralmente reprobable, sino como un arquetipo fundamental y un proceso necesario para el desarrollo psíquico y la individuación en la psicología junguiana. La traición se presenta como una experiencia humana profunda y potencialmente traumatógena, pero que, cuando es elaborada conscientemente, se convierte en un recurso indispensable para alcanzar la libertad psicológica.

La hipótesis central postula un sistema de «traiciones en cadena» que constituyen hitos en el camino de la individuación. La primera y más crucial traición ocurre en la díada madre-infante. Cuando el niño alcanza un grado suficiente de diferenciación, comienza a vivenciar que el amor materno no es puro, sino que está mediado por los intereses, expectativas y proyecciones de la madre. Este descubrimiento activa el arquetipo de la traición, confrontando al infante con un dilema existencial: permanecer en un estado de dependencia esclavizante, sostenido por «lealtades invisibles» y una moral heterónoma, o traicionar ese vínculo ilusorio para acceder a un mayor grado de autonomía. Esta elección conlleva dos cargas difíciles de soportar: el vacío de la pérdida relacional y la culpa por el daño infligido a la madre. La resolución exitosa de esta primera traición, lejos de ser destructiva, permite la limpieza de un amor reificado y la construcción de un sentimiento amoroso más auténtico y saludable. Este proceso también representa una oportunidad para que la madre integre su propia sombra.

La segunda traición replica esta dinámica con la figura del padre, y la tercera, la más compleja, se dirige hacia el sí-mismo, exigiendo traicionar las identificaciones neuróticas y los mandatos internalizados que impiden la autenticidad. El texto subraya que sin estas traiciones sucesivas no hay integración real de lo femenino y lo masculino psíquicos (ánima/ánimus), ni de Eros y Logos, lo que resulta en una personalidad atrapada en complejos como el de Penélope o Telémaco, incapaz de una resiliencia genuina.

El mecanismo que posibilita trascender la mera negación y el «samsara de las traiciones» es la Función Trascendente. Esta emerge como un salto cuántico de la psique, generando símbolos, imágenes o insights numinosos que sintetizan los opuestos (tesis y antítesis) y permiten alcanzar un nuevo estado de conciencia más estable y integrado, una «mesostés». El resultado último de este proceso es la constitución de un eje sólido entre el yo y el Sí-mismo, metaforizado como la columna vertebral de la psique.

Finalmente, el texto extiende la necesidad de la traición al propio quehacer del terapeuta junguiano, quien debe estar dispuesto a «traicionar» las lealtades dogmáticas al paradigma junguiano mismo para desplegar la creatividad y seguir profundizando en la comprensión de la complejidad psíquica. Esta actitud refleja una propuesta teórica novedosa del autor: cuestionar la intencionalidad del inconsciente colectivo y explicar la sincronicidad entre lo arquetípico y lo personal desde la física cuántica, enfatizando que es la experiencia vital del individuo la que «vivifica» y dota de alma al arquetipo, y no a la inversa.

Se añade un complemento releyendo la posición de Žižek

Ensayo

Traición en la individuación. Hipótesis.

La traición es una experiencia humana profunda que deja huella en los campos arquetipales. Es percibida muchas veces como la forma más intensa del mal, resulta difícil de tolerar y es traumatógena. La traición es tratada en muchos mitos que exploran diferentes existenciarios cuando los hombres o las mujeres son agentes de traición, y es una fuente inspiradora para el arte.

Se puede proponer un arquetipo de traición que es un recurso para la individuación y que se activa en momentos en los que hay una resonancia cuántica entre la experiencia viva del sujeto y la información arquetípica.

¿Cuándo? En un sistema de traiciones en cadena en la que cada eslabón condiciona la operatividad del conjunto.

Primera traición. Cuando el infante tiene una suficiente diferenciación y empieza a vivenciar que el supuesto amor de la madre hacia él es un engaño, pues es un amor que sirve a los intereses de la madre más que a los suyos propios, y que además él es un objeto de proyección de las expectativas y deseos de la madre. Entonces se activa el arquetipo traición vivificado (resucitado en la información que porta) por la experiencia humana que lo despliega, y el rudimento de la propia experiencia es vivificado por la información arquetipal y el infante empieza a reconocer que ha sido traicionado por su madre, lo que es una experiencia del mal-daño, y que tiene que traicionar las lealtades invisibles que le atan, hacen dependiente y esclavo de una ilusión y mantienen un sentimiento de confianza que resulta tanático, “sabe” que al traicionarla va a hacer daño a la madre, y que de algún modo eso es constelar el dios oscuro que menciona Jung. Las lealtades invisibles están fuertemente ligadas a explicaciones morales que las sostienen, justifican, y son dictadas por la moral heterónoma de las instancias dominantes en la cultura. Moralidad que se inscribe en la instancia super-yó. Sin duda el infante no tiene consciencia completa de esta complejidad, pero si en el nivel suficiente como para experimentar un tremendo dilema: si no traiciona se queda como esclavo, si traiciona consolida un grado de libertad. La traición lo aboca, al menos, a dos dimensiones difíciles de soportar: al vacío de la pérdida de la relación y a la culpa de hacer daño a la madre. Traicionar no resulta sencillo, aunque sea necesario. Un infante traumatizado no podrá no podrá elaborar la culpa llegando a la reparación resiliente, no podrá soportar el vacío de la orfandad, quizás ni siquiera llegue a iniciar el proceso de traición y quedará atrapado en el complejo materno con particulares modos de complejo traición (aferramiento celotípico, venganza oral, masoquismo-sadismo oral, ideal fusional del yo). Esto es lo frecuente en la experiencia humana como vemos en la clínica, en los mitos, en el arte que produce tanto en relación a la traición. Si la madre no exige tantas lealtades, una madre algo neurótica, el proceso será más fácil que se produzca, e incluso será una oportunidad para la madre. Sentirse traicionada le va a doler, pues es evidente que ha puesto mucho en la crianza, se ha sacrificado en lo personal aparcando muchas de sus necesidades, se experimenta la traición con injusticia que no se merece, pero será una oportunidad para conocer mejor su sombra, elaborarla e integrarla, además de que en ella también se activará el arquetipo de traición y podrá iluminarla acerca de su tarea a desarrollar. Alrededor de la traición también se convocan los arquetipos contrasexuales, ánima, ánimus, dotando al proceso de particularidades según los sujetos de la diada: madre-hija (dos ánimus), madre hijo (ánimus-ánima).

El lector puede ir sintiendo la complejidad y la dificultad de comprender los fenómenos con las simplezas dogmáticas de axiomas reduccionistas, que impiden el despliegue de la creatividad y el proceso de construir-hacer alma. Podrá ir entendiendo que alrededor de un momento crítico en el desarrollo el proceso convoca bastantes dimensiones. Desde el inicio de la hipótesis en la que solo se mencionaba el arquetipo traición se han ido convocando otros como los contrasexuales, pero también se activan los arquetipos sombra y paranoia, los cuales en el infante tendrán un componente mayor de lo colectivo que de lo personal, pero en la madre ya serán más complejos personales y culturales que arquetipos.

Los padres sabemos en carne algo que se dice en general: que la crianza es una oportunidad de desarrollo para los padres. De esa forma, en el mejor de los escenarios madre e hijx, mediante la traición, podrán dar un paso importante en la reconstrucción o construcción de un sentimiento amoroso real y saludable. En este escenario más favorable la traición no tendrá tintes tan trágicos como en los escenarios desfavorables. El desarrollo saludable tiene una mesostés más cercana al polo de la calma trágica con cierta alegría de vivir y más alejada del polo trágico con mayúsculas de mal profundo, dolor insoportable y aniquilación.

Sin traición no hay limpieza de un amor y una confianza reificadas, de una moral heterónoma deontologista, y no hay libertad. La traición forja el alma humana al canibalizar (ingerir) los restos cadavéricos que la putrefactan.

Segunda traición. La misma dinámica con el padre

Tercera traición. La misma dinámica con el sí-mismo. Pero también con otras figuras arquetípicas.

«El ánima es algo diferente del yo. Cuando uno se identifica con el ánima, tiene un problema, es un neurótico» (en El Zaratustra de Nietzsche, Madrid: Trotta 2021. Jung, 1934, p. 283)

 

Se necesita negar para crear. El infante necesita negar-traicionar 3 veces a los imperativos: de la madre, del padre y del sí-mimo, para afirmarse sin estar atrapado en complejos. Pero la cadena de negaciones no es infinita. La Función Trascendente ilumina, resuelve en salto cuántico, las tensiones, generando una síntesis entre los polos tesis y antítesis, lo que permite salir del samsara de las negaciones y elegir estados de vida, con cierta estabilidad (una mesostés), hasta que se requiera cambiarla. La función trascendente se experimenta con la emergencia de imágenes, símbolos, ideas, insights, en la conciencia de vigilia, en visiones o en la conciencia onírica. Estas emergencias se perciben numinosas, artísticas, se intuye que portan significado que hay que entender porque resuelve algo que necesita integrarse en la consciencia, ya que sin ese proceso de integración el movimiento de la función trascendente es estéril para el progreso del desarrollo o peor aún puede generar una respuesta de regresión patológica.

Resolver la primera traición aumenta la confianza y el amor para poder abordar la segunda, que en una cultura patriarcal es muy potente.

Resolver las dos primeras permite abordar la tercera traición. Hasta llegar al rudimento de la individuación consciente en la que se constituye el rizoma del eje sí-mismo complejo yo, que experimentamos con la imagen del árbol vertical que procede de personalizar el árbol con la proyección de nuestro eje que percibimos propioceptivamente y que es fundamental en el desarrollo de la Hominidad: la columna vertebral. La bipedestación es un hito evolutivo que acelera el proceso de llegar al homo sapiens sapiens.

Este planteamiento señala también la dificultad existencial de los dilemas, la enorme tensión entre los polos y la dificultad para resolverlos. Especialmente en los dilemas morales

Sin una adecuada resolución de la traición no hay, integración de lo femenino, de lo masculino, de eros, logos, … No hay resiliencia y los dilemas potencialmente traumatógenos se resuelven con más trauma.

Este planteamiento resignifica las posiciones en las que traicionarse es traicionar el yo verdadero que es el sí-mismo o el alma.

Este planteamiento está en proceso de verificación. No resuelve todavía algunos argumentos como el de Hillman con su afirmación de que la traición permite integrar el principio femenino como afirma o como lo hace en los géneros. Entiendo que se refiere solo a una parte del proceso de la cadena de traiciones.

Caín experimenta la traición cuando siente el engaño del amor de Yahvé que prefiere las ofrendas de animales en holocausto de Abel a las suyas un holocausto vegetal. Complejo traición, celotipia, venganza, mata a Abel como venganza contra el padre. El padre no lo mata, le pone una señal en la frente, para hacerlo intocable, nadie lo puede matar. Y le encarga el desarrollo de las cuidades. Mito de mayor complejidad que el reduccionismo que se narra.

Penélope y Telémaco, no pueden traicionar la lealtad invisible al padre. Ambos dan nombre particular a la no resolución de la traición: complejo de Penélope, complejo de Telémaco. La llegada de Odiseo en varias versiones del mito no acaba bien para Penélope que es asesinada por Odiseo quien llega a interpretar de modo paranoico su fidelidad.

Resolver el sistema traición es condición para dilemas muy extremos que nos acontecen en la vida. Los judíos que se traicionaban a sí mismos “colaborando” con sus carceleros por ejemplo trasladando los cadáveres de sus familiares desde la cámara de gas a la fosa común, como modo extremo de sobrevivir. ¿Qué harías tú? ¿te lo puedes imaginar? La película El superviviente de Auschwitz (Barry Levinson, 2021) explora este dilema.

El terapeuta junguiano necesita traicionar sus lealtades al propio paradigma o episteme junguiano y al mismo Jung que no quería se hiciese religión con sus propuestas. La traición permite desplegar la creatividad y seguir profundizando en la comprensión de la complejidad. Con esa actitud el terapeuta puede temer el vacío del abandono de los vínculos con otros colegas y no romper las lealtades, pero entonces no desplegaría el conocimiento.

He planteado una revisión de la intencionalidad de lo inconsciente colectivo en relación a la función teleológica que es un axioma central para comprender la individuación. Propongo que no es necesario recurrir a la intencionalidad y que la física cuántica, como explico en Vida consciente más allá de la muerte (García, M, 2022), puede explicar la concurrencia sinérgica entre lo arquetípico y lo personal, e invierto el orden, enfatizando el desarrollo personal como núcleo que activa el cadáver del arquetipo vivificándolo resucitándolo, dotándolo de alma, cuyo resultado es que en el proceso se vivifican con reciprocidad sistémica tanto el propio eje si-mismo/yo como sus dos polos. Esta propuesta es novedosa, apropiada para evitar el riesgo del sesgo teísta de la intencionalidad, pero desafía la tendencia natural de la psique a personalizar. La redacción de este apartado acerca de la traición está hecha coherente con esta hipótesis.

 

Complemento.

Formas de traición: estética, ética y religiosa

Žižek, inspirado en Kierkegaard, distingue tres modalidades de traición:

Traición estética: Movida por intereses egoístas (placer, venganza, orgullo). Ejemplo: la traición de Medea, quien asesina a sus hijos para castigar a Jasón, combinando despecho y reafirmación de su identidad herida.

Traición ética: Justificada en nombre de un principio universal. Como el lema «Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad», donde se sacrifica una relación por un ideal superior. Hay aquí una necesidad kierkegaardiana superior: traicionar la propia universalidad (ética).

Traición religiosa: Acto paradójico de fidelidad a través de la ruptura. Según Žižek, Judas traiciona a Jesús para cumplir un designio divino, donde la traición se convierte en «última forma de fidelidad» Te traiciono y luego, cuando estas abatido, destruido por mi traición, intercambiamos miradas – si entiendes mi acto de traición, y SOLO si lo haces, eres un verdadero héroe. Todo verdadero líder, religioso, político o filosófico, tiene que provocar una traición así entre sus discípulos más cercanos. Así hay que leer la dirección de las últimas proclamas públicas de Lacan: a los que me aman, es decir, que me aman lo suficiente como para traicionarme.

  1. Caminos de la traición: destrucción o redención

La traición puede conducir a:

Caos y oscuridad: En Medea de Eurípides, la traición conyugal desencadena una espiral de venganza que destruye familias y reinos.

Iluminación o renacimiento: En el cristianismo, la traición de Judas es necesaria para la crucifixión y resurrección de Cristo, evento que funda la salvación universal. Žižek subraya que, sin la traición, el mensaje cristiano perdería su núcleo dialéctico: «Dios se alimenta de la posibilidad de la caída» .

  1. Cristo y Judas: la traición como acto fundacional

La relación entre ambos personajes revela una paradoja teológica:

Judas como instrumento divino: Su traición no es un error, sino un elemento necesario para el plan de redención. Según Žižek, en el cristianismo «Dios pide que lo traicionen», lo que expone una lógica donde el mal se integra al bien.

Dialéctica de la culpa y el perdón: Judas, al suicidarse, encarna la imposibilidad de reconciliarse con su acto, mientras Cristo perdona incluso a sus verdugos. Esto refleja la tensión entre responsabilidad humana y gracia divina.

  1. Judas en la psique: el arquetipo del traidor interno

En la psicología profunda, Judas representa:

El lado oscuro de la lealtad: La traición surge no por falta de amor, sino por un exceso de identificación con el objeto amado. Žižek señala que el impulso a traicionar puede ser una forma de «discernir la X» única del otro, más allá de sus rasgos universales

La sombra del idealismo: Judas personifica la rebelión contra lo sagrado, pero también la necesidad de que todo sistema (incluso el divino) sea desafiado para renovarse.

  1. Romanticismo, infantilismo y traición

Romanticismo: La traición se vincula con la búsqueda de autenticidad. Para los románticos, traicionar convenciones sociales (como en Werther de Goethe) era un acto de libertad radical, aunque autodestructivo.

Infantilismo: Freud asoció la traición con la fase edípica, donde el niño «traiciona» a un padre para afirmar su independencia. Žižek añade que el deseo de traicionar surge de una «necesidad kierkegaardiana superior», ligada a la angustia existencial 1.

  1. Traición y venganza: el caso de Medea

En la tragedia griega, Medea encarna la venganza como respuesta a la traición conyugal. Su acto no solo castiga a Jasón, sino que subvierte las normas de género y poder. Žižek podría interpretar esto como una «traición ética»: Medea destruye el orden simbólico (infanticidio) para exponer la hipocresía de una sociedad patriarcal que la traicionó primero.

  1. La traición como motor histórico y político

En El títere y el enano, Žižek analiza cómo el cristianismo institucionalizó la traición (Judas) para mantener su hegemonía. Similarmente, en política, la traición a líderes o ideales puede ser un acto de «fidelidad a la causa», como cuando revolucionarios rompen con dogmas para adaptarse a nuevas realidades.

Conclusión: La ambivalencia radical de la traición

La traición no es un mero acto de ruptura, sino un fenómeno que revela las contradicciones de la condición humana. Como muestra Žižek, en su núcleo más profundo, la traición puede ser tanto un gesto de nihilismo como de creación, un recordatorio de que «la única fidelidad verdadera es aquella que atraviesa la tentación de la traición». En este sentido, la traición no es solo un tema literario o teológico, sino una categoría existencial que desafía nuestras nociones de identidad, ética y trascendencia.

Reflexiones sobre lo humano en el buceo

Reflexiones sobre lo humano en el buceo

Reflexiones sobre lo humano en el buceo

Basado en mi experiencia como psicoterapeuta y buceador veterano aporto información de interés sobre aspectos que no se tienen en cuenta y que condicionan la experiencia del buceo.  Un análisis de las personalidades y su influencia en el buceo. Un análisis de los símbolos y mitos que aún siguen apareciendo en sueños de los sujetos y en supersticiones culturales. Y una presentación de fenómenos grupales en el «vida a bordo»

Mikel Garcia Garcia   8 diciembre 2015

Consideraciones previas

El buceo recreativo es una actividad deportiva lúdica que puede proporcionar elevado disfrute a quien la practica.

Sentir ese momento en que parece que todo va a cámara lenta, que incluso el tiempo se para. Notar la “ingravidez”. Descubrir la vida submarina, ver a los peces yendo de aquí para allá, observar cómo los habitantes del coral organizan sus tareas diarias, siendo tú un espectador de lujo, y ser consciente de que mientras observas todo eso, tus preocupaciones habituales desaparecen, y que sólo debes concentrarte en tu propia respiración, y puedes relajar los músculos dejando el “cuerpo muerto”… Esa sensación es inefable e incomparable, tiene componentes que no se pueden alcanzar practicando otro deporte, y es expresión de que la conciencia está en un estado no ordinario.

Incluso hay buceadores que «sienten» el submarinismo en sí mismos y que pueden vivirlo y desarrollarlo en plenitud, expresándose a través de él como ser humano. Eso se suele notar por los compañeros y suelen causar respeto y admiración, sobre todo si trasmiten sabiduría en una ausencia de arrogancia.

Sin embargo al enfrentarse a retos y situaciones desconocidas, entre ellos esa vivencia de estado no ordinario de conciencia, en muchas ocasiones surge miedo-ansiedad, condición para no poder disfrutar plenamente de la actividad, tener consecuencias psicosomáticas e incluso tener accidentes serios. En la inmersión se dan circunstancias especiales, una deprivación sensorial, minimización de estímulos, toma de contacto con uno mismo. Estas circunstancias pueden provocar que toda la ansiedad reprimida emerja abruptamente.

Me inicié en el buceo en el 86. Aprovechando unas vacaciones en Torrevieja saqué el “open water” con el que buceé años de modo intermitente. Mi instructor había pertenecido al ejército y tuve una formación muy buena y “exigente”. Al cabo de los años decidí hacer cursos avanzados y de Nitrox sacándome las titulaciones pertinentes.

Mi motivación por el buceo fue el deseo de tener la experiencia de explorar el mundo subacuático, no porque sea un deporte. Ese deseo latente lo tenía de años, y se reforzó por la experiencia de muerte cercana que tuve en una playa de Nicaragua en la que casi morí ahogado.

Fui sacado del agua en el último momento probablemente por un delfín. Yo no estaba capacitado para verlo ni mis amigos lo vieron pero hay evidencias científicas de que todos los años los delfines salvan a náufragos y buzos, y parecen entender que una persona se está ahogando. Ya en la mitología griega se hacía honor a esta asombrosa capacidad de salvamento de estos mamíferos, cuando Telémaco, hijo de Ulises, fue salvado de morir ahogado gracias a los delfines, razón por la cual Ulises siempre usó dibujos de delfines en sus escudos. Desde entonces La gente de mar, cuando ve a un delfín, dice que es un buen augurio. Los delfines identifican a los seres humanos como algo similar a ellos mediante el escaneo de nuestro esqueleto a través de su sonar. Sobre todo en salvar a las mujeres embarazadas, porque saben que están embarazadas al hacerle una ecografía instantánea con su sonar y descubrir el corazón del bebé latiendo en el interior de la madre, llegando incluso a defenderlas de los ataques de los tiburones.

Buceo con más continuidad en el mediterráneo y ocasionalmente en viajes específicos para bucear en distintos lugares del planeta, dedicando semanas de vacaciones, a veces pernoctando en hoteles y otras en vida abordo en barcos dedicados. En tantos años he ido comprobando el deterioro del mediterráneo y mi tendencia es a ir haciendo los viajes específicos cuando puedo.

Mi trabajo en psicoterapia me ha capacitado para fijarme en los aspectos psicológicos que acontecen en el buceo tanto a nivel individual como grupal y de eso es lo que voy a compartir en este texto. Las fuentes de información son la observación y análisis de mi propio proceso, y de lo que he visto en otros con los que he compartido el buceo. En bastantes ocasiones mi actitud de escucha y de propiciar conversaciones existenciales ha facilitado que algunas personas me relaten sensaciones, me cuenten sueños o incluso me pidan opinión sobre algo que les preocupa. En alguna ocasión incluso contar (el material) era un intento de poner a prueba mi orientación psicoanalítica que la persona desvalorizaba. He revisado alguna publicación de expertos, que me han servido para entender mejor. En el texto comparto aquello que proviene de las fuentes de mi experiencia y que haya visto reflejadas en publicaciones de expertos.

Me considero buzo veterano por el número de inmersiones, realizadas en un tiempo no excesivamente dilatado, y en diferentes lugares del planeta, que he automatizado la técnica de buceo, es decir sé cómo manejarse en el agua sin necesidad de pensar en cómo hacer las cosas básicas, manejo de la flotabilidad, aleteo, respiración. Eso me permite poder llevar equipo de foto-video actividad que es una extensión de mi afición terrestre. El equipo complica el buceo habitual ya que es un elemento a manejar con sus particularidades de flotabilidad, sus dificultades de manejo y el estrés en cuidarlo por lo que cuesta a nivel económico. Pero considero que el buceo no se automatiza como otros aprendizajes, como el conducir, el buceo requiere continuidad en la adaptación y eso supone cambios dependiendo de los lugares, y los cambios fisiológicos de la edad: menor vitalidad, presbicia,…

Variables psicológicas

En los últimos años se ha incrementado el número de personas que se incorporan al buceo, se ha popularizado, y han bajado los niveles de exigencia. Se confía bastante en las informaciones de los ordenadores de buceo, que recogen los algoritmos de los estudios fisiológicos que han avanzado mucho. Sin embargo se ha avanzado muy poco en el análisis del impacto emocional del buceo, especialmente en lo referente a los diferentes rasgos de personalidad.

El buceo es un deporte de riesgo que se desarrolla en un medio no natural y adverso, en ocasiones muy adverso, donde son frecuentes situaciones estresantes, que incrementan lo habitual: complejidad de la técnica, incertidumbre y elevado nivel de fatiga.

Esto justifica la necesidad de prevención y requiere que sea realizado por personas capacitadas en lo físico y en lo psicológico y con capacitación para adaptarse al estrés ambiental.

Variables que influyen: factores estructurales (medio acuático y equipo de soporte vital autónomo), estos imponen restricciones mecánicas a la actividad física; condiciones ambientales (presión, temperatura, visibilidad o corrientes), que requieren modificaciones continuas; factores fisiológicos, en especial de tipo respiratorio (gases respirados a presión aumentada), que pueden provocar problemas como narcosis o toxicidad de gases; variables psicológicas (personalidad, ansiedad, estimulación sensorial), que condicionan la capacidad de respuesta del buceador, y de posibles errores que limitan la adaptación y pueden contribuir a la aparición de incidentes acuáticos y accidentes disbáricos.

Pueden provocar estrés: un estímulo externo, objetivamente perjudicial o no, que sea percibido como frustrante, amenazante o peligroso; una situación desconocida, imprevista o que exija del buceador un gran esfuerzo; un estímulo interno, una idea, un miedo, una obsesión…

Una mala experiencia puede quedar en una mera anécdota, pero si resuena en algún rasgo neurótico de nuestra personalidad (que todos tenemos) puede acabar derivando en un trastorno de ansiedad en el buceo. Algunas circunstancias que actúen como estímulo y desencadenen la neurosis: una experiencia agobiante en una cueva; un mar agitado que nos hace pasar un mal rato; una mala experiencia con el compañero o un miembro del grupo; un sueño…etc.

Un grado leve de miedo, o su equivalente la ansiedad, es una reacción emocional adaptativa, ante estímulos que representan dificultad o amenaza, gracias a ella se incrementa la atención, favorece que el buceador sea prudente y esté pendiente de su estado personal y del ambiente marino donde se encuentra lo que es condición que ayuda a evitar o salir de situaciones de riesgo. La ansiedad elevada, es muy negativa y un problema para el buceo, provoca disminución perceptiva, de focalización o atención de conciencia, restringe el procesamiento de información y de toma de decisiones, aumenta la vulnerabilidad y la posibilidad de errores humanos, y la aparición de reacciones de pánico.

El riesgo en buceo es más psicológico de lo que se habitualmente se afirma, la mayor parte de los problemas son más o menos compensados y no son muy “visibles” para el observador no experto pero sí lo son los extremos: una elevada ansiedad que lleva al pánico con pérdida de autocontrol, que tenga como consecuencia el ascenso de emergencia y la posibilidad de ahogamiento, sobreexpansión pulmonar o muerte.

La agitación e irregularidad de la respiración y de los movimientos corporales, puede anticipar una reacción de pánico.

Bajo la ansiedad, aunque sea intensa, todavía hay cierta coordinación de movimientos, la persona lucha por su supervivencia, puede arrancar el regulador del compañero para ponérselo él, agredir si considera que el otro interfiere en su salida a superficie, etc., mientras que en el pánico, hay dos posible tipos de respuesta: un bloqueo, quedando la persona fijada en un estado catatónico, agarrando al compañero, habiendo expulsado el regulador y sin atender a la oferta de ayuda de nadie o una reacción de huida absolutamente caótica y descontrolada en general hacia la superficie, pudiendo llegar a perder el conocimiento en el trayecto cayendo al fondo y ahogándose sin posibilidad de reacción. La persona que ha vivido una situación de ansiedad intensa, puede volver con ayuda a bucear e incluso superar la situación. Cuando se ha producido un ataque de pánico es muy difícil que la persona vuelva a bucear.

Personalidad

Los buceadores reaccionan bajo el agua de forma distinta ante idénticas situaciones, debido a sus niveles de formación o experiencia, a las peculiares actitudes personales ante el riesgo y a las propias características de personalidad; entre estas últimas hay rasgos de personalidad que guardan estrecha relación con ansiedad y estrés.

Todas estas son razones suficientes para hacer hincapié en la necesidad de comprobar las características de personalidad. El buceador precisa dominar técnicas específicas, disponer de aptitudes para realizar los trabajos básicos de buceo, rasgos de personalidad para afrontar las situaciones de estrés y, en definitiva, actitudes e intereses que faciliten una relación responsable con el medio subacuático; todo ello configura un perfil, que exige la comprobación de aptitudes y rasgos de personalidad deseables y descarte de trastornos psicopatológicos que desaconsejan la práctica del buceo.

Para evaluar la aptitud individual para el buceo, es necesario aplicar tres criterios: físico, médico y psicológico: normalidad emocional, temperamental e intelectual, rasgos de personalidad favorables al afrontamiento adaptativo del estrés, motivación adecuada y ausencia de estados psicopatológicos.

Los buceadores con mayor rendimiento son personas realistas, maduras y estables emocionalmente; suelen controlar, con equilibrio adaptativo, los sucesos externos y emociones personales. Individuos independientes, asertivos, agresivos, autosuficientes, desinhibidos y abiertos al cambio y nuevas experiencias.

 

Perfil saludable de personalidad.

Desde mi punto de vista estos serían factores necesarios en la personalidad de un sujeto que lo capacitan para ser un buen buceador.

una estabilidad emocional junto a que las emociones no invadan la conciencia en situaciones de riesgo,

una capacidad afectiva que le permita empatía,

un nivel de atrevimiento, de imaginación y actitud de experimentar,

un nivel medio de inteligencia que procese los detalles perceptivos y use la intuición,

una actitud de aceptación de las normas de funcionamiento,

una capacidad de poder estar en grupo sin renunciar a su autonomía personal

un sentimiento interno de seguridad personal y autoestima,

una actitud de amar la vida,

que no se deje impresionar emocionalmente por las variadas circunstancias que ofrece la actividad,

que ni la suspicacia, ni la astucia, ni la vigilancia, ni el reto o desafío sean reguladores importantes de las relaciones interpersonales.

nivel bajo de ansiedad potencial,

nivel bajo de tensión y de preocupación,

 

Menos la última, el resto son más estructurales que puntuales. Condiciones que permiten el conjunto de las siguientes variables: Relajación; Confianza; Concentración; Empatía; Facilidad; Automatismo; Diversión; Exploración; Control

No siempre un sujeto reúne todas las condiciones, depende de su momento vital.

Cuando una persona se encuentra en una situación de estrés vital, (separaciones, pérdidas, problemas laborales, etc.) el riesgo de impacto negativo en el buceo es elevado. La persona puede estar viviendo una situación de conflicto en su vida personal, laboral, económica, familiar. Dicha situación le provoca tensión emocional. Si la persona es consciente y utiliza el buceo como forma de desconexión puede ser una experiencia positiva. Pero si no se es consciente, o hay represión – negación de su vivencia emocional intensa, la situación que se está viviendo puede emerger de forma abrupta de ansiedad en plena inmersión debido a los diferentes procesos fisiológicos y psicológicos que se producen en el buceo. Y, aún más, la persona puede acabar cometiendo el error de una segunda negación, vinculando, de forma consciente o inconsciente, el estado de estrés al buceo y no a la situación real que lo provoca, generando un círculo de retroalimentación difícil de romper una vez se instala.

Mecanismos de defensa

La ansiedad puede afectarle también a un veterano, siendo en este caso más difícil de detectar por la resistencia que genera aceptar una situación que se asocia a los principiantes pero que no se entiende en los veteranos.

La experiencia acumulada puede generar un error cognitivo generalizando otras experiencias de aprendizaje, que una vez interiorizado nunca se olvidan.  Tras un periodo largo sin bucear hacerlo en situaciones de buceo exigentes puede determinar la aparición de un estado de ansiedad intensa, debido a que nuestro cuerpo parece haber “olvidado” parte de la técnica. En el buceo, debemos estar constantemente adaptándonos a un entorno que no es nuestro medio habitual y la adaptación requiere de continuidad.

Se utilizan mecanismos psicológicos de negación de la ansiedad o conductas defensivas para controlarla, que sirven para contenerla, evitar ser conscientes de ella, y la hacen también indetectable para otros.

Un mecanismo de defensa psicológico es “normalizar” el malestar considerando que está en el nivel sano. Algunas conductas: esconderse detrás de una cámara, iniciar una carrera formativa, buscando protección emocional en la supuesta perfección técnica como garantía de seguridad o fantaseando la protección psicológica de un título. En algunos casos es la ansiedad y no una auténtica vocación formativa lo que lleva al buzo a una inversión económica y de esfuerzo en formación innecesaria para su tipo de inmersiones.

Vivir cada inmersión con una dimensión de auto superación, gratifica  emocionalmente y, también, físicamente por la relajación alivio y bienestar orgánico que se produce después de superar una tensión ansiógena transitoria. Sin embargo aunque supere la inmersión, al tener ésta una base neurótica, la situación se perpetúa en el tiempo.

Algunos buzos idealizan la seguridad, como forma de defensa contra la ansiedad, haciendo de esta última un fin en sí mismo y no un medio para poder disfrutar. Pueden mostrarse como personas muy metódicas que utilizan bien los recursos; bucear siempre con medios que ofrezcan seguridad; bucear enganchados al compañero; seguir determinados rituales para incrementar la seguridad basados en una exageración de los riesgos. A veces estas conductas están reforzadas por organizaciones, que promueven su obsesiva forma de bucear como la única forma posible de hacer bien las cosas.

Tipologías problemáticas de personalidad

Se pueden mencionar algunas tipologías de personalidad, que afectan más en el buceo: el fóbico, el bipolar depresivo-maníaco, el depresivo-masoquista, el perfeccionista controlador el histriónico, el narcisista.

El tipo fóbico.

Quizá sea el rasgo de personalidad que más se pone de manifiesto y el que más problemas genera en el submarinismo.

La forma básica de defenderse del miedo es la huida y/o evitación de la situación, pero también puede desarrollar defensas contrafóbicas. Es una persona cuyo abordaje emocional se mueve en la dualidad ser valiente–tener miedo y ello es muy delicado.

Los temores más comunes que se proyectan en la situación de inmersión son; la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), la fobia a la oscuridad y la claustrofobia (temor a los espacios cerrados).

La claustrofobia puede expresarse de varias formas sintomáticas: agobio excesivo con el equipo (sentirse encerrado en la máscara, neopreno, capucha…), temor a no poder escapar, no tener el control de subir a superficie a voluntad y temor a introducirse en espacios cerrados (cuevas, pecios, etc.).

La agorafobia puede manifestarse en la sensación de verse en suspensión en el vacío, especialmente si se pierde la referencia suelo-techo. Agobio en la bajada, en situaciones de baja visibilidad y hasta no tomar contacto visual con el fondo.

Y la fobia a la oscuridad puede plantear problemas en inmersiones nocturnas, cuevas, etc…

Si desarrolla conductas contrafóbicas la persona ejecuta comportamientos “valerosos” para defenderse de sus miedos. Es una situación potencialmente de peligro, ya que su arrojo puede llevarle a engaño y generar un exceso de confianza en su capacitación, involucrándose e involucrando otros en situaciones de inmersión para la que no está preparado ni técnica, ni emocionalmente. Ante determinadas situaciones imprevistas puede desestructurarse su defensa contrafóbica aflorando los miedos reprimidos y realizando una ataque de pánico. Una modalidad contrafóbica es basar su defensa y control de la ansiedad en el vínculo que establece con determinadas personas, centros, etc. Pueden ser expertos pero susceptibles a desarrollar ataques de ansiedad cuando bucean lejos del elemento-objeto contrafóbico que les permite controlar sus miedos. Son personas literalmente  “enganchadas” a centros, instructores o compañeros y con grandes dificultades de bucear alejados de ellos. También pueden proyectar sus miedos en los otros contando historias terribles entorno al submarinismo como forma de darse valor y con la fantasía de que controlándolos en los otros se liberan de ellos.

El tipo bipolar depresivo-maníaco.

Tiene un tono emocional cargado de pesimismo y/o culpa con pensamientos congruentes como: “Yo soy más torpe que los demás, me va a costar más”, y sentimiento de impotencia  ante algo malo puede llegar a pasar. Se siente sin capacidad para hacer lo que hacen los demás y culpable de ello. Incluso durante la inmersión pueden aparecer pensamientos catastróficos: “Me ahogaré y que será de mis hijos”; “Me devorará un tiburón”. También puede tener conductas negadoras activando un estado emocional opuesto, que lleva a sentimientos de exaltación, euforia y/o energía excesiva. En un contexto social  grupal se puede potenciar dicho estado de exaltación, y el sujeto puede embarcarse en situaciones que le superen, poniéndose en riesgo y a las personas que lo acompañan. Estos sujetos suelen tener más somatizaciones y más diversas que los ansiosos: digestivas, dolor de cabeza, etc. Las somatizaciones son síntomas que tienen diversas funciones: evitar vivir la angustia psíquica; justificar el no hacer inmersiones; recibir cuidados,…

El tipo depresivo-masoquista.

A diferencia del depresivo bipolar, este tipo puede buscar beneficios secundarios en la propia depresividad y uno, aún más peligroso, es que busque la muerte como modo de castigo de su culpabilidad. Sería candidato a cometer errores o ponerse en riesgo con una finalidad de hacerse daño e incluso morir, sin que medie la ansiedad sino una acción calmada. Más adelante en el apartado “Sumergirse en las aguas” explico algo más un caso de un paciente que tuve en psicoterapia que era buceador y tenía esta tipología.

El  tipo perfeccionista controlador.

La persona con estos rasgos, suele controlar su caos interior y su ansiedad haciendo las cosas de una forma ritualista. Si se sale del ritual  le genera una fuerte sensación de malestar. Pueden bucear contenidamente, si, y sólo si, se siguen unos protocolos y parámetros de actuación muy estrictos. Suelen ser los primeros en empezar a equiparse, y los últimos en entrar en el agua, por el tiempo dedicado al ritual minucioso muy estricto y sin olvidar ni el último detalle. Manteniendo el control y orden de las cosas no suelen tener manifestaciones de ansiedad, pero cuando éstas se producen por alguna situación que desborda a la persona, pueden ser muy intensas y cargadas de agresividad. La obstinación y orden con una obediencia casi sumisa al líder (aunque siguiendo sus propios rituales), ocasiona que sean personas fáciles de llevar. No son buenos compañeros porque suelen ser individualistas, no adaptándose al resto salvo que sigan sus propios rituales preestablecidos. Tampoco son buenos líderes ya que necesitan ver en los otros su perfeccionismo y si no lo tienen, les genera ansiedad, dificultad y /o agresividad porque activa su caos interior.

El tipo histriónico.

Busca la máxima facilidad para desarrollar la actividad. Desea trato especial, mayor permisividad que a otros y para ello se muestran muy activos en la seducción. Tratan de tener el máximo  protagonismo desplegando todas sus armas de seducción. El buceo implica la fantasía de incorporarse a un grupo o situación idealizada con un deseo rápido de incorporarse, a lo que ellos consideran en ese momento  la “élite”. Esto puede ser más importante que la propia actividad en sí. Como la ansiedad es una cuestión que requiere la atención del grupo, buscan protagonismo a través de manifestaciones pseudoansiógenas. Pueden desarrollar dichos comportamientos como forma de llamar  la atención, e incluso competir con otros “Lo mío sí que es serio”. Difícilmente se ponen en riesgo real.

El tipo narcisista.

En general, las personas con rasgos narcisistas transmiten una idea de sí mismas desproporcionadamente positiva, sobrestimando sus habilidades y éxitos. Además, necesitan constante admiración y aprobación por parte de los demás, hacia los que muestran escasa o nula empatía. Su valoración de sí mismo depende en exceso de la de los demás, porque internamente tienen falta de autoestima, y son especialmente sensibles a la crítica, defendiéndose de caer en su baja autoestima, de manera que exageran sus logros y se muestran pedantes, engreídos… y no es capaz de dar nada a cambio, especialmente lo más necesario en una relación saludable: empatía, apoyo, escucha y validación del otro. Aunque puedan dar cosas como un mecanismo de seducción para seguir teniendo la aprobación y reconocimiento del otro. Pueden atraer a personas que se dejan arrastrar porque necesitan sujetos fuertes y seguros. Su necesidad de logros puede llevarles a una actividad en el buceo en la que desafíen los riesgos, acumulen méritos, éxitos, viajes difíciles. Y se jacten de ellos publicando sus logros, por ejemplo en redes sociales como facebook, sin comentar sobre sus relaciones personales.

Relaciones entre compañeros de buceo

El compañero es fundamental para nuestra seguridad en el buceo y para que la inmersión pueda ser placentera, estimulante, y permita una relación con el ambiente de conocimiento y expansión de la conciencia.

Pero con lo que llevo exponiendo no deberíamos realizar una inmersión bajo la confianza de que el compañero o grupo con el que buceamos nos sacará del apuro en caso de necesidad. No sabemos, en realidad, ni como reaccionaremos nosotros ni cómo reaccionará el compañero o grupo, si realmente tiene que ponerse en riesgo para ayudarnos.

La elección del compañero es primordial y muchas veces se hace mal, desde proyecciones afectivas que no tienen que ver con la tarea de establecer un vínculo eficaz, o no se hace, y aún menos se propone cambiar si la pareja no funciona.

En relación a uno el compañero puede adoptar diversas actitudes que pueden ser unilaterales y fijas o que pueden cambiar tras los tanteos iniciales de irse conociendo en la relación.

El problema es que sean fijas y no haya reciprocidad, se cree una colusión no cambiable. Si a lo largo de varias inmersiones cambian los roles, en función de la situación personal de cada uno, no hay problema, siempre y cuando  la actitud no sea un rasgo de personalidad demasiado patológico. ¡No es fácil ninguna relación de pareja!

Voy a describir algunas y ordenar del más problemático al menos según mi experiencia, otros podrían hacer otro orden.

Activo-dependiente. Da problemas, un grado de agobio. Está ansioso y puede  bucear  muy pegado y pendiente en todo momento de lo que haces. La respiración puede ser acelerada, sin hiperventilación. Su estilo de buceo no suele ser muy coordinado y puede tener alguna dificultad de flotabilidad, y control. Puede pasar a más estando agitado, preguntándote constantemente el aire, adelantándote, moviéndose constantemente de un lado a otro, aunque no se separa de tu lado nunca sabes exactamente donde está, no realiza una inmersión tranquila, y fácil de guiar o seguir.

Activo-narcisista. No tiene empatía. Mientras tu bajas él se queda mirando arriba algo que le llama la atención, mientras tu subes, él está abajo viendo lo que le interesa, debes estar contantemente pendiente de él, si no lo haces le perderás pues no cumple las reglas de avisos. Da problemas pero también puedes pasar de él y dejarlo a su destino, y bucear solo. En todo caso buscar alguien con quien poder contar en caso de necesidad.

Pasivo-dependiente. Es el buzo dependiente, que proyecta en ti toda la carga de la inmersión, espera que guíes, enseñes, te preocupes de su aire y tomes las decisiones. En general serás tú el que harás siempre la señal de ok a la que el responderá valorando el que te preocupes de su situación. Es un perfil obediente y que no da problemas pero del que puedes esperar poco en caso de dificultad propia.

Egocéntrico. Adopta un rol activo con la finalidad de ser el centro de atención. Puede reaccionar de forma algo agresiva si no se siguen sus premisas.

Pasivo-independiente. El buzo que como compañero no toma la iniciativa, pero tiene controlada la inmersión en todo momento. No preguntará el aire, no te señalará el suyo a media botella, pero sabes que está atento a cualquier circunstancia y preparado para ayudarte si aparece cualquier contingencia.

Activo-independiente. Es generalmente experto y valora tomar las riendas de la inmersión, valora guiarte, enseñarte cosas, mostrar su pericia, en general se preocupa por ti y es alguien en quien se puede confiar.

Empático. Con el que buceas realmente a gusto, se adapta a ti y tú te adaptas a él, no supeditando ninguno al otro su comportamiento y existiendo armonía y comunicación fluida debajo del agua aun cuando sea la primera vez que buceas con esa persona. Aunque se requiere cierta equivalencia de nivel de buceo, eso no es lo fundamental sino el vínculo creado. Este vínculo puede soportar asimetrías como son las que uno lleve equipo de foto video y el otro no. Es la pareja de buceo la que toma las decisiones y se muestra activa, según las circunstancias de cada momento, aunque en ocasiones el más activo sea uno de los dos.

Algunos datos sobre origen de la capacidad empática.

Neuronas en espejo.

En 1980 unos investigadores italianos descubrieron, por azar, una activación de neuronas motoras en el cerebro de un mono cuando el mono observaba a otro comer. Eran las mismas que en el mono se activaban cuando comía, pero en esa ocasión lo hacían solo al ver la conducta del otro. Las denominaron «neuronas en espejo». Se buscó en los humanos encontrándose en el área F5 de la corteza prefrontal y más tarde también se descubrieron en el lóbulo parietal inferior. Al parecer, las neuronas del lóbulo parietal se encargan de decodificar todo lo vinculado con los movimientos necesarios para realizar determinada acción mientras que las neuronas del F5 se encargarían de procesar el objetivo de la acción. La activación se produce, incluso, con solo imaginar la acción y sirven para realizar una simulación de las acciones antes de llevarlas a cabo, lo que prepara al organismo para hacerlas con eficacia. Existen investigadores que consideran que no sería descabellado pensar que también están implicadas en el proceso de simulación de las intenciones de los demás; es decir, que son útiles para inferir las intenciones de otras personas. Ramachandran llama a las neuronas espejo “neuronas de la empatía” por ser las implicadas en la comprensión de las emociones de los otros. Las neuronas espejo se activan desde el nacimiento y les permiten a los bebés imitar los movimientos de los adultos e ir aprendiendo. Por tanto, son la base de la capacidad innata de imitación, sin la cual el aprendizaje sería prácticamente imposible.

Ánima y ánimus.

Sumergirse en el mar con un compañero puede activar en cada uno su parte contrasexual interna, la parte femenina en el hombre (ánima) y la masculina en la mujer (ánimus). Siempre y cuando sean sujetos suficientemente sanos, esa activación podrá facilitar la empatía. Si se da en uno ya favorece bastante, si es en los dos más aún. Se puede producir una fusión de visión y sentimiento, que facilita mucho la intuición y, por lo tanto, la comunicación, como empatía o simpatía estética (endopatía). Pero también Pero también ocurrir puede que anima y animus faciliten rivalizar.

En definitiva, disponemos de recursos biológicos y psíquicos que facilitan el aprendizaje, pero como se constata en el desarrollo evolutivo van a funcionar bien si el contexto de la relación favorece un buen vínculo. Si se instaura una neurosis las potencialidades empáticas se bloquean.

También hay que decir que estos recursos también ayudan mucho en los procesos de psicoterapia, mediante los cuales los sujetos salen de los bloqueos y pueden usar adecuadamente las potencialidades.

 

Es agradable y da seguridad que tu compañero sea activo independiente.

Pero la experiencia del compañero empático es mucho más grata. Yo lo he disfrutado con dos compañeros. El primero era una mujer noruega, en uno de mis viajes al mar rojo en Hurghada. No nos elegimos, nos asignaron ser pareja de buceo. No hablábamos el mismo idioma, sin embargo experimentamos esa empatía. El segundo un hombre más joven que yo. Nos conocimos en un viaje de buceo “vida a bordo” en Galápagos. Nos elegimos. Nos volvimos a encontrar en otro “vida a bordo” en Komodo y tuvimos claro que seríamos compañeros. En la segunda ocasión aún fue mayor la complicidad en el buceo y se extendió a la relación fuera del agua.

La peor experiencia la tuve con una mujer “oral demandante”. Era manifiesta su conducta de pedir constantemente atención, esperando respuestas a sus demandas o que le solucionara sus problemas. Desde detalles pequeños como cerrarle una cremallera del traje de buceo hasta otros mucho más complejos como tareas intelectuales, o darle pistas sobre la comprensión y resolución de problemas vitales. Tendía a contar rápidamente sus experiencias vitales. Seguramente captó mi capacidad de escucha y paciencia. Me atrapó por ello en momentos en los que no podía dejar de hacer algo o de escucharle. Tuve que cortarle diciendo que para ser ayudada necesitaba un profesional y que no podía ser yo pues el habernos conocido me quitaba la neutralidad necesaria para ayudarla. Fue suficiente pero se perdió la colaboración en el buceo. Como era bastante experta y buceábamos en un grupo de cuatro y un guía para nosotros no perdí nada.

Fantasías, símbolos e inconsciente colectivo

La capacidad de imaginación y simbólica del ser humano se consteliza muchas veces en fantasías, que son diversas según cada sujeto, muchas veces son inconscientes y relacionadas con sus factores de personalidad.

Algunas que pueden tener los sujetos con ansiedad elevada: ser devorado por un tiburón, quedarse sin aire y ahogarse, múltiples peligros procedentes de las profundidades que puedan emerger, etc… Estas pueden incluso ser más o menos conscientes.

Es importante entender que esas fantasías muchas veces no provienen de elementos de la historia personal del sujeto sino que van más allá de lo personal, ya que forman parte del inconsciente colectivo.

Estas informaciones forman parte del acervo cultural e histórico de la humanidad y ejercen una presión, desde dentro, para manifestarse mediante símbolos y mitos.

En el buceo el hecho de ir hacia lo profundo es un movimiento que propicia el encuentro y activación de esos contenidos. A veces se dice que los que eligen el mar son más metafísicos buscando ver en lo invisible que los que eligen la montaña que buscan ver mejor lo que se ve. Las necesidades de autorrealización son las mismas pero se eligen caminos distintos para llegar a Ítaca.

Los símbolos provocan un efecto evocador de fuerzas internas. Sin que medie ningún estímulo externo la conexión con el símbolo provoca movimientos emocionales.

El inconciente es mitológico, y algunos de sus contenidos están cargados de valores cósmicos, que reflejan las modalidades, los procesos y los destinos de la vida y de la materia viva. Se puede decir incluso que el único contacto real del hombre con la sacralidad cósmica se efectúa por el inconciente, ya se trate de sus sueños y de su vida imaginativa, ya de las creaciones que surgen del inconciente, (poesía, juegos, etc. etc.)’

El mito es el relato que nos hacemos, con nuestra capacidad simbólica, de un valor de la materia viva de los antecesores humanos que ha dejado una impronta cósmica. Tenemos una capacidad simbólica en los márgenes que nuestro desarrollo biológico permite (cerebro y otros órganos).

En la mitología babilónica Marduk ordena a Ea que cree al hombre, quien tendrá por tarea servir a los dioses para que éstos puedan descansar. Muchas serán las religiones que ‘aparecerán’ después de la ‘desaparición’ de los dioses, algunos de éstos matados por el hombre, vacío que es inmediatamente ocupado por otras figuras religiosas: La ciencia, la política…

Sin embargo la divinidad sobrevive en los arquetipos, y en ritos mediante los cuales se reactualiza, no se olvida jamás.

El hombre continúa la creación, pero necesita aprender, y ser enseñado.

Algunos símbolos que mueven información en el buceo.

Sumergirse en las aguas

Todas las aguas, dulces o saladas, simbolizan el conjunto de todas las posibilidades contenidas en un plano existencial. Tanto en su carácter positivo (germinal) como negativo (destructor).

En el océano, la movilidad perpetua, el carácter informe de las aguas y la grandiosidad, son aspectos esenciales. Por esto, el océano simboliza fuerzas en dinamismo, modalidades transicionales entre lo estable (sólido) y lo no formado (aéreo o gaseoso). En su totalidad, frente a la gota, el océano es un símbolo de la vida universal frente a la particular. La ciencia confirma que la vida comenzó en el mar.

El océano expresa una situación ambivalente; contiene los gérmenes de los contrarios, como creador de monstruos es la perfecta morada abisal, la fuente caótica de donde emerge lo inferior, lo no capacitado para la vida en sus formas aéreas y superiores. Los monstruos marinos exponen una situación cósmica o psicológica de estrato más bajo a la de los monstruos terrestres; por esta causa las sirenas y tritones aluden a una infraanimalidad. El carácter destructor del agua salada para las formas superiores de vida terrestre, la convierte también en símbolo de esterilidad. Esto ratifica el carácter ambivalente del océano, su dinamismo contradictorio. También aparece el océano simbolizando la mujer, la madre en su fase benévola o terrible. El sol se hunde en el mar y asimismo nace de él, el mar devoró el viejo sol y aparece un «sol nuevo». Este surgir y desaparecer solar en el seno oceánico confirma la significación de las «aguas inferiores» como abismo del que las formas nacen y desenvuelven sus posibilidades existenciales. Así, el océano es asimilado también al inconsciente colectivo, del cual surge el sol del espíritu. El mar tempestuoso es un signo tempestad en el inconsciente. La transparencia, en cambio, expone una situación de serenidad contemplativa.

En la mitología griega este océano mundial era personificado como un Titán, hijo de Urano y Gea. En los mosaicos helenísticos y romanos (por ejemplo en Océano y Tetis, de Zeugma, siglo III) se representa con frecuencia a este Titán con el torso y brazos de un hombre musculoso con barba larga y cuernos (a menudo con pinzas de cangrejo), y con la parte inferior del cuerpo de una serpiente.

Heracles obligó a Helios a prestarle su copa dorada para cruzar la gran extensión del Océano en su viaje a las Hespérides. Cuando Océano sacudió la copa, Heracles lo amenazó y tranquilizó las olas. El viaje de Heracles en la copa solar por el Océano fue un tema predilecto de los pintores de cerámica ática.

Océano con cola escamada en la Gigantomaquia del Altar de Pérgamo

 

 

 

Océano, a la derecha, con cola escamada, en la Gigantomaquia del Altar de Pérgamo

 

 

 

 

 

Lo anterior puede parecer alejado de la experiencia, pero subyace a otras cercanas como el bautismo, que es un agua purificadora que se vive como transformadora, germinal. A las inmersiones que se hacen por primera vez, casi sin conocimientos de buceo y guiados por un experto se las llama bautizos. La mayoría de las veces, suelen ser experiencias gratificantes que motivan hacer cursos de buceo, aunque es fundamental la actitud del entrenador de buceo.

Algunos de los símbolos descritos pueden resonar en un sujeto que se mete en las aguas y provocarle un movimiento emocional.

Antes he citado un caso de un paciente depresivo masoquista. Fue a la psicoterapia por una crisis tras una separación afectiva. Y en el trascurso de la misma contaba que al bucear se daba cuenta de que cometía errores casi buscados, y que podía salir malparado pero la sensación de que el mar lo acogía en su seno uterino le producía mucha calma y no tenía miedo a morir, sino, al contrario sentía la muerte como un descanso placentero. El sumergirse en las aguas, era un estímulo activador de impulsos autodestructivos que es uno de los símbolos asociados a las aguas.

Pez

En términos generales, el pez es un ser psíquico, un “movimiento penetrante“ en lo inferior, es decir, lo inconsciente. Schneider señala que el pez es el barco místico de la vida, ya ballena, pez volador o normal. Para algunos, el pez tiene sentido fálico, mientras otros le atribuyen estricto simbolismo espiritual. En esencia, el pez posee una naturaleza doble; por su forma de huso es una suerte de “pájaro de las zonas inferiores“ y símbolo del sacrificio y de la relación entre el cielo y la tierra. Por la extraordinaria abundancia de sus huevos, es símbolo de fecundidad. El pez escita, de oro, procedente del tesoro de Vettersfelde, actualmente en el Museo de Berlín ofrece dos expresiones simbólicas, distintas y complementarias: una, más frecuente, es simplemente narrativa y espacial. Así, en la parte alta de su cuerpo sobre una línea horizontal fuertemente marcada, se hallan los seres de la “etapa superior”, los mamíferos (al parecer, ciervo, caballo, jabalí y leopardo). Bajo dicha línea están los seres de la “etapa inferior” o del abismo marino, peces y sirenas. La segunda forma simbólica es la que se produce, por confabulación morfológica, fundándose en paraidolias: así, las dos ramas de la cola, semejantes a cuellos, constituyen sendas cabezas de carnero, mientras en el centro de la zona caudal, un águila despliega las alas, en analogía formal. El ojo es asimilado al pulpo, tanto por su forma como por la similitud entre el acto de aprehender, de los tentáculos, y la posibilidad de poseer los objetos que tiene la mirada. Este pez áureo es así un símbolo de la marcha del mundo a través del mar de las realidades “no formadas” (mundos disueltos ya o por formarse: océano primordial).

“En ocasiones, el pez simboliza en los sueños el niño nonato, porque este vive también en el agua. Y el sol al hundirse en el mar, se torna niño y pez, de ahí que el pez tenga que ver con la renovación y el renacimiento” “Símbolos de transformación” Jung

Peces

Hombres pez

 

 

Hombre pez

 

 

Un buceador se sentía angustiado tras una inmersión en que habíamos contemplado bancos enormes de peces que se movían armónica y rápidamente para esquivar depredadores. Para la mayoría era un espectáculo muy armónico, pero para él era angustioso. Su malestar perduró tras la inmersión. Tampoco podía comer el pescado del menú. No sabía lo que le pasaba. ¿Pudo habérsele activado un temor a la castración al equiparar pez a falo que puede ser devorado por depredadores y por eso no comer peces? ¿Castración genital u oral derivada de una madre devoradora? No son más que hipótesis pues no hablamos en profundidad para comprender y hacer consciente la problemática.

Ichthys

En sentido contrario el pez puede activar un estado de sacralidad y participación mística en otros generando bienestar, y siendo eso una motivación inconsciente para el buceo.  La asociación de ‘Ichthys’ con la Eucaristía está muy enfatizada en el epitafio de Abercius, obispo del siglo segundo, de Hierópolis en Frigia […] y en el epígrafe algo posterior de Pectorius de Autun: Somos peces pescados del mundo por medio del Bautismo, que nos saca del agua a una nueva vida en Cristo, en la que somos alimentados por Él mismo en la Eucaristía. La palabra griega que significa pez (Ichthys), describe quién es cristo y la razón de que sea adorado por los creyentes: “Iesous Christos Theou Yios Soter”, i.e. Jesús Cristo hijo de Dios Salvador.

Oannes habría sido el primero y el más sabio entre los “Annedoti” (o Apkallu), criaturas anfibias míticas, representadas en los relieves babilónicos como seres con  el cuerpo de pez, pero que por debajo tenían la figura de un hombre. Según el relato de Berosus, Oannes, enviado por Ea/Enki, surgía de Oanneslas aguas del Golfo Pérsico cada mañana para instruir a la Humanidad enseñando a los hombres la escritura, las artes y las ciencias, mucho antes del Gran Diluvio. Su cuerpo era como el de un pez, tenía una cabeza humana y arriba otra de pez, y asimismo, más allá de la cola de pez, se extendían sus pies humanos. También su voz era humana. La bestia pasaba el día entero con los humanos pero no ingería comida alguna. Les brindó a los hombres el conocimiento de las letras y las ciencias y técnicas de todo tipo. También les enseñó como fundar ciudades, establecer templos, legislar leyes y medir la tierra. Asimismo, les reveló la siembra y la cosecha de frutas, y en suma, les develó todo lo que involucra la vida civilizada. Desde aquel entonces, tan universales fueron sus enseñanzas, que nada se ha necesitado añadirles para mejorarlas. Cuando el Sol se ponía, la bestia volvía al mar para pasar las noches en las profundidades, dado que era un ser anfibio. Con el tiempo, otras bestias aparecieron.

 

 

 

Oannnes

El símbolo del pez es el estado original del complejo central. Necesario porque trae la renovación. En Aion de Jung

Del mar proviene la vida por la evolución de las especies. Este mito evoca la transmisión de información que proviene de las especies precursoras.

Monstruos

En el plano psicológico aluden a las potencias inferiores que constituyen los estratos más profundos, desde donde pueden reactivarse —como el volcán en erupción— y surgir por la imagen o la acción monstruosa. Simbolizan también, la exaltación afectiva de los deseos, la exaltación imaginativa en su paroxismo, las intenciones impuras. Son por ello el oponente, el adversario por excelencia del “héroe” y de las “armas“ (potencias positivas concedidas al hombre por la divinidad; de ahí el origen misterioso, milagroso o mágico de la mayor parte de armas usadas por los héroes en los mitos y leyendas). La lucha contra el monstruo significa el combate por liberar a la conciencia apresada por el inconsciente. La salvación del héroe es la salida del sol, el triunfo de la luz sobre las tinieblas. En un sentido menos negativo, se identifica monstruo con libido. Entre los principales monstruos conocidos por la tradición y perpetuados por el arte tenemos los siguientes: esfinge, grifo, sirena-pez, sirena-pájaro, lamia, pájaro con cabeza de cuadrúpedo, pájaro-serpiente, toro alado, dragón, pez gigante, serpiente gigante del mar, quimera, Gorgona, minotauro, tritón, hidra, salamandra, hombre marino, harpía, hipogrifo, demonio marino, furia, etc. René Huyghe, establece tres fases en la “ascensión“ del hombre hacia sus posibilidades superiores: 1) victoria de los monstruos: 2) combate con el dragón (Apolo, Sigfrido, san Jorge), y 3) combate con el ángel.

DIABLO NEGRO

“diablo negro del mar”, una especie de pez abisal conocida por el nombre científico Melanocetus johnsonii.

Cuando alguien teme que surja de dentro algo que lo aniquile puede desplazar ese temor a la fantasía de monstruos.

Un fóbico es sensible a las amenazas. Meterse en el agua puede activar la información inconsciente colectiva y, entonces, puede temer el surgimiento de algo terrible de las profundidades justo al meterse en el agua. Dependiendo del grado del temor y de su capacidad yoica podrá ser consciente o no el temor, tendrá que implementar conductas contrafóbicas si va a seguir buceando o acabará dejando el buceo.

Un sujeto con un rasgo narcisista puede desafiar ese posible encuentro para salir victorioso de la lucha. Y su motivación inconsciente para el buceo podrá ser esa fantasía de ser héroe en casa inmersión. Un buceador que solía bucear por encima del resto del grupo, contemplando desde arriba, me contó un sueño repetitivo: “se encontraba andando en la calle de una ciudad por la noche y en dirección contraria venía mucha gente corriendo huyendo de unos zombies. El no huía sino que iba a su encuentro, iba a luchar con ellos y estaba seguro que iba a salir victorioso”.

Mola mola

Por su forma y su manera de nadar se le tiene como especie misteriosa, y se desconocen muchas de sus costumbres. Estos peces han sido depositarios de historias y leyendas por su peculiaridad. Se le ve como un pez gigantesco y extraño, algo monstruoso, evoca algo sobrenatural, no se considera de este mundo. Su cerebro es como una nuez y no supera los 4 gramos de peso. Cuerpo profundamente comprimido, piel muy gruesa, se cree que puede resistir balas del calibre 22. Con una capa de tejido conjuntivo de más de 2,5 cm de grueso, boca pequeña con placas dentales, un solo diente en cada mandíbula, color gris pardusco, plateado. Resulta una especie muy extraña debido al descomunal tamaño de su cabeza, en proporción a su cuerpo y a su cola. Su piel está cubierta de cráteres, como el de algunos cuerpos celestes.

Nadadores lentos y divagantes, epipelágico y por debajo de 350m. Se alimenta de invertebrados y de praderas marinas. Pasan la mayor parte del tiempo en lugares cercanos al fondo, esperando el paso de los calamares, medusas, o de otros animales marinos que les sirven de alimento. Hay leyendas y cuentos, en las que este pez te hablará y le hará inmensamente rico.

Causa una impresión singular a aquellos que tienen la suerte de observarlo nadando en medio del océano. En España existe una leyenda que cuenta que cuando los pescadores salían a faenar por la noche y se encontraban con alguno de estos peces nadando torpemente cerca de la superficie, lo confundían con el reflejo de la luna en el agua y desde entonces a este pez se le conoce como pez luna. El Mola mola se denomina en inglés “ocean sunfish”, “pez sol”, hace referencia a la costumbre que tiene de tomar el sol en la superficie del agua. Se ha comprobado que lo hace antes o después de adentrarse en las profundidades frías para comer También sale a la superficie para que las aves le retiren los parásitos que se adhieren a su piel. Se pueden encontrar más de cuarenta especies de parásitos tanto en la piel como el interior de su cuerpo, por lo que estos peces buscan diferentes formas de aliviarse.

También hay discrepancias entre comerlo o no. Algunos lo consideran tan peligroso como los Balístidos, especialmente el pez globo. Otros refutan que sea tóxico. En Europa se considera tóxico y está prohibida su ingesta. En Japón es exquisito. Hay que tener cuidado al prepararlo y cocinarlo, pero menos que con el pez globo, en cuyas vísceras, la sangre y los órganos sexuales son tóxicos. La toxicidad se debe a una neurotoxina, la tetraodontoxina cuya ingestión puede producir envenenamiento que resulta mortal en más de la mitad de los casos. Los japoneses hacen con el pez globo un plato llamado «Fugu» que tiene fama de ser sabrosísimo, pero el cocinero debe ser diplomado en la confección de este plato y tener un permiso de la autoridad. Ahora han conseguido peces globos libres de toxinas criados en piscifactorías y controlando que no ingieran alimentos con unas bacterias que  son la fuente real de las neurotoxinas.

Es más bien solitario, se aparean ocasionalmente y la hembra pone 300 millones de huevos. Son minúsculos, unos 2,5 mm, lo que supone que tendrán que aumentar casi 60 millones de veces hasta alcanzar el tamaño de la madre.

Mola Mola

No es peligroso para los buceadores, incluso es curioso. Puede ser un problema para las embarcaciones que puedan chocar con este pez.

Un pez que moviliza la ambivalencia, la tensión entre polos opuestos..

Sirenas y delfines

La sirena en el mar y la lamia en aguas dulces, son representaciones monstruosas del peligro de la emergencia de las pulsiones sexuales reprimidas, que pueden acabar con el equilibrio del sujeto, pero a la vez atraen precisamente porque activan, en los varones, la sexualidad reprimida.

Las mujeres también tienen su peligro en una sirena en versión masculina, el delfín rosado del amazonas (el Boto). Que realmente es un delfín en peligro de extinción (Inia geoffrensis).

delfin rosado

 

Delfin rosado

 

 

 

El los mitos se cuenta que sirenas y delfines rosados, antes eran mujeres u hombres hermosos, que fueron transformados por castigo de los dioses. En el caso de las sirenas por Afrodita quien les castigó porque despreciaban las artes del amor. En el caso del delfín rosado, porque un dios masculino envidió los atributos de un joven guerrero indígena.

En su monstruosidad portan la represión sexual y actúan desde la venganza pues han sido “castrados”, atrayendo seductivamente, con cantos en las sirenas o con la transformación en un amante atractivo en el caso del delfín. Las sirenas acaban devorando al incauto. El delfín embaraza a la mujer tras una noche de lujuria de la que ella no recuerda nada al día siguiente.

Los hombres tratan de protegerse de la atracción de las sirenas ya que reconocen que no van a ser capaces de resistirse a su llamada. Odiseo (Ulises), fecundo en ardides, cuando se iban acercando a la isla de las sirenas, por consejo de Circe, ordenó a sus hombres que se taparan los oídos con cera, y él que no podía resistir la curiosidad de escucharlas, se hizo amarrar al mástil, con orden de que pasara lo que pasara, no lo desataran. Al escuchar los cantos de las sirenas quiso soltarse pero sus compañeros no se lo permitieron. Las mujeres se escapan de los hombres atractivos que lleven sombrero de paja, pues el delfín cuando se transforma no pierde el opérculo respiratorio que se le queda en la cabeza y por eso la tapa para no ser reconocido

A casi nadie deja indiferente la sirena, sean hombres o mujeres, y actualmente atrae más que se la teme.

Algunos barcos de buceo tienen su nombre: Mermaid I, Mermaid II. Y en otros se pone o ponía una sirena como mascaron de proa.

Dependerá del nivel de represión sexual del buceador que la experiencia de sumergirse active una líbido que invista la experiencia con un erotismo agradable o que genere un temor intolerable.

Ballena

Mundo, cuerpo, sepulcro. También considerada como símbolo de lo continente y ocultante por esencia, simboliza la totalidad del universo formal y físico. Casi siempre es un elemento benéfico aunque requiera pasar por un arduo trabajo para lograr el beneficio. Han sido cazadas por su grasa y carne. Pero también hay pueblos que las veneran. Son animales sagrados para miles de pescadores vietnamitas, que las entierran en las playas con grandes fastos cuando mueren, construyen templos en su honor y las adoran como a dioses. «El Señor Ballena ‘Ca ong’ protege a los pescadores cuando están en el mar. Cuando hay una tormenta, les lleva a la zona más tranquila y les protege de las olas». En su obra ‘Culto a las ballenas en Vietnam’, la investigadora sueca Sandra Lantz afirma que «prácticamente todos los pueblos pesqueros de Vietnam tienen al menos un templo dedicado a las ballenas». «Cuando se acerca una al barco la dejamos ir, esperamos a que se vaya sin sacar las redes para evitar hacerle daño». La aparición de una ballena varada les moviliza «Cuando una ballena muere la llevamos hasta la playa para enterrarla y celebramos un funeral en el que participa todo el pueblo. Si es muy pesada y los hombres no pueden arrastrarla, rezamos para que el mar nos ayude a llevarla». Los pescadores creen que el cetáceo muerto lleva a la orilla las almas de los marineros que perecieron en el mar y además traerá buena suerte a los primeros en descubrirla. Cuando pasan diez años, los huesos son desenterrados y guardados en uno de los templos dedicados a este culto. La adoración a las ballenas está tan arraigada que a ninguno de los marineros presentes en el templo les parece posible que alguien agreda a estos animales. A la pregunta de qué castigo divino recibiría aquel que quitara la vida a estos mamíferos, el custodio del templo se encoge de hombros y esboza una media sonrisa: «No lo sabemos. Nadie mata ballenas».

Devoración

Este símbolo, que tiene su expresión literal en el acto o el miedo a ser devorado, aparece mitigado en el tema del envolvimiento y, según Diel, también en el hundimiento en el barro o el pantano. Jung cita al respecto el pasaje bíblico de Jonás en el interior de la ballena, pero éste concierne mejor al “viaje nocturno por el mar“. Para dicho autor el miedo al incesto se transforma en miedo a ser devorado por la madre, que luego se disfrazaría en diversas formas imaginativas, como la bruja que come niños, el lobo, el ogro, el dragón, etc. En un plano cósmico, el símbolo concierne sin duda a la decoración final que la tierra hace de cada cuerpo humano, después de la muerte, a su disolución, de manera que bien puede asimilarse a una digestión. En consecuencia, los cuentos que “terminan bien“ y en los que los niños devorados aún viven en el interior del animal devorador, de donde son extraídos por alguien, aluden sin duda alguna a la esperanza de la resurrección de la carne, dogma del cristianismo. Así, la ballena no es exclusivamente un símbolo negativo.

 

Un sorprendente relato es el de James Bartley, un timonel de 21 años de un ballenero The Star of the East que en 1891 frente a las Malvinas, cayó directamente en las fauces de una ballena cuando la perseguían para arponearla. El animal cerró la boca y se sumergió en el mar. Al día siguiente apareció en la superficie el cuerpo de un cachalote macho recién fallecido. Era un animal muy grande y la tripulación pasó dos días despellejándolo. Alguien de a bordo comentó que tal vez fuera el animal que se había tragado a Bartley, pues tenía una herida parecida a la que le habían hecho a aquel animal. Con reticencia, los despellejadores llegaron hasta el estómago y lo abrieron. Efectivamente, vieron una gran masa de gambas y otros pequeños animales junto a un gran bulto con una forma vagamente humana. Era el cuerpo ensangrentado de Bartley con el rostro violáceo. Tardaron cinco horas en reanimarlo. Cuando despertó parecía estar completamente loco, gritando y agitándose hasta tal punto que tuvieron que atarle en su catre. Hablaba incesantemente del fuego que le había estado consumiendo. Hay que tener en cuenta que la temperatura corporal de la ballena es superior a la del hombre y alguien en ese estómago tendría la sensación que le están asando vivo. Después de esta experiencia, no pudo volver a quedarse solo, nunca volvió a practicar la pesca de la ballena, incluso se negaba a mirar el mar. A su regreso a Londres se dedicó a ser zapatero, muriendo el 1909.

Complejo de Jonás

La alusión a Jonás en el caso Bartley (Jonás II) es tan paradigmática que ha sido inspiración del “Complejo de Jonás”. Mencionar este complejo tiene un poder atractor para mucha gente, que pone atención y muestra curiosidad para saber de qué se trata. Esto confirma el poder del mito de convocar, a los sujetos que han sido forjados en la cultura en la que el mito se cuenta. Convocar moviliza fuerzas inconscientes pero no todo sujeto está receptivo a toda la movilización. Algunas partes se soslayan mientras que otras se enfatizan. El mito tiene poder de transformación, es condición pero no suficiente. Para ejemplificar esto voy a comentar más a fondo este complejo.

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Catacomb of Saint Peter and Saint Marcellino, Rome, Itally

 

 

 

Abraham Maslow acuñó la expresión «complejo de Jonás” describiendo aquel fenómeno por el cual tememos a lo mejor de nuestra interioridad: a nuestras máximas posibilidades, a nuestras cualidades más bellas, a nuestros talentos; nos asusta llegar a ser aquello que vislumbramos en nuestros mejores momentos.

Maslow se basó en el pasaje bíblico en el que Dios encomendó a Jonás que hiciese llegar su mensaje a Nínive, lugar donde reinaba el mal, y este huyó no creyéndose capaz de hacerlo. Entonces Dios le envió una ballena que se lo tragaría por 3 días y 3 noches. Después de ese lapso, la ballena lo vomitó y Jonás aceptó el destino para el que había sido escogido y llevó su mensaje a Nínive.

Sin embargo considero que el mito se interpreta de un modo muy light, banalizando su complejidad, y se llega a instar a que una vez que un sujeto se dé cuenta de que le pasa, por el hecho de ser consciente salga del mismo.  «abandonarlo» como si resultará una nimiedad la estructura defensiva que lo mantiene y obviando el análisis de su origen.

Usaré los conceptos en su acepción junguiana. El grado de complejo que atrapa a la persona puede ser mayor o menor: la persona se autolimita, se restringe, como si huyera del destino que más idóneamente estaría en condiciones de cumplir. Puede ver sus dones como una amenaza, y en vez de desplegarlos, los reprime. Con ello, reprime su más genuina identidad, su esencia, generándose a sí misma una tristeza muy característica que tiene, en verdad, cierto sabor a autotraición. Experimenta nostalgia del «sí mismo» que está amordazado. El Complejo de Jonás, como todo complejo, se estructura en la interface de las presiones del inconsciente colectivo y las reacciones objetivas del sujeto con sus personajes cercanos en la crianza. El infante encuentra el personaje que percibe va a ser aceptado por sus adultos y rechaza, relegando a «la sombra» lo que le crearía problemas para ser «mínimamente amado y aceptado». En la sombra hay tanto lo negativo como lo positivo. Por eso el trabajo de integrar la sombra despliega potencialidades latentes. Pero es un trabajo iniciático, duro, de enfrentarse con lo rechazado y con los represores interiorizados. En el complejo de Jonás aparecen también, entre otras cosas, rasgos masoquistas de autoboicot,… La alusión a la ballena indica la existencia de un complejo materno atrapante que hay que traspasar, estando en él un tiempo suficiente, tres ciclos de noche y día, para elaborarlo. En un proceso terapéutico, elaborar un complejo requiere profundizar en sus raíces, regredir, sufrir, reexperienciarlo, mantener la tensión, pasar por las fases alquímicas: nigredo,….

Lo complejo es precisamente eso COMPLEJO y requiere una escucha abierta, amplificadora, analítica… De interiorización, hacia la individuación que integra el yo con el sí-mismo, el bien y el mal,.. Todas son facetas necesarias de existir y experimentar en el despliegue de la conciencia humana.

Al definir el Complejo de Jonás solo se aborda la superficie: no creerse sus potencialidades. Eso focaliza la atención e impide hablar sobre el fondo de la tarea encomendada: “confrontar el mal». Ante ella Jonás huye. Esta tarea es crucial en la individuación.

Nadie puede escapar a esa tarea, pero pocos se sienten preparados. Desconfianza de la capacidad, miedo a la aniquilación por el mal o a ser poseído por el mismo. Sin resolver esta tarea el sujeto no sale de una participación mística que escinde el bien y el mal, considerándolos antagónicos y refugiándose en seguir -abrazándose a ellos como clavo ardiente-  los parámetros que marca lo que es un buen actuar desde una moral heterónoma. Así uno no es bueno sino beato y posible candidato a juzgar y condenar a muerte a los transgresores de la moral imperante.

La tarea requiere sacrificio, enfrentar miedos, abandonar “seguridades aparentes” que castran, elaborar la propia neurosis, fortalecer el yo que se torna más humilde cuanto más fuerte, más conectado con las dimensiones arquetípicas. Un yo más complejo, integrado en los ciclos de la naturaleza sintiéndose participe de los mismos y comprendiendo la necesidad de acciones de colaboración activa para mantenerlos vivos. Sin miedo a destruir lo que los destruye. Filosofar a martillazos…

Pues integrar bien y mal implica experimentar que son dos aspectos necesarios para la conciencia humana. Uno puede ser juzgado como malo desde una óptica estrecha de moral heterónoma, pero siendo consciente de los riesgos y protegiéndose, actuará si es necesario en contra de la corriente ya que su funcionamiento será el de un sujeto con moral autónoma, que es lo más cercano, que podemos imaginar, a la ética del individuo humano.

Una reflexión final. Es muy simple pensar que basta conectar con que tienes un complejo para salir de él: «ya lo sabes, ahora deja el complejo».

Es sádico, decir a alguien «lo que te pasa te lo has generado, ya lo sabes y si sigues en ello es porque quieres». Esto se aplica sea al complejo Jonás, a un cáncer,.. Y no es inocuo, genera indefensión, sentimientos de culpa,.. Y agrava el problema. He tratado personas culpabilizadas por estar enfermas, presionadas por comunidades espirituales, víctimas del pensamiento simple, sádico y alienado que impera en nuestras sociedades. Jung habló de “La función trascendente”, como una fuerza instintiva que empuja a la realización, pero es solo una oportunidad, el sujeto necesita mucha atención para aprovecharla, pero nunca es objeto de juicio de culpa. Muchos empujes del Sí-mismo se experimentan como algo trascendente numinoso, una función espiritual “religare”, que se interpreta religiosamente según los esquemas culturales, de ahí el tinte moral.

Vigencia de mitos

Muchos de los mitos siguen vigentes actualmente y, los temores al inconciente se expresan muchas veces mediante supersticiones que aún influyen. Son manifestaciones de la continuidad de un pensamiento mágico, en el que siguen atrapados muchos adultos, que no han abandonado esa forma de pensamiento normal en una etapa de la infancia. Tener un estilo de pensamiento basado en lo mágico impide el uso saludable del pensamiento lógico formal abstracto.

“El primer lunes de abril es considerado mal día para hacerse a la mar por la creencia de que no sólo fue el día en que nació Caín, sino también el día en que mató a su hermano Abel. Tampoco se considera buen día el segundo lunes de agosto porque fue cuando la ira divina arrasó con Sodoma y Gomorra. Tampoco el 31 de diciembre es un buen día, pues según la tradición popular fue el día elegido por Judas Iscariote para ahorcarse. Hasta el miércoles en inglés “Wednesday” viene de Wodin’s day, dia de Wodin, el dios nórdico protector de los navegantes. Los féretros y las flores no eran bienvenidas a bordo pues se consideraba que eran para los funerales; o llevar paraguas en un barco estaba mal visto porque podían provocar a los dioses”. Extraído de “Mitos y leyendas del mar” de Peter D. Jeans.

En los sueños aparecen muchos de los símbolos comentados

Vida a bordo

Son los viajes de buceo en los que se bucea desde un barco que se desplaza en singladuras que buscan puntos interesantes de inmersión. Uno vive en el barco, habita un camarote que habitualmente comparte con otro, y se convive con otras personas, durante un periodo normalmente de una semana.

Es el espacio de convivencia donde más pueden experimentarse todos los fenómenos descritos hasta ahora.

Habitualmente se llega directamente al barco tras un viaje que puede suponer un vuelo de varias horas con escalas y cambios de husos horarios. Por lo que se pasa rápidamente de unas condiciones habituales a otras muy distintas y polares que requieren adaptación física y psicológica.

El barco es un espacio reducido y la convivencia con los otros es cercana tanto en los períodos entre inmersiones como en las inmersiones.

El grupo puede estar formado por personas que se conocen entre sí, o que se van conociendo en la repetición de viajes similares, y que pueden tener relaciones entre ellos en su vida cotidiana o van a continuarlas después del viaje. Pero siempre se forma un grupo nuevo que dura lo que dura el viaje y que morirá, como grupo, y con él, se diluirán muchas de las relaciones que en el tiempo de convivencia se hayan establecido aunque parezcan muy estrechas cuando se daban. Algunas relaciones pueden empezar en el viaje y prolongarse después, consolidando amistades, relaciones laborales o relaciones de pareja. Pero lo más habitual es que se queden como relaciones, ligadas a un contexto separado de lo cotidiano en el que lo lúdico, cierta liberación de represiones habituales, la excitación de la aventura, la liberación de pulsiones, el compartir episodios bellos y duros, en circunstancias, las convierte en especiales porque pueden marcar y suponer estímulos individuales de transformación.

Y todo ello en el contexto de las dinámicas de grupos que surgen siempre que se forma un grupo humano y reproducen dinámicas de las familias de origen de los participantes. El grupo es un sistema complejo, por un lado está la parte de los que van a disfrutar, por otra las personas que se encargan de cuidarlos y están trabajando, entre estas un subgrupo fundamental es el de los guías de buceo y el responsable de ellos. El grupo tiene normas. Los que trabajan esperan una propina al final que será mayor o menor según la satisfacción de los que van a divertirse. El responsable toma las decisiones de los lugares de buceo según las incidencias del viaje, corrientes, climatología, es la autoridad final.

Del grupo que va a disfrutar surgen líderes que representan sus intereses, el responsable instructor es visto ambivalentemente como alguien que cuida por los intereses del grupo pero también de todo el personal y de la compañía que fleta el barco. Puede haber armonía o choque de intereses.

La vida a bordo está organizada para alternar inmersiones con comidas y descansos. Se hacen bastantes inmersiones, unas cuatro al día. Antes de la primera hay disponibles alimentos y después la explicación sobre lo que va a consistir el buceo “briefing” (palabra que surgió del lenguaje militar). El  briefing o informe, es muy importante pues te indican las características de la inmersión, las pautas a seguir y cualidades que se requieren para disfrutarla en condiciones de seguridad. Después de cada inmersión hay alguna comida más o menos consistente. Después de la primera el desayuno. Después de la segunda la comida. Después de la tercera la merienda. Después de la cuarta la cena. Y siempre hay fruta, galletas, bebidas disponibles.

En los espacios del comedor y los que quedan entre actividades y dependiendo de los subgrupos se producen conversaciones más o menos profundas, juegos, compartir las fotos que se han ido haciendo…

A medida que pasan los días las dinámicas del grupo van siendo más intensas y complejas. Pues las interacciones van generando acercamientos, frustraciones,… el cansancio de tantos buceos se va notando (mitigado si se usa Nitrox en vez de aire).

 

Cada grupo tiene su historia, pero en todos se repiten los parámetros de los grupos sociales.

La aparición de líder o líderes; procesos de aceptación, idealización y/o rechazo de los líderes; conflicto y competencias; generación de sujetos excluidos o chivos expiatorios, movilización de aspectos creativos…

El guía instructor o dive máster del viaje, que ha puesto la empresa, tiene de entrada esa confianza por parte del grupo, mientras no se constanten diferencias de criterios que vayan contra los intereses o expectativas del grupo.  El surgimiento natural del líder del grupo es espontáneo y se le otorga a alguien que empieza a destacar por alguna cualidad. En general son personas con fuerte personalidad y capacidad de expresión, lo que facilita la aceptación y reconocimiento por parte de los compañeros de viaje. Y si tiene elevada experiencia en buceo mejor, pero lo más importante es que se le sienta capaz de gestionar los intereses del grupo. Pero ese proceso lleva un tiempo de interacción entre los miembros para que se produzca. A no ser que en el grupo esté el organizador del viaje que ya ocupa esa posición de un modo natural pues sabe los intereses y como mediar con la empresa.

 

En un vida a bordo en Galápagos éramos un grupo de españoles que habíamos llegado a través del mismo organizador. Pero éste no estaba en el viaje. Una mujer del grupo, extravertida y con un humor que rozaba la acritud, chocó con el guía responsable del barco. Intervenía muy rápidamente y, como estás de vacaciones no quieres estar envuelto en una liada, y nadie hizo nada para frenarla aunque no se estuviera de acuerdo con ella. Al menos yo no estaba de acuerdo y aunque intuía riesgo no hice nada. El guía debió pensar que realmente lo que decía ella era porque actuaba como representante del grupo. El tipo estaba molesto. Ambos habían caído en una colusión narcisista paranoide y se sentían atacados mutuamente. Él estaba rabioso, y empezó a tener comportamientos de venganzas sutiles contra el grupo. Por ejemplo acortaba los tiempos de buceo o no buscaba los mejores lugares. El peligro para el grupo provenía de las venganzas indirectas de él. Es exigible que un guía tenga preparación para saber manejar un grupo, y desde luego no es tolerable su actuación mezquina. La compañera tuvo otras salidas de tono también buceando y con su compañero de buceo. Era de esperar dado lo que se veía de su conducta. En un momento que desvalorizó un libro que estaba leyendo aproveché para interpretar su conducta. Tampoco estuvo receptiva a lo que le dije.

El dive master funcionó como un líder dominador-agresivo. Este es un tipo de liderazgo negativo, tratando de imponer sus criterios al grupo, castigando al que no se pliega a sus deseos. Tratando de que las inmersiones, tipo de buceo y cualquier actividad se adapten a sus necesidades, y no al del bien colectivo, incluso engañando tratando de convencer al grupo de la bondad de las misma, y haciendo quedar en evidencia a quien no piense igual.

En el grupo acabamos haciendo una queja formal a la compañía. Dijeron que seguramente no le volverían a contratar. No sé valorar si fue una salida mercantilista tipo «el cliente siempre tiene razón y no nos podemos arriesgar a quedar mal y que no vuelva» o realmente se hacían cargo de la incompetencia.

El grupo tiene la responsabilidad de gestionar el modelo de liderazgo, interviniendo a tiempo antes de que se produzcan escaladas. Probablemente ese Dive master pudiera haber tenido otra disposición si no se hubiera polarizado por la compañera y sacado lo peor de sí.

En general no da tiempo en una semana a que haya escaladas de ese tipo descrito y en ningún otro viaje ha sucedido.

En general emergen varios miembros que van destacando por alguna habilidad, y que ocupan espacios de liderazgo diferenciados, colaborando en el bien del colectivo. Pero a veces hay conflictos, que señalan competitividades, juegos de poder, que reproducen lo que pasa en la vida cotidiana.

Casi siempre hay reparto espontáneo de roles encontrándose figuras típicas. Cada una con sus pros y sus contras. Un sujeto que esté básicamente siempre en un rol seguramente canaliza en ese papel alguna necesidad más o menos consciente. Una vez que uno está en un rol es muy difícil deshacerse de él y menos en un periodo tan corto de tiempo, si lo ha buscado pero no le satisface o si se lo han asignado sin quererlo, el sujeto podrá sentirse tenso e incómodo y repercutirá en sus inmersiones.

El animador. Es una persona que genera buen ambiente, por su talante y simpatía, explicando anécdotas, vivencias, haciendo bromas simpáticas. Es de ayuda para distender momentos de tensión que en todo espacio de convivencia se pueden generar.  Ayuda en gran medida a la cohesión grupal. El riesgo es que no tolere la tensión o reaccione agresivamente si esta persiste.         El colaborador. Es común en el ambiente que se genera. Se presta a colaborar con el grupo. El problema es si supedita sus intereses al interés grupal, pues cuando esto sucede puede tener motivaciones de búsqueda de afecto y reconocimiento.

El promotor. Persona integradora que suele aportar ideas y aceptar las del grupo si son coherentes.

El inseguro emocional. Cuyas carencias de autoestima le llevan a necesitar del reconocimiento del grupo. Puede ser pesado y cansino, pues se nota que muestra sus cosas, fotos, videos o sus historias,… con una actitud más allá de lo normal de querer compartir lo que nos emociona de lo que nos sentimos satisfechos.

El oral dependiente. Puede buscar involucrarnos, exponiendo sus problemas y sentimientos, más allá de lo razonable por el tipo de relación que mantenemos con él. La corta pero intensa convivencia de un vida a bordo.

El desvalorizador de su pareja. Te involucra en ese ámbito. Cuando coincides con los dos, aprovecha algunos detalles para quejarse de su pareja relatando intimidades, para que veas hasta qué punto no le trata bien, o no le tiene en cuenta, o es torpe, o incapaz de llevar adelante acciones sobre algo. En una ocasión esto fue muy pesado. Una mujer se quejaba de su hombre. Tuve que decirle para salir del embrollo: Es evidente que tu pareja no es satisfactoria para ti, canta a la legua y lo extraño es que todavía no te hayas separado, por lo que o bien no es cierto todo lo que dices o bien te interesa mantener con él ese tipo de relación de queja y por eso no te vas. De cualquier forma eso a mí no me incumbe y no voy a entrar a juzgar nada ni a nadie. Está claro que el tono que usé indicaba mi hartura por la situación. Seguro que hay otras formas mejores y más terapéuticas.

El reactivo. Se opone a la mayoría de iniciativas sin ofrecer alternativas. Cualquier variación del programa, cuestión a debatir por el grupo o iniciativa de otro compañero, etc., supone entrar en eternas disquisiciones, de difícil acuerdo. Inconscientemente reclama atención y protagonismo.

El pasivo agresivo. Un grado mayor del reactivo pues inconscientemente trata de derrotar al otro, grupo, y hacer que la iniciativa fracase.

El independiente. Suele viajar solo. Se muestra indiferente a la actividad grupal, relacionándose solo de manera superficial. No es una persona conflictiva,

El excluido. Aunque en ocasiones hagan méritos para ello, no siempre es así. Casi todos los grupos crean ese rol para diferenciar más claramente cuál es la expectativa idealizada del grupo. Si el excluido es el independiente no le va a importar mucho pero si lo es un miembro inseguro puede sufrir bastante.

El chivo expiatorio. Es el /los miembros del grupo sobre los cuales se depositan las emociones negativas del resto. Es un mecanismo típico de los grupos para reforzar en los no excluidos la sensación de pertenencia en el buen hacer. A veces el chivo expiatorio no es más que víctima de la rivalidad de un miembro dominador agresivo, con el apoyo del grupo.

 

Mikel Garcia Garcia   8 diciembre 2015

Reflexiones sobre la cultura Tana Toroja

Reflexiones sobre la cultura Tana Toroja

Función de la cosmogonía sobre la muerte en los Tana Toraja

Los Torajans tradicionalmente creen que la muerte no es un evento abrupto repentino, sino un proceso gradual hacia Puya que es la tierra de las almas, o más allá.

Funeral Primer dia

No es sencillo comprender el sentido y la función de los rituales funerarios y de su concepción de la muerte, y menos inferir para qué les sirve o que funciones cumple en su cosmogonía. Hay aspectos que chocan, que atraen o que provocan extrañeza y/o rechazo, por lo que existe el riesgo en quedarse en lo concreto sin poder separarse. Su cultura lleva ya más de siglo y medio impregnada del cristianismo y con influencias musulmanas lo que ha producido cambios e incluso modulado el relato de algunos mitos.

Lo que parece más adecuado es empezar por revisar algunos de los elementos que parecen más relevantes, situándolos en una perspectiva extensiva, amplificándolos con referencias que nos son más familiares.

Los datos de esa revisión integrados con la información recogida en la experiencia directa de convivir con ellos, podrán ir aclarando algo más y permitirán proponer alguna hipótesis provisional o conjetura posible, que formule, en forma de proposición afirmativa, una explicación viable al sentido de los rituales en los Tana Toraja.

Para un proceso de validación de la misma, contrastaremos esa hipótesis con rituales y costumbres funerarios de otras culturas

Y de ese proceso podrá verificarse, o no, la hipótesis.

Loe elementos fundamentales a revisar, a continuación, son tres apartados a) algunos mitos y creencias Tana Toraja; b) rituales especialmente llamativos en su cultura; c) Estudio de Tau Tau.

Mitos y creencias en los Tana Toraja

La religión animista politeísta, es Aluk Todolo. ALUK, o «el camino» (a veces traducido como «la ley»). Al principio, cielo y la tierra se casaron, luego hubo una oscuridad, una separación, y finalmente la luz. De esa unión surgieron tres deidades. De ellas ocho principios claves (el ocho es importante en oriente, pero también en el ogdóala de los egipcios). El mito de la creación para los toraja, consistió en el descenso en Rante-Kombola del primer ser humano, a través de una escalera de piedra, después los dioses la rompieron. Las escaleras luego fueron utilizadas por éstos como medio de comunicación con Puang Matua, el Creador. Creen en tres deidades que se ocupan del orden del cosmos, y creen en Tomepalipuan o las almas de los antepasados, que cuidan, atienden y bendicen a sus parientes.

El sistema de creencias Aluk Todolo todavía rige la vida de la sociedad, como lo demuestra la cosmología Toraja, ceremonias, arreglo de liquidación, las casas, las decoraciones, el papel del búfalo de agua, y por supuesto, las costumbres funerarias. Los Torajans consideran que cuando alguien muere, éste alcanza el paraíso y se convierte en semidios; después vuelve para proteger a su familia. Inculcan estos valores a los más pequeños, quienes tienen claro que deben ahorrar toda su vida para costear el funeral de sus padres, tener muchos hijos que les paguen el suyo propio y de esta forma proteger a la familia.

Al principio, cielo y la tierra se casaron, luego hubo una oscuridad, una separación, y finalmente la luz.

Este mito recuerda la oscuridad mitológica del érebo griego, el casamiento de Eros y Psique y por extensión el sentido profundo de la boda alquímica.

Érebo significa oscuridad, sombra surgida del caos en el mismo momento de la creación, según Hesíodo o de Cronos y Ananké en la tradición órfica. Su hermana Nix, la noche, entendía la sombra de érebo cubriendo la luz del éter mientras que su hija Hemera, el día, quitaba la oscuridad. Es muy interesante pues que en muchas cosmogonías la oscuridad precede a la luz. En el mito de la creación egipcio, en el principio del tiempo tan sólo existían inmensas masas de aguas turbias cubiertas por absolutas tinieblas, una oscuridad que no era la noche, pues ésta no había sido creada todavía, era el océano infinito conocido por los egipcios como el océano primordial Nun, que contenía todos los elementos del cosmos, lo mismo que en las explicaciones sobre el origen del universo. Después de un período del bing bang en el que la materia llega al horizonte de sucesos, los fotones se liberan de la gravedad y aparece la luz. La luz tiene un proceso de generación y convive con la energía y la materia oscura llenado el cosmos.

Algunas religiones creacionistas como la cristiana otorgan a dios ese trabajo, la luz surge cuando separa las tinieblas. Para otras cosmologías la luz surge con un trabajo humano de iluminar la sombra, y eso es un proceso doloroso, largo, incierto y complicado de varios trabajos a realizar. Tiempo de constitución o epigénesis de los arquetipos derivados de los modos como esos trabajos se han ido pudiendo realizar, y que finalmente operan como una información instintiva del inconsciente colectivo. Los antecesores, los padres, son, portan la oscuridad y la extienden, el hijo es quien ilumina o no cuando hace su trabajo.

Según la historia, inmortalizada por Apuleyo en su Metamorfosis (El asno de oro). Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.
Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo (de la que Apuleyo hace un tópico medieval: stilla olei ardentis) cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.
Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita afirmó que el estrés de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo pasar al perro Cerbero, Caronte y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.

Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacía esto, Eros le amaría con toda seguridad. Dentro estaba un «sueño estigio» que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y la hija que éstos tuvieron se llamó Placer o Voluptas (en la mitología romana)

El verbo griego ψύχω, psycho, significa «soplar». A partir de este verbo se forma el sustantivo ψυχή, que alude en un primer momento al soplo, hálito o aliento que exhala al morir el ser humano. Dado que ese aliento permanece en el individuo hasta su muerte, ψυχή pasa a significar la vida. Cuando la psique escapa del cadáver, lleva una existencia autónoma: los griegos la imaginaban como una figura antropomorfa y alada, un doble o eidolon del difunto, que generalmente iba a parar al Hades, donde pervivía de modo sombrío y fantasmal. Según cuenta muchas veces Homero, la psyché «alma humana» sale volando de la boca del que muere como si fuera una mariposa (que en griego se escribe también psyché); razón por la cual algunas personas ven en la mariposa un psicopompo. La psiquis no es sólo la conciencia del individuo, como tampoco es una suma de su conciencia y su inconsciencia.

Psique como Helena (en griego antiguo Ἑλένη, que significa «antorcha»), a veces conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta, es un personaje de la mitología griega; cuyo nombre hace referencia a «luz que brilla en la oscuridad».

Jung “Recuerdos, sueños, pensamientos”… Sin embargo bajo otro punto de vista, la muerte aparece como un suceso alegre. Sub specie aeternitatis es una boda, un Misterium Coniunctionis. El alma alcanza, por así decirlo, la mitad que le falta, alcanza su plenitud. En los sarcófagos griegos se representaba el elemento alegre por medio de bailarinas, en las tumbas etruscas, por medio de banquetes. Cuando murió el famoso cabalista Rabbi Simon Ben Jochai, sus amigos dijeron que celebraba bodas. Todo esto expresa la sensación de que la muerte es una fiesta alegre”…

Una boda o casamiento entre la parte femenina y masculina de todo sujeto humano más allá de su género, el ánima o el ánimus, con arquetipos contrasexuales que operan en la psique del sujeto junto al resto de relaciones objetivas externas de personas de carne y hueso.

Árbol donde entierran los bebés. Denominado Tarra o árbol de la vida

Mientras oímos la explicación del guía varias cosas van llamando nuestra atención, de primeras hemos quedado impresionados por lo singular del enterramiento, en apariencia nadie diría que en el interior del árbol se encuentran los cuerpos de los bebés, todo parece natural, guardar una armonía. Nunca en nuestros viajes hemos visto un enterramiento similar.

El árbol, una especie con savia blanca, sólo aloja a los niños que han muerto antes de la dentición, porque el niño con dientes ha podido morder el pecho de la madre.

Esta condición nos sugiere preguntas: ¿se los deposita en el árbol porque antes de los dientes está garantizado que son inocentes-puros sin poder ejercitar nada malo? ¿O es que aún no se los considera humanos? Arbol Tarra

También advertimos otra peculiaridad: en el ritual es el padre quien lleva el cadáver. La madre no acude.

El pequeño cadáver envuelto en un paño y colocado en posición fetal, en un nicho excavado en el árbol, se incorpora al ciclo natural muerte-vida, es devuelto a la madre naturaleza. Esto evoca regeneración y trae a la imaginación algunas asociaciones referentes al árbol materno, árbol de la muerte, muerte y árbol de la vida.

El árbol, ser vivo integrado en la naturaleza representa la vida en perpetuo dinamismo, el carácter cíclico de la evolución cósmica: muerte y regeneración. Este Gran árbol madre es árbol ataúd y evoca la muerte y la vida a la vez.

Como dice Jung: “El contraste no tiene nada de sorprendente, pues no solamente la leyenda pretendía que el hombre desciende del árbol, sino que una costumbre prescribía el enterramiento en arboles huecos (de donde la expresión alemana Totenbaum, árbol de la muerte para designar ataúd). Por ser el árbol ante todo un símbolo maternal, se adivina el sentido mítico de tal enterramiento: el muerto es devuelto a la madre para ser de nuevo engendrado”.

También Von Franz en Número y tiempo, en el capítulo “Arquetipos y números como campos de secuencias rítmicas de desplegamiento”, explica:

 

“ los arquetipos están contaminados unos con otros, se superponen en sus significados figurativos”

y para desarrollar su explicación toma el símbolo de la Gran madre desarrollando sus aspectos.

“Otro aspecto es aquel del árbol materno como aparece en la imagen mítica del árbol, bajo cuyas hojas habitan las almas de los niños (aún) no nacidos, así como en todos los mitos donde alguien nace de un árbol”…

“Igualmente el árbol tiene una relación con la muerte como árbol-ataúd. Así, en muchos lugares, los muertos se sepultaban en árboles.

Pero la misma muerte ha sido también personificada como madre, como una oscura figura femenina (La palabra latina mors, muerte, pertenece al género femenino!)”

“Con este aspecto de muerte contrasta el árbol de la vida, el cual juega un papel muy importante en casi todas las religiones”.

Neumann sostiene que:

“La Gran Madre Tierra que alumbra toda vida es sobre todo la madre de la vegetación. (…) El centro de este dominio simbólico vegetal está ocupado por el árbol. Como árbol frutal de la vida, el árbol es femenino, procreador, transformador y fuente de alimento, y sus hojas, nudos y ramas contienen y son dependientes en relación con él. El carácter protector del cubrir se torna visible en el “tejado” del árbol, el cual cobija a los pájaros y a sus nidos. El árbol incluye además la función de contener gracias al tronco, “dentro” del cual habita su espíritu, como el alma en el cuerpo. La naturaleza femenina del árbol se ve además confirmada por el hecho de que su copa y su tronco puedan dar a luz, como prueba, entre otros muchos ejemplos posibles, el nacimiento de Adonis.” “Del mismo modo que puede ser la morada o la copa positivas, en las que tienen lugar el nacimiento, el árbol puede también definir el emplazamiento de la muerte, en perfecta correspondencia con la estructura ambivalente del Gran Femenino del que procede. En este caso, su copa puede cobijar al cadáver o este ser introducido en su tronco, como en el brezo osiriaco, o aun este servir a la fabricación del ataúd que, depositado en la tierra, combina la naturaleza del seno terrenal que acoge de nuevo al cadáver con la naturaleza envolvente de la madera”.

Según muchas creencias las almas por nacer viven en árboles, arbustos, en el bosque, la naturaleza es la morada de los niños antes de nacer y también la morada de los muertos. La imagen de este gran árbol madre encierra así el carácter dinámico de la evolución cósmica.
En la costumbre toraja, los niños muertos antes de la dentición, vuelven a la naturaleza de donde no han salido, no se han separado de ella, todavía no había un inicio de diferenciación, separación, independencia de la madre. Devueltos por el padre al árbol madre tienen nueva posibilidad de vida en la naturaleza no humana y alimentan al árbol y son alimentados por este (árbol madre, savia blanca). Es el único tipo enterramiento en el que los componentes biológicos de un cadáver son reciclados en la naturaleza. Es función del padre separar el neonato de la madre y entregarlo al árbol para que se fundan sus destinos, pero no lo inscribe en la cultura.

¿Tener dientes es la condición de poder ser inscritos como humanos? ¿Con capacidad de causar daño, agredir?

En muchos mitos, también el de Adán y Eva, parece inevitable que la salida de la simbiosis de participación mística, aún paradisíaca, requiere tomar conciencia de la capacidad de infringir la beatitud, de desobedecer la norma, de causar daño. ¿Para ser humano hay que infligir dolor y arriesgarse al sufrimiento, y la culpa?

En Tana Toraja se conserva el antiguo animismo politeísta Aluk Todolo, adaptado al cristianismo al que fueron sometidos con la llegada de los misioneros holandeses.

Este árbol aloja solamente a los pequeños que han muerto antes de la dentición, porque para los toraja el niño con dientes ha podido morder el pecho de la madre. Para el pueblo toraja el niño en edad temprana pertenece todavía a la naturaleza y con la aparición de los dientes pasa a ser humano. Existen otras culturas con esta misma concepción. El antropólogo Van Gennep en su libro “El rito de paso”, cita su existencia en su explicación sobre los ritos que llama de agregación: “Los ritos de agregación, que tienen por efecto ,según la expresión de los Wayao del África Oriental, «introducir al niño en el mundo» o, como dicen los Dayak de Bakarang ,»arrojar al niño al mundo» como un barco al agua, son los ritos de la denominación, de la lactancia ritual, del primer diente, del bautismo etc. “. En algunos ritos africanos, la aparición del primer diente, está señalada con una melodía musical especial específica para esta celebración.

El niño sin dientes, para ellos, permanece en simbiosis con la naturaleza. En el desarrollo fisiológico, el nacimiento de los dientes le da al niño la posibilidad de morder y mostrar agresividad. En el desarrollo psicológico evolutivo representa un paso necesario que inicia el proceso de diferenciación Yo – no Yo en el que se va separando de la madre. Al morder, puede apreciar más claramente, la existencia de la madre como alguien distinto a él y la consecuencia de su acción por la reacción al dolor. Estos son elementos para la constatación del objeto y para la separación de él.

Esta independencia resultará favorecida en la medida en que la madre estimule y facilite, aceptando la propia espontaneidad del niño. Cuando la rechaza, esta actitud de la madre acaba siendo atrapadora y tiene un efecto destructor para la vitalidad del niño.

Melani Klein establece una relación de simultaneidad entre el sadismo y el impulso epistemofílico. Conecta las tendencias agresivas con la curiosidad, el deseo de conocimiento y el desarrollo del simbolismo. Cuando el niño muerde, tiene la fantasía de que puede recibir un ataque similar, lo que le genera una angustia que le lleva a dirigir la atención a nuevos objetos. Así, esta angustia generada por la fantasía agresiva es el motor para el desarrollo del interés por el mundo exterior.

El funcionamiento del pensamiento es similar al de la alimentación, se basa en el proceso de, masticar, desmenuzar, digerir, e incorporar los nutrientes. Condición de funcionamiento similar al proceso psicológico de individuación donde tras la elaboración de los contenidos inconscientes, formación de símbolos, se produce la integración, toma de conciencia, el conocimiento.

Así, la oportunidad del diente y su cualidad agresiva, la capacidad de agredir, tomada en el sentido original, del latin aggredi, “ir hacia“, sugiere empuje, movimiento, curiosidad, búsqueda y también transgresión, tensión, enfrentamiento.

En todas aquellas sociedades donde domina un pensamiento y una moral cristiana, la búsqueda y la expresión de la propia singularidad es reprimida por considerar que puede atacar la norma y preceptos cristianos.

En el Mito del Paraíso, Adán y Eva, desobedeciendo a Dios, cometen un pecado que trasladan a toda la humanidad. El Creador los había alojado en un bellísimo jardín con todo lo necesario para poder vivir, disfrutar y ser felices para siempre sin tener que morir, disponiendo de animales, flores y árboles de los que poder comer. Sólo uno de ellos reservaba una condición: El Árbol del Bien y del Mal, al cual no podían tocar, ni comer sus frutos.

Adán y Eva, al transgredir el mandato divino, son arrojados del Jardín del Edén, desaparece esta hedónica realidad y son condenados a la mortalidad y a tener que vivir de su propio esfuerzo y Eva a parir con dolor.

Realmente transgredir la norma es lo que les hace humanos. Antes eran inmortales, sin el libre albedrío y sus consecuencias.

Transgredir, sobrepasar, atravesar, tiene el sentido de “ir más allá”, la palabra en latín está compuesta por el verbo gradior: avanzar, caminar y el prefijo trans: “al otro lado de”, que metafóricamente denota mutación de ser o de forma.

En el Mito Bíblico, un Dios con maneras de madre atrapadora, diseña un escenario simbiótico donde todos pueden existir en fusión con la naturaleza, en participación mística y donde el hombre-mujer no tiene más existencia ni más semejanza que la divina.

Este sistema, anula el desarrollo, sin posibilidad alguna de evolución, no dejaba más opción que el único empuje de vida posible: la transgresión, ¿cómo?, precisamente por la vía que Dios mismo había señalado con su prohibición: atreviéndose a comer del Árbol del Bien y del Mal.

Vivir en la placidez paradisíaca tiene el riesgo de mantenerte en la ignorancia, en ese estado infantil sin reconocimiento, sin posibilidad de desarrollar la propia identidad. Vivir de acuerdo al mandato de Dios y bajo cualquier norma, hace a todos iguales, diseñados de una manera mecánica, la genuinidad de cada uno, su singularidad son pasadas por alto. Se anula la condición de individuo con capacidad crítica.

En los cuentos y en los mitos, la transgresión de la prohibición impulsa el progreso de la conciencia. En el cuento de Barba azul, quien mataba secretamente a todas sus mujeres ocultándolas en una habitación, transgredir, permite a la mujer el conocimiento al encontrarse con la verdadera y oscura realidad. De la misma manera Psique desobedece a su Eros y alumbrándolo, percibe una realidad que le permitirá, después de un largo y doloroso camino, salir del paraíso irreal y divino en el que vive y rencontrarse con el dios en una relación más profunda.

Los cuentos y los mitos expresan y permiten comprender los procesos que se desarrollan en el inconsciente colectivo, con ello podemos acercarnos a las estructuras de la psique humana.

Cuando se vive en una falsa armonía artificial, teniendo sólo en cuenta un aspecto de nuestra realidad psíquica, tomando sólo aquello que nos hace sentir en paz y ocultando aquellos aspectos más difíciles de aceptar, resulta necesario, tal como se ha explicado en la definición del prefijo trans: “Ir al otro lado”, dirigir el sentido avanzando al encuentro y a la relación con el Inconsciente. El movimiento entre los opuestos es lo que genera la energía necesaria para la transformación, de otra manera, se produce un estancamiento de la vida psíquica.

La tradición cristiana obliga a vivir bajo un solo punto de vista: lo que nos hace sentir bien, sentir que somos buenos, rechazando aspectos instintivos nuestros que consideran negativos y esto aboca a la tendencia en la humanidad a rechazar el Mal. Si “somos malos”, pero hacemos un acto de contrición todo queda perdonado. Esta es una defensa para no elaborar la culpa, que es la condición para asumir la propia responsabilidad.

Para que sea posible la evolución, no se puede vivir de acuerdo solamente a uno de los polos opuestos, vivir de manera unilateral, pues así se mantiene una psique sin energía. La energía psíquica se genera en el conflicto entre tendencias opuestas. El Árbol del Bien y del Mal, contiene los opuestos, representa el árbol del conocimiento, no es posible conocer algo en profundidad, sin conocer la existencia de su opuesto. Cuando Adán, inspirado por su parte femenina instintiva, decide comer su fruto, abre el camino a la posibilidad de una nueva existencia.

Al ser arrojado del paraíso, el hombre y la mujer van a tener que sufrir y vivir de su propio esfuerzo, ¡cierto! La tensión en la confrontación con lo diferente en el proceso de maduración es constante. El reconocimiento y la aceptación de aspectos en uno mismo, conlleva sufrimiento.

Tau Tau

Tau Tau son un tipo de muñeco de madera o bambú, «tau» significa «hombre» y «tau tau» significa «hombres» o «estatua».

Tau Tau en cueva

A principios de 1900, con la llegada de los misioneros cristianos holandeses en Toraja, la producción de tau tau fue decayendo. En el 1985 el sínodo de la Iglesia Toraja en Palopo debatió si los protestantes Toraja podrían tener tau tau en sus funerales.

En 1980, las efigies de madera se convirtieron en un blanco para los ladrones de tumbas. Tau tau se pueden encontrar en Yakarta, Europa y América. En respuesta a este saqueo, los Torajans escondieron sus tau tau en diversos lugares no revelados. También instalaron vallas metálicas que rodean sus tumbas rupestres para proteger los.

Tau Tau de los ricos se hacen de la madera del árbol de jaca. Los menos ricos generalmente tienen su tau tau hechas de bambú, que se desnudaban al final del funeral, dejando sólo el bambú.

El tau tau representa al cuerpo del difunto, con el tiempo se ha ido complejizando hasta ser casi “reproducciones fotográficas”, pero no sólo del cuerpo, ya que están “animadas” de la esencia del difunto. Tradicionalmente se las hacía con un brazo en posición de dar y otro en posición de recibir. Con los ojos bien marcados, abiertos y a veces resaltando los dientes. Su función era proteger el cadáver de los difuntos y reforzar la idea de la reciprocidad de dar-recibir entre los difuntos y los vivos.

Tau Tau anciana

El Tau Tau es un doble del difunto. Como doble no puede ser independiente de la otra parte con la que forma un uno: el cuerpo físico en el nicho o sarcófago. El Tau es una creación de los vivos, “animada” por la proyección de los vivos, que representa la parte del difunto que media entre su alma en el Puya y los vivos. El cuerpo físico es el «cuerpo yang» mientras que el Tau tau es el «cuerpo yin». Esa animación del Tau porta la función de cuidar que el difunto tiene que ejercer desde el Puya, función que es continuamente recordada por los cuidados que los vivos siguen haciendo al cuerpo físico, y al Tau.

Una animación estática que contrasta con la que se recoge en un sueño que Jung tuvo y que relata en su libro “Recuerdos, sueños, pensamientos” . Pág. 206

Estaba en un lugar que me recordaba los Alyscamps junto a Arles. Allí se encuentra una avenida de sarcófagos que se remontan hasta la época de los merovingios. En el sueño, salía yo de la ciudad y veía ante mí una avenida parecida, con una larga hilera de tumbas. Se trataba de pedestales cubiertos de losas, sobre los cuales estaban los muertos de cuerpo presente. Yacían vistiendo antiguos sepulcrales los caballeros en sus armaduras, pero con la diferencia de que los muertos de mi sueño no estaban esculpidos en piedra, sino momificados de un modo extraño.

Me detuve ante la primera tumba y observé al muerto. Era un hombre de los años treinta del siglo XIX. Con interés contemplé sus vestiduras. De repente se movió y volvió a la vida. Separó sus manos y supe que ello sucedía, sólo porque yo lo estaba mirando. Con una sensación desagradable proseguí mi camino y llegué ante otro muerto que pertenecía al siglo XVIII. Sucedió lo mismo: cuando lo miré, volvió a la vida y movió las manos. Así fui recorriendo toda la hilera hasta que llegué, por así decirlo, al siglo XII, a un cruzado en cota de mallas, que también yacía con las manos juntas. Su semblante parecía tallado en madera. Le contemplé largamente, convencido de que estaba realmente muerto. Pero de pronto vi que un dedo de la mano izquierda comenzaba lentamente a moverse.

Este sueño y la auténtica vivencia del inconsciente llevaron a Jung a la opinión de que los restos no son, formas muertas, sino que forman parte de la psiquis viva como arquetipos. La actitud del sujeto que los mira, con interés y también con cierto temor, es lo que hace que la información que portan se vivifique. Comprender e integrar el sentido de esta manifestación viva, sirve a la evolución del sujeto, hacia su individuación.

Información recopilada e Hipótesis

A) Datos importantes extraídos de la revisión de las costumbres y rituales funerarios.

Los muertos que han sido inscritos en la cultura pasan por dos períodos diferenciados. En el primero se quedan en el espacio familiar, participan de la vida familiar, “están dormidos” o enfermos “tiene dolor de cabeza”. Al cabo de un tiempo, cuando reúnen lo necesario para celebrar el funeral, la familia comienza el rito funerario, que culmina cuando se ubica al muerto en un espacio donde se queda solo con un doble Tau Tau quién vigila y cuida a la vez que su posición de las manos señala la reciprocidad de dar y de recibir. Este es el segundo período. El alma del difunto ya parte hacia el Puya acompañada y dirigida por los psicopompos de los animales sacrificados en su funeral, especialmente búfalos, pero también cerdos y pollos. Estos psicopompos han sido sacrificados con rituales donde su sufrimiento, antes de la muerte, no se mitiga o incluso se acrecienta. El dolor que los vivos no manifiestan parece recogerlo estos animales. Los lugares donde reposan los cadáveres están elevados, y, siempre fuera del contacto con la tierra, si es posible se excavan nichos en las rocas y en cada uno de ellos se depositan los cadáveres, a medida que van muriendo, de un clan familiar. El tratamiento ritual del muerto está ligado a su casta, con muchas diferencias entre la Tanagulan o superior y la Tanakarunun.o inferior. En el segundo período se produce otro ritual, Ma’nene, con cierta periodicidad, se sacan los cadáveres, se restituye lo deteriorado, de su ropa, atuendos, sarcófago, y del Tau Tau. La separación del muerto de la vida es progresiva pero nunca se pierde la conexión marcada por una intención del cuidado. Inicialmente cuidado de los vivos al muerto, después con más reciprocidad.

Cuando los cuerpos, sarcófagos, Tau Tau, ya se han deteriorado quedan solo los huesos de los difuntos, que pasan al colectivo.

Los infantes muertos antes de tener dientas, inocentes, no son inscritos en la cultura y son devueltos a la naturaleza de donde proceden, colocándolos en nichos excavados en la madera de un árbol madre, para que sean alimentados por esta (savia blanca o leche), y, a su vez, el cuerpo material del cadáver alimenta al árbol. Puede llegarse a fundir tanto que el árbol produce madera que acaba cerrando el nicho quedando una cicatriz. En este caso tampoco hay un contacto directo con la tierra, se les ubica en el árbol-eje del mundo. Al cabo de un tiempo cada árbol aloja varios nichos

B) Datos importantes extraídos de la revisión de los mitos, creencias…

La luz surge tras un matrimonio entre lo masculino (cielo) y lo femenino (tierra), que ha supuesto un período de oscuridad. Hecha la luz Puang Matua crea el primer ser humano que baja a la tierra por una escalera de piedra que es destruida por los dioses.

Los rituales reproducen los mitos para que los muertos, tras un proceso de viaje llegan a transformarse en semidioses y desde el Puya cuidan, atienden y bendicen a los vivos.

La inscripción en la cultura está relacionada con el período de posibilidad del lactante de agredir y perder la inocencia, siendo culpables, ligada a la dentición. Esto es un hecho distintivo en esta etnia.

El doble Tau Tau es el mediador simbólico entre el difunto y los vivos. Está animado con una función estática atrapado en ella sin poder dinamizar la relación difunto-vivos. Aunque el Tau Tau represente a un difunto no es un símbolo de individuación del sujeto, sino del colectivo del que forma parte en una “participación mistica”.

Este conjunto de informaciones recopiladas permiten lanzar la siguiente hipótesis.

Los Torajans necesitan que sus muertos pasen por un proceso de beatificación antes de llegar al cielo Puya, y sean semidioses que les cuiden desde allí. Los rituales tras la muerte se hacen para esa finalidad. Realmente nunca mueren, sólo cambian a otro mundo mediante un proceso alquímico en el que el propio cuerpo es vasum hermeticum de los procesos de transmutación del alma del muerto, que culmina en un ser iluminado y bueno, del que se hace una representación simbólica el Tau que es un doble en la tierra con el que se hacen ritos periódicos que recuerdan la función de cuidador.

Argumentación.

Los vivos iluminan a los muertos que están en la oscuridad tras la muerte confusos o dormidos, enseñándoles su función: la de ser semidioses cuidadores. Lo iluminan enseñando a cuidar. Lo cuidan de un modo exquisito aunque sean despojos humanos que podrían provocar rechazo, asco… Cuidan sacrificándose, dedicando tiempo, trabajo y dinero que no emplean para otras cosas. Los vivos acaban creando un ser a la imagen y semejanza de sus deseos y necesidades y lo envían al Puya con los psicopompos. Con los rituales controlan que el alma del difunto no se pierda, sea objeto de caer del lado de los demonios y se vuelva contra los vivos. Como el proceso se hace con quien haya podido perder la inocencia, ser malo, por tener dientes, la finalidad de la iluminación es, también, depurar las imperfecciones o pecados de los muertos. Los controlan de modo que les hacen pasar por un purgatorio en la tierra. Reproducen el mito del matrimonio entre el cielo y la tierra. En la muerte se hace la oscuridad, la confusión, vivos y alma del muerto se relacionan un tiempo, hasta que el muerto sea un ser iluminado (sabe su función, y está depurado, y, por lo tanto bueno) y vuelva al Puya con los psicopompos (los dioses destruyeron la escalera). Hay un cuidado exquisito en bloquear o vencer al mal.

¿Esto es exclusivo de los Tana Toraja?
Estudios comparativos

Para comprender las diferencias con otras culturas es interesante repasar otras etnias de las que tenemos experiencia directa más o menos extensa, muchas también animistas y alejadas como la mapuche araucana, la japonesa, la yanomami o la euskaldun, y otras nada animistas y recopilar, también, otras informaciones aportadas por antropólogos de etnias de las que no tenemos experiencia directa.

Mapuches

El muerto mapuche era enterrado con todas sus pertenencias para que en la otra vida pudiera disfrutar de ellas. Incluso cuando un mapuche muere y tiene alguna parte del cuerpo mutilada, se entierran éstas junto al muerto para que éste tenga todo lo suyo en el mundo paralelo. El alma fluye y va al más allá, pero no está claro que llegue.

Si el difunto no hubiese cumplido en vida con el ritual del kopawün, no ingresa en el país de los difuntos, sino que permanece en el mundo de los vivientes, vagando por las noches, en eterno sufrimiento. Para el término «ataúd», los mapuches utilizan la palabra wampu «canoa». Esto es un indicio de que la muerte conlleva un viaje a través del agua: a una isla, a un sitio allende los mares o, incluso, a través de un río. Pero los hay quienes van arriba, epeu, las rocas.

En los mapuches se habla de «aparecidos»: los alwe, almas que tendrían que haber viajado al otro mundo, pero son rechazados por diferentes motivos, y vuelven al mundo de los vivos en busca de algo que les falta y, así, poder entrar de una forma plena en el mundo de los muertos. El alwe no es eterno: se dice que se disuelve al desaparecer totalmente el cadáver. Son, por tanto, almas errantes, nocturnas y diferentes al resto de los vivos por una serie de rasgos específicos.

El primero de todos, y que más llama la atención, es la apariencia extraña del aparecido y su comportamiento raro, percibidos por la gente que ya lo conocía. Además se creía que los alwe se aparecían a los vivos para inferirles algún mal. Los alwe regresan al mundo de los vivos y una de las primeras cosas que hacen es alimentarse. Llegan con hambre y algunos comen de una olla, aunque al final la comida está intacta.

Otro rasgo específico de los alwe es la dificultad que tienen con el lenguaje. A la hora de hablar, se comen palabras o hablan de un modo extraño e inhabitual para la gente que lo conoce. Asociado al lenguaje está la mentira. Al aparecerse, mienten y dicen que están vivos, cuando se les cree muertos; por eso las personas vivas los rechazan y temen. Pero también los muertos sienten a los vivos diferentes.

Para los mapuches, los vivos pueden entrar también pero estar poco tiempo en el mundo de los muertos, ya que adelgazan mucho y se sienten enfermos. Son sus amados muertos, que al verlos en mal estado, les aconsejan que abandonen el mundo en el que han entrado y se dirijan al mundo que les corresponde. Esta petición es acatada por los amantes que regresan al mundo terrenal para morir y, de esta manera, volver a reencontrarse de nuevo con el ser querido de una forma plena, como uno más de ellos. Por otro lado, el haber comido en el Más Allá facilita el regreso: comer de su comida es ligarse a ellos, del mismo modo que, en el mito griego, Perséfone quedó vinculada al Hades por comer unas semillas de granada. Para los mapuches, algunos muertos visitan a los vivos a través de sueños. Además, a través de éstos, algunos guías espirituales explicaban ese otro mundo desconocido.

Euskadi

Muchas costumbres del País Vasco obedecen a la arraigada convicción de que los recién fallecidos atraviesan una situación transitoria antes de entrar en el otro mundo. Se cree que el alma posee propiedades físicas que se pueden expresar en términos terrestres. Antes era muy común que un grupo doméstico abriese una ventana o moviese una teja del techo en el momento de la muerte para que el alma pudiese salir. Tal costumbre ha caído en desuso, pero son muchos los que aún creen que el alma puede andar por la casa o por el barrio antes de su marcha definitiva.

William A. Douglass, publicó en 1973 «Muerte en Murélaga. El contexto de la muerte en el País Vasco», Barral, Barcelona. Un estudio antropológico que recoge los ritos funerarios y el entramado de relaciones que se crea en torno a la muerte en un barrio de Aulestia (Bizkaia), y que ejemplifica el contexto de la muerte en los vascos. Para realizar esta tesis, Douglass convivió con los vecinos del pueblo entre enero y agosto de 1965, y desde entonces ha vuelto en varias ocasiones. La editorial Alberdania lo reeditó en 2003. Julio Caro Baroja en «Las formas complejas de la vida religiosa (siglos XVI-XVII), densa investigación que, basada en una exhaustiva base documental analiza la religiosidad entendida como «la facultad de practicar una religión, dentro de las limitaciones individuales y sociales que le son impuestas a todo hombre configurando un panorama complejo, heterogéneo y en absoluto monolítico de los comportamientos religiosos. La idea de Dios, la concepción e interiorización de la idea del diablo, la interacción de los elementos paganos, el anticlericalismo y los disidentes religiosos, la muerte…

Las ofrendas de pan (ogigunde) y velas (argizaiola: una talla de madera, habitualmente con aspecto antropomorfo, que incluye una vela enrollada. Habitualmente labrada sobre madera de haya o roble tiene talladas diferentes representaciones y figuras), tan extendidas por todo el País Vasco, se ofrendaban a fin de que el difunto tuviese alimentos para comer y luz para alumbrar su camino hacia el otro mundo. Este deseo de asegurar al difunto sus necesidades materiales se transluce, en parte, en el gran aprecio reservado a las abejas del caserío. En muchos sitios del País Vasco se comunica a las abejas la muerte ocurrida en el grupo doméstico. Si no se les avisa, morirán y no habrá, por lo tanto, cera para hacer las velas. Si muere etxekojauna, el aviso a las abejas se hace de un modo ritual. Un miembro de etxekoak roza suavemente cada colmena murmurando:

Erletxuak, erletxuak,

egizute argizaria.

Nagusia it da, ta

bear da elizan argia.

(Abejitas, abejitas,

haced cera,

el amo ha muerto,

y en la iglesia se necesita luz).

Hay historias de fantasmas en que un muerto se aparece a alguien en la aldea. Los cuentos de aparecidos son ahora menos frecuentes que a principios de siglo, en parte porque las autoridades religiosas se oponen resueltamente a tales creencias

. En realidad, la Iglesia admite la posibilidad de apariciones y de visitas procedentes del reino de los muertos. Ahora bien, estima que tales casos son rarísimos y obedecen a una finalidad excepcional, hasta el punto de que la capacidad real de una persona para ver una aparición constituye un elemento capital para su canonización. Aunque la teología católica insiste en que los vivos son los únicos que pueden y deben ejercer la relación con las ánimas del purgatorio, los aldeanos de Murélaga creen que lo contrario es también posible.

Estos cuentos revelan la vigente relación entre los vivos y los muertos y en la que éstos necesitan la ayuda de aquéllos. Las apariciones de muertos revisten un formato parecido al siguiente:

Mientras va caminando solo, un aldeano se encuentra con alguien que ha muerto hace poco. Reconoce al aparecido, porque en vida de éste mediaba entre ellos una determinada relación (por ejemplo, un vecino, un pariente, una persona con la que se mantenía tratos económicos o personales). Empiezan a hablar. El difunto le explica que está sufriendo en el purgatorio por algo malo que cometió en vida. Le pide o que mitigue su culpa (liquidando una deuda pendiente, pidiendo el perdón del perjudicado o cosas parecidas), o bien que encargue misas por su alma. Si el aldeano no lo hace, lo más probable es que tenga nuevas apariciones. Si cumple lo solicitado, las apariciones se terminan.

Cada caso puede variar en los detalles, pero lo que acabamos de indicar es como un modelo general. Las dos características más destacadas consisten, primero, en que los aparecidos son personas con las que mediaba una relación personal, es decir, no se trata de aparecidos anónimos, y segundo, en que se trata siempre de personas que todavía se encuentran en una fase transitoria o purgativa. Las almas que están en el cielo o en el infierno no se aparecen a los vivos. La aparición supone una relación entre los vivos y los muertos en aquel punto precisamente en que los vivos pueden prestar su ayuda. Aunque el énfasis fundamental de las diversas actividades rituales desempeñadas por los vivos se dirige a beneficiar o ayudar a los que se fueron, no es menos cierto que los caseros creen que los muertos pueden favorecer a los vivos. Esta actitud se refleja en el hecho de que la mayoría de las ofrendas de iruurrune encargadas en la aldea se originan por una crisis o por una «intención especial» que afecta a la vida del oferente. La ofrenda es un medio irrebatible para convencer al fallecido a fin de que se ponga a favor de uno. En este contexto, por «los muertos» se entiende las almas que se encuentran en el cielo y que, por lo tanto, se hallan en situación de servir como intermediarios entre los vivos y la divinidad. Así, por ejemplo, algunos aldeanos creen que los que están en el cielo pueden servir como intercesores de los vivos.

Existía la costumbre de enterrar a los muertos en el espacio familiar del caserío. Eran las mujeres las encargadas del rito. Se hacía por fuera de la pared de la casa entre el muro y la vertical del alero del tejado, quedaban así algo protegidos de la lluvia.

Obon, la celebración de difuntos en Japón

A mediados de julio o de agosto (dependiendo de la zona de Japón y del calendario utilizado), se celebran 3 días de recordatorio a las almas de los difuntos. Es un buen momento para la interacción social. Se realizan celebraciones festivas, bailes, desfiles y encuentros en los que abunda la alegría, la música y los buenos deseos y en las que se come sandía.

Hay tres celebraciones principales:

Tōrō nagashi en la que se lanzan farolillos de papel a las aguas de un río para quien guía a los espíritus de los muertos hacia su camino al otro mundo. Se realiza la primera noche del Obon.)
Bon Odori celebración al aire libre en la que suenan tambores ceremoniales y la gente se reúne a cantar, bailar y comer en honor a los difuntos. «La música debe ser alegre para dar la bienvenida a las almas de los ancestros y la gente debe mantener un humor alegre.»
Gozan no Okuribi es la última noche del Obon cuando los difuntos que han visitado, vuelven a su retiro en el otro mundo. En Kioto es especialmente bonita cuando grandes fogatas que dibujan enormes caracteres japoneses, iluminan las colinas cercanas.
Costumbres relacionadas con la muerte:

  • El número cuatro se pronuncia «shi» exactamente igual que la palabra muerte por lo que suele obviarse el 4 en todas sus formas..
  • En Japón encontramos el 90% de los funerales que se realizan son budistas. El sintoísmo no ofrece rituales funerarios el budismo sí. La gente suele participar de más de una religión.
  • La organización del funeral y el contacto con el templo generalmente es responsabilidad del hijo mayor. El cuerpo del fallecido se coloca en el ataúd vestido y siempre con la cabeza hacia el norte o hacia el oeste en el caso que sea budista.
  • En el ataúd se incluye algún objeto personal que se pueda quemar, sandalias, y seis monedas. Estos objetos «le ayudarán» en el cruce del Río de Tres Cruces, río imaginario que, en la tradición budista, debían cruzar las almas de los fallecidos el séptimo día posterior a su muerte. Según su fe, las almas de los difuntos deben atravesar el río en uno de tres lugares con distintas profundidades de acuerdo con las malas causas cometidas en esta existencia. Aquellos que realizaron más acciones negativas, deben cruzar por la parte más profunda.
  • Tanto la yukata en hombres como el kimono en mujeres, se cruza distinto cuando estamos vivos o muertos. En las ocasiones en que se viste el cadáver con un kimono, se cruza de derecha a izquierda. Mientras que en otros tiempos se usaban ropas blancas para los funerales, hoy en día los asistentes a un funeral en Japón visten de negro. Los hombres usan un traje negro con una camisa blanca y un lazo negro, y las mujeres usan vestido o kimono negro.
  • Los asistentes al velatorio llevan dinero de condolencia en un sobre especial decorado en negro y plata que dejan en la entrada del velatorio.
  • Mientras los familiares ofrecen cada uno incienso tres veces en la urna delante de la persona fallecida, los invitados lo hacen en otro lugar detrás de los asientos de los familiares. Los asistentes reciben a la salida del velatorio un presente que guarda relación con el monto de dinero de condolencia entregado.
  • Los familiares suelen velar el cuerpo del difunto durante la noche.
  • Durante todo el velatorio, el sacerdote budista recita el surta.
  • Al día siguiente del velatorio se realiza el funeral, en el que el difunto recibe un nuevo nombre para así impedir el regreso de los muertos, si se le llama por su verdadero nombre. La longitud del nombre depende de la esperanza de vida de la persona, aunque lo más común es que dependa de la cantidad de dinero donado por los familiares al templo. Antes de cerrar el ataúd los asistentes colocan ofrendas y flores sobre el cuerpo.
  • Los cuerpos se creman.
  • ¿Por qué se considera inadecuado pasarse comida unos a otros en la mesa utilizando palillos? La razón debemos buscarla en el momento siguiente a la cremación. Al finalizar la incineración de los restos de una persona, los familiares se reúnen alrededor de sus huesos para escoger los que se llevarán para honrarlos. Unos y otros participan del momento y se van pasando los huesos del difunto utilizando grandes palillos.
  • Se guardan los huesos del difunto en estricto orden (comienzan a recogerlos por los pies) porque creen que si algún día el espíritu del fallecido necesitara recuperar su cuerpo tendría sus restos celosamente ordenados.
  • Una tradicional tumba japonesa se llama haka: una lápida de piedra, con un lugar para las flores, incienso y agua y una cámara debajo para la urna con las cenizas. Los nombres se graban en la lápida. Una curiosidad: si el fallecido está casado, se graba también el nombre de su cónyuge y se pintan os caracteres en rojo. Una vez que el cónyuge también fallezca, sus cenizas se agregan a la tumba y se borra la tinta roja.
  • Una imagen del fallecido se coloca cerca del altar de la familia en el hogar de los familiares.
Yanomamis

Los yanomami ingieren las cenizas de los huesos calcinados de sus muertos, el último residuo material del sujeto. La práctica del endocanibalismo tiene lugar durante el rehao, como vimos en nuestro viaje. Con la ingesta de las cenizas mezcladas con el carato (jugo de plátano), ingieren parte del «principio vital” presente aún del individuo (pei ke mi amo).

Acabadas las cenizas ya no queda nada del muerto. Y su noreshi ya está en Hedu. Aunque las cenizas de un hueso pueden ser un aporte mineral de fósforo y calcio que el organismo incorpora al metabolismo, la ceremonia no tiene ninguna función alimentaria. El polvo es bastante limpio, pero si la cremación no ha sido buena puede haber restos carbonosos que dan a la ceniza un aspecto grisáceo que no sería muy saludable. El hueso simboliza la sustancia atemporal, el núcleo de la esencia.

El endocanibalismo, “transmite la esencia vital del que acaba de morir, de tal modo que esa esencia no se pierda de la reserva general accesible a la sociedad” “consumiendo las cenizas de los muertos, la sociedad se perpetúa”. Por lo tanto tiene una función colectiva. No solo por la ingesta sino porque los chamanes teatralizan aspectos esenciales de la vida del sujeto. La información pasa al inconsciente colectivo. Si el fallecido es un hombre asesinado a manos de sus enemigos, sólo las mujeres ingerirán las cenizas provenientes de la cremación y esto ocurrirá en la víspera de un ataque de venganza (que puede demorarse varios meses). En el caso de que el fallecido sea un niño, las cenizas serán ingeridas únicamente por sus padres. También tiene una función sobre el duelo psicológico de las personas cercanas al muerto

¡Ninguno de los que consuman las cenizas del difunto comerá carne ese día!

Ritual Jhator, que en tibetano significa “dar limosna a los pájaros”

Situado en un valle a unos 150 km al este de Lhasa, en el distrito de Drigung, en el Tibet, fue fundado en 1179 un monasterio por el fundador de esta ancestral tradición fúnebre, Drigung Kyobpa.

La mayoría de los tibetanos adheridos al budismo enseñan que en la reencarnación no hay ninguna necesidad de preservar el cuerpo, ya que navegará por la senda de los cielos como un “barco vacío”.

Este ritual que en la práctica se conoce como Jhator, que en tibetano significa “dar limosna a los pájaros”. En la ceremonia es descuartizado el cadáver en trozos pequeños para, posteriormente, ser ofrecidos a los buitres. Muchas veces lo hacen monjes dedicados, pero también puede hacerlo un familiar cercano al muerto.

El lamaísmo ha integrado la práctica de la religión Bön como parte del legado del budismo del Tíbet creando una especie de sincretismo religioso. El Bön es una antigua tradición chamánica y animista tibetana anterior a la llegada del budismo.

El «Libro Tibetano de los Muertos» se escribe en el contexto de ese sincretismo. Nos enfrenta con la posibilidad de que la muerte no sea solamente un momento trágico sino una oportunidad. Su título original «Bardo Thodol» quiere decir «la Gran Liberación por la Audición en el Estado Intermedio». Pertenece a la tradición budista «Nyingma». Da una descripción de la experiencia de morir, pasar por un estado intermedio y renacer. El propósito del texto es darnos instrucciones para aprovechar espiritualmente del momento de la muerte y/o ayudar una persona moribunda. Sin embargo las enseñanzas del libro tienen relevancia para toda la vida y no solo para nuestros últimos momentos.

Tahuantinsuyu inca

Inti Raymi (en quechua ‘fiesta del sol’), antiguamente llamada Wawa Inti Raymi (fiesta del sol niño), era una ceremonia incaica y andina celebrada en honor de Inti (el padre sol), que se realizaba cada solsticio de invierno (24 de junio, en el hemisferio sur). Actualmente se sigue celebrando y es un reclamo turístico para Cusco. En el 2009 vi una procesión de momias incas que se llevaban para estar presentes en el Inti Raymi.

Para los Incas la muerte era sencillamente el pasaje de esta a la otra vida. Existía la certeza de que los descendientes del ayllu cuidarían del cadáver (momificado o simplemente disecado), llevándole comida, bebidas y ropajes durante los años futuros. No tenían la idea de un paraíso terrenal, ni del infierno, y menos aún de un purgatorio. No creían en la resurrección de los muertos. El Camaquen (fuerza vital) sólo desaparecía cuando el cadáver se quemaba o desintegraba. La palabra quechua camaquen, mal traducida por los doctrineros católicos como «alma», componente muy importante de la cosmovisión andina, no sólo la poseía el hombre, sino también las momias de los antepasados, los animales y ciertos objetos inanimados como los cerros, los lagos o las piedras. Esta fuerza vital o primordial, anima a toda la creación, en el ámbito andino lo sagrado envolvía al mundo y le comunicaba una dimensión y profundidad muy particular. Todas aquellas cosas y lugares considerados sagrados y merecedores de reverencia y respeto se los conocía con el termino Huaca, y las momias de los grandes señores lo eran en grado sumo. Estas creencias obligaban a mantener intacto el cuerpo de los muertos y para ello se pusieron en práctica diferentes métodos de «momificación», que variaban según la dignidad de los difuntos. Una vez acondicionado, el cadáver era trasladado a su machay (cueva), para ser colocado junto con los demás difuntos de su familia (ayllu). Era, pues, una preocupación constante el que sus cadáveres no desaparecieran, porque su conservación significaba seguir «viviendo». El difunto era tratado como si siguiera con vida, razón por la cual, amén de su poder político (que no perdía), se le adosaba un incremento del «poder mágico» que lo convertía en una Huaca más del mundo andino. Se creía que el orden universal dependía del poder de esas momias. Las momias imperiales eran también consultadas en momentos específicos, por sacerdotes especialistas; una vez muerto, el cuerpo del inca se transformaba en un prestigioso oráculo. Además, participaban en las grandes fiestas que se organizaban en la plaza central del Cusco; se las sacaba en procesión por los campos, cuando las sequías amenazaban las cosechas y marchaban al frente de los ejércitos, cuando el Estado ordenaba la anexión de nueva mano de obra y tierras. La vida social de las momias tampoco terminaba. Continuaban participando en reuniones familiares, en las que se juntaban con sus otros antepasados muertos, compartiendo bebidas, comidas y fiestas; siendo los miembros de las panacas respectivas los encargados de trasladarlas de un lugar a otro.

La exhibición de tres momias pertenecientes a niños indígenas sacrificados durante el imperio Inca, en un museo de Argentina, causó polémica y problemática con las comunidades indígenas herederas de los Incas que exigieron al museo que les devolvieran los cuerpos de los niños para honrarlos según sus tradiciones y proclamándose en contra de la exhumación de los cadáveres, también científicamente podría ser que la luz artificial en la exposición afecte la preservación de las momias. Entre las comunidades en desacuerdo estaban los Diaguitas Calchaquíes, los Wichis y los Lules.

Egipto

Los antiguos egipcios pensaban que toda persona estaba compuesta por varias partes y en el momento de la muerte se separaban. Estas partes son el cuerpo físico, el Ka que es justamente el doble espiritual de la persona y la última es la personalidad del difunto a la cual se le llamaba Ba. Cuando el cuerpo moría estas tres partes se separaban pero el Ka y el Ba seguían dependiendo del cuerpo. Cuando el Ka y el Ba reconocían a la momia del difunto, se volvían a unir y se manifestaba el Akh, el ser de vida eterna.

La conservación del cuerpo del difunto era indispensable para que el Akh pudiese existir y si el Ba y Ka no encontraban al cuerpo del muerto en buen estado para poder reconocerlo y unirse, simplemente la vida eterna no era posible y el difunto no pasaría al otro mundo.

Para conservar los cuerpos en buen estado, utilizaron un procedimiento llamado momificación, que demandaba aproximadamente 70 días, y que había sido aprendido por la observación de los primeros entierros, realizado bajo las arenas del desierto, que habían consumido la humedad del cuerpo y evitado su putrefacción.

Los Aghori

Secta hindú, que vimos en Nepal, recubren su cuerpo con cenizas de muertos y excrementos propios que llevan dentro de un cráneo humano, y con eso piden limosna amenazando a la gente con ponerla perdida si no les dan algo. Pueden comer carne cruda de cadáveres que aparecen flotando en el río Ganges, o carne quemada procedente de alguna cremación. Creen que el canibalismo les confiere poderes sobrenaturales, así como beneficios físicos tales como evitar el envejecimiento. Para ellos, un cadáver no es más que materia natural que carece de la fuerza vital que alguna vez tuvieron. Con el consumo de carne humana prueban que nada es profano, y que la materia muerta simplemente pasa de un estado a otro.

Benín

Cuando se muere una persona en la cultura animista de los Yoruba y los Fon, se hace una consulta para saber de qué ha muerto. Eso lo hace un maestro BABALAWO del arte adivinatorio IFA. Consulta al espíritu del muerto y, en general, a los espíritus. Luego se deja el cadáver en un lugar secreto donde sólo van los iniciados. El tambor ritual sagrado del pueblo informa a todo el pueblo. Después hay una reunión para decidir cuando y donde se entierra el cuerpo. La familia decide de todo. Las ceremonias pueden durar 41 días. En casos de muertes violentas se suele enterrar el cuerpo en casa porque se supone que aún muerto sigue necesitando el apoyo de su gente y viceversa. Después de 5 años hay una ceremonia para apaciguar el espíritu del muerto. Los IFA se usan para consultar muchas actividades de la vida, nos los hicieron varias veces, por ejemplo para consultar si podíamos entrar o no en un bosque sagrado para ellos.

En Trunyan, Bali

La única forma de llegar a la aldea, es en barco. Dejan los cadáveres de sus seres queridos en unas jaulas de bambú, para que la putrefacción haga su laborioso cometido. Los cadáveres no producen malos olores, según cuentan debido a las fragancias perfumadas que desprende el cercano y milenario árbol de Banyan.

Cuando todos los procesos de putrefacción se han consumado, la colección de cráneos y huesos es colocada por todo el cementerio sagrado, dando a entender al visitante que aquí han residido los grandes descendientes balineses.

Información recogida de recopilaciones por antropólogos

Los Ngonde o Nkonde de Tanzania Malawi

Tienen “amigos funerarios” a los que se les asigna la tarea de insultar y exasperar constantemente a los muertos y deudos, los cuales no pueden mostrarse ofendidos. Tradicionalmente se les llama “compañeros de bromas”. De este modo, se mantiene la muerte y el dolor a la distancia social apropiada. La locura y la pantomima, el lanzamiento de excrementos e insultos, los intentos de copular con la propia abuela o con el muerto, el comercio carnal puro y duro, la glotonería y la ebriedad, todos están bien documentados como parte de las disposiciones funerarias regulares y obligadas. Los insultos de broma son, de rigor, de doble filo, entre agresión y el consuelo. Emplean la anomalía, lo repugnante, el insulto, y la ambigüedad para definir la naturaleza de un acontecimiento peligroso y marginal, la propia muerte. De ese modo se mantiene la muerte y el dolor a una distancia social apropiada.

Los Sakalava, malgaches en Madagascar

Practican el culto a sus ancestros muertos o “razana“. A los razana se les honra, se les venera y se les respeta porque influyen en el devenir de los acontecimientos de nuestra vida. Los sakalava son la raza más “africana” de Madagascar. Ciertos baobabs de gran tamaño también se consideran sagrados y capaces de modificar la relación con los razana. Determinadas combinaciones de actividades cotidianas tienen una carga tremenda de “mal fario” o “tabú” que se denomina “fady“. No respetar el fady puede estar castigado no sólo con el enfado de los razana, sino con castigos físicos extraordinarios como que te crezcan los dientes sin parar. La muerte, desde cierta óptica, es el momento más importante de la existencia, pues se pasa a formar parte de los razana. Las tumbas y monumentos funerarios adquieren una dimensión especial al constituir no sólo un punto de recuerdo de los familiares, sino también un lugar de encuentro con los razana, donde se llega a acudir físicamente en busca de contacto, para pedir ayuda o consejo. Las tumbas de los sakalava son algunas de las más famosas porque tradicionalmente estaban ornamentadas con unas tallas de madera de contenido erótico, que por desgracia han sido intensamente expoliadas por coleccionistas sin escrúpulos. En la actualidad el paradero de las tumbas que quedan se guarda en estricto secreto. A menudo estas tallas representan figuras humanas realizando actos sexuales que son fady en la vida cotidiana.

Talla tumba sakalava

Talla expuesta en la reserva Kirindy

La etnia Merina, de origen asiático, en Madagascar

Los Merina celebran un doble enterramiento. Cuando un familiar muere, se le entierra en una ceremonia de duelo triste que no nos resultaría demasiado extraña. Los cuerpos se envuelven en sudarios y se les coloca en unas tumbas o criptas. Sin embargo, cada 4-7 años, se celebra una exhumación o “famadihana” (literalmente “vuelta de los huesos”). El famadihana, que tiene siempre lugar en la estación seca, es una celebración familiar importantísima y siempre de carácter festivo que va acompañada de la ingesta de muy generosas cantidades de alcohol, música y bailes. Básicamente los celebrantes van en procesión cantando y bailando hasta la cripta donde están enterrados los cuerpos. Se les saca de allí, se les envuelve en un sudario nuevo y blanco y literalmente se les saca en procesión a hombros para que participen del festejo que puede durar varios días. Durante esta parte de la celebración, los vivos hablan con ellos directamente, es como un reencuentro con la persona cuya pérdida fue tan dolorosa unos años antes. Se les cuenta cuáles han sido las novedades en la familia y los cotilleos vecinales, se baila con ellos y se celebra que formalmente pasan a formar parte de los razana familiares. Los fragmentos de los sudarios son muy apreciados por los malgaches ya que se les supone unos potentes talismanes de la fertilidad. Las mujeres que quieren quedarse embarazadas toman trozos de sudario para colocarlos en sus almohadas. Acabada la celebración, se retornan los cuerpos a sus tumbas hasta el siguiente famadihana. Los participantes no deben mostrar tristeza en ningún momento del proceso. Mientras el cuerpo aún está sobre la tierra, realizan combates entre hombres y toros, beben hasta quedar inconscientes y se cubren el rostro con las telas empleadas como mortajas para entregarse ciegamente a actos sexuales orgiásticos e incestuosos.

Celebración de famadihana

Los merina “exportaron” el famadihana a etnias como los betsileo o los bara. Cada una le otorga matices propios. Los betsileo colocan sus criptas (cerradas con piedras) en lugares naturales con algún tipo de significado especial, y también suelen estar decoradas con osamentas de cebú.

Roma

En la antigua Roma se enterraba a los difuntos al atardecer, guiados por un propósito muy concreto: despistar al muerto. Llevaban antorchas, y cuando llegaban al cementerio ya había anochecido del todo. Asociaban el fuego con la muerte: de hecho, la palabra“funeral” viene de la voz latina “funus”, que significa “tea encendida”.

Los ataúdes colgantes de los bos

También para despistar a los muertos, a veces los ataúdes se encuentran en lugares inhóspitos. Los ataúdes colgantes de los bos, una de las 56 minorías nacionales de la antigua China, son un conjunto de sepulcros que penden de los precipicios, y que por su extraña y majestuosa naturaleza han sido incluidos entre las reliquias culturales de China. Hay 265 sepulcros de este tipo y se encuentran entre diez y 50 metros de altura. El más alto está a 100 m. En cuanto a su historia, no se sabe cuándo se inició, pero sí que concluyó durante la dinastía Ming.

Los ataúdes colgantes de los bos

Pueblo Dani de Papúa

En vez de llorar a sus muertos, las personas del pueblo Dani de Papúa (Indonesia) cortan parte de sus dedos, mayormente las mujeres. La lógica detrás de esta práctica (la cual ha tratado de ser prohibida por el gobierno) es representar físicamente el sufrimiento emocional que supone perder a un ser querido.

Los Toma

Son un grupo de habla mandé que vive en el condado superior de Lofa, en Liberia. Los loma que viven en la región administrativa de Macenta de Guinea son llamados también toma. Tienen costumbre de enterrar los muertos en la casa o en el porche para que el espíritu del muerto no deambule libremente por lugares desconocidos y su alma quede en el seno de la familia; de esta manera, los familiares piensan que el muerto sigue compartiendo el día a día con ellos, les protege, asesora e inclusive castiga.

Los Osage

Un ejemplo de inscripción progresiva en la cultura. M. Eliade relata: “Cuando nace un niño se llama a un hombre que ‘haya hablado con los dioses’. Al llegar a la casa de la parturienta recita ante el recién nacido la historia de la creación del Universo y de los animales terrestres. A partir de este momento el recién nacido puede ser amamantado; más tarde el niño desea beber agua, se llama de nuevo al mismo hombre o a otro, quien recita otra vez la Creación, completándola con la historia del origen del agua. Cuando el niño alcanza la edad de tomar alimentos sólidos, el hombre que ‘ha hablado con los dioses’, vuelve a recitar de nuevo la Creación, esta vez relatando también el origen de los cereales y otros alimentos”.

Verificación de la hipótesis a partir de las comparaciones

Se pueden destacar y extraer algunos rasgos de interés.

Muchos pueblos creen en un más allá en el que sus antecesores moran y desde donde cuidan a los vivos.

Muchos tienen prácticas funerarias relacionadas con la creencia anterior. Tanto en la muerte cercana como en la relación con el recuerdo y rituales de mantenimiento de las tumbas…

Muchos pueblos creen que, tras la muerte, el difunto está en un período de confusión, y que ese período tiene riesgos para el muerto que puede quedarse perdido, ser atrapado por el mal, y volverse peligroso para los vivos. Los vivos hacen lo que pueden para evitar esos riesgos, señalan el camino adecuado, le encienden argizaiolak, no pronuncian su nombre (Frazer en la Rana Dorada), y/o lo entierran con sus pertenencias para no convocarlo, lo protegen de la entrada de seres maléficos en el cuerpo recién muerto, lo creman, …

Pocos pueblos han momificado para tener con los cadáveres una relación temporal. Los Inca y Tana Toraja sí, pero con funciones opuestas. Para los Incas la momia tiene poder, es autónoma y da información. Cuando la momia se desintegra el difunto desaparece. Para los Tana Toraja a la momia hay que enseñarla. Los incas conectan de una manera natural con esa fuerza vital que todo lo crea y la cuidan hasta que por su propio proceso o ley de la naturaleza se transforma y se pierde, es decir, la dejan hacer, mientras que en los tana toraja existe un empeño del Yo, que fuerza y quiere dirigir el proceso natural.

Pocos pueblos desentierran sus muertos al cabo del tiempo. Lo hacen con funciones distintas incluso opuestas. La Etnia Merina los saca en su famadihana, y los muertos son usados para romper algunos tabúes que funcionan en la cotidianidad, o recoger alguna propiedad del otro mundo como la fertilidad… Los Toraja también los sacan en Ma’Nene pero no aprovechan ese hecho para permitirse algo distinto en lo cotidiano, siguen dándoles. No usan sus muertos.

Pocos pueblos entierran a sus muertos en el espacio familiar. La función principal de eso es que el muerto esté cerca y cuide y proteja. Los Toma le confieren al muerto un rol regulador incluso de castigar a los vivos que no estén centrados en su conducta. Los Toraja los tienen dentro de la casa conservados para evitar su putrefacción y enseñarles. No esperan de ellos que sean activos y regulen a los vivos.

Pocos pueblos aceptan el cese de la relación entre los vivos y los muertos. Los budistas tibetanos sí marcan una diferencia. Pueden dar el cadáver a los buitres, y acompañan a la conciencia del muerto para que continúe su camino en la rueda del samsara, reencarnándose en lo que le toque en función de su karma. La relación se pierde, el muerto no va a tener la función de cuidar a nadie, se ocupa de su evolución. Salvo que tome la decisión de ser bodhisattva.

Pocos pueblos tienen prácticas de canibalismo con sus muertos. Es un modo de terminar con los restos opuesto a la momificación u otras formas de conservación. En los Aghori existe un canibalismo real. En los yanomami un endocanibalismo simbólico. El de los Aghori no se practica con sujetos conocidos, no tiene ninguna relación con la función psicológica del duelo, como la tiene para los yanomami.

Desde el punto de vista de la psicología evolutiva el canibalismo es una función necesaria para la psique. Nuestra identidad la vamos construyendo articulando muchas cosas, entre ellas, las incorporaciones de aspectos de otros (madre, padre,…) que incorporamos en la psique y con las que nos identificamos, es un proceso de identificación introyectiva, un acto de comer y digerir para incorporar una cualidad. Desde el momento en que el lactante tiene dientes puede “agredir” los alimentos materiales, triturándolos, para incorporar sus nutrientes al organismo y poder crecer biológicamente. Sobre este modelo biológico se estructura el modo de funcionar del pensamiento. Conocer algo requiere el uso del pensamiento como herramienta que discierne, tritura, e incorpora. El impulso epistemofílico (apetencia de conocimiento), propuesto por Melanie Klein, es muy importante para todo el desarrollo mental, y empieza a constituirse mediante el desplazamiento del acto de morder a la formación se símbolos, y para que eso se realice de modo saludable, hay que asumir que mordiendo se destruye el objeto y que esa destrucción es necesaria para construir algo. Pero para poder asumirlo hay que elaborar tanto la culpa que se activa como la angustia por el temor a la pérdida y la retaliación. Del grado de éxito con que el sujeto atraviese esta fase, dependerá la medida en que pueda adquirir, luego, un mundo externo que corresponda a la realidad.

Cabe preguntarse si conservar al muerto momificado, sin “comerlo y digerirlo” puede obstaculizar el proceso psicológico del duelo cuya función es que el vivo recupere las proyecciones que se hicieron al muerto en el tiempo que existió una relación real entre ambos. Proceso de duelo que tiene varias tareas en etapas: aceptar la pérdida; trabajar las emociones y el dolor de la pérdida; adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente; recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.
Aunque en la revisión no hemos citado nuestra cultura es obvio que para la religión cristiana las consideraciones de la mayoría de los pueblos animistas son también válidas, con algunas particularidades que queremos resaltar. Incluso una forma de canibalismo, está presente al comer el cuerpo de cristo en la eucaristía.

Se habla bien del muerto en los funerales, se oculta la sombra del muerto, se prioriza lo bueno. Los rituales beatifican, la extremaunción garantiza su pasaje al cielo…

Se espera que haya espíritus que acudan en la muerte a dulcificar el paso, a acompañar y/o enseñar el camino. Se incluyen los familiares muertos que actúan como psicopompos. Muchas veces la madre, pero siempre personas con las que el muriente ha tenido una relación en la que se han sentido cuidados, queridos.

Incluso se crean rituales para obligar a seres benéficos a acudir a ayudar al muriente. Ciertas prácticas mágicas, como la de realizar una novena de los 7 primeros viernes del mes te garantizaba la asistencia de la virgen María, de modo que aunque hubieras llevado una vida en pecado habría tiempo de arrepentirte y salvarte. ¡Menudo modelo de responsabilidad de las propias acciones!

A los niños que pierden padres en edad temprana se les consuela diciendo que están mirándoles desde el cielo y les cuidan, y allí están muy bien. Muchos habrán visto la película “Marcelino pan y vino”. El milagro de Cristo consiste en agradecer los cuidados del niño Marcelino llevándoselo al cielo con su madre muerta. El complejo Marcelino lo tiene muchos niños a los que se les gestiona el consuelo de esa forma. Anhelan morir y no resuelven el duelo.

No deja de ser curioso que los cristianos holandeses reprimieran las celebraciones Toraja de la alegría y dejaran que siguieran con los funerales, pues en estos se está produciendo una circularidad de información que activa los arquetipos, los mantiene vivos y sostiene un animismo politeísta en el cual el cristiano no es más que otro dios más que no puede imponerse al resto de deidades con su ley.

¿Cómo pueden haberlo permitido? ¿Es solo porque está tan arraigado que si lo prohíben temen una rebelión?

Lo que no choca con una perspectiva cristiana, e incluso es admirable, es el predomino del bien sobre el mal, el esfuerzo de los Toraja para controlar el mal, beatificar a sus muertos, pues es algo profundamente compatible con la perspectiva cristiana, y los Toraja son maestros con sus ritualidades.

Además los Toraja dan un donativo a la iglesia cercana en forma de carne de búfalo o dinero de subasta, y tener la panza llena ya es una motivación para hacer la vista gorda ante otras partes que chirrían. La idea del sacrificio de animales, que expresa el dolor de los vivos, se lleva al extremo en el pueblo Dani mutilándose falanges. Los Toraja se quedan solo en el sacrificio y dolor de los animales, esto es más digerible, también para un cristiano que cree que Cristo se sacrificó en una ordalía de torturas para redimir al hombre. ¿Les basta a los misioneros y creer que controlan les impide percibir que les están comprando su silencio?

¡La ignorancia y la prepotencia del etnocentrismo cultural!

¿Verificación de la hipótesis?

Sí que con la revisión del material puede entenderse mejor mejor la singularidad de los rituales funerarios Toraja quienes ponen un cuidado exquisito en que los muertos vayan a donde les toca ir para que cumplan la función de bendecir a los vivos que continúan su linaje.

Para ello desarrollan una serie de elementos de control, porque implícitamente es una batalla contra el mal y, los procedimientos son “una terapia” que cambie al muerto hacia el camino adecuado de evolución. Si la función del purgatorio es la preparación para el cielo, parece que los Toraja crean en la tierra, ese espacio intermedio para el trabajo del alma del difunto.

Se infiere que la evolución no puede hacerse totalmente en el período de vida y que el muerto llega sin preparación suficiente a la muerte. Una vida vivida plenamente es lo que realmente permite mirar a la cara de la muerte en el último suspiro

Están continuamente mirando a la muerte y, esto les protege contra el vértigo del vacío que significa dejar de existir. Pero no parece una aceptación de la muerte sino bálsamo contra ella.
Eso conduce a la pregunta

¿Esta cosmovisión de los Toraja, la potencialidad de su mitología les sirve para hacer un trabajo psicológico de individuación, que tiene aplicación para su vida o es solo para negar la muerte?

Con la información que tenemos no podríamos contestar a esto. No es posible c pues falta mucha información. Los sujetos concretos pueden tener una relación directa con su inconsciente colectivo y evolucionar como individuos aunque el contexto cultural no sea favorable.

La única persona Tana Toraja con la que pudimos hablar en un funeral no se beneficiaba de los rituales para elaborar su duelo.