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	<title>Educación archivos</title>
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		<title>La sombra del poder en el abuso infantil religioso.</title>
		<link>https://ibiltarinekya.com/project/abusoinfantilrel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 14:23:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/abusoinfantilrel/">La sombra del poder en el abuso infantil religioso.</a></p>
<p>El ensayo analiza el abuso infantil religioso como un fenómeno estructural que trasciende la violencia física directa, involucrando mecanismos de adoctrinamiento, complicidad institucional y manipulación simbólica. Desde la experiencia clínica del autor, el abuso perpetrado por "perpetradores sagrados" —figuras investidas con autoridad divina— fractura el orden simbólico de la víctima, dejando huellas que emergen en sueños, pesadillas y estados no ordinarios de conciencia. El adoctrinamiento basado en el miedo al infierno y la represión instintiva, junto con la "conspiración del silencio" que protege a los agresores, constituyen formas de abuso psicológico que anulan la capacidad crítica y mantienen a las víctimas en un estado de infancia mental permanente.<br />
El texto demuestra que la etiqueta de "abuso infantil" aplicada a la diversidad de género por líderes de ultraderecha constituye una modalidad de abuso religioso secularizado. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/abusoinfantilrel/">La sombra del poder en el abuso infantil religioso.</a></p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><span style="font-size: 18pt;"><strong>La sombra del poder en el abuso infantil religioso.</strong></span></p>
<p><strong>Cuando denunciar «abuso infantil» se convierte en abuso religioso. Un análisis del nazismo-Riefenstahl y la ultraderecha y 90 años desde inicio guerra civil española</strong></p>
<p><strong> </strong><strong>Mikel Garcia 18 julio 2026</strong></p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p><span style="font-size: 18pt;"><strong>La sombra del poder en el abuso infantil religioso.</strong></span></p>
<p><strong>Cuando denunciar «abuso infantil» se convierte en abuso religioso. Un análisis del nazismo-Riefenstahl y la ultraderecha y 90 años desde inicio guerra civil española</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Mikel Garcia 18 julio 2026</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Resumen</strong></p>
<p>El ensayo analiza el abuso infantil religioso como un fenómeno estructural que trasciende la violencia física directa, involucrando mecanismos de adoctrinamiento, complicidad institucional y manipulación simbólica. Desde la experiencia clínica del autor, el abuso perpetrado por «perpetradores sagrados» —figuras investidas con autoridad divina— fractura el orden simbólico de la víctima, dejando huellas que emergen en sueños, pesadillas y estados no ordinarios de conciencia. El adoctrinamiento basado en el miedo al infierno y la represión instintiva, junto con la «conspiración del silencio» que protege a los agresores, constituyen formas de abuso psicológico que anulan la capacidad crítica y mantienen a las víctimas en un estado de infancia mental permanente.</p>
<p>El texto demuestra que la etiqueta de «abuso infantil» aplicada a la diversidad de género por líderes de ultraderecha constituye una modalidad de abuso religioso secularizado. Esta estrategia inviste al líder de autoridad trascendente, fabrica un infierno secular (el caos identitario), señala a un chivo expiatorio (personas LGTBIQ+, trans) y exige lealtad incuestionable mediante la posverdad. Esta violencia simbólica replica la estructura del abuso religioso tradicional: fractura la conciencia crítica, genera miedo paralizante y anula a las víctimas como sujetos.</p>
<p>El nazismo es presentado como el paradigma histórico del abuso religioso político. Hitler fue investido como un arquetipo del Salvador-Sacrificador, la esvástica funcionó como icono litúrgico, y la arquitectura de Speer generaba una experiencia de lo numinoso. Leni Riefenstahl, como cineasta-sacerdotisa, transformó la propaganda en liturgia visual, convirtiendo la violencia en una experiencia estético-religiosa que anulaba el juicio moral. La ultraderecha actual —Milei, Trump, Bolsonaro, y en España Vox— reproduce esta estructura arquetípica sin el poder estatal total, pero con los mismos mecanismos: líder carismático como perpetrador sagrado, pánico moral como infierno secular, y proyección de la sombra sobre minorías deshumanizadas.</p>
<p>El ensayo dedica una sección extensa a la Guerra Civil Española, que comenzó hace 90 años con el golpe del 18 de julio de 1936. Fue el campo de pruebas de la Segunda Guerra Mundial, donde nazis y fascistas ensayaron el bombardeo masivo sobre población civil (Guernica) y las tácticas del <em>Blitzkrieg</em>. El balance humano es devastador: entre 380.000 y 735.000 muertos, 114.226 desapariciones forzadas, 30.000 personas aún en fosas comunes, y entre 200.000 y 300.000 exiliados. La Iglesia española legitimó el golpe como una «Cruzada» y sostuvo el nacionalcatolicismo como ideología oficial.</p>
<p>La Transición española se construyó sobre un «pacto de silencio» que garantizó la impunidad de la dictadura mediante la Ley de Amnistía de 1977. Este olvido institucional no curó la herida, sino que la mantuvo latente. Las leyes de Memoria Histórica (2007) y Memoria Democrática (2022) han intentado reparar la deuda, pero el debate sigue polarizado. El auge de la idealización del franquismo entre los jóvenes —un 20% de los menores de 24 años— revela los síntomas de una sombra no integrada: desinformación en redes, falta de educación histórica y frustración ante la precariedad presente.</p>
<p>El autor concluye que la integración de la sombra colectiva es la única vía para la reconciliación genuina. Jung advertía que lo reprimido no desaparece, sino que regresa de forma patológica. La polarización actual, el negacionismo y la fractura social son síntomas de una memoria no elaborada. La «memoria histórica» debe ser una herramienta terapéutica: exhumar fosas, reconocer a todas las víctimas y trascender la dicotomía entre bandos. La resistencia contra el abuso religioso, en todas sus formas, comienza por la integración de la propia sombra. Quien reconoce que el fascista, el abusador y el inquisidor habitan en sí mismo como posibilidad, puede mirar el abismo sin pestañear y contribuir a una sociedad donde la memoria no sea un campo de batalla, sino un puente hacia la reconciliación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Palabras clave:</strong></p>
<p>Abuso religioso. Perpetrador sagrado. Sombra colectiva. Chivo expiatorio. Nazismo. Ultraderecha. Guerra Civil. Pacto de silencio. Memoria histórica. Integración.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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<p>Contenido</p>
<p><a href="#_Toc239057535">El abuso infantil religioso. 3</a></p>
<ol>
<li><a href="#_Toc239057536"> El concepto de «Perpetradores Sagrados». 3</a></li>
<li><a href="#_Toc239057537"> Adoctrinamiento como «Abuso Psicológico». 3</a></li>
<li><a href="#_Toc239057538"> Complicidad y la «Ligazón con el Mal». 3</a></li>
<li><a href="#_Toc239057539"> Manifestaciones del Trauma en la Clínica. 3</a></li>
<li><a href="#_Toc239057540"> Uso Político y Distorsiones. 4</a></li>
<li><a href="#_Toc239057541"> La fabricación de un «Enemigo Funcional». 4</a></li>
<li><a href="#_Toc239057542"> El mecanismo del «Ataque por Sustitución». 4</a></li>
<li><a href="#_Toc239057543"> Desvío de la atención de problemas reales. 4</a></li>
<li><a href="#_Toc239057544"> El uso de la posverdad y la autorreferencialidad. 4</a></li>
</ol>
<p><a href="#_Toc239057545">Abuso religioso secularizado. 4</a></p>
<ol>
<li><a href="#_Toc239057546"> El líder como perpetrador sagrado laico. 5</a></li>
<li><a href="#_Toc239057547"> El miedo al infierno secularizado. 5</a></li>
<li><a href="#_Toc239057548"> Proyección de la Sombra y chivo expiatorio. 5</a></li>
<li><a href="#_Toc239057549"> Complicidad y conspiración del silencio. 5</a></li>
<li><a href="#_Toc239057550"> Las víctimas reales. 5</a></li>
</ol>
<p><a href="#_Toc239057551">Conclusión. 6</a></p>
<p><a href="#_Toc239057552">El precedente totalitario: abuso religioso, estética sagrada y culto al Führer en el nazismo. 6</a></p>
<ol>
<li><a href="#_Toc239057553"> La liturgia nazi: símbolos religiosos artísticos como herramienta de dominación. 6</a></li>
<li><a href="#_Toc239057554"> Leni Riefenstahl: la cineasta-sacerdotisa del abuso religioso estético. 6</a></li>
<li><a href="#_Toc239057555"> Abuso psicológico y adoctrinamiento infantil 7</a></li>
<li><a href="#_Toc239057556"> La proyección de la Sombra y el chivo expiatorio ritual 7</a></li>
<li><a href="#_Toc239057557"> Analogías con la ultraderecha actual y el caso español 7</a></li>
<li><a href="#_Toc239057558"> El caso español: estética neofranquista y abuso religioso solapado. 8</a></li>
</ol>
<p><a href="#_Toc239057559">Conclusión del nazismo como matriz del abuso religioso político. 8</a></p>
<p><a href="#_Toc239057560">90 años de la sublevación que condujo a la guerra civil en España. 8</a></p>
<p><a href="#_Toc239057561">Los impulsores: Una trama civil y militar 9</a></p>
<p><a href="#_Toc239057562">España fue el primer escenario de la lucha global entre democracia, fascismo y comunismo. 9</a></p>
<p><a href="#_Toc239057563">La guerra civil anticipó la brutalización del conflicto. 10</a></p>
<p><a href="#_Toc239057564">El Balance Humano: Muertos, Desaparecidos y Exilio. 10</a></p>
<p><a href="#_Toc239057565">Las Consecuencias Culturales: Ruptura, Censura y Exilio Interior 11</a></p>
<p><a href="#_Toc239057566">El debate actual 11</a></p>
<p><a href="#_Toc239057567">El Despertar de la Memoria: Las Leyes de Memori 13</a></p>
<p><a href="#_Toc239057568">Síntomas del presente. 13</a></p>
<p><a href="#_Toc239057569">Trabajo personal 14</a></p>
<p><a href="#_Toc239057570">Conclusiones. 14</a></p>
<p><a href="#_Toc239057571">Apéndice. 17</a></p>
<p><a href="#_Toc239057572">¡Viva España! ¡Viva la Legión! ¡Viva el Cristo de la Buena Muerte! 17</a></p>
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<h1><a name="_Toc239057535"></a>El abuso infantil religioso</h1>
<p>El abuso infantil religioso es un fenómeno complejo que involucra tanto la violencia directa por parte de perpetradores sagrados como mecanismos sistémicos de adoctrinamiento y complicidad institucional.</p>
<p>Basándome en mi experiencia clínica, en textos que he publicado y en la convergencia con otros autores analizo las dimensiones clave de este fenómeno:</p>
<h2><a name="_Toc239057536"></a>1. El concepto de «Perpetradores Sagrados»</h2>
<p>El abuso perpetrado en contextos religiosos es particularmente devastador porque el agresor es investido con una autoridad divina, lo que genera marcas profundas en el orden simbólico y en el inconsciente colectivo de las víctimas. Asociaciones simbólicas: En la práctica clínica, he observado cómo el trauma irrumpe en la conciencia a través de símbolos; por ejemplo, en un proceso analítico, la aparición de una serpiente en un sueño reveló la asociación inconsciente entre este animal y el falo de un sacerdote-diablo perpetrador, un periodo de la vida que el paciente había disociado. Dificultad de reintegración: El proceso de sanación para estas víctimas es arduo, requiriendo a menudo un esfuerzo por reintegrar la dimensión religiosa humana que ha sido fracturada por la violencia del perpetrador.</p>
<h2><a name="_Toc239057537"></a>2. Adoctrinamiento como «Abuso Psicológico»</h2>
<p>Autores como Richard Dawkins califican la instrucción religiosa dogmática impuesta a los niños como una forma de abuso psicológico o mental. El «Virus de la Fe»: La religión se describe como un virus que infecta el cerebro de los niños, quienes están genéticamente programados para creer ciegamente en las figuras de autoridad para sobrevivir. El miedo al infierno: El uso de imágenes de fuego eterno y condenación para vigilar la moral de los niños se considera abusivo, ya que anula su capacidad de pensar libremente y los atrapa en un estado de infancia mental permanente. Represión instintiva: La educación religiosa rígida a menudo conlleva una represión del instinto (como el rechazo a la masturbación), lo cual puede actuar como detonante de neurosis y trastornos de angustia graves durante la adolescencia.</p>
<h2><a name="_Toc239057538"></a>3. Complicidad y la «Ligazón con el Mal»</h2>
<p>Desde la ética de Erich Neumann, la complicidad con el abuso no se limita a los perpetradores, sino a todos aquellos que «han visto y no han actuado». Formas de complicidad: La omisión consciente, la evasión voluntaria e incluso la ignorancia intencional («desviar la mirada porque no se quiso ver») son modalidades que permiten que el mal persista en las instituciones. La conspiración del silencio: En muchos casos, las estructuras religiosas alimentan una «conspiración del silencio» que impide la reparación adecuada de las víctimas.</p>
<h2><a name="_Toc239057539"></a>4. Manifestaciones del Trauma en la Clínica</h2>
<p>El trauma derivado de abusos sexuales y violencia temprana deja huellas permanentes en la psique que a menudo emergen en estados no ordinarios de conciencia: Emergencia de la Sombra: Durante terapias individuales y grupales, en encuentros con plantas sagradas, suele producirse una reconexión traumática con abusos sexuales del pasado, permitiendo que la «sombra colectiva» y «el mal» emerjan para ser procesados. Mecanismos de defensa: El miedo a los «depredadores» puede manifestarse en pesadillas recurrentes, como el sueño del <em>Hombre de los lobos</em> analizado por Freud, que refleja aspectos disociados de la psique originados en traumas no procesados.</p>
<h2><a name="_Toc239057540"></a>5. Uso Político y Distorsiones</h2>
<p>En el ámbito sociopolítico actual, algunos líderes utilizan el concepto de «la ideología de género es abuso infantil» de forma instrumental para atacar identidades disidentes. Esto no es un fenómeno aislado, sino una estrategia de comunicación calculada que busca movilizar a las masas a través del miedo y la indignación moral, desplazando el debate de los problemas estructurales hacia una guerra cultural permanente.</p>
<h3><a name="_Toc239057541"></a>a. La fabricación de un «Enemigo Funcional»</h3>
<p>La política de la ultraderecha utiliza la técnica de construir un «enemigo funcional» para aglutinar a su base. Al vincular identidades disidentes (como el colectivo LGTBIQ+ o las personas trans) con términos extremadamente sensibles como la pedofilia o el abuso infantil, logran: Deshumanizar al oponente: Al calificar la «ideología de género» como un «cáncer a extirpar», líderes como Javier Milei habilitan una violencia simbólica que justifica políticas de exclusión. Presentarse como protectores: Se posicionan como los únicos defensores de los «niños normales» frente a una supuesta degeneración social.</p>
<h3><a name="_Toc239057542"></a>b. El mecanismo del «Ataque por Sustitución»</h3>
<p>Un ejemplo reciente de esta distorsión es el fenómeno de los therians (personas que se identifican con animales) en España. Según las fuentes, este fenómeno fue inflado deliberadamente mediante bulos —como la creación de subsidios inexistentes o la instalación de areneros en escuelas— para actuar como un caballo de Troya. El objetivo no era atacar a los adolescentes con máscaras, sino usar esa imagen para atacar a las personas trans por asociación, sugiriendo que la libre autopercepción de género conduce inevitablemente al «caos identitario» y, por extensión, a un entorno peligroso para la infancia.</p>
<h3><a name="_Toc239057543"></a>c. Desvío de la atención de problemas reales</h3>
<p>Esta narrativa de «pánico moral» cumple la función de cortina de humo. Mientras la atención pública se centra en debates sobre identidades minoritarias tildadas de «abusivas», se ignoran crisis sistémicas como: La precariedad juvenil: La falta de vivienda, el desempleo y la ausencia de futuro para las nuevas generaciones. La privatización del estrés: El sistema convierte fallos políticos y económicos en «fracasos individuales», llevando a los jóvenes a buscar chivos expiatorios para su frustración.</p>
<h3><a name="_Toc239057544"></a>d. El uso de la posverdad y la autorreferencialidad</h3>
<p>El éxito de estos discursos radica en su potencia performativa, más que en su veracidad. Se crea un campo de delirio autorreferencial donde declaraciones como «la ideología de género es abuso infantil» no buscan describir un hecho, sino reconfigurar lealtades y marcar fronteras entre «nosotros» (los virtuosos) y «ellos» (los perversos). En este ecosistema digital, los algoritmos premian el escándalo y el odio, permitiendo que estas distorsiones se conviertan en núcleos de identidad comunitaria.</p>
<h1><a name="_Toc239057545"></a>Abuso religioso secularizado</h1>
<p>Hasta aquí, he descrito los mecanismos del abuso infantil religioso tradicional y señalado, en el punto 5, su distorsión política como arma de confrontación cultural. A continuación, intento demostrar que esta misma estrategia —etiquetar la «ideología de género» como abuso infantil— constituye una modalidad estructural de abuso religioso, aunque operada en un ámbito secularizado que utiliza a las minorías como pantallas de proyección para canalizar el malestar social, evitando así cualquier transformación real del sistema y perpetuando una lógica de confrontación que Kant denominaría la antítesis de una paz verdadera</p>
<h2><a name="_Toc239057546"></a>a. El líder como perpetrador sagrado laico</h2>
<p>En el abuso religioso clásico, el perpetrador inviste su autoridad con un mandato divino, fracturando el orden simbólico de la víctima. Figuras como Milei o Trump actúan como arquetipos del Salvador o del Guerrero justiciero: se presentan como protectores únicos de la infancia «normal» frente a una degeneración social. Sus seguidores les otorgan una autoridad cuasi-trascendente e incuestionable que replica la estructura de poder del sacerdote-abusador. El discurso de «defensa de los niños» se vuelve un dogma, y cualquier disidencia es demonizada. Estos líderes funcionan como un «espejo deformante» que da permiso a la sociedad para expresar impulsos reprimidos (agresión, odio, prejuicio) bajo el manto de una «justicia superior».</p>
<h2><a name="_Toc239057547"></a>b. El miedo al infierno secularizado</h2>
<p>El miedo al infierno anula la capacidad crítica y mantiene a los niños en un estado de infancia mental permanente. En este caso, el miedo se desplaza: ya no es el fuego eterno, sino el caos identitario y la supuesta perversión de los menores por parte de colectivos LGTBIQ+ o personas trans. Este pánico moral funciona como un infierno secular: quienes aceptan la «ideología de género» son marcados como cómplices del abuso, y los niños deben ser «rescatados» mediante la exclusión del otro. Es un adoctrinamiento que impide el pensamiento complejo y exige lealtad absoluta a la narrativa del líder.</p>
<h2><a name="_Toc239057548"></a>c. Proyección de la Sombra y chivo expiatorio</h2>
<p>Al llamar «abuso infantil» a la diversidad de género, la ultraderecha proyecta su propia sombra —agresividad, deseo no regulado, miedo a la diferencia— sobre las minorías. Estas se convierten en chivos expiatorios rituales, una estructura típica de los sistemas religiosos arcaicos: se carga sobre el «otro» toda la culpa para que el grupo dominante se sienta puro. Este acto de proyección no es solo político; es abusivo en términos espirituales, porque impide que la sociedad enfrente sus propias contradicciones y obliga a las víctimas (los disidentes) a cargar con la sombra colectiva.</p>
<h2><a name="_Toc239057549"></a>d. Complicidad y conspiración del silencio</h2>
<p>La complicidad con el abuso incluye «desviar la mirada». En este caso, esa complicidad se traslada a los medios afines, los algoritmos de redes sociales y los votantes que repiten el bulo sin verificar. Se crea un campo de delirio autorreferencial (posverdad) donde la falsedad no importa: lo relevante es la lealtad al relato. Esto replica la «conspiración del silencio» de las instituciones religiosas que protegían a los perpetradores. Quienes denuncian el uso político del abuso infantil son silenciados o acusados de «defender a pedófilos», invirtiendo la realidad.</p>
<h2><a name="_Toc239057550"></a>e. Las víctimas reales</h2>
<p>El verdadero abuso religioso —entendido como manipulación de la conciencia mediante símbolos sagrados— se ejerce simultáneamente sobre dos grupos: Sobre los niños: se les instrumentaliza como símbolo abstracto de pureza, negándoles su condición de sujetos reales. Se fabrica un peligro inexistente (areneros para <em>therians</em>, subsidios falsos) para movilizar el miedo, mientras se ignoran los abusos reales a menores dentro de ciertas instituciones religiosas o familiares.Sobre los disidentes sexuales y de género: se les somete a una violencia simbólica que los deshumaniza («cáncer a extirpar»), repitiendo la lógica de la inquisición religiosa. Esta violencia, aunque no use una sotana, tiene estructura de abuso espiritual: exige la anulación de la identidad propia bajo amenaza de condenación social y exclusión.</p>
<h2><a name="_Toc239057551"></a>Conclusión.</h2>
<p>El punto 5 del artículo describe una modalidad de abuso religioso porque sustituye a Dios por el Líder, el infierno por el caos identitario, el pecado por la disidencia de género y la salvación por la exclusión del otro. Utiliza la proyección de la Sombra colectiva como mecanismo central de dominación, obligando a la sociedad a sacrificar a sus minorías en un ritual político de purificación ilusoria.</p>
<p>Este abuso no ocurre en una iglesia, sino en el espacio público digital, pero su estructura arquetípica es idéntica a la del perpetrador sagrado: inviste de autoridad trascendente a un discurso que fractura la conciencia crítica, genera miedo paralizante y exige lealtad incuestionable. La víctima —ya sea el niño real o la persona disidente— queda atrapada en un sistema simbólico que la anula como sujeto, exactamente como ocurre en el abuso religioso tradicional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1><a name="_Toc239057552"></a>El precedente totalitario: abuso religioso, estética sagrada y culto al Führer en el nazismo</h1>
<p>El nazismo no fue solo un régimen político, sino un fenómeno de abuso religioso colectivo que utilizó símbolos, rituales y una estética de lo sagrado para secuestrar la conciencia de un pueblo. Desde la psicología junguiana, este proceso representa una de las manifestaciones más extremas de la posesión arquetípica y la proyección de la Sombra.</p>
<h2><a name="_Toc239057553"></a>a. La liturgia nazi: símbolos religiosos artísticos como herramienta de dominación</h2>
<p>El Tercer Reich sustituyó sistemáticamente los símbolos del cristianismo por una parafernalia sagrada propia: La cruz gamada (esvástica) no era un mero emblema político, sino un símbolo religioso arcaico (presente en tradiciones hindúes, budistas y germánicas) que fue invertido y re-significado como signo de la raza aria pura. En su versión nazi, funcionaba como un <em>icono litúrgico</em>: aparecía en estandartes que se bendecían con «sangre de los mártires», en altares improvisados en los mítines y en los vitrales de algunos templos neopaganos; El culto al Führer: Hitler fue investido como un arquetipo del Salvador-Sacrificador. Los discursos en Núremberg seguían una estructura de misa pagana: procesión de antorchas, coros de miles de voces, juramentos colectivos y momentos de silencio que imitaban la consagración eucarística. Los niños del régimen aprendían a rezar: <em>«Adolf Hitler, amén»</em>; Estética de lo numinoso: La arquitectura de Albert Speer (catedrales de luz, tribunas monumentales) buscaba generar una experiencia de lo sagrado sin Dios. El espectador debía sentirse pequeño, sobrecogido, en presencia de una fuerza trascendente y terrible. Esa es la definición junguiana de lo <em>numinoso</em>: una emoción que puede ser divina o demoníaca.</p>
<h2><a name="_Toc239057554"></a>b. Leni Riefenstahl: la cineasta-sacerdotisa del abuso religioso estético</h2>
<p>Leni Riefenstahl (1902-2003) fue la directora cinematográfica que convirtió la propaganda nazi en una liturgia visual de masas. Sus dos obras maestras —<em>El triunfo de la voluntad</em> (1935) y <em>Olympia</em> (1938)— no son simples documentales: son rituales filmados que operan como abuso religioso a través de la imagen.</p>
<p>Datos clave de su trayectoria: Fue actriz de cine de montaña (cine de <em>Heimat</em>) antes de que Hitler la eligiera personalmente para filmar el Congreso de Núremberg de 1934. <em>El triunfo de la voluntad</em>: Utiliza 30 cámaras, ángulos contrapicados que convierten a Hitler en una figura colosal (técnica del <em>punto de vista heroico</em>), música wagneriana y montajes que imitan la estructura de un <em>oratorio sacro</em>. La película comienza con Hitler bajando de las nubes en un avión —una parusía (venida gloriosa) secularizada— y termina con el coro <em>«Eine Nation, Ein Führer, Ein Reich»</em> (Una nación, un Führer, un Reich) entonado como si fuera un amén litúrgico. <em>Olympia</em> (sobre los Juegos Olímpicos de Berlín 1936): Idealiza el cuerpo ario como un arquetipo de perfección divina, utilizando ralentíes, fundidos y planos que convierten a los atletas en estatuas griegas vivientes. La película abre con una secuencia de ruinas clásicas y una antorcha que viaja mítica y religiosamente desde Olimpia hasta Berlín, fusionando el paganismo helénico con el nazismo.</p>
<p>Desde la psicología junguiana: Riefenstahl actuó como una sacerdotisa de la Sombra colectiva. Su cámara no registraba la realidad; la <em>consagraba</em>. Transformó la violencia, el militarismo y el odio racial en una experiencia estético-religiosa que anulaba la conciencia crítica del espectador. Quien veía sus películas no razonaba: <em>sentía</em> lo numinoso, se entregaba al arquetipo. Eso es exactamente lo que hace el abuso religioso tradicional: usar símbolos sagrados para suspender el juicio moral.</p>
<p>Su complicidad y negación: Tras la guerra, Riefenstahl afirmó repetidamente que ella «solo hacía arte» y que desconocía el Holocausto. Sin embargo, documentos posteriores demostraron que utilizó prisioneros de campos de concentración como extras (aunque ella lo negó hasta su muerte). Esta conspiración del silencio —negar haber visto el mal mientras se contribuía activamente a su estetización— replica exactamente la «ligazón con el mal» descrita por Erich Neumann en el punto 3 de este artículo.</p>
<h2><a name="_Toc239057555"></a>c. Abuso psicológico y adoctrinamiento infantil</h2>
<p>Las Juventudes Hitlerianas funcionaron como un sistema de abuso religioso sistemático: Los niños eran separados de sus familias (como en las órdenes religiosas) y sometidos a rituales de iniciación violenta. Se sustituyó la cruz por la esvástica, la Biblia por <em>Mein Kampf</em>, y el amor al prójimo por el odio racial. El miedo al infierno cristiano fue reemplazado por el miedo a la degeneración de la raza: los niños soñaban con monstruos judíos o eslavos, proyectando la sombra colectiva sobre grupos enteros.</p>
<h2><a name="_Toc239057556"></a>d. La proyección de la Sombra y el chivo expiatorio ritual</h2>
<p>Jung lo advirtió en los años 30: el nazismo era una posesión arquetípica por Wotan (dios germánico de la furia y la guerra). La Sombra colectiva de Alemania —humillación post Versalles, crisis económica, miedo al comunismo— fue proyectada sobre: El judío: convertido en arquetipo del demonio, del envenenador de la sangre, del asesino de dioses (paralelo al Anticristo). El homosexual, el gitano, el discapacitado: otros chivos expiatorios que debían ser eliminados para «purificar» el cuerpo social.</p>
<p>Este mecanismo es idéntico al del abuso religioso tradicional: un líder sagrado (el Führer) señala a un grupo como «malo absoluto», los deshumaniza (los llama <em>Untermenschen</em> &#8211; subhumanos) y legitima su exclusión o exterminio como un acto de salvación colectiva.</p>
<h2><a name="_Toc239057557"></a>e. Analogías con la ultraderecha actual y el caso español</h2>
<p>El nazismo no es un fenómeno aislado del pasado; sus estructuras arquetípicas reaparecen en la ultraderecha contemporánea, aunque sin el poder estatal total que tuvo Hitler. Las analogías no son históricas (no hay campos de concentración), sino simbólico-estructurales:</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>Dimensión</td>
<td>Nazismo</td>
<td>Ultraderecha actual (internacional)</td>
<td>Ultraderecha española (Vox)</td>
</tr>
<tr>
<td>Líder como perpetrador sagrado</td>
<td>Hitler como Mesías germánico</td>
<td>Milei (Argentina), Trump (EE.UU.), Bolsonaro (Brasil) como «salvadores de la patria»</td>
<td>Santiago Abascal como «defensor de la cristiandad» y «España sagrada»</td>
</tr>
<tr>
<td>Símbolos religiosos artísticos</td>
<td>Esvástica, águila imperial, catedrales de luz</td>
<td>Cruz cristiana (apropiada como emblema de guerra cultural), banderas con iconos medievales</td>
<td>Bandera de España con el yugo y las flechas (símbolos falangistas), uso del Valle de los Caídos como lugar de peregrinaje, la Virgen del Pilar como estandarte</td>
</tr>
<tr>
<td>Enemigo funcional (chivo expiatorio)</td>
<td>Judío, comunista, homosexual</td>
<td>«Ideología de género», inmigrante musulmán, «woke»</td>
<td>«Lobbies LGTBI», «okupas», «independentistas», «menas»</td>
</tr>
<tr>
<td>Miedo al infierno secularizado</td>
<td>Degeneración racial</td>
<td>Caos identitario, pedofilia encubierta</td>
<td>«Adoctrinamiento en escuelas», «dictadura de género», «destrucción de la familia»</td>
</tr>
<tr>
<td>Rituales de masas</td>
<td>Mítines en Núremberg</td>
<td>Convenciones del CPAC, mitines con himnos y juramentos</td>
<td>Actos de Vox en Vistalegre, procesiones cívico-religiosas, uso del himno nacional como canto sagrado</td>
</tr>
<tr>
<td>Complicidad y conspiración del silencio</td>
<td>Iglesias cristianas que miraron hacia otro lado</td>
<td>Algoritmos de redes sociales, medios afines que repiten bulos</td>
<td>Obispos españoles que bendicen políticas de Vox, jueces conservadores que silencian denuncias</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h2><a name="_Toc239057558"></a>f. El caso español: estética neofranquista y abuso religioso solapado</h2>
<p>En España, Vox ha desarrollado una estética de la nostalgia sagrada que funciona como abuso religioso secularizado: Uso del Valle de los Caídos: Aunque hoy sea un monumento controvertido, para cierta ultraderecha sigue siendo un lugar de peregrinaje donde se venera a Franco como mártir de la «cruzada nacional». Esto replica la estructura del culto a los santos; La bandera con el yugo y las flechas: No es solo un símbolo político, sino un icono litúrgico que evoca la pureza de una supuesta «España eterna» cristiana y militar. En los mítines de Vox, se despliega como si fuera un estandarte de batalla religiosa; Discurso de «reconquista»: Utilizan el término «Reconquista» (evento histórico cargado de simbolismo cristiano-militar) para referirse a la lucha contra la izquierda y el independentismo. Esto convierte la política en una guerra santa donde el adversario es un infiel; Ataque a la memoria histórica: Al negar las fosas comunes o justificar la dictadura, proyectan la sombra colectiva sobre las víctimas del franquismo, a las que acusan de «revivir odios». Es el mismo mecanismo que el nazismo usó con los judíos: la víctima es culpable por recordar.</p>
<h2><a name="_Toc239057559"></a>Conclusión del nazismo como matriz del abuso religioso político</h2>
<p>El nazismo demostró que cuando un líder político se inviste de autoridad sagrada, utiliza símbolos religiosos artísticos y señala a un chivo expiatorio colectivo, se produce una modalidad de abuso religioso masivo que puede llevar al genocidio. La ultraderecha actual —incluida la española— no es idéntica al nazismo, pero reproduce su estructura arquetípica: un líder carismático que actúa como sacerdote laico, un pánico moral que funciona como infierno secular, y una proyección de la sombra sobre minorías que son deshumanizadas mediante el lenguaje de la «pureza» y la «defensa de los niños».</p>
<p>En el caso español, el añadido de la estética neofranquista y la connivencia con sectores de la Iglesia católica convierte a Vox en un heredero simbólico de aquel abuso religioso totalitario, aunque operando dentro del marco democrático. La diferencia no es de esencia, sino de grado y de poder.</p>
<p>Como mostró el nazismo —y hoy replican ciertas formaciones de ultraderecha, incluida Vox—, cuando un líder inviste su discurso de autoridad trascendente, fabrica un infierno secular y señala a un chivo expiatorio, se reproduce la misma estructura arquetípica del perpetrador sagrado: fractura de la conciencia crítica, miedo paralizante y exigencia de lealtad incuestionable. La víctima —niño, disidente, inmigrante, o la memoria histórica de un pueblo— queda anulada como sujeto, exactamente como en el abuso religioso tradicional y en el totalitarismo del siglo XX.»</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1><a name="_Toc239057560"></a>90 años de la sublevación que condujo a la guerra civil en España</h1>
<p>Un sábado como el del 18 julio 2026, hace 90 años llegó la noticia de la sublevación</p>
<p>La conspiración previa al golpe de julio de 1936 fue una trama compleja y prolongada, fraguada durante meses por un amplio espectro de fuerzas políticas y militares que buscaban poner fin al régimen republicano. Venía gestándose desde los inicios de la Segunda República, alimentada por el rechazo a las reformas del gobierno.</p>
<p>El general José Sanjurjo lideró un primer golpe fallido en 1932, conocido como la «Sanjurjada». La victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936 aceleró la conspiración, al temer los sectores conservadores que la República derivara hacia una revolución socialista.</p>
<h2><a name="_Toc239057561"></a>Los impulsores: Una trama civil y militar</h2>
<p>El núcleo militar: La dirección recayó en un grupo de generales:</p>
<p>José Sanjurjo: Era el líder nominal y estaba destinado a ser el jefe del nuevo Estado. Al estar exiliado en Portugal, actuaba como la autoridad máxima desde la distancia.</p>
<p>Emilio Mola: Fue el verdadero «cerebro» y organizador de la conspiración. Conocido como «el Director», diseñó el plan minuciosamente.</p>
<p>Francisco Franco: Se unió a la conspiración, pero no fue su líder principal. Su papel era clave por su prestigio al mando del Ejército de África.</p>
<p>Y otros militares como Gonzalo Queipo de Llano o Miguel Cabanellas</p>
<p>La trama civil estaba integrada por monárquicos alfonsinos, carlistas y la Falange. Figuras como José Calvo Sotelo (monárquico) y José María Gil Robles (CEDA) tuvieron contactos y ofrecieron apoyo.</p>
<p>Mola asumió el control total de la conspiración en abril de 1936. Su plan era un alzamiento militar coordinado y simultáneo en todas las guarniciones donde tuvieran apoyos. El objetivo era tomar el poder de forma rápida e instaurar una dictadura militar. En los meses previos, Mola trabajó en el secretismo para asegurar adhesiones y establecer contactos con las potencias fascistas (Italia y Alemania) para asegurar su apoyo logístico. Todo estaba listo para el 18 de julio, pero el asesinato de Calvo Sotelo y una filtración forzaron el adelanto del alzamiento en Melilla para la tarde del 17 de julio a las 17:00 horas. La guarnición de Melilla fue la primera en levantarse. Este adelanto se produjo porque los golpistas temían que sus planes fueran descubiertos.</p>
<p>Extensión a la península (18 de julio): Al día siguiente, el levantamiento se extendió a las guarniciones de la España peninsular. Fracaso inicial: El golpe no triunfó en todo el país. Logró controlar zonas del norte, oeste y sur, pero fracasó en centros clave como Madrid, Barcelona y Valencia. Esta división territorial provocó que el país quedara partido en dos zonas (republicana y sublevada), dando inicio a una larga y cruenta guerra civil.</p>
<h2><a name="_Toc239057562"></a>España fue el primer escenario de la lucha global entre democracia, fascismo y comunismo.</h2>
<p>Lo más urgente para los sublevados era trasladar el <strong>Ejército de África</strong> (las tropas más veteranas) desde Marruecos a la península, ya que la Armada republicana bloqueaba el estrecho. <strong>Hitler</strong> les proporcionó 20 aviones de transporte (Junkers 52) y cazas, permitiendo el primer puente aéreo de la historia.</p>
<p>Tras la muerte del general Sanjurjo en un accidente aéreo, Franco fue elegido Jefe de Estado de los sublevados en octubre de 1936, convirtiéndose en el líder indiscutible del bando nacional, y finalmente en dictador tras la victoria en 1939.</p>
<p><strong>Mussolini</strong> envió decenas de miles de soldados (el <em>Corpo Truppe Volontarie</em>), carros de combate y aviación. Fue el principal sostén militar de Franco durante toda la guerra.</p>
<p>Francia y Reino Unido impulsaron un pacto para prohibir la venta de armas a ambos bandos. Fue un fracaso absoluto: Alemania e Italia lo firmaron pero lo incumplieron descaradamente, mientras que la República quedó atada de pies y manos para comprar armas legalmente.</p>
<p>Para contrarrestar a los fascistas, la Unión Soviética (Stalin) comenzó a enviar aviones, tanques y asesores militares a la República. Además, se organizaron las <strong>Brigadas Internacionales</strong>, con más de 35.000 voluntarios de 50 países (como Hemingway u Orwell) que acudieron a defender la democracia frente al fascismo.</p>
<p>Precisamente por este apoyo externo masivo, la guerra dejó de ser un simple alzamiento militar para convertirse en un <strong>campo de pruebas para la Segunda Guerra Mundial</strong>, donde nazis probaron sus tácticas (como el bombardeo aéreo masivo sobre población civil en Guernica).</p>
<p>La Guerra Civil Española fue, efectivamente, el campo de batalla anticipado de la Segunda Guerra Mundial, no solo en el plano militar, sino sobre todo en el ideológico. Por primera vez, las tres grandes fuerzas que dominarían el siglo XX se enfrentaron en un mismo escenario: Fascismo/Nazismo (en el bando sublevado, apoyados por Hitler y Mussolini). Democracia liberal (representada por las potencias occidentales, aunque con una trágica inacción). Comunismo soviético (en el bando republicano, con la URSS de Stalin como principal valedora).</p>
<p>Fue el laboratorio donde los alemanes e italianos ensayaron su maquinaria de guerra que usarían después en Europa. La Legión Cóndor probó el bombardeo masivo sobre población civil (el terror aéreo) en Guernica (1937), una técnica que luego aplicaron en Varsovia, Róterdam o Londres. Los carros de combate (tanques) y las tácticas de coordinación aire-tierra que luego perfeccionarían en el Blitzkrieg (guerra relámpago) se ensayaron en los campos de Extremadura y el Ebro.</p>
<h2><a name="_Toc239057563"></a>La guerra civil anticipó la brutalización del conflicto.</h2>
<p>No solo se combatía contra ejércitos, sino contra «ideas». Hubo persecución religiosa, asesinatos de intelectuales y una fuerte represión en la retaguardia, algo que se replicaría de forma extrema en el frente del Este durante II guerra mundial. La política de <strong>«No Intervención»</strong> de Francia y Reino Unido fue el ensayo general de la política de <strong>apaciguamiento</strong> que permitió a Hitler anexionarse Austria y Checoslovaquia. Al abandonar a la República, las democracias occidentales demostraron al Eje que no estaban dispuestas a luchar por sus valores, lo que animó a Hitler a iniciar la guerra mundial.</p>
<p>El bando sublevado (con Franco al final) ganó en 1939, pero el eje ideológico que representaba perdió en 1945. Por eso se dice que la guerra civil fue, simbólicamente, la <strong>«primera batalla de la Segunda Guerra Mundial»</strong>, aunque con un desenlace trágico y opuesto al final europeo.</p>
<h2><a name="_Toc239057564"></a>El Balance Humano: Muertos, Desaparecidos y Exilio</h2>
<p>La Guerra Civil (1936-1939) no solo terminó con la vida de cientos de miles de personas en el campo de batalla, sino que la represión sistemática durante y después del conflicto dejó una herida demográfica y social profunda.</p>
<p><strong>Cifra total de víctimas mortales</strong>: No existe una cifra única y universalmente aceptada, ya que las estimaciones varían según los historiadores y los métodos de cálculo. Las horquillas más citadas oscilan entre un <strong>mínimo de 380.000</strong> y un <strong>máximo de 735.000</strong> muertos. Otras fuentes hablan de <strong>alrededor de medio millón de muertos</strong>. Estudios demográficos, que comparan la población que España debería haber tenido con la real, cifran el exceso de mortalidad en <strong>540.000 personas</strong> solo entre 1936 y 1939.</p>
<p><strong>Muertos en combate y retaguardia</strong>: De esa cifra total, se estima que los muertos en el frente fueron entre <strong>150.000 y 200.000</strong>. La represión en la retaguardia fue también masiva: se calcula que hubo más de <strong>100.000 asesinatos</strong> en la zona sublevada y unas <strong>50.000</strong> en la zona republicana.</p>
<p><strong>Represión franquista (1939-1975)</strong>: La violencia no cesó con el fin de la guerra. La dictadura institucionalizó la represión. Se estima que hubo unas <strong>150.000 ejecuciones</strong> por causas políticas durante y después de la guerra. Además, se contabilizan al menos <strong>114.226 desapariciones forzadas</strong>, y se calcula que unas <strong>30.000 personas</strong> permanecen aún desaparecidas en fosas comunes. El número de presos políticos y prisioneros de guerra que pasaron por campos de concentración y trabajos forzados asciende a <strong>más de un millón</strong>.</p>
<p><strong>Exilio</strong>: La derrota republicana forzó al exilio a entre <strong>200.000 y 300.000 personas</strong>. La mayoría se dirigió a Francia y América Latina, donde intelectuales, artistas y científicos como <strong>Antonio Machado, Rosa Chacel o Rafael Alberti</strong> continuaron su obra lejos de su patria.</p>
<p>La Iglesia española fue un pilar fundamental del régimen franquista, legitimando el golpe de Estado como una «Cruzada» y bendiciendo la represión.</p>
<p><strong>Durante la dictadura</strong>: El nacionalcatolicismo fue la ideología oficial, y la Iglesia controló la educación y la moral pública.</p>
<p><strong>En la Transición y después</strong>: La jerarquía eclesiástica ha mantenido una posición ambivalente. Por un lado, ha pedido perdón por su «falta de caridad» y ha colaborado en la exhumación de fosas. Por otro, se ha resistido a condenar explícitamente el franquismo y ha defendido el Valle de los Caídos como un lugar de reconciliación, lo que ha generado fuertes críticas por parte de los colectivos de memoria histórica.</p>
<h2><a name="_Toc239057565"></a>Las Consecuencias Culturales: Ruptura, Censura y Exilio Interior</h2>
<p>La victoria franquista supuso una profunda ruptura con la tradición cultural y científica, imponiendo un modelo basado en la censura, el nacionalcatolicismo y el aislamiento.</p>
<p><strong>Exilio de intelectuales y artistas</strong>: La diáspora de una generación entera de creadores fue el golpe más duro. Figuras clave de la literatura, el arte y la ciencia se vieron obligadas a abandonar España. Su partida no solo empobreció la vida cultural del país, sino que también enriqueció a los países de acogida, especialmente en Hispanoamérica.</p>
<p><strong>Censura y represión cultural</strong>: El régimen impuso un férreo control sobre toda la producción cultural. Se prohibieron libros, se persiguió a los autores disidentes y se instauró un sistema de censura previa que condicionó toda la creación artística e intelectual. Esto llevó a muchos creadores que permanecieron en España a practicar la <strong>autocensura</strong> para poder publicar o exponer su obra.</p>
<p><strong>Aislamiento científico y cultural</strong>: La dictadura, especialmente en sus primeras décadas, impuso un aislamiento internacional que marginó a España de las corrientes culturales y científicas europeas. El pensamiento crítico y la innovación fueron sistemáticamente sofocados.</p>
<p><strong>Una cultura oficial monolítica</strong>: El régimen promovió un arte y una cultura oficiales, identificados con el nacionalcatolicismo y los valores del «imperio». Esto generó una producción cultural, a menudo de baja calidad, que ensalzaba al régimen y sus ideales, mientras se marginaba o perseguía cualquier expresión que no encajara en ese molde.</p>
<p>En definitiva, la guerra y la dictadura no solo tuvieron un coste humano inasumible, sino que truncaron el desarrollo cultural de España, provocando una ruptura generacional y un aislamiento del que el país tardaría décadas en recuperarse.</p>
<p>El Valle de los Caídos (construido entre 1940 y 1959) es el monumento más polémico de la memoria histórica en España. Fue concebido por Franco como un mausoleo para honrar a los caídos de su «Cruzada», pero también albergó los restos de 33.833 víctimas de ambos bandos, muchas de ellas exhumadas sin el consentimiento de sus familias.</p>
<p>Significado para el franquismo: Era el gran símbolo del régimen, un lugar de peregrinación y exaltación de la dictadura.</p>
<h2><a name="_Toc239057566"></a>El debate actual</h2>
<p>Durante décadas, los restos de Franco estuvieron enterrados allí (hasta 2019, cuando fueron exhumados y trasladados al cementerio de Mingorrubio). La Ley de Memoria Democrática de 2022 busca convertir el Valle en un «cementerio civil» y un lugar de memoria para todas las víctimas, eliminando cualquier simbología de exaltación franquista. Sin embargo, el proceso es lento y controvertido, con tensiones entre el Estado, la Iglesia y las asociaciones de víctimas.</p>
<p>Una parte significativa de la juventud española tiene una visión positiva de la dictadura franquista. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), casi un 20% de los jóvenes de entre 18 y 24 años considera que los años del franquismo fueron «buenos» o «muy buenos». Más aún, más de un 17% de los jóvenes afirma que la democracia actual es peor que la dictadura.</p>
<p>Muchos jóvenes no tienen una idea clara de lo que significó vivir sin libertades fundamentales.</p>
<p><strong>Falta de educación</strong>: El 80% de los jóvenes que han terminado la ESO desconoce aspectos clave de la represión franquista. Casi la mitad de la generación Z (18-28 años) no sabe situar el franquismo en el tiempo.</p>
<p><strong>Desconocimiento de figuras clave</strong>: Casi la mitad de los jóvenes desconoce cómo murió el poeta Federico García Lorca, fusilado al inicio de la guerra.</p>
<p><strong>Idealización por ignorancia</strong>: Al carecer de «herramientas críticas», son más permeables a narrativas simplificadas que idealizan el pasado, confundiendo «versiones legítimas de la Historia».</p>
<p>Mitología franquista: Se ensalzan mitos como la construcción de embalses, la prosperidad económica o la creación de la Seguridad Social, atribuyéndolos al régimen cuando, en muchos casos, fueron impulsados posteriormente.</p>
<p><strong>Propaganda en redes</strong>: Creadores de contenido en plataformas como TikTok o YouTube reinterpretan la historia, difundiendo bulos y teorías conspirativas que son consumidos como verdades incuestionables.</p>
<p><strong>Rebeldía y provocación</strong>: Para algunos adolescentes, reivindicar a Franco o decir «Viva Franco» se ha convertido en una forma de «retar al profesorado» o de parecer «el malote de la clase», una pulsión «antisistema» propia de la edad.</p>
<p><strong>Frustración con el presente</strong>: La precariedad laboral, las dificultades para acceder a una vivienda y la sensación de que «viven peor» que sus padres generan un caldo de cultivo para discursos que prometen un pasado de orden y estabilidad.</p>
<p>Idealizar el franquismo implica ignorar por completo la realidad de la dictadura:</p>
<p><strong>Falta de libertades y represión</strong>: Fue un régimen que prohibió los partidos políticos y los sindicatos, instauró una férrea censura y persiguió cualquier disidencia. <strong>Las mujeres, en particular, vivieron bajo un rol social y familiar extremadamente restrictivo</strong>.</p>
<p><strong>Precariedad y desigualdad</strong>: La mayoría de la población vivía con salarios bajos, jornadas laborales extenuantes y sin derechos como las vacaciones pagadas o la protección por desempleo.</p>
<p>En resumen, la visión positiva del franquismo entre los jóvenes es un fenómeno impulsado por la desinformación, la propaganda en redes sociales y la frustración ante un presente incierto. No es el resultado de un conocimiento profundo de la historia, sino un síntoma de una memoria colectiva débil que permite que los mitos del pasado se utilicen como un espejismo para los problemas del futuro.</p>
<p>La relación entre «memoria histórica» y «olvido» en España es un debate central y abierto sobre cómo afrontar el legado de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Es un conflicto que enfrenta, por un lado, el deseo de recordar y reparar a las víctimas y, por otro, la idea de que el silencio y el olvido fueron necesarios para la transición a la democracia.</p>
<p>La Transición española (1975-1982) se construyó en gran medida sobre la base de un «pacto de silencio» o de «olvido». Para asegurar una transición pacífica y evitar que los traumas del pasado descarrilaran el proceso, los partidos políticos acordaron dejar atrás las reivindicaciones sobre el pasado, priorizando la estabilidad y la consolidación de la democracia.</p>
<p>Este pacto se materializó legalmente con la <strong>Ley de Amnistía de 1977</strong>, que eximió de responsabilidad a los responsables de delitos durante el franquismo, garantizando así la impunidad de la dictadura y dejando a las víctimas sin justicia. Este «olvido» fue, por tanto, una decisión política institucionalizada.</p>
<p><a name="_Toc239057567"></a>El Despertar de la Memoria: Las Leyes de Memori<strong>a</strong></p>
<p>Con el tiempo, la demanda social de justicia y reconocimiento para las víctimas fue creciendo, llevando a la aprobación de dos leyes fundamentales:</p>
<p><strong>Ley de Memoria Histórica (2007)</strong>: Aprobada durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fue el primer gran paso oficial para reconocer a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. Sus medidas incluían declarar ilegítimos los tribunales franquistas y la retirada de símbolos franquistas de edificios públicos. Sin embargo, no abordó la apertura de fosas comunes de manera efectiva, fue criticada por ser insuficiente y no contar con el apoyo del Partido Popular.</p>
<p><strong>Ley de Memoria Democrática (2022)</strong>: Aprobada por el gobierno de Pedro Sánchez, vino a sustituir y ampliar la ley anterior. Su objetivo es profundizar en el reconocimiento de las víctimas, declarar ilegal el régimen franquista y poner a la administración pública como responsable de la localización y exhumación de desaparecidos. Su tramitación fue polémica y recibió el voto en contra del Partido Popular, Vox y Ciudadanos.</p>
<p>Lejos de cerrarse, el debate sobre la memoria histórica se ha intensificado en los últimos años, polarizando a la sociedad y a la clase política.</p>
<p><strong>Posturas enfrentadas</strong>: La izquierda y los partidos nacionalistas periféricos suelen abogar por políticas activas de memoria, justicia y reparación. La derecha, especialmente Vox, se opone frontalmente a estas leyes, defendiendo el «pacto de silencio» de la Transición y acusando al gobierno de reabrir heridas del pasado</p>
<p><strong>El papel de la sociedad civil</strong>: Organizaciones como la <strong>Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)</strong> han sido fundamentales para mantener viva la memoria. Su labor, junto con la de arqueólogos y antropólogos forenses, ha sido crucial en la exhumación de fosas comunes, dando sepultura digna a miles de víctimas. Hoy en día, aún quedan miles de fosas por exhumar y más de 10.000 cuerpos por recuperar.</p>
<p>La falta de educación en las aulas sobre el franquismo y el auge de la desinformación en redes sociales están creando un caldo de cultivo para la idealización de la dictadura.</p>
<p>Para el historiador Walther L. Bernecker, esta situación demuestra que el «pacto de silencio» no logró enterrar el pasado, sino que lo dejó latente, y que la «memoria histórica» se ha convertido en un campo de batalla ideológico en el presente.</p>
<p>Jung advertía que todo lo que se reprime en el inconsciente no desaparece, sino que se vuelve más potente y regresa de forma patológica. El silencio institucional sobre las víctimas y la represión franquista no curó la herida, sino que la mantuvo latente, generando un trauma colectivo que se transmite de generación en generación.</p>
<h3><a name="_Toc239057568"></a>Síntomas del presente</h3>
<p>La polarización política actual, la dificultad para alcanzar un relato común sobre el pasado y el resurgimiento de discursos que idealizan la dictadura pueden interpretarse como <strong>síntomas de esta Sombra no integrada</strong>. Es el retorno de lo reprimido, que emerge en forma de conflictos y divisiones en el presente.</p>
<p>En resumen, la memoria histórica en España es un campo de batalla entre el derecho a la verdad y la reparación de las víctimas, y la tentación política de mirar hacia otro lado. Es un debate que refleja las heridas no cerradas de un pasado que se niega a ser enterrado y que, hoy más que nunca, se dirime también en las aulas y en las redes sociales.</p>
<h2><a name="_Toc239057569"></a>Trabajo personal</h2>
<p>La individuación, el proceso de integrar la Sombra para alcanzar la plenitud, no es solo un camino individual, sino que también puede aplicarse a una sociedad. Para España, este proceso implicaría:</p>
<p><strong>Reconocer la Sombra</strong>: Asumir la responsabilidad por los crímenes cometidos por todos los bandos, sin justificaciones ni relativismos. Esto implica un duelo colectivo por las víctimas de ambos lados.</p>
<p><strong>El trabajo de la memoria</strong>: La «memoria histórica», desde esta perspectiva, no es un ejercicio de revanchismo, sino una herramienta terapéutica. Recordar, exhumar fosas y reconocer el sufrimiento de las víctimas es el primer paso para <strong>iluminar la oscuridad</strong> y comenzar a integrar aquello que se ha mantenido en la sombra.</p>
<p><strong>Trascender la polaridad</strong>: El objetivo final no es que un bando «venza» sobre el otro en el relato histórico, sino trascender esa dicotomía. Se trata de construir una identidad nacional más compleja y matizada, que pueda contener ambas narrativas sin desgarrarse. Como señaló Jung, «hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el inconsciente dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino». El «destino» de España, su presente polarizado, es el resultado de no haber hecho consciente su Sombra colectiva.</p>
<p>En definitiva, la lectura junguiana nos invita a ver el conflicto sobre la memoria histórica en España no como un debate político estéril, sino como la manifestación de un <strong>proceso psicológico profundo</strong>. La dificultad para integrar el pasado, el auge de los discursos negacionistas y la fractura social actual son síntomas de una Sombra colectiva que clama por ser reconocida. La verdadera reconciliación, desde esta óptica, no vendrá del olvido, sino de la valentía de <strong>mirar de frente a los propios monstruos</strong> para, finalmente, poder trascenderlos.</p>
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<h1><a name="_Toc239057570"></a>Conclusiones</h1>
<p>El ensayo «La sombra del poder en el abuso infantil religioso» desarrolla un análisis profundo y multifacético que conecta el abuso religioso tradicional con sus formas secularizadas contemporáneas, trazando un arco que va desde la psicología clínica hasta la crítica política y la memoria histórica. A lo largo del texto, el autor entrelaza la experiencia clínica con el análisis junguiano, la teoría política y la historia de España para demostrar que el abuso religioso no es un fenómeno del pasado, sino una estructura que se reproduce en diferentes contextos bajo nuevas máscaras.</p>
<p><strong>Primera conclusión: el abuso infantil religioso es un fenómeno estructural que trasciende la violencia física directa.</strong> No se limita a los actos de perpetradores individuales, sino que involucra mecanismos sistémicos de adoctrinamiento, complicidad institucional y manipulación simbólica. La investidura de autoridad divina sobre el agresor —lo que el autor denomina «perpetradores sagrados»— fractura el orden simbólico de la víctima de un modo que va más allá del trauma sexual, afectando su capacidad de reintegrar la dimensión religiosa de su vida. El adoctrinamiento basado en el miedo al infierno, la represión instintiva y la «conspiración del silencio» son modalidades de abuso psicológico que dejan huellas profundas en la psique, manifestándose clínicamente en formas oníricas, pesadillas recurrentes y estados no ordinarios de conciencia donde emerge la sombra colectiva.</p>
<p><strong>Segunda conclusión: la etiqueta de «abuso infantil» aplicada a la diversidad de género constituye una forma de abuso religioso secularizado.</strong> Cuando líderes políticos de ultraderecha califican la «ideología de género» como una amenaza para la infancia, están operando exactamente con la misma estructura arquetípica que el abuso religioso tradicional: invisten su discurso de autoridad trascendente (el líder como salvador), fabrican un infierno secular (el caos identitario, la pedofilia encubierta), señalan a un chivo expiatorio (personas LGTBIQ+, trans, <em>therians</em>) y exigen lealtad incuestionable mediante un campo de delirio autorreferencial donde la posverdad no importa como descripción, sino como marcador de lealtad. Esta violencia simbólica no ocurre en una iglesia, sino en el espacio público digital, pero su estructura es idéntica: fractura la conciencia crítica, genera miedo paralizante y anula a las víctimas como sujetos.</p>
<p><strong>Tercera conclusión: la proyección de la sombra y el mecanismo del chivo expiatorio son los ejes psíquicos que sostienen tanto el abuso religioso tradicional como su versión política secularizada.</strong> En ambos casos, la comunidad (o el grupo de poder) proyecta sobre un «otro» —judío, hereje, disidente sexual, inmigrante— sus propios impulsos reprimidos (agresividad, miedo a la diferencia, deseo no regulado). Este «otro» es deshumanizado mediante un lenguaje de pureza y contaminación («cáncer a extirpar», «plaga», «enemigo»), y su exclusión o aniquilación simbólica se presenta como un acto de salvación colectiva. La violencia real contra las minorías se legitima como defensa de la infancia, invirtiendo la realidad: quienes realmente son abusados —niños reales, disidentes sexuales, víctimas de la memoria histórica— quedan invisibilizados mientras se fabrica un peligro inexistente para movilizar el miedo.</p>
<p><strong>Cuarta conclusión: el nazismo constituye el paradigma histórico del abuso religioso político, y su estructura arquetípica reaparece en la ultraderecha contemporánea.</strong> El régimen nazi no fue solo un sistema político, sino un fenómeno de abuso religioso colectivo que utilizó símbolos sagrados, rituales de masas y una estética de lo numinoso para secuestrar la conciencia de un pueblo. La cruz gamada, el culto al Führer y la arquitectura de las catedrales de luz generaban una experiencia de lo sagrado sin Dios, una posesión arquetípica que Jung identificó como la activación de Wotan, el dios germánico de la furia y la guerra. Leni Riefenstahl, como cineasta-sacerdotisa, transformó la propaganda en liturgia visual, convirtiendo la violencia y el odio racial en una experiencia estético-religiosa que anulaba la conciencia crítica del espectador. Esta misma estructura —líder carismático como perpetrador sagrado, pánico moral como infierno secular, chivo expiatorio como víctima ritual— se reproduce hoy en figuras como Milei, Trump o Bolsonaro, y en España en la estética neofranquista de Vox, que utiliza el Valle de los Caídos como lugar de peregrinaje, la bandera con el yugo y las flechas como icono litúrgico, y el discurso de la «reconquista» como guerra santa.</p>
<p><strong>Quinta conclusión: la Guerra Civil Española fue el primer escenario de la lucha global entre democracia, fascismo y comunismo, y su memoria sigue siendo un campo de batalla abierto.</strong> El golpe militar del 18 de julio de 1936, apoyado por Hitler y Mussolini, convirtió a España en el laboratorio donde se ensayaron las tácticas de la Segunda Guerra Mundial: el bombardeo aéreo masivo sobre población civil (Guernica), la coordinación aire-tierra del <em>Blitzkrieg</em> y la brutalización del conflicto ideológico. La política de «No Intervención» de Francia y Reino Unido fue el ensayo general del apaciguamiento que permitió a Hitler anexionarse Austria y Checoslovaquia. El balance humano es devastador: entre 380.000 y 735.000 muertos, más de 100.000 ejecuciones en la zona sublevada, 114.226 desapariciones forzadas, 30.000 personas aún desaparecidas en fosas comunes, y entre 200.000 y 300.000 exiliados. La Iglesia española legitimó el golpe como una «Cruzada» y sostuvo el nacionalcatolicismo como ideología oficial durante la dictadura, manteniendo una posición ambivalente en la Transición y en la actualidad.</p>
<p><strong>Sexta conclusión: el «pacto de silencio» de la Transición no curó la herida, sino que mantuvo latente la sombra colectiva.</strong> La Ley de Amnistía de 1977 garantizó la impunidad de la dictadura y dejó a las víctimas sin justicia. Este olvido institucionalizado no fue neutral: permitió que la memoria traumática se transmitiera de generación en generación como un trauma no elaborado. Las leyes de Memoria Histórica (2007) y Memoria Democrática (2022) han intentado reparar esta deuda, pero el debate sigue polarizado, y el auge de discursos que idealizan el franquismo entre los jóvenes —un 20% de los menores de 24 años considera que la dictadura fue «buena» o «muy buena»— revela los síntomas de una sombra no integrada. La desinformación en redes sociales, la falta de educación sobre el franquismo en las aulas y la frustración ante la precariedad presente crean un caldo de cultivo para la idealización del pasado como un espejismo de orden y estabilidad.</p>
<p><strong>Séptima conclusión: la integración de la sombra colectiva es la única vía para una reconciliación genuina.</strong> Jung advertía que todo lo que se reprime en el inconsciente no desaparece, sino que se vuelve más potente y regresa de forma patológica. La polarización política actual, la dificultad para alcanzar un relato común sobre el pasado y el resurgimiento de discursos negacionistas son síntomas de esta sombra no integrada. La «memoria histórica» no debe ser un ejercicio de revanchismo, sino una herramienta terapéutica: exhumar fosas, reconocer el sufrimiento de todas las víctimas y asumir la responsabilidad por los crímenes cometidos por todos los bandos. El objetivo final no es que un bando venza en el relato histórico, sino trascender esa dicotomía y construir una identidad nacional más compleja y matizada, capaz de contener ambas narrativas sin desgarrarse.</p>
<p><strong>Octava conclusión: la Iglesia española, como institución, ha sido cómplice de la represión y el olvido, pero también puede ser agente de reconciliación si se atreve a integrar su propia sombra.</strong> Su papel en la legitimación del golpe de Estado, su bendición de la represión y su defensa del Valle de los Caídos como lugar de reconciliación han sido formas de complicidad con el mal. La jerarquía eclesiástica ha mostrado una posición ambivalente: por un lado, ha pedido perdón por su «falta de caridad»; por otro, se ha resistido a condenar explícitamente el franquismo. La verdadera reparación exigiría un reconocimiento público de su responsabilidad histórica, la colaboración activa en la exhumación de fosas y la renuncia a la defensa de símbolos que exaltan la dictadura. Sin esa integración de su sombra institucional, la Iglesia seguirá siendo parte del problema, no de la solución.</p>
<p><strong>Novena conclusión: el abuso religioso no es un fenómeno exclusivamente católico, sino una estructura universal que puede manifestarse en cualquier sistema que invista a una autoridad con un mandato trascendente y utilice el miedo y la proyección para controlar la conciencia.</strong> El análisis del nazismo, la ultraderecha actual y el caso español demuestra que esta estructura puede operar en contextos seculares, sustituyendo a Dios por el Líder, el infierno por el caos identitario, el pecado por la disidencia y la salvación por la exclusión del otro. La pornografía, las redes sociales y la política de la indignación son versiones contemporáneas de esta misma lógica: ofrecen un goce inmediato que anula la capacidad de pensar críticamente, exactamente como el miedo al infierno anulaba la capacidad de cuestionar al sacerdote.</p>
<p><strong>Décima conclusión: la resistencia contra el abuso religioso, en todas sus formas, comienza por la integración de la propia sombra.</strong> No hay vacuna política contra el fascismo que no pase por el trabajo interior de cada ciudadano. El primer paso para no convertirse en un perpetrador o en un cómplice es reconocer que el fascista, el abusador y el inquisidor están en uno mismo, esperando su oportunidad. Ese reconocimiento no es motivo de vergüenza, sino la condición de posibilidad de la libertad. Quien integra su sombra —quien siente odio pero no actúa desde él, quien desea poder pero no lo convierte en destructividad, quien teme a la diferencia pero no la convierte en enemigo— puede mirar el abismo de la historia sin pestañear y contribuir a construir una sociedad donde la memoria no sea un campo de batalla, sino un puente hacia la reconciliación.</p>
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<h1><a name="_Toc239057571"></a>Apéndice</h1>
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<h2><a name="_Toc239057572"></a>¡Viva España! ¡Viva la Legión! ¡Viva el Cristo de la Buena Muerte!</h2>
<p>En la mañana del Jueves Santo (2 de abril de 2026), cientos de legionarios desembarcaron en el puerto de Málaga procedentes de Almería a bordo del buque de asalto anfibio &#8216;Galicia&#8217;. Tras formarse, desfilaron marcialmente por las calles de la ciudad al ritmo de cornetas y tambores hasta llegar a la Plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, donde se encuentra la Congregación de Mena, la sede de la hermandad.</p>
<p>Se trata de una tradición con casi un siglo de antigüedad que se ha convertido en un símbolo de identidad de la ciudad y de la propia Legión.</p>
<p>La misión de la Legión era participar en la ceremonia de traslado y entronización del «Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas», conocido popularmente como el Cristo de Mena, y colocarlo en el trono procesional para salir esa misma noche.</p>
<p>El Significado del Nombre «Cristo de Mena»: Aunque oficialmente se llama «Cristo de la Buena Muerte», la imagen es universalmente conocida como el «Cristo de Mena». Este nombre proviene de su autor original, el célebre escultor del Barroco español Pedro de Mena y Medrano, quien talló la primera versión de esta imagen en 1660. La imagen original fue destruida durante la Guerra Civil en 1931 y reemplazada por la actual, una obra de 1942 del imaginero malagueño Francisco Palma Burgos, aunque la advocación y el nombre popular se mantuvieron.</p>
<p>El Significado del «Cristo de la Buena Muerte»</p>
<p>Esta imagen es mucho más que una talla religiosa; es un poderoso símbolo espiritual e identitario para la Legión Española.</p>
<p>Patrón y Protector de la Legión: El título del «Cristo de la Buena Muerte» es el Patrón y Protector oficial de la Legión Española. Esta vinculación se remonta a 1928, cuando los mandos del Tercio, recién creado, solicitaron a la hermandad que esta imagen se convirtiera en su protectora celestial. La devoción se hizo oficial en 1930 y, desde entonces, su presencia es consustancial a la identidad legionaria.</p>
<p>Un Vínculo Forjado en el Norte de África: El origen de esta devoción está estrechamente ligado a los primeros años de la Legión, cuando combatía en las duras campañas del norte de África. Los legionarios, que enfrentaban la muerte diariamente en el frente, buscaron en esta imagen un protector que les ofreciera el valor para luchar y la esperanza de una «buena muerte» en el campo de batalla.</p>
<p>«El Cristo de los Legionarios»: La conexión es tan intensa que la imagen es popularmente conocida en Málaga como «El Cristo de los legionarios». Su influencia es tal que en cada acuartelamiento de la Legión en España existe una réplica de esta imagen presidiendo los actos más solemnes.</p>
<p>«El Novio de la Muerte»: El acto alcanza su clímax emocional cuando los legionarios, con la imagen ya en el trono, entonan el «Novio de la Muerte». Esta marcha militar se ha convertido en el himno no oficial de la Legión y su letra, que habla de una relación de amor y entrega con la muerte, resuena con una fuerza extraordinaria en este contexto, creando una atmósfera de profunda emotividad y fervor.</p>
<p>Un Acto de Fe y de Identidad Militar: Para los legionarios, cargar al Cristo de la Buena Muerte a hombros y trasladarlo a su trono no es solo un acto religioso. Es una ceremonia de exaltación de sus señas de identidad: el honor, el sacrificio, la disciplina y la hermandad, todo ello envuelto en una tradición que se ha perpetuado durante casi un siglo.</p>
<p>Reflexiones</p>
<p>El «complejo cultural de la Buena Muerte» y sus sombras</p>
<p>El «Complejo cultural de la Buena Muerte» es una estructura poderosa:</p>
<p>Arquetipo del héroe sacrificial: El Cristo guerrero, el legionario que ofrece su vida por la patria. Es una forma del «Complejo del Salvador» aplicado a la muerte propia: uno se salva a sí mismo (en el sentido de obtener honor, gloria, trascendencia) muriendo de una determinada manera.</p>
<p>Sombra patriarcal y militarista: El desfile, los vítores, la masculinidad exaltada, la disciplina. Todo ello forma parte de un sistema que valora ciertas muertes (las del guerrero) e invisibiliza otras (las de las víctimas silenciosas del abandono social). El «Cristo de la Buena Muerte» es, en ese sentido, un símbolo que puede operar como mecanismo de distracción colectiva que acrecienta la idealización de unas formas de muerte y desvaloriza otras formas de muerte: mientras se aplaude al legionario que muere con honor, se deja en el desamparo a quienes mueren sin épica, sin ritual, sin comunidad.</p>
<p>Negación del sufrimiento ordinario: Este complejo solo valora la muerte que ocurre en condiciones extraordinarias (combate, martirio, heroísmo).</p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Mikel García García</p>
<p>Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reichiano (vegetoterapia caracteroanalítica), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid 2025). </p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></p>
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		<title>El agua que nos habla y su memoria: mitos de inundación y crisis civilizatoria.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Aug 2025 07:23:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/escuchar-al-agua/">El agua que nos habla y su memoria: mitos de inundación y crisis civilizatoria.</a></p>
<p>Descubre los mitos ancestrales sobre inundaciones y su conexión con la crisis climática actual. Un análisis que une psicología junguiana, sabiduría indígena y la DANA de 2024. Explora el agua como símbolo de vida, purificación y el urgente pacto necesario entre la humanidad y la naturaleza.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><div dir="auto"><span style="font-size: 14pt;">El agua que nos habla y su memoria: mitos de inundación y crisis civilizatoria.</span></div>
<div dir="auto">Mikel Garcia 29 agosto 2025</div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p class="ds-markdown-paragraph">El artículo «El agua que nos habla y su memoria: mitos de inundación y crisis civilizatoria» de Mikel García utiliza la tragedia de la DANA de octubre de 2024 en la Comunidad Valenciana (232 fallecidos) como punto de partida para una profunda reflexión sobre la relación entre la humanidad y el agua. Frente a la mirada tecnocrática y las disputas políticas que siguieron al desastre, el texto propone recuperar la dimensión simbólica del agua a través de los mitos de inundación universales.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">Estas narraciones ancestrales, desde el Diluvio Universal de Noé y el mito de Gilgamesh hasta las tradiciones mapuche, yanomami y griega, no ven en el agua solo un elemento destructor, sino un principio de purificación y renacimiento. Autores como Mircea Eliade y Carl Jung explican que el agua representa un arquetipo del inconsciente colectivo: el retorno al caos primordial necesario para una nueva creación. Jung y Bachelard aportan perspectivas complementarias: para el primero, una inundación es la manifestación de un inconsciente colectivo desbordado por el desequilibrio psíquico con la naturaleza; para el segundo, el agua es la materia de la ensoñación que disuelve las formas para permitir un renacer poético.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">La crisis climática actual y el aumento de catástrofes hídricas se interpretan así como la consecuencia de una «hybris» moderna, una arrogancia que ha roto el pacto simbólico con la naturaleza, canalizando ríos, urbanizando humedales y reduciendo el agua a un mero recurso (H₂O). La supresión de los mitos y rituales asociados al agua por parte del capitalismo extractivista y la visión mecanicista ha creado un vacío que nos impide comprender el significado profundo de estas catástrofes.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">El autor concluye que el desafío no es solo técnico, sino espiritual. Es necesario un nuevo pacto con el agua, recuperando la memoria mitológica que entiende la naturaleza como un organismo vivo (anima mundi). Solo reconciliando la ciencia con el símbolo, la ingeniería con el ritual, y reconectando con el alma del mundo, podremos dejar de proyectar nuestras sombras sobre las catástrofes y encarar transformativamente la crisis civilizatoria que las inundaciones nos señalan. La pregunta final es ominosa: si la DANA no fue suficiente para esta regeneración, ¿Qué catástrofe mayor necesitaremos?</p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
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<div dir="auto"><span style="font-size: 14pt;">El agua que nos habla y su memoria: mitos de inundación y crisis civilizatoria.</span></div>
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<div dir="auto">Estamos próximos al año de La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que impactó la Comunidad Valenciana el 29 de octubre de 2024 que resultó en una de las mayores tragedias naturales en la historia reciente de España. Según las últimas cifras oficiales proporcionadas por el Centro de Integración de Datos (CID) y el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), el número de fallecidos ascendió a 232 personas, el 65% varones, casi la mitad mayores de 70 años, 7 menores de 7 años, el 70% españoles y un 30% de inmigrantes rumanos y marroquíes. Unos costos económicos cercanos a 50000 euros.</div>
<div dir="auto">Fue un episodio de lluvias torrenciales extremas causado por un estancamiento de una bolsa de aire frío en altura sobre el Mediterráneo, que interactuó con aire cálido y húmedo de la superficie marina. Precipitaciones récord, en algún momento de 700 litros, con inundaciones repentinas en numerosos municipios, desbordamiento de ríos y ramblas (Barranco de la Viuda, Río Serpis), que convertían cauces en tsunamis que arrasaban todo a su paso. La DANA puso de manifiesto la falta de previsión y coordinación de las instituciones, está judicializado la responsabilidad de las instituciones responsables en las muertes. El evento estuvo rodeado de bulos, fakes news, y una lucha política que continúa sin que haya servido para hacer una reflexión de fondo y encaminar el sufrimiento hacia una acción transformadora. Todavía hoy, a los 10 meses de la DANA, hay personas dependientes que no pueden pisar la calle pues no tienen arreglados sus ascensores.</div>
<div dir="auto">Este texto trata de reflexionar sobre las que inundaciones han acompañado a la humanidad desde sus orígenes, dejando tras de sí no sólo devastación, sino también narraciones simbólicas que intentan dar sentido a la fuerza del agua como principio creador y destructor. Frente al fuego que seca y devora, el agua aparece como exceso, desbordamiento y retorno al caos primordial.</div>
<div dir="auto">El agua como símbolo universal.</div>
<div dir="auto">El agua, en tanto principio vital, ha ocupado un lugar central en la imaginación humana desde las primeras culturas. La fuente de la vida no es únicamente un manantial físico, sino un símbolo que expresa el origen, la regeneración y la conexión entre lo humano y lo divino. En términos junguianos, se trata de un arquetipo del inconsciente colectivo, presente en mitologías tan diversas como las mesopotámicas, las griegas, las amerindias o las hindúes. Jung escribió en “Aion” que los arquetipos son “formas a priori que condicionan la percepción de la experiencia” y, en este caso, la fuente de agua representa la experiencia fundante de la vida misma. En las tradiciones amerindias, el agua que brota del interior de la tierra era entendida como el aliento de la Madre Tierra. En la Edad Media europea, el Grial es identificado a menudo con una fuente milagrosa que otorga vida y curación.</div>
<div dir="auto">Desde la perspectiva de la psicología profunda, la fuente de la vida corresponde al símbolo del inconsciente como matriz fértil y regeneradora. Jung vincula el agua al principio femenino (anima), a la capacidad de renovación y a los procesos de individuación. Sumergirse en el agua de una fuente sagrada es, simbólicamente, regresar al útero materno para renacer psíquicamente. Además, la fuente articula la tensión entre el consciente y el inconsciente: beber de ella implica confrontar lo desconocido, con el riesgo de la inflación psíquica o la transformación creativa.</div>
<div dir="auto">Mitos de inundación: análisis comparativo.</div>
<div dir="auto">El mito de Deucalión y Pirra relata cómo Zeus envió un diluvio para destruir a la humanidad corrupta, salvando únicamente a esta pareja que, arrojando piedras tras de sí, creó una nueva humanidad. Como señala Mircea Eliade (1999), “el agua siempre significa regeneración, porque implica una disolución previa” (p. 199).</div>
<div dir="auto">La tradición mesopotámica del diluvio de Gilgamesh y la bíblica de Noé tienden a resaltar el castigo divino por la corrupción humana. En Mesopotamia, el poema de Gilgamesh conserva uno de los primeros relatos de diluvio. El sabio Utnapishtim es advertido por el dios Ea para construir un arca que lo salve a él y a sus animales. El agua se vuelve así instrumento de purificación divina frente al desorden humano. La tradición bíblica retomará este mito en la figura de Noé, integrándolo en la cosmovisión judeocristiana donde Yahvé castiga al hombre, pero también promete una alianza renovada tras la catástrofe: “Pongo mi arco en las nubes como señal de mi pacto con la tierra” (Génesis 9:13).</div>
<div dir="auto">En el mito polinesio, los dioses provocan grandes inundaciones no para aniquilar a los hombres, sino para renovar las islas y fertilizar los suelos, garantizando así la continuidad de la vida. De manera semejante, ciertos mitos aborígenes australianos interpretan las crecidas de los ríos no como venganza, sino como retorno de la Serpiente Arcoíris, portadora de equilibrio cósmico y fecundidad.</div>
<div dir="auto">En la India, encontramos a Manú, salvado del diluvio por el dios Vishnú en forma de pez (Matsya). De este modo, el ciclo de destrucción y creación queda inscrito en la reencarnación cósmica: el agua arrasa, pero también prepara la aparición de un nuevo orden. Aquí, la inundación aparece no como castigo, si no como acto pedagógico de los dioses, que no exterminan, sino que acompañan.</div>
<div dir="auto">En Mesoamérica, los mexicas y los pueblos nahuas narran que el mundo había pasado por varias eras o “soles”, uno de los cuales terminó precisamente en una gran inundación que transformó a los hombres en peces. El agua es aquí fuerza cósmica que reinicia la historia, devolviendo al caos de donde todo surgió. Como observa Lévi-Strauss (1968), “los mitos no buscan explicar, sino reconciliar al hombre con las contradicciones de su existencia” (p. 47), y en este caso con la violencia del agua como fuerza natural.</div>
<div dir="auto">Los mapuche conservan una narración sobre un gran diluvio provocado por el desequilibrio cósmico. Se cuenta que dos serpientes cósmicas, Kai-Kai Filu (la serpiente del agua) y Tren-Tren Filu (la serpiente de la tierra), entran en combate. Kai-Kai, enojada con los humanos por su falta de respeto a la naturaleza, hace crecer las aguas y provoca una inundación que cubre todo. Tren-Tren, para protegerlos, eleva los cerros y montañas, donde algunos seres humanos logran refugiarse. Los que no respetaron los equilibrios cósmicos perecieron ahogados. De ese enfrentamiento surge una nueva humanidad, que debe aprender a vivir en armonía con la naturaleza. Este mito, recogido por investigadores como Claude Joseph (1930) y Ana Mariella Bacigalupo (2001), muestra que el agua no es castigo divino arbitrario, sino una fuerza correctiva ante la hybris humana.</div>
<div dir="auto">En la tradición tehuelche (aónikenk). El mito patagónico del pez sagrado y el diluvio. En tiempos antiguos, una pareja de enamorados desobedeció una prohibición: cazaron y mataron un pez sagrado (en algunas versiones una trucha, en otras un salmón o un pez mítico guardián de las aguas). Este acto rompió el equilibrio entre los hombres y los espíritus del agua. Entonces las aguas comenzaron a crecer de manera incontenible, provocando un gran diluvio que aniquiló a todos los seres humanos y animales. Únicamente los dos jóvenes sobrevivieron, ya sea porque fueron protegidos en una canoa, en un árbol que flotó o en la cima de una montaña que emergió de las aguas. Tras el desastre, ellos fueron los encargados de poblar nuevamente la tierra, convirtiéndose en ancestros de la humanidad actual. Este mito muestra que el diluvio no es simple castigo, sino reacción cósmica a la ruptura de un tabú: tocar lo sagrado sin conciencia de su valor. A diferencia de las versiones mesopotámicas o bíblicas, aquí la humanidad no es castigada por corrupción moral universal, sino por una transgresión concreta, simbólica, ligada al alimento y al respeto a los seres tutelares. El pez sacrificado representa la vida primordial, fuente de alimento y de fertilidad acuática; al matarlo, los humanos provocan la ruptura del pacto con la naturaleza. Los transgresores -amantes- son los que sobreviven y restituyen la humanidad. S. N. Kramer señala en relación con los mitos de origen que: “La transgresión de un límite sagrado suele ser el detonante del retorno de las fuerzas del caos” (1981, p. 145).</div>
<div dir="auto">En la tradición griega, Poseidón es el dios que, con su tridente, sacude mares y hace temblar la tierra. Su poder de inundar ciudades es expresión de una divinidad ambivalente: benefactor de los navegantes, pero también vengador implacable cuando los hombres olvidan los límites.</div>
<div dir="auto">El mito yanomami: sacrificios para contener el agua. Entre los yanomami de la Amazonía, el agua se concibe como un poder vivo, capaz de desbordarse y arrasar comunidades enteras si los hombres no mantienen un equilibrio ritual con los xapiripë (espíritus). En ciertos relatos recopilados por Kopenawa y Albert (2010), las grandes riadas son consecuencia de la ira de los seres celestes que sostienen el cielo: si los humanos rompen las reglas de respeto hacia la selva, los pilares que sostienen el firmamento se debilitan y las aguas superiores se precipitan.</div>
<div dir="auto">Para contener este desborde, los chamanes yanomami realizan sacrificios simbólicos, ofreciendo humo de tabaco, canto y hasta la sangre de animales cazados. Estos sacrificios no son vistos como un tributo arbitrario, sino como una transacción sagrada que mantiene la vida en equilibrio. La inundación no es un accidente natural, sino el reflejo de un desorden humano y cósmico. Así, mientras la modernidad busca diques de hormigón y sistemas de drenaje, los pueblos amazónicos levantan puentes invisibles de reciprocidad con el agua y sus dioses.</div>
<div dir="auto">Perspectivas psicológicas (Jung) y poéticas (Bachelard)</div>
<div dir="auto">El agua como sombra colectiva.</div>
<div dir="auto">En la lectura junguiana, este mito yanomami expresa un saber profundo: las inundaciones no son sólo físicas, son manifestaciones del inconsciente colectivo que se desborda cuando se rompe el equilibrio psíquico con la naturaleza. Como afirma Jung (1959/2002), “el agua es el símbolo más común del inconsciente. El mar es el símbolo del inconsciente colectivo” (p. 18). El sacrificio ritual de los yanomami es, en este sentido, un intento de integración de la sombra: reconocer que el agua guarda un poder inconmensurable que puede volverse destructivo si se lo niega.</div>
<div dir="auto">El aumento de inundaciones a escala global coincide con un tiempo histórico marcado por la ansiedad climática, el desarraigo y el sentimiento de desborde. Lo exterior refleja lo interior: el agua que se eleva responde al malestar no integrado de la humanidad.</div>
<div dir="auto">En las sociedades industrializadas, la ausencia de ritual y el dominio técnico generan un vacío simbólico. Cuando llegan las inundaciones, se proyectan miedos, paranoias y culpabilizaciones: conspiraciones, discursos apocalípticos, acusaciones políticas. La catástrofe saca a la superficie lo que la colectividad reprime: su pequeñez ante la naturaleza, su rabia por no poder controlarla, su miedo a ser devuelta al caos.</div>
<div dir="auto">Para Jung, la inundación remite al inconsciente colectivo: “Cuando el yo olvida su relación con lo inconsciente, las aguas regresan y lo engullen en un acto de compensación” (Aion, p. 32).</div>
<div dir="auto">La inundación como sincronicidad.</div>
<div dir="auto">La noción junguiana de sincronicidad, es definida como la coincidencia significativa entre un acontecimiento exterior y un estado interior sin mediación causal directa (Jung, 1960/2010). Una inundación que ocurre en medio de una crisis política o personal no es únicamente un accidente meteorológico: se experimenta como un espejo del caos interno.</div>
<div dir="auto">Cuando comunidades enteras son arrasadas por riadas, lo vivido no se percibe únicamente como fenómeno natural, sino como signo que conecta la naturaleza con el destino humano. Tal como escribe Jung, “la sincronicidad toma el lugar de la causalidad como principio de conexión acausal” (1960/2010, p. 33). El agua desbordada se convierte en símbolo que pone en relación el mundo físico y el psíquico, mostrando que el inconsciente colectivo y los elementos naturales no están separados, sino profundamente imbricados.</div>
<div dir="auto">En este sentido, el mito yanomami de los sacrificios para contener las aguas puede ser leído como una anticipación simbólica de la sincronicidad: la correspondencia entre el desorden humano y el desborde natural, entre la falta de reciprocidad con la selva y la irrupción devastadora de las riadas.</div>
<div dir="auto">Bachelard: el agua como ensoñación y abismo.</div>
<div dir="auto">La reflexión puede enriquecerse con la mirada poética de Gaston Bachelard en El agua y los sueños (1942). Para él, el agua es la materia privilegiada de la ensoñación: “El agua es la mirada de la tierra, su instrumento de contemplación. Mirar el agua es mirarse en el alma de la tierra” (Bachelard, 1942, p. 16).</div>
<div dir="auto">Las inundaciones, desde esta perspectiva, no únicamente arrasan territorios físicos, sino que despiertan en el hombre imágenes profundas: el regreso al útero materno, la inmersión en lo desconocido, la disolución de las formas. Si para Jung el agua es el inconsciente colectivo que se desborda, para Bachelard es el medio donde la imaginación se disuelve para renacer en nuevas formas poéticas. “El agua guarda la memoria de las culpas humanas, y devuelve en crecida lo que fue negado en respeto” (G. Bachelard 1942, p. 87).</div>
<div dir="auto">En este sentido, la catástrofe hídrica puede ser vista como un imaginario de purificación, pero también como el abismo de la disolución: un recordatorio de que la identidad humana es siempre frágil, flotante y en riesgo de hundirse. Al unir la mirada de Jung y Bachelard, las inundaciones aparecen no solamente como hechos naturales, sino como acontecimientos de sentido, donde la psique colectiva y la imaginación poética se reconocen en el desborde de las aguas.</div>
<div dir="auto">Hybris, modernidad y cambio climático.</div>
<div dir="auto">La hybris moderna recuerda a la hybris griega: el exceso de orgullo que desafía a los dioses y recibe como respuesta la catástrofe. Como advertía Mircea Eliade (1957/1999), “lo sagrado nunca desaparece, solo se oculta: retorna bajo formas inesperadas”. Hoy, el agua retorna como inundación climática, mostrando a los humanos que no son dueños de la Tierra, sino huéspedes frágiles.</div>
<div dir="auto">Esta dimensión relacional contrasta con la mentalidad moderna y tecnocrática, que ha roto el pacto con el agua. El incremento contemporáneo de las inundaciones, documentado como consecuencia del cambio climático (IPCC, 2022), puede leerse como el efecto de una gestión des-almada, donde los ríos han sido canalizados, las zonas húmedas urbanizadas y las cuencas devastadas. Al romper la alianza simbólica y práctica con el agua, la humanidad se expone a su furia y provoca su retorno en forma devastadora.</div>
<div dir="auto">El mito como antídoto contra la hybris moderna.</div>
<div dir="auto">El relato patagónico puede leerse hoy como una advertencia arquetípica frente al cambio climático y las inundaciones catastróficas contemporáneas. Así como los jóvenes rompieron el tabú del pez sagrado, la humanidad moderna rompe los límites del planeta —contaminando ríos, deforestando humedales, alterando el ciclo del agua—. El diluvio, entonces, no es tanto castigo divino sino efecto de una hybris humana, de una arrogancia que rompe pactos ancestrales con la naturaleza.</div>
<div dir="auto">El mito yanomami señala la necesidad de sacrificar la hybris: los beneficios inmobiliarios, inmobiliarios, la invasión de los cauces naturales.</div>
<div dir="auto">En el diálogo entre Jung y Bachelard descubrimos que la inundación es tanto sombra colectiva como ensoñación creadora. El desafío actual no es sólo contener las aguas, sino volver a escucharlas cómo lo hicieron los pueblos antiguos: como voz de la tierra y espejo del alma colectiva.</div>
<div dir="auto">Los mitos no fueron «olvidados»: fueron suprimidos activamente porque cuestionaban la lógica extractivista ecocida del capitalismo. Destrucción de lugares sagrados: Manantiales, cascadas y lagos fueron represados, canalizados o urbanizados, rompiendo la geografía ritual que sostenía la memoria mitológica. Los rituales y creencias vinculados a divinidades del agua fueron catalogados como «paganos» o «diabólicos». Por ejemplo, los sacerdotes españoles prohibieron las ceremonias a Pachamama o Tláloc, reemplazándolas con santos católicos como San Juan Bautista (asociado al agua bendita.</div>
<div dir="auto">La Ilustración y la Revolución Industrial consolidaron una visión utilitaria y mecanicista del agua. El agua dejó de ser un ser vivo (como la Serpiente Arcoíris) para convertirse en H₂O, una fórmula química sin agencia ni significado. Los ríos se convirtieron en «recursos hídricos», anulando el símbolo de la fuente de la vida, gestionados por ingenieros, no por chamanes o ancianos. Se perdió la noción de reciprocidad con la naturaleza, central en mitos como el yanomami o mapuche.</div>
<div dir="auto">Recuperación contemporánea de narrativas mitológicas.</div>
<div dir="auto">En la modernidad a tecnificación ha desplazado su sacralidad, pero el mito regresa en nuevas formas: desde la búsqueda de agua en Marte hasta la lucha por preservar acuíferos en tiempos de sequías y cambio climático. La crisis actual revela que la fuente de la vida no es infinita, y que su dimensión simbólica debe ser recuperada para replantear el vínculo humano con la naturaleza.</div>
<div dir="auto">La recuperación de los mitos hoy no es un ejercicio nostálgico, sino un acto de resistencia epistemológica. Como escribe la académica mapuche Elisa Loncon:</div>
<div dir="auto">«La memoria del agua está en nuestras ceremonias, en nuestra lengua. Recuperarla es sanar la tierra y sanarnos a nosotros mismos» (2021).</div>
<div dir="auto">La crisis climática nos obliga a repensar nuestra relación con el agua. Los mitos ancestrales ofrecen un camino: ni regresión romántica ni “tecnocratismo” frío, sino una ecología de saberes donde la ciencia dialogue con la poesía, la ingeniería con el ritual, y la política con el mito.</div>
<div dir="auto">Existen movimientos para un renacimiento deliberado de estas memorias:</div>
<div dir="auto">Luchas eco-territoriales: Movimientos como el de Standing Rock (EE.UU.) o la defensa del Río Magdalena (Colombia) recuperan narrativas mitológicas para oponerse a megaproyectos.</div>
<div dir="auto">Justicia epistémica: Luis Macas (Quechua, Ecuador): Su arte explora principios de reciprocidad (ayni) con la tierra, usando pigmentos ancestrales y rituales para criticar la mercantilización del agua. Vandana Shiva (India): Denuncia la «monocultura de la mente» del agronegocio y promueve semillas nativas y agroecología, rescatando conocimientos védicos sobre el agua como bien común.</div>
<div dir="auto">Arte y literatura. Ailton Krenak (Brasil): En “Ideas para posponer el fin del mundo”, vincula la devastación del Río Doce con la pérdida de mitos indígenas sobre el agua como ente vivo, y Leila Guerriero (Argentina): En “Teoría de la gravedad”, explora la memoria del agua en paisajes pampeanos, usando crónicas que mezclan autobiografía y denuncia ecológica. Ambas reescriben los mitos del agua para el siglo XXI. Julio Llamazares en “El río del olvido” (1988) revitaliza leyendas leonesas sobre ríos que borran la memoria. Laura Mas en “La canción del agua” (2023) hace ficción de las luchas actuales por el acceso al agua en Almería, usando símbolos de diosas iberas.</div>
<div dir="auto">Acciones en España:</div>
<div dir="auto">Mar Menor (Murcia): Ciudadanos y científicos exigen personalidad jurídica para la laguna salada, aprobada en 2022 por el Senado español. Se usan narrativas que evocan su identidad como «ser vivo» y se recurre a simbolismos históricos (como la diosa Tanit de culturas mediterráneas) para demandar protección.</div>
<div dir="auto">Río Ebro (Navarra y Aragón): Colectivos como Yesa No o Ebro Vivo se oponen a trasvases y megaproyectos hidroeléctricos, recuperando leyendas locales sobre náyades y espíritus fluviales.</div>
<div dir="auto">Humedales de Doñana (Andalucía): Activistas vinculan su defensa con mitos tartesios que representaban el agua como fuente de vida, frente a las amenazas de agricultura intensiva y urbanización.</div>
<div dir="auto">Resurgimiento de la cultura celta atlántica: En Galicia, colectivos como Aiga recuperan mitos sobre fuentes sagradas (fontes de vida) y rituales de ofrenda a los ríos.</div>
<div dir="auto">Conclusiones. Hacia un nuevo pacto con el agua.</div>
<div dir="auto">Desde Platón en el Timeo hasta el Renacimiento hermético de Marsilio Ficino, la idea del anima mundi concibió al cosmos como un organismo viviente dotado de alma. La naturaleza no era mera materia inerte, sino ser sensible, un entramado donde lo humano y lo divino estaban tejidos. C. G. Jung retomó esta concepción, vinculándola al inconsciente colectivo y a la experiencia arquetípica: “El alma del mundo se refleja en el alma individual y viceversa” (Aion, 1951). La modernidad, marcada por el mecanicismo cartesiano y la visión extractiva del progreso, quebró esta percepción. La naturaleza pasó a ser “recurso” y “objeto” de explotación, lo que supuso una des-sacralización del agua, de la tierra y del aire. Hemos retirado el alma de las cosas, para encerrarla en la mente humana.</div>
<div dir="auto">En la simbólica junguiana, cuando una parte de la psique es reprimida, retorna en forma de síntoma o irrupción destructiva. Las inundaciones contemporáneas, intensificadas por el cambio climático, pueden ser leídas en este registro: la respuesta de una naturaleza despojada de alma, que devuelve con violencia lo que la humanidad ha negado.</div>
<div dir="auto">Los políticos y sociedades modernas, incapaces de integrar la complejidad del fenómeno, proyectan sombras y paranoias: conspiraciones, culpas simplistas, soluciones tecnocráticas. Se niega la dimensión simbólica de la catástrofe, y con ello se repite la desconexión que la origina.</div>
<div dir="auto">Las inundaciones actuales son acontecimientos naturales agravados por la hybris humana, pero también expresan un arquetipo profundo: el retorno del agua como alma colectiva negada. El desafío no es solo técnico, sino espiritual: reconectar con el anima mundi, restaurar el pacto simbólico con la tierra y devolver al agua su condición de fuente de vida, no de amenaza. Sin esta reconciliación, los diluvios seguirán siendo el espejo de una humanidad sin raíz ni alma.</div>
<div dir="auto">La pregunta que queda abierta es si seremos capaces de reimaginar nuestra relación con el agua. El mito nos recuerda que no siempre fuimos castigados: hubo dioses que nos protegieron, aguas que nos renovaron, pactos que nos sostuvieron. Recuperar esa memoria podría significar el inicio de un nuevo equilibrio, donde el agua deje de ser sólo amenaza y vuelva a ser matriz de vida y la humanidad haga un nuevo pacto con la naturaleza.</div>
<div dir="auto">La DANA valenciana no aniquiló a toda la población, no fue un diluvio universal, no ha sido lo suficientemente catastrófico para que la humanidad se regenere en un nuevo linaje. ¿Se necesitará algo más catastrófico?</div>
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<div dir="auto">Referencias:</div>
<div dir="auto">Bachelard, G. (1997). El agua y los sueños: Ensayo sobre la imaginación de la materia (M. J. Llovet, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1942. L’eau et les rêves: Essai sur l’imagination de la matière. José Corti.)</div>
<div dir="auto">Eliade, M. (1999). Historia de las creencias y las ideas religiosas. Paidós.</div>
<div dir="auto">IPCC. (2022). Climate Change 2022: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Cambridge University Press.</div>
<div dir="auto">García Sáenz de Urturi, E. (2023). Los ritos del agua. Planeta.</div>
<div dir="auto">Jung, C. G. (2004). Sincronicidad como principio de conexiones acausales. En La dinámica de lo inconsciente (Vol. 8, pp. 436–507). Madrid: Trotta. (Trabajo original publicado en 1960).</div>
<div dir="auto">Jung, C. G. (2002). Aión: Estudios sobre el simbolismo del sí-mismo. En Obra completa de Carl Gustav Jung (Vol. 9/2). Madrid: Trotta.</div>
<div dir="auto">Kohn, E. (2023). Cómo piensan los ríos: Hacia una ecología más que humana. Editorial Anagrama.</div>
<div dir="auto">Kopenawa, D., &amp; Albert, B. (2010). La caída del cielo: Palabras de un chamán yanomami. Fondo de Cultura Económica.</div>
<div dir="auto">Kramer, S. N. (1981). La historia empieza en Sumer. Alianza.</div>
<div dir="auto">Leeming, D. (2005). The Oxford Companion to World Mythology. Oxford: Oxford University Press.</div>
<div dir="auto">Lévi-Strauss, C. (1968). Mito y significado. Siglo XXI.</div>
<div dir="auto">Loncon, E. (2021). Mi historia es la historia de un río. Editorial Usach.</div>
<div dir="auto">Riechmann, J. (2022). Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida (elementos para una ética ecologista y animalista en el seno de una nueva cultura de la Tierra gaiana). Madrid: Plaza y Valdés.</div>
<div dir="auto">Ricoeur, P. (1969). La simbólica del mal. Taurus.</div>
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		<title>Fuego, diosas y sombra: Deméter, Artemisa, Casandra y los incendios en España</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2025 07:37:45 +0000</pubDate>
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<p>Descubre el análisis mitológico de los incendios forestales en España. Explora las figuras de Prometeo, Deméter y Artemisa para entender la relación entre el fuego, la naturaleza y la crisis ecológica actual. Una reflexión profunda sobre piromanía, abandono rural y las advertencias ignoradas de Casandra, que propone un nuevo pacto entre humanidad y naturaleza.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><div dir="auto"><strong>Fuego, diosas y sombra: Deméter, Artemisa, Casandra y los incendios en España</strong></div>
<div dir="auto">Mikel Garcia 26 agosto 2025</div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_9 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p class="ds-markdown-paragraph">Los incendios forestales que cada verano asolan España son analizados en este texto más allá de sus causas inmediatas —factores meteorológicos y negligencia humana— a través de un prisma mitológico que revela una crisis cultural y espiritual profunda. El fuego, como fuerza arquetípica, se manifiesta en su dualidad creadora y destructiva, evocando la figura de Prometeo, quien robó el fuego a los dioses para darlo a los humanos, simbolizando tanto el progreso técnico como el riesgo de la hybris.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">La lectura simbólica se articula a través de varias deidades griegas. Deméter, diosa de la agricultura, representa el abandono de los campos y la despoblación rural; su retirada, como narra el Himno Homérico, trae la esterilidad, y hoy se traduce en un paisaje convertido en combustible debido al abandono de las prácticas agrícolas tradicionales. Por su parte, Artemisa, señora de los bosques, encarna la naturaleza indómita que responde con furia vengativa cuando es profanada, tal como castigó a Acteón. Los rayos, armas de Zeus, recuerdan el poder soberano e incontrolable de lo divino, mientras que los pirómanos son interpretados como «elegidos oscuros», sacerdotes involuntarios de una liturgia destructiva que actúan fascinados por una alquimia invertida del fuego, representando la sombra colectiva.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">El texto también señala cómo los grandes incendios modernos han adquirir características de seres vivos autónomos, generando sus propios sistemas de viento y comportamiento. La negligencia humana, por otro lado, se vincula a una cosmovisión judeocristiana de dominio sobre la tierra (Génesis 1:28), que ha legitimado una relación de explotación y ha generado una rabia inconsciente hacia lo incontrolable. Finalmente, la figura de Casandra simboliza la advertencia ignorada: al igual que la profetisa a la que nadie creía, los científicos y ecologistas anuncian los riesgos sin lograr la movilización social necesaria, carentes de la autoridad simbólica que permitiría una verdadera escucha.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">La conclusión apela a la necesidad de un nuevo pacto con el fuego y la naturaleza. Superar la crisis exige un cambio de mirada radical: integrar la dimensión simbólica y espiritual, pasar de una relación de dominio a una de reciprocidad, y alinear la técnica con una ética al servicio de la vida. Los incendios no son solo un desastre ecológico, sino el espejo de una humanidad desconectada de los ciclos naturales, que debe reconciliarse con las fuerzas que, como el fuego, pueden dar la vida o destruirla.</p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><div class="xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs x126k92a">
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<div dir="auto"><strong>Fuego, diosas y sombra: Deméter, Artemisa, Casandra y los incendios en España</strong></div>
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<div dir="auto">1. Introducción: un país en llamas</div>
<div dir="auto">Cada verano, España se enfrenta a incendios forestales que arrasan miles de hectáreas. El fenómeno se explica por la combinación de factores meteorológicos —olas de calor, sequías, rayos— y humanos —negligencias, especulación urbanística, piromanía—. Sin embargo, más allá de las estadísticas y las causas inmediatas, los incendios pueden ser leídos como símbolos arquetípicos, una irrupción de fuerzas ancestrales que revelan la ruptura del pacto entre humanidad y naturaleza.</div>
<div dir="auto">En la tradición griega, el mito del titán Prometeo aporta un contrapunto esencial al tema de los incendios y su lectura simbólica. Prometeo, cuyo nombre significa “el que piensa antes” (Hesíodo, Teogonía, v. 507), roba el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos, permitiéndoles desarrollar la técnica, la cultura y la civilización. En este gesto se cifra la confianza en la capacidad humana de transformar la naturaleza mediante el ingenio, pero también la condena de un exceso: Zeus, ofendido, lo castiga encadenándolo y sometiéndolo a un suplicio eterno.</div>
<div dir="auto">Hoy, esta tensión entre el fuego creativo y el fuego destructor se manifiesta de nuevo. El fuego de Prometeo es el que impulsa la ciencia y la tecnología para prevenir y combatir incendios, pero también el que, en su reverso sombrío, se convierte en llama devastadora que devora montes, casas y vidas. En los incendios actuales vemos cómo el fuego deja de ser mera energía y se convierte en un ser vivo que cambia las condiciones del aire, del viento y de la tierra para seguir extendiéndose, como si recuperara su autonomía divina.</div>
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<div dir="auto">2. Deméter: la tierra cultivada y su abandono</div>
<div dir="auto">En el Himno Homérico a Deméter, la diosa se retira tras el rapto de su hija Perséfone, causando esterilidad en los campos:</div>
<div dir="auto">“Deméter, en su cólera, apartó sus manos de la tierra fecunda. Hizo marchitar las siembras y dejó que los campos quedaran estériles” (Himno Homérico II, a Deméter, vv. 305-310)¹.</div>
<div dir="auto">El mito muestra que la ausencia de Deméter se traduce en hambre y devastación. Del mismo modo, el abandono rural en España —pérdida del pastoreo, despoblación, fin de los usos tradicionales del fuego— ha generado un paisaje donde el monte se convierte en combustible.</div>
<div dir="auto">Como señaló Mircea Eliade: “Cuando se rompe la relación con lo sagrado, la naturaleza se transforma en materia inerte, susceptible de ser explotada o devastada sin límite” (Eliade, 1957/1998, p. 142)².</div>
<div dir="auto">La retirada de Deméter es hoy visible en la despoblación rural y en el colapso de prácticas agrícolas que mantenían el equilibrio del territorio.</div>
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<div dir="auto">3. Artemisa: la selva herida y vengativa</div>
<div dir="auto">Artemisa, diosa de los bosques, encarna la ambivalencia entre protección y venganza. Ovidio relata el castigo a Acteón, transformado en ciervo por haberla contemplado desnuda:</div>
<div dir="auto">“Ella le roció con agua de la fuente, diciendo: ‘Ahora vete y cuenta que me has visto desnuda, si puedes’. Y al instante brotaron cuernos en su frente” (Metamorfosis III, vv. 138-142)³.</div>
<div dir="auto">Así, el bosque profanado reacciona con furia. Vernant señala que:</div>
<div dir="auto">“El bosque es el espacio de Artemisa: agreste, indomable. La transgresión de sus leyes provoca la violencia de su cólera” (Vernant, 1990, p. 221)⁴.</div>
<div dir="auto">Los incendios actuales parecen, en este sentido, una respuesta vengativa del territorio herido.</div>
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<div dir="auto">4. El rayo y la furia de los dioses</div>
<div dir="auto">Muchos incendios se inician por rayos, fenómenos atmosféricos que en la mitología griega eran armas divinas. El rayo de Zeus no era solo castigo, sino también manifestación de su soberanía. Hesíodo describe cómo el dios lo blande para imponer orden:</div>
<div dir="auto">“Zeus lanzó el ardiente rayo desde el Olimpo; brilló la vasta tierra y resonó el cielo” (Teogonía, v. 687)⁵.</div>
<div dir="auto">En esta perspectiva, los incendios provocados por rayos no serían meros accidentes, sino recordatorios de que la naturaleza conserva un poder divino, súbito e incontrolable.</div>
<div dir="auto">La paradoja reside en que el fuego, don de los dioses a través de Prometeo, se convierte hoy en amenaza, en castigo. Como observa Vernant (1996), el mito de Prometeo revela que “la técnica no es nunca gratuita: es poder y condena, avance y riesgo, apertura y límite” (p. 103). Así, los incendios forestales en España —alimentados por rayos, negligencias humanas o actos criminales— nos devuelven a esa ambivalencia originaria: el fuego que nos dio vida también puede arrebatárnosla.</div>
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<div dir="auto">5. Pirómanos: elegidos oscuros y alquimia de la sombra</div>
<div dir="auto">Los pirómanos encarnan la faceta más perturbadora del fuego. Desde una mirada arquetípica, pueden verse como “elegidos oscuros” de las diosas, actuando como sacerdotes involuntarios de una liturgia de destrucción.</div>
<div dir="auto">En ellos confluyen complejos personales (soledad, resentimiento, trauma) y la sombra colectiva. Jung advirtió que:</div>
<div dir="auto">“Lo que no se hace consciente retorna como destino” (Jung, 1951/1991, p. 32)⁶.</div>
<div dir="auto">El pirómano porta, inconscientemente, la fascinación alquímica por el fuego: transformar, purificar, reducir a cenizas. Pero su alquimia está invertida: no produce oro espiritual, sino devastación.</div>
<div dir="auto">La figura de Prometeo dialoga con los piromaníacos, quienes en la sombra colectiva parecen elegidos por fuerzas más grandes que ellos: no en nombre de la vida y el progreso, como Prometeo, sino en nombre del caos y la fascinación secreta por la destrucción, una alquimia oscura que los conecta con la pulsión de muerte.</div>
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<div dir="auto">6. Incendios como seres vivos</div>
<div dir="auto">Los grandes incendios actuales adquieren características de organismos autónomos. Generan sus propios vientos, se multiplican, cambian condiciones para sobrevivir. Stephen Pyne lo describe así:</div>
<div dir="auto">“Los grandes incendios se comportan como organismos: se alimentan, respiran, se desplazan y, en ocasiones, parecen tener voluntad” (Pyne, 2001, p. 56)⁷.</div>
<div dir="auto">El fuego ya no es simple fenómeno físico: es un ser vivo ígneo que habita un ecosistema desajustado.</div>
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<div dir="auto">7. Negligencia humana: destrucción inconsciente y cosmovisión cristiana</div>
<div dir="auto">La mayoría de incendios en España no se originan por rayos, sino por actos humanos, a veces accidentales, a veces negligentes. Estas acciones pueden entenderse como destrucción inconsciente: expresan la rabia, el miedo y la impotencia del ser humano ante una naturaleza que percibe como hostil.</div>
<div dir="auto">La raíz cultural se encuentra en la tradición judeocristiana, que situó al hombre como dominador de la tierra:</div>
<div dir="auto">“Sed fecundos, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad en los peces del mar, en las aves del cielo y en todo ser viviente que se mueve sobre la tierra” (Génesis 1:28, Biblia de Jerusalén)⁸.</div>
<div dir="auto">Este mandato ha legitimado una relación de propiedad, no de reciprocidad. Pero en la experiencia íntima, el hombre se sabe pequeño ante la magnitud de la naturaleza: la teme, la envidia, le guarda rencor. De ahí que muchas negligencias sean, en realidad, actos inconscientes de rebelión o venganza contra lo que lo desborda.</div>
<div dir="auto">La religión católica, con su visión del hombre como propietario de la tierra (“dominad la tierra”, Génesis 1:28), ha reforzado una relación de dominio sobre la naturaleza, que alimenta la negligencia inconsciente y la rabia reprimida frente a lo incontrolable. El hombre, pequeño frente a la magnitud del incendio, proyecta en él sus miedos y su furia, en lugar de reconocerse como parte de un cosmos interdependiente.</div>
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<div dir="auto">8. Casandra: advertencias no escuchadas</div>
<div dir="auto">Casandra, en Agamenón de Esquilo, clama en vano:</div>
<div dir="auto">“¡Ay de mí, de nuevo me arrastra la tormenta del vaticinio! Y nadie me cree” (vv. 1072-1073)⁹.</div>
<div dir="auto">Su maldición —poseer la verdad sin poder persuadir— la hermana con los ecologistas y científicos de hoy. Ellos anuncian la magnitud del riesgo, pero no logran movilizar suficiente respuesta. Casandra fue maldecida por Apolo pues este de dio el don de la profecía a cambio de unión sexual y esta lo aceptó al inicio, pero luego declinó. Su «maldición» es la consecuencia de rechazar esa unión —espiritual— con Apolo, proceso que implica morir simbólicamente al yo para poder integrar la espiritualidad y renacer con una palabra fecunda</div>
<div dir="auto">Lo que falta no es conocimiento, sino autoridad simbólica. Los científicos y ecologistas necesitan tener integrar lo espiritual para hablar de forma que llegue, y vencer las posiciones de las sociedades modernas se resisten a entrar en la complejidad, prefieren negar, proyectar culpas o alimentar paranoias políticas antes que aceptar transformaciones profundas del capitalismo ecocida. Así, Casandra sigue sin ser creída, y los incendios repiten su profecía en forma de llamas.</div>
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<div dir="auto">9. Conclusión: hacia un nuevo pacto con el fuego y la naturaleza</div>
<div dir="auto">Los incendios en España reactivan mitos antiguos: Deméter abandona los campos, Artemisa se venga en los bosques, Zeus lanza rayos que encienden la tierra, pirómanos actúan como sacerdotes oscuros, y Casandra advierte en vano.</div>
<div dir="auto">El fuego se ha convertido en un ser vivo, espejo de la sombra colectiva y de nuestra relación fracturada con lo natural. Reconocer su dimensión simbólica no significa negar la urgencia técnica, sino entender que la crisis del fuego es también una crisis espiritual y cultural. Solo un cambio de mirada —del dominio a la reciprocidad, de la negación a la escucha— permitirá que, tras la devastación, pueda emerger un renacer.</div>
<div dir="auto">Como observa Vernant (1996), el mito de Prometeo revela que “la técnica no es nunca gratuita: es poder y condena, avance y riesgo, apertura y límite” (p. 103). Así, los incendios forestales en España —alimentados por rayos, negligencias humanas o actos criminales— nos devuelven a esa ambivalencia originaria: el fuego que nos dio vida también puede arrebatárnosla.</div>
<div dir="auto">Necesitamos un nuevo pacto con el fuego: ni negarlo como amenaza, ni idolatrarlo como poder absoluto, sino integrarlo en un horizonte donde la técnica y la ética estén al servicio de la vida y no de la devastación.</div>
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<div dir="auto">Notas</div>
<div dir="auto">1. Himno Homérico II, a Deméter, vv. 305-310.</div>
<div dir="auto">2. Eliade, M. (1957/1998). Lo sagrado y lo profano. Paidós.</div>
<div dir="auto">3. Ovidio. (s. I d.C./2008). Metamorfosis. Alianza Editorial.</div>
<div dir="auto">4. Vernant, J.-P. (1990). Mito y religión en la Grecia antigua. Península.</div>
<div dir="auto">5. Hesíodo. (s. VIII a.C./2000). Teogonía. Gredos.</div>
<div dir="auto">6. Jung, C. G. (1951/1991). Aion. Estudios sobre el simbolismo del sí-mismo. Trotta.</div>
<div dir="auto">7. Pyne, S. J. (2001). Fire: A Brief History. University of Washington Press.</div>
<div dir="auto">8. Biblia de Jerusalén. (1998). Desclée de Brouwer.</div>
<div dir="auto">9. Esquilo. (458 a.C./2004). Agamenón. Gredos.</div>
</div>
<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">Bibliografía</div>
<div dir="auto">• Eliade, M. (1998). Lo sagrado y lo profano (Trad. L. E. de Santiago Guervós). Paidós. (Obra original publicada en 1957).</div>
<div dir="auto">• Esquilo. (2004). Agamenón (Trad. B. Perea). Gredos. (Obra original publicada en 458 a.C.).</div>
<div dir="auto">• Hesíodo. (2000). Teogonía (Trad. A. Pérez Jiménez). Gredos. (Obra original publicada en s. VIII a.C.).</div>
<div dir="auto">• Jung, C. G. (1991). Aion: Estudios sobre el simbolismo del sí-mismo (Trad. J. L. Etcheverry). Trotta. (Obra original publicada en 1951).</div>
<div dir="auto">• Ovidio. (2008). Metamorfosis (Trad. A. Ramírez de Verger). Alianza Editorial. (Obra original publicada en s. I d.C.).</div>
<div dir="auto">• Pyne, S. J. (2001). Fire: A Brief History. University of Washington Press.</div>
<div dir="auto">• Vernant, J.-P. (1990). Mito y religión en la Grecia antigua. Península.</div>
<div dir="auto">• Biblia de Jerusalén. (1998). Desclée de Brouwer.</div>
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<p>La entrada <a href="https://ibiltarinekya.com/project/fuego-simbolo/">Fuego, diosas y sombra: Deméter, Artemisa, Casandra y los incendios en España</a> se publicó primero en <a href="https://ibiltarinekya.com">Ibiltarinekya</a>.</p>
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		<title>Felicidad ignorante</title>
		<link>https://ibiltarinekya.com/project/felicidadignorante/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Jul 2025 05:24:24 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://ibiltarinekya.com/?post_type=project&#038;p=10826</guid>

					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/felicidadignorante/">Felicidad ignorante</a></p>
<p>“Felicidad ignorante” analiza cómo la ignorancia puede ser instrumento de manipulación o camino hacia la sabiduría. Desde una mirada junguiana, filosófica y política, el texto aborda la agnotología (producción deliberada de ignorancia), el fascismo y la posverdad como formas de control, frente a una ignorancia consciente que reconoce los límites del saber. Propone sustituir la “felicidad artificial” de la desinformación por una conciencia crítica que transforme la incertidumbre en fuente de libertad y crecimiento interior.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/felicidadignorante/">Felicidad ignorante</a></p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>FELICIDAD IGNORANTE</p>
<p>Mikel García. 25 julio 2025</p>
<p>Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p data-start="35" data-end="540">El ensayo <strong data-start="45" data-end="70">“Felicidad ignorante”</strong> explora las dimensiones filosóficas, psicológicas y políticas de la ignorancia, contraponiendo su versión impuesta —como manipulación y control— con su forma consciente y humilde, vinculada al límite del conocimiento y la apertura a lo numinoso. A través de una mirada junguiana y simbólica, el texto plantea que la ignorancia puede ser tanto un obstáculo a la individuación como una vía hacia una sabiduría más profunda, dependiendo de cómo se la entienda y practique.</p>
<p data-start="542" data-end="1182">En la <strong data-start="548" data-end="565">primera parte</strong>, la ignorancia aparece como <strong data-start="594" data-end="616">arma de dominación</strong>. El autor analiza la <em data-start="638" data-end="651">agnotología</em>, disciplina que estudia la producción deliberada de ignorancia o duda con fines políticos, económicos o ideológicos. Esta manipulación se vincula a la <em data-start="803" data-end="821">Sombra colectiva</em> (Jung): los grupos proyectan sus miedos, niegan verdades incómodas y reprimen conocimientos que amenazan su autoimagen. Las estrategias agnotológicas, asociadas al arquetipo del <em data-start="1000" data-end="1011">Trickster</em> o embaucador, generan confusión y distorsionan la realidad, perpetuando una conciencia infantil y dependiente. La ignorancia, en este sentido, es esclavitud y regresión.</p>
<p data-start="1184" data-end="1864">El texto analiza también los <strong data-start="1213" data-end="1252">sistemas que cultivan la ignorancia</strong>: el fideísmo religioso que prohíbe la duda; los movimientos que rechazan la ciencia y el pensamiento crítico; y las doctrinas esotéricas que reservan el saber a unos pocos. En todos los casos, la ignorancia se usa para sostener jerarquías y evitar el crecimiento interior. El <strong data-start="1529" data-end="1541">fascismo</strong> se presenta como su culminación política: convierte la ignorancia en rito de pertenencia, suprime la función del pensamiento y proyecta la Sombra colectiva en “enemigos”. La propaganda, la censura y el culto al líder sustituyen la conciencia individual por una psique de masa, anulando la maduración espiritual y racional.</p>
<p data-start="1866" data-end="2441">En la <strong data-start="1872" data-end="1889">segunda parte</strong>, la ignorancia se reconsidera como <strong data-start="1925" data-end="1952">límite fértil del saber</strong>. Desde el escepticismo antiguo (Pirrón) hasta Borges, se propone una ignorancia consciente y serena: reconocimiento de los límites del conocimiento humano y aceptación del misterio. En esta versión, la ignorancia no se impone ni defiende el poder, sino que invita a la humildad ante lo incomprensible. Se exploran las resonancias en Nietzsche, el posmodernismo y el zen: el <em data-start="2327" data-end="2337">no saber</em> como apertura y libertad interior, la “mente de principiante” como percepción directa sin preconceptos.</p>
<p data-start="2443" data-end="2764">La <strong data-start="2446" data-end="2463">tercera parte</strong> presenta la <strong data-start="2476" data-end="2505">ignorancia como sabiduría</strong>. Poetas como Cavafis o Ryōkan muestran que la incertidumbre y el desconocimiento del destino son condiciones para el crecimiento y la plenitud. El viaje de Ítaca o la atención zen al presente simbolizan una ignorancia lúcida, necesaria para la individuación.</p>
<p data-start="2766" data-end="3435" data-is-last-node="" data-is-only-node="">La <strong data-start="2769" data-end="2783">conclusión</strong> critica la <em data-start="2795" data-end="2806">posverdad</em> contemporánea como “agnotología 2.0”: una industria de la ignorancia que ofrece placer dopaminérgico en lugar de verdad. Las redes sociales crean burbujas cognitivas donde la ignorancia se vende como bienestar emocional. Esta “felicidad feliz” es, en realidad, infantilización y evasión de la complejidad. Solo una cultura del conocimiento ético y del pensamiento crítico puede evitar la “estupidocracia”. La verdadera felicidad no reside en volver al paraíso perdido de la inconsciencia, sino en avanzar con coraje por el camino del saber incierto, donde la conciencia de no saber se convierte en brújula de libertad y madurez.</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_14 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>A menudo esa felicidad se asocia a un estado primordial (antes de la caída, como en el Edén) o a la infancia (Rousseau: el «buen salvaje»). Es, de este modo, una inocencia perdida, no es un simple desconocimiento.</p>
<p>La ignorancia ¿es un reconocimiento humilde de los límites del conocimiento, necesario para la apertura a lo numinoso? ¿O es una imposición dogmática para evitar el crecimiento psíquico, mantener el control y explotar los miedos inconscientes?</p>
<p>Primero conviene alertar contra la segunda opción.</p>
<p>Parte I: Ignorancia como arma.</p>
<p>Los historiadores y filósofos de la ciencia contemplan la ignorancia como un vacío en constante expansión que absorbe el conocimiento -un agujero negro-, o incluso, como lo expresó Johannes Kepler (De stella nova, 1606), como la madre que debe morir para que nazca la ciencia. Sin embargo, la ignorancia es más compleja.</p>
<p>Sócrates: «Una vida no examinada no merece vivirse». La ignorancia es esclavitud. Kant define la minoría de edad como incapacidad de usar la razón sin tutela. La felicidad basada en ignorancia es infantilismo.</p>
<p>Dentro de la sociología del conocimiento, la agnotología es el estudio de la ignorancia o duda deliberada e inducida culturalmente, típicamente para vender un producto, influir en la opinión o ganar favores, particularmente a través de la publicación de datos científicos inexactos o engañosos (desinformación). De manera más general, el término incluye la condición en la que un mayor conocimiento de un tema crea una mayor incertidumbre.</p>
<p>La relación entre la agnotología (estudio de la ignorancia inducida) y las teorías de Carl Jung puede explorarse a través de varios conceptos clave de la psicología analítica.</p>
<p>Agnotología como manipulación de la Sombra colectiva: La creación deliberada de ignorancia o duda (agnotología) puede verse como una manipulación consciente de la Sombra colectiva. Quienes promueven la desinformación explotan o refuerzan activamente los aspectos inconscientes y negados de un grupo:</p>
<p>Proyectando miedos: Dirigiendo la atención hacia chivos expiatorios o amenazas falsas que resuenan con contenidos de la Sombra.</p>
<p>Negando aspectos incómodos: Promoviendo la ignorancia sobre hechos que desafían la autoimagen colectiva o los valores conscientes (ej.: impacto ambiental de ciertas industrias, consecuencias de políticas).</p>
<p>Manteniendo contenidos reprimidos: Evitando que ciertos conocimientos (a menudo incómodos o que amenazan el poder establecido) emerjan a la conciencia colectiva.</p>
<p>Agnotología como expresión del Trickster: Las estrategias agnotológicas encarnan el aspecto negativo del Trickster. Quienes las emplean actúan como «embaucadores modernos».</p>
<p>Creando confusión: Generan deliberadamente ambigüedad y duda (la «incertidumbre inducida») donde podría haber conocimiento claro.</p>
<p>Subvirtiendo la verdad: Distorsionan la realidad para servir a intereses particulares (económicos, políticos), rompiendo con el principio de veracidad.</p>
<p>Explotando la credulidad: Se aprovechan de las tendencias inconscientes de los grupos para creer en narrativas simples o que confirman sus sesgos (otra conexión con la Sombra).</p>
<p>«La madre que debe morir»: La metáfora de Kepler (ignorancia como madre que muere para que nazca la ciencia) tiene un eco junguiano. Simbólicamente, la «madre» puede representar un estado de inconsciencia primordial o una visión del mundo caduca que debe ser trascendida (simbólicamente «muerta») para que emerja una nueva conciencia (ciencia, conocimiento tras el complejo materno).</p>
<p>Agnotología como negación de la «muerte necesaria»: La agnotología busca evitar precisamente esa «muerte». Intenta perpetuar la inconsciencia (la «madre» ignorancia) o reemplazarla con una ilusión controlada, impidiendo el nacimiento de un conocimiento liberador pero potencialmente disruptivo.</p>
<p>Ignorancia como obstáculo a la Individuación: La ignorancia inducida (agnotología) actúa como un freno poderoso:</p>
<p>Impide que una sociedad enfrente y asimile aspectos oscuros o problemáticos de sí misma (su Sombra colectiva). Mantiene a los individuos y grupos en un estado de inconsciencia respecto a realidades cruciales, dificultando el crecimiento y la maduración psíquica colectiva.</p>
<p>La «incertidumbre creciente con mayor conocimiento» mencionada puede relacionarse con el desafío de integrar información compleja y contradictoria durante el proceso de individuación. Sin embargo, la agnotología explota esta complejidad natural para generar confusión paralizante, no para promover una comprensión más profunda.</p>
<p>Sistemas que abogan por la ignorancia inducida:</p>
<p>Fideísmo Religioso (dentro de varias tradiciones). Práctica: Desalentar o prohibir el cuestionamiento crítico de dogmas, textos sagrados o autoridad religiosa. «La fe basta». La duda es pecado o debilidad. Es una defensa rígida de la Persona religiosa, rechazando integrar elementos de la Sombra (dudas, críticas, interpretaciones alternativas) o contenidos del inconsciente colectivo (otros saberes, ciencia). Congela el proceso de individuación espiritual.</p>
<p>Tradiciones que rechazan el conocimiento secular/científico. Sectas o movimientos fundamentalistas que ven la ciencia, la filosofía secular o la educación crítica como amenazas al dogma. Ej.: Creacionismo que rechaza la evolución; grupos que prohíben ciertos estudios a sus miembros. Refleja una Sombra Colectiva proyectada sobre la ciencia/razón, vista como caótica (Trickster) o diabólica. Busca mantener una conciencia colectiva infantil bajo la autoridad del arquetipo del Viejo Sabio (líder) o el Padre (jerarquía).</p>
<p>Uso de Misterios y Doctrinas Ocultas. Algunas tradiciones reservan el conocimiento profundo a iniciados, considerando peligroso o inútil para las masas. La «ignorancia» del vulgo es necesaria para el orden. Aspecto negativo del arquetipo del Mago. Puede tener un aspecto protector (lo numinoso es abrumador), pero fácilmente degenera en control jerárquico (Sombra del Poder). Impide que los individuos accedan a símbolos que podrían catalizar su individuación.</p>
<p>Mecanismos del Fascismo para cultivar la Ignorancia:</p>
<p>El mayor peligro es la ignorancia fabricada con herramientas arquetípicas. El fascismo convierte la ignorancia en un ritual de pertenencia donde dudar es herejía y someterse es «sabiduría», condenando a la colectividad a un estado de sueño violento.</p>
<p>El fascismo no solo niega la Sombra propia, la industrializa como arma política. Convertir al «otro» en encarnación del mal (proyección masiva de la Sombra) requiere suprimir todo conocimiento que humanice al enemigo. Propaganda y simplificación maniquea, reducción de la complejidad social a consignas binarias («nosotros vs. ellos», «héroes vs. traidores»).</p>
<p>Bajo estrés, los grupos regresan a un inconsciente colectivo indiferenciado. El fascismo explota esto, reemplazando la conciencia individual por una psique de rebaño donde la ignorancia es norma. Censura y Control Informativo: Destrucción de libros («El Ministerio de Ilustración Pública de Goebbels quemó 20,000 libros en 1933»), persecución de intelectuales. Anular la función pensamiento (una de las cuatro funciones de la conciencia), impidiendo el discernimiento crítico. La sociedad queda atrapada en un estado pueril de dependencia del líder.</p>
<p>Culto al líder y pensamiento mágico. El líder es presentado como encarnación de la voluntad colectiva, infalible y mesiánico. Inflación arquetípica. El líder absorbe la proyección del Viejo Sabio (arquetipo de sabiduría) o del Héroe, pero en su versión degradada. La duda se sataniza como «traición». El fascismo construye una identidad basada en la exclusión (racial, nacional, ideológica), proyectar la Sombra colectiva en chivos expiatorios (judíos, inmigrantes, intelectuales). La ignorancia sobre la propia historia y complejidad humana es esencial para mantener este relato.</p>
<p>Parte II: Ignorancia como límite.</p>
<p>Escepticismo antiguo. Pirrón de Elis propone suspender el juicio (epoché) ante la imposibilidad de certeza absoluta. La ignorancia consciente (no dogmatismo) como camino a la tranquilidad (ataraxia). Se relaciona con la humildad del ego frente al inconsciente. Reconoce los límites de la conciencia racional (Persona) y la complejidad de lo Real (Sombra/Inconsciente Colectivo). No es «ignorancia inducida», sino reconocimiento de la incertidumbre inherente.</p>
<p>Posmodernismo (algunas corrientes, ej. Rorty en ciertos aspectos). Cuestiona las «grandes narrativas» y la objetividad del conocimiento. El saber es relativo, construido socialmente. Esto puede llevar a una forma de agnosticismo epistemológico radical. Resuena con el Trickster, que socava las verdades absolutas.</p>
<p>Nietzsche (crítica al conocimiento «objetivo»): El conocimiento no es puro, sino expresión de la «voluntad de poder». La «verdad» puede ser una ilusión necesaria para la vida. Critica la búsqueda de conocimiento como fin en sí mismo si debilita la vitalidad.  Nietzsche intuyó la Sombra del racionalismo. Su escepticismo apunta a integrar instinto y razón (equivalente a integrar Sombra y Ego). Pero su crítica puede ser instrumentalizada para justificar el rechazo a verdades incómodas (ej.: negacionismos).</p>
<p>«Elogio de la Sombra» (y otros poemas): Borges, especialmente en su vejez, reflexionó profundamente sobre los límites del conocimiento, la memoria y la percepción. «Elogio de la Sombra» celebra la penumbra, lo no visto, lo que se pierde. La ignorancia aquí no es estupidez, sino un reconocimiento humilde de los límites humanos frente al misterio del universo y del tiempo. Aquí la sombra no se proyecta, sino que se integra.</p>
<p>Fragmento relevante: «Ahora puedo olvidar. Llega a mis ojos / la vasta Sombra que anhelé. El camino / fue ciego y desdichado, pero&#8230; / &#8230;Ahora soy / el ámbito que abarcan mis cansados / ojos. Repetidas cosas materiales / ya no me importan.» → Esta aceptación serena de lo desconocido y lo olvidado contrasta radicalmente con la ignorancia impuesta del fascismo o la agnotología.</p>
<p>Parte III: Ignorancia como sabiduría.</p>
<p>«Ítaca» (1904) Constantino Cavafis. Aunque es un elogio del viaje, implícitamente valora la experiencia sobre el conocimiento absoluto del destino. El poema aconseja no temer a lo desconocido (monstruos, Poseidón), sino a llegar a Ítaca «viejo», «rico» pero sin haber vivido el camino. La «ignorancia» del destino final es lo que hace valioso el viaje (la búsqueda). El proceso de individuación (el viaje) es más importante que un «saber» estático y absoluto. La ignorancia como espacio para el crecimiento.</p>
<p>«Mente de Principiante» (Shoshin): Aunque no son «odas» formales, muchos haikus y poemas zen exaltan la percepción pura, libre de preconceptos y conocimiento acumulado que nubla la realidad presente. Es una ignorancia activa y despierta, no pasiva. Ryōkan: «¿Cómo es la verdad última? / Como cuando, antes de hablarte, / te llamo por tu nombre.» → El conocimiento directo, no conceptual, que trasciende el lenguaje y la doctrina. La «Mente de Principiante» se asemeja a un estado de conciencia despojado de la Persona rígida y abierto al Inconsciente y a lo numinoso. Es la antítesis de la ignorancia dogmática.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Conclusión:</p>
<p>Posverdad como agnotología 2.0, para vender la ignorancia feliz como producto de mercado para la anestesia emocional. Las burbujas algorítmicas (redes sociales) ofrecen entornos cognitivamente seguros. Eliminan disonancia (solo ves lo que confirma tus sesgos). Convierten la ignorancia en placer (dopamina por confirmación, no por verdad): «Mi verdad me hace feliz, no la Verdad». Ignorar verdades incómodas (desigualdad, colapso ecológico) se promueve como «autocuidado», pero en realidad es una felicidad-quimera para una satisfacción inmediata vs. vacío existencial y una regresión al puer aeternus, evitando la adultez emocional mediante la infantilización cognitiva.</p>
<p>La «ignorancia feliz» sería una regresión a la conciencia indiferenciada (paraíso infantil o colectivismo tribal), donde la Sombra permanece oculta. Pero la individuación exige integrar el conocimiento doloroso para alcanzar una felicidad más profunda y consciente. La «ignorancia feliz» refleja una nostalgia por la inconsciencia —un deseo de volver al útero simbólico—, pero la historia humana sugiere que, tras comer el fruto del árbol del conocimiento, el único camino hacia una felicidad auténtica es avanzar, no retroceder.</p>
<p>La tragedia en tres actos: Acto I (Felicidad ignorante): Sociedades beben el elixir del «no saber para ser felices». Acto II (Estupidocracia): Llegan líderes que destapan el frasco de la estupidez, vendiéndola como libertad. Acto II (Retroalimentación): El sistema recompensa la estupidez performativa (viralización de absurdos) y castiga el pensamiento crítico. Como advirtió Umberto Eco, el fascismo eterno vuelve disfrazado de folklorismo.</p>
<p>La neurociencia actual muestra que el cerebro fabrica ilusiones para protegernos (sesgos cognitivos). La ignorancia puede ser un mecanismo de supervivencia en una fase inicial de la evolución. En un desarrollo saludable los recursos para sobrevivir maduran. Pero la agnotología (como industria de la duda) explota esa ilusión, calando en sujetos que mantienen los sesgos primitivos: crea «felicidad» artificial mediante desinformación (ej.: negacionismo climático).</p>
<p>La ignorancia puede ser tanto un refugio necesario (protección neurocognitiva) en unas etapas iniciales del desarrollo, como una prisión (agnotología). La clave está en distinguir cuándo es un velo humilde ante lo numinoso y cuándo un muro construido por el poder (fascismo) para lograr sociedades inmaduras que prefieren soluciones mágicas (ej.: «Un muro resolverá la migración») a procesos complejos. La luz más peligrosa es la que se apaga para no desvelar las sombras.</p>
<p>La auténtica felicidad humana -la posible, la no idealizada- no yace en la ignorancia primordial, sino en el coraje de navegar la incertidumbre en un viaje donde la conciencia de no saber es la brújula, no el naufragio, y navega hacia una ética del conocimiento que acepta lo ignoto sin renunciar a develar lo oculto. Solo una cultura de la complejidad (Edgar Morin), donde la felicidad se construya con verdad y sentido, evitará la farsa convertida en tragedia. El antídoto contra la estupidocracia no es la élite ilustrada, sino ciudadanos que abracen la incomodidad de saber. Como escribió Brecht: El peor analfabeto es el analfabeto político, quien no reconocerá al político-estafador que encarna la sombra del Trickster -el embaucador moderno- que rompe normas, crea caos y lo vende como «liberación».</p>
<p>Un viaje-odisea duro y comprometido que pocos quieren hacer y a muchos se les embarca muy a su pesar en la diversas crisis -oportunidades- que la vida presenta.</p>
<p>«Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino» (Jung)</p>
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<p>La entrada <a href="https://ibiltarinekya.com/project/felicidadignorante/">Felicidad ignorante</a> se publicó primero en <a href="https://ibiltarinekya.com">Ibiltarinekya</a>.</p>
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		<title>Fascismo como síndrome civilizatorio: la “caza del moro”.</title>
		<link>https://ibiltarinekya.com/project/fascismo-sindome-civilizatorio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2025 05:52:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/fascismo-sindome-civilizatorio/">Fascismo como síndrome civilizatorio: la “caza del moro”.</a></p>
<p>“Fascismo como síndrome civilizatorio” analiza cómo el odio racial, la misoginia y la manipulación política expresan una estructura emocional colectiva basada en miedo, represión y proyección. Inspirado en Jung, Adorno, Reich y Foucault, el texto propone educación crítica, empatía y cuidado comunitario como antídotos frente al auge del fascismo contemporáneo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/fascismo-sindome-civilizatorio/">Fascismo como síndrome civilizatorio: la “caza del moro”.</a></p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Fascismo como síndrome civilizatorio: la “caza del moro”.</p>
<p>Mikel Garcia. 17 julio 2025</p>
<p>Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p data-start="35" data-end="627">El ensayo <strong data-start="45" data-end="105">“Fascismo como síndrome civilizatorio: la caza del moro”</strong> de Mikel García (julio 2025) analiza los disturbios racistas en Torre Pacheco y otros episodios recientes en Europa como síntomas de un fenómeno más profundo que trasciende la política: el fascismo entendido como <strong data-start="319" data-end="378">estructura emocional colectiva y síndrome civilizatorio</strong>. Lejos de ser un hecho aislado, el fascismo se presenta como una patología de masas basada en la represión afectiva, el miedo a la libertad, la sumisión a la autoridad y la proyección del odio reprimido hacia el “otro”, especialmente el inmigrante.</p>
<p data-start="629" data-end="1318">El autor sostiene que la <strong data-start="654" data-end="694">personalidad potencialmente fascista</strong>, descrita por Adorno, no pertenece a individuos excepcionales, sino que habita en ciudadanos comunes. Esta personalidad combina moralismo sexual, obediencia autoritaria, pensamiento binario, agresión hacia la diferencia y miedo a la introspección. Estas disposiciones, cultivadas por estructuras familiares rígidas y contextos de inseguridad, pueden activarse políticamente mediante discursos simplificadores. Goebbels sintetizó este proceso en sus principios de propaganda —simplificación, repetición y unanimidad— que hoy se reproducen amplificados por redes sociales y algoritmos, generando una <em data-start="1293" data-end="1317">psicopolítica del odio</em>.</p>
<p data-start="1320" data-end="1814">El texto aborda la <strong data-start="1339" data-end="1385">misoginia como núcleo del fascismo español</strong>, herencia del franquismo y del catolicismo patriarcal. La mujer libre o feminista sigue siendo presentada como amenaza, reapareciendo en el discurso digital de la extrema derecha a través del acoso en redes y la deslegitimación del feminismo. Esta “falocracia virtual” perpetúa el ideal de pureza y orden masculino frente al “caos” femenino, reeditando la represión de la libertad sexual y emocional como base del autoritarismo.</p>
<p data-start="1816" data-end="2521">García recurre a una amplia genealogía teórica. Freud explica el <em data-start="1881" data-end="1921">narcisismo de las pequeñas diferencias</em>, que convierte diferencias mínimas en odios profundos; Reich interpreta el fascismo como producto de la represión sexual; Jung analiza la proyección de la <em data-start="2077" data-end="2095">Sombra colectiva</em> sobre el extranjero, en el caso español el “moro”, evocando fantasmas coloniales e históricos; Adorno y Marcuse examinan la educación autoritaria y la industria cultural como reproductoras del pensamiento fascista; Foucault y Han relacionan el racismo con el biopoder y la psicopolítica neoliberal; Deleuze y Guattari describen el fascismo como <em data-start="2441" data-end="2459">máquina deseante</em> que canaliza la frustración social hacia la violencia tribal.</p>
<p data-start="2523" data-end="2841">El ensayo ilustra estas dinámicas con el personaje ficticio <strong data-start="2583" data-end="2590">MKG</strong>, un obrero español educado en valores autoritarios que encuentra en el odio al inmigrante una forma de pertenencia y sentido. MKG encarna la banalidad del mal: no es un monstruo, sino un síntoma de la soledad, represión y precariedad contemporáneas.</p>
<p data-start="2843" data-end="3125">El autor distingue entre <strong data-start="2868" data-end="2888">discurso de odio</strong> y <strong data-start="2891" data-end="2909">delito de odio</strong>, subrayando cómo la propaganda se cuida de incitar indirectamente la violencia que otros ejecutan. La “caza al moro” es, así, una manifestación de la psique colectiva enferma y de la manipulación política del miedo.</p>
<p data-start="3127" data-end="3670" data-is-last-node="" data-is-only-node="">En sus conclusiones, García propone <strong data-start="3163" data-end="3205">estrategias de prevención del fascismo</strong> desde una perspectiva integral: educación emocional y crítica, memoria histórica, cultura del disenso, empatía radical, redes comunitarias y ética del cuidado. La cura del síndrome fascista no se limita al plano ideológico, sino que requiere una transformación del deseo, del cuerpo y de los vínculos sociales. Prevenir el fascismo, concluye, es integrar la sombra colectiva, reconocer la diferencia y convertir la vulnerabilidad en fuente de humanidad compartida.</p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Los disturbios en Torre Pacheco, Murcia, España, en julio 2025, como los vividos en los últimos años —incluyendo episodios de violencia racial, agresiones físicas y simbólicas contra migrantes, en España (El Ejido 2000, tras el asesinato de tres vecinos por inmigrantes marroquíes, se produjo una ola de violencia xenófoba), Reino Unido (agosto 2024. Tras un apuñalamiento en Southport el 29 de julio que mató a tres niñas y fue atribuido falsamente a un musulmán) y América— generan miedo, y suscitan preguntas que requieren investigación profunda más allá de las respuestas superficiales y estereotipadas que abundan. ¿Cómo es posible que los discursos de odio de unos pocos calen en la población que vota cada vez más a la extrema derecha? ¿Es cierto que la condición humana es tan oscura que estos episodios sacan lo peor de las personas?<br />En este artículo voy a investigar lo que han aportado autores que citaré en adelante y me centraré en las singularidades de España. Finalizaré con sugerencias acerca de qué hacer para combatir el fascismo. El artículo es un borrador que presenta ideas y explicaciones aún no suficientemente articuladas, pero que pueden tener cierta utilidad para que el lector pueda reflexionar sobre perspectivas que quizás no conoce y sacar sus conclusiones.<br />Miguel de Cervantes define la Historia en el capítulo IX de su Don Quijote como “camino de la verdad, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.</p>
<p>El fascismo no es únicamente una ideología política, sino una estructura emocional colectiva, un tipo de organización de la psique de masas que se basa en: La represión sexual y emocional; La autoridad patriarcal rígida; El miedo a la libertad y la proyección del odio reprimido hacia un enemigo externo (judío, extranjero, comunista, etc.). El fascismo se alimenta de pulsiones inconscientes manipuladas políticamente, los discursos de odio son alimentados desde ciertos sectores mediáticos y políticos, exacerbando el miedo y fomentando una identidad colectiva basada en la exclusión del diferente. <br />El fascismo es una estructura latente, un síndrome civilizatorio con diversos síntomas, entre ellos la xenofobia -islamofobia- y la aporofobia, muchas veces relacionadas, que no es un problema de ignorancia, sino una patología de la estructura emocional de masas, reproducida en lo cotidiano.<br />¿Qué es una personalidad potencialmente fascista? El concepto proviene principalmente de Theodor W. Adorno. La personalidad potencialmente fascista no es un “monstruo externo” sino que está latente en muchos ciudadanos comunes. La personalidad fascista se estructura en torno a Ideales del Yo y a la identificación con un Amo que encarna el orden. El sujeto potencialmente fascista tiene algunas de estas características clave: <br />Sexualidad reprimida: Moralismo y miedo a la libertad sexual.<br />Convencionalismo: Adhesión rígida a valores sociales convencionales.<br />Sumisión autoritaria: Obediencia acrítica a figuras de autoridad.<br />Agresión autoritaria: Hostilidad hacia quienes infringen los valores convencionales.<br />Anti-intracepción: Oposición a la introspección, emociones y subjetividad.<br />Superstición y estereotipia: Pensamiento mágico, clichés sobre el mundo.<br />Suspicacia paranoica: conspiparanoica.<br />Poder y dureza: Idealización de fuerza, dominación, disciplina.<br />Destructividad y cinismo: Tendencia a ver el mundo como hostil y a justificar la violencia.<br />Proyección: Atribuir a otros los propios impulsos reprimidos.<br />Militantismo fanático: Se pasa a la acción y se crean los entornos favorables para pasar a la acción con justificación.</p>
<p>¿Te reconoces en alguna?</p>
<p>La praxis fascista cala en poblaciones con personalidades potencialmente fascistas, especialmente en contextos de inseguridad, desigualdad o crisis identitaria. Estos contextos pueden sembrarse intencionadamente apelando a los miedos profundos de la estructura fascista de la población. La praxis fascista busca el poder y la dominación y utiliza herramientas para lograrlo. Joseph Goebbels, el “enano cojo y diabólico” -un enano místico- tal y como lo definía Goering, desarrolló durante su infancia un “enorme complejo de inferioridad” debido a su escasa estatura y a una malformación en el pie que le condenaría a una cojera permanente. Terminó desarrollando los 11 principios de la propaganda nazi. Principios “ilustrados”, metódicos, y eficaces para crear una disposición mental en la población que justifique la violencia. Actualmente los 11 principios se siguen usando y su eficacia de multiplica gracias a la tecnología, las redes sociales y el concurso de la Inteligencia Artificial (Durante 16 horas, Grok 3 empezó a soltar barbaridades como elogios a Hitler, amenazas al presidente de Turquía y respuestas cargadas de racismo. Tanto se le fue la pinza que lo apagaron, aunque seguía respondiendo con imágenes que decían “me están censurando”). <br />Cito 3 de los 11: 1. Principio de simplificación y enemigo único. «Reducir todo a un antagonismo binario y personificar la culpa en un solo grupo». Ejemplo en España: VOX reduce problemas complejos (precariedad laboral, crisis agrícola) al binomio «españoles vs. invasores moros», como en Torre Pacheco (2025). VOX llama sistemáticamente MENA a todos los menores migrantes, reduciendo su complejidad a un único enemigo: “Un mena, 4.700 € al mes; tu abuela, 426 €”. 6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. «Bombardear con mensajes constantes para anular el pensamiento crítico»: 500 tuits/hora con hashtags como StopInvasión. 11. Unanimidad. Se difunde la idea de que “todo el mundo” comparte ese pensamiento: “Tu abuela y tus valores están amenazados…”, reforzando la impresión de consenso mayoritario.<br />La misoginia como núcleo del proyecto fascista en España. El fascismo español proyectó su Sombra colectiva (miedo, deseo reprimido, culpa, odio a la debilidad) en la figura de la mujer republicana, sexualmente libre, activa políticamente. <br />El fascismo español fusionó el catolicismo integrista con doctrinas autoritarias, promoviendo un modelo de mujer centrado en la «tríada sagrada»: madre, esposa y ángel del hogar. Este ideal se basaba en interpretaciones pseudocientíficas del darwinismo social y la eugenesia, que justificaban la inferioridad biológica femenina. El odio hacia las mujeres perpetuaba la supremacía masculina y prefiguraba todas las formas de autoritarismo social. La mujer fue estigmatizada como «caos» frente al «orden» masculino, necesitando control moral y político.<br />La extrema derecha actual emplea redes sociales como armas de hostigamiento. Esto es una reactualización del mito: la mujer libre como portadora del mal social. Trolls misóginos (anonimizados) atacan a mujeres públicas con insultos sexualizados, acusándolas de «subvencionadas» o «traidoras». Este odio refleja la resistencia ante la pérdida de privilegios patriarcales. Falocracia virtual: Según análisis periodísticos, grupos como Forocoches o seguidores de VOX operan con una «lógica de falo violador»: humillan a mujeres mediante comentarios sobre su físico, amenazas sexualizadas y desprecio al feminismo. Deslegitimación de políticas igualitarias: Como en el franquismo, se atacan subvenciones a asociaciones feministas o LGTBI, tachándolas de «fraude» o «caprichos». Esta retórica, alimentada por medios conservadores, oculta su función redistributiva y de reparación histórica.</p>
<p>Qué explican algunos autores:<br />S. Freud. Introdujo el término «narcisismo de las pequeñas diferencias» en «El malestar en la cultura» (1930), describiéndolo como un fenómeno paradójico donde comunidades con profundas similitudes (étnicas, lingüísticas, culturales) desarrollan hostilidad mutua precisamente por sus diferencias mínimas. Este mecanismo ofrece una «satisfacción cómoda e inofensiva de la inclinación violenta» que fortalece la cohesión interna al proyectar la agresión hacia un «enemigo próximo». Cuando aparece el extraño y conviven, se convierte en el enemigo próximo prevalente, el chivo expiatorio con el que se ejerce una violencia sutil, que podría denominarse racismo “blando”. El racismo «blando» no es un residuo de la barbarie, sino un producto perverso de la civilización que instrumentaliza diferencias mínimas para sostener jerarquías. Su violencia es sutil, pero no menos letal. En Moisés y el monoteísmo, Freud vincula el monoteísmo con la represión violenta de tradiciones anteriores. El monoteísmo judío surge de la imposición de creencias mediante la fuerza, generando un legado de culpa y conflicto<br />W. Reich —psicoanalista marxista y discípulo de Freud— en su obra La psicología de masas del fascismo (1933), intenta responder a una pregunta central: ¿Por qué las masas obreras apoyan al fascismo, incluso en contra de sus propios intereses materiales?: El fascismo emerge de la represión sexual en la familia patriarcal autoritaria, generando sujetos sumisos identificados con figuras de autoridad. Esta estructura es la «célula germinal del fascismo» que proyectan su agresión en chivos expiatorios (inmigrantes como «contaminación racial»). La represión sexual se proyecta en modos concretos como: acusación de perversión sexual (los judíos eran definidos por los nazis como perversos sexuales); o violación (Migrantes como violadores en el discurso racista contemporáneo. Migrantes —especialmente árabes, africanos y musulmanes— como el nuevo “peligro sexual”). Es una estrategia clásica del racismo y el fascismo que sirve para deshumanizar, movilizar el miedo, y justificar políticas de exclusión, violencia o exterminio, y es un discurso profundamente afectivo y simbólico, que apela al miedo visceral al cuerpo del otro: como si el cuerpo racializado tuviera un goce excesivo, una potencia peligrosa, una “amenaza animal”. Mecanismos de manipulación colectiva: Los símbolos (como la esvástica), la religión represiva y el terror sistemático explotan traumas inconscientes y fantasías colectivas. Así como en el fascismo clásico el “judío” era culpado de la decadencia moral y económica, en estos casos el “moro” se convierte en el blanco del odio reprimido. <br />C. Jung (Arquetipos e inconsciente colectivo, 1934). El arquetipo del “extraño” y la sombra proyectada. El extraño (el outsider, el otro) representa en muchas culturas una figura ambivalente: es peligroso y fascinante, temido y deseado. Suscita sentimientos paranoides. En términos junguianos, el extraño encarna aspectos inconscientes que el yo no reconoce ni acepta -la sombra-, que se proyecta hacia fuera especialmente sobre los que son distintos, vulnerables o marginales. Se proyectan en el «moro» los traumas y fantasmas coloniales no resueltos de España y hechos históricos no resueltos (pérdida de Al-Ándalus, memoria del Protectorado, el miedo a la «contaminación» cultural, la barbarie de la expulsión de judíos y musulmanes en la edad media). Consignas como «Defendemos nuestro pueblo» reactivan el mito de la Reconquista. Aquí la xenofobia y el racismo funcionan como mecanismos de defensa psíquicos colectivos: Rechazar al otro no solo evita el dolor de confrontar el mal interno, sino también la amenaza de transformar la identidad mediante la luz que el otro irradia. Cuando el yo se identifica con una identidad colectiva (raza, nación, género, religión), cualquier diferencia se vive como: Una amenaza de fragmentación; Una pérdida de seguridad ontológica; Un riesgo de contagio simbólico. De ahí nacen fantasías de invasión, descontrol, de “ser borrado” o “reemplazado” por el otro (como en el Gran Reemplazo), típicas de ideologías xenófobas. La violencia en Torre Pacheco refleja una psicosis colectiva: se temen amenazas inexistentes y se rechaza lo desconocido con pánico. El anciano agredido se convierte en la excusa para legitimar una agresión colectiva y el “efecto llamada”. <br />T. Adorno (La personalidad autoritaria, 1950): La familia autoritaria fomenta la «personalidad autoritaria» mediante la obediencia ciega y el castigo, creando sujetos propensos a la adhesión a líderes fuertes y la hostilidad hacia grupos marginalizados. La industria cultural difunde estereotipos que anulan el pensamiento crítico. El «síndrome fascista» incluye pensamiento dicotómico (nosotros/ellos). La industria cultural amplifica este proceso mediante bulos en medios sensacionalistas (ej.: vinculación automática, magrebí-delincuencia), legitimando la violencia.<br />J. Lacan (Escritos, 1966): El goce (jouissance) se canaliza mediante un objeto a (el inmigrante como «amenaza») que satisface pulsiones agresivas bajo un gran Otro simbólico (la «España Pura»). El Universo Desokupa (la empresa ultra que quiere enseñar a España a defenderse de lo que sea) encarna líderes que prometen restituir un orden perdido mediante la violencia. Lo Real lacaniano —aquello que resiste la simbolización— irrumpe en fenómenos como la «caza al moro» como trauma no procesado: la imposibilidad de integrar la diversidad cultural en el relato nacional herido por la «declinación de la imago paterna» en la estructura social.<br />H. Marcuse (El hombre unidimensional, 1964): El capitalismo genera el «hombre unidimensional» incapaz de criticar el sistema. La represión desublimadora canaliza frustraciones hacia falsas liberaciones (xenofobia), evitando la crítica al capitalismo. La clase trabajadora ataca a inmigrantes (sus compañeros de explotación) en lugar de al sistema capitalista. Vox instrumentaliza este malestar, con discursos de «autodefensa», ofreciendo una falsa «liberación» mediante la xenofobia.<br />M. Foucault (Vigilar y castigar, 1975; Historia de la sexualidad, 1976): El racismo opera como biopoder: el Estado gestiona poblaciones mediante la exclusión del «indeseable». El fascismo de masas es una extensión de este mecanismo. Foucault explica cómo las instituciones religiosas monoteístas (Iglesia, confesión, dogma) han sido mecanismos de control de los cuerpos, la sexualidad y el deseo, especialmente desde la infancia. El sujeto religioso se constituye por medio de la culpa, el pecado y la autovigilancia. Esta subjetividad culpabilizada es altamente manipulable por el poder, facilitando el sometimiento político o moral.<br />Deleuze/Guattari (El Anti-Edipo, 1972; Mil Mesetas, 1980): Las turbas son máquinas de guerra deseantes: flujos de agresión que se territorializan en «cacerías humanas». El fascismo es una «máquina de guerra deseante» que captura flujos de deseo colectivo hacia la destrucción. Las turbas actúan por «producción deseante» (éxtasis de la cacería), no por ideología. «¡Vamos a cazar moros!», crea una multitud fascista temporal. Esto refleja la «línea de fuga revertida»: el deseo de comunidad, frustrado por el capitalismo, se satisface en violencia tribal. <br />E. Laclau (La razón populista, 2005). El pueblo vs la élite: el populismo se articula en torno a una frontera política entre un nosotros (el pueblo) y un ellos (la oligarquía, el sistema, los corruptos, etc.). El populismo de derecha construye significantes vacíos (ej.: «inmigración ilegal») que unifican demandas dispersas bajo un enemigo común. Vox articula malestares rurales (abandono estatal, desempleo) en un relato de «invasión mora”. VOX y el discurso populista: Construye un pueblo ideal (españoles trabajadores, cristianos, víctimas del separatismo o de la inmigración); Identifica un enemigo (progresistas, feminismo, inmigrantes ilegales, «la casta»); Utiliza significantes vacíos como «España», «libertad», «sentido común», que permiten sumar demandas diversas bajo un mensaje común. Una versión perversa de esta lógica populista: Se construye un “nosotros” (autóctonos explotados o abandonados) frente a un “ellos” (emigrantes supuestamente beneficiados, delincuentes o invasores); Este “pueblo” es activado emocionalmente mediante discursos de miedo y pérdida (trabajo, seguridad, cultura); Movilizan estas pasiones populares en forma de odio.<br />Jan Assmann (Violencia y Monoteísmo, 2014). El monoteísmo introduce una «violencia estructural» al establecer una división radical entre religión verdadera (propia) y falsa (ajena), lo que justifica la exclusión del «otro». La creencia en un Dios único fomenta la intolerancia mediante lógicas binarias (ej.: elegido/rival, sagrado/profano). Las grandes religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo, islam) tienden a estar organizadas bajo jerarquías rígidas que reflejan una visión del mundo patriarcal, con un Dios único, masculino, omnipotente y juez. Características comunes: Autoridad vertical: Dios → profetas → líderes religiosos → fieles; Moral binaria: bien/mal, puro/impuro, creyente/hereje; Sumisión del individuo: obediencia como virtud suprema; Control del cuerpo y la sexualidad: especial énfasis en la contención y represión. Estas características pueden fomentar una interiorización del autoritarismo: el “padre celestial” se convierte en modelo de todas las autoridades (padre, Estado, jefe, ley). La estructura familiar tradicional, con un padre como figura de orden y castigo, reproduce este esquema divino. En los textos fundacionales de las tres religiones monoteístas, encontramos episodios violentos autorizados o mandados por Dios: En la Biblia hebrea (Tanaj), Yahvé ordena la aniquilación de pueblos enteros (Amalecitas, Cananeos). En el cristianismo medieval, las Cruzadas fueron impulsadas con la promesa de indulgencia total: “Dios lo quiere”. En el islam, en el Corán hay versos que han sido usados para justificar la guerra santa (yihad) defensiva o expansionista.<br />Byung-Chul Han (Psicopolítica, 2014; La expulsión de lo distinto, 2017): La autoexplotación neoliberal genera fatiga social que deriva en violencia inmunitaria contra «lo otro». Las redes sociales amplifican el odio. El agotamiento neoliberal convierte al cuerpo migrante en diana de la frustración acumulada. La «violencia de lo idéntico» hacia el «diferente». Hacia el migrante, percibido como alteridad disruptiva en una comunidad obsesionada con la homogeneidad identitaria.<br />Vladislav Šolc y George Didier (Dark Religion: Fundamentalism from The Perspective of Jungian Psychology 2018. Religión Oscura: Fundamentalismo desde la Perspectiva de la Psicología Junguiana) El libro explora con detalle el impacto de la religión oscura como estructuras defensivas que protegen contra las experiencias numinosas en lugar de integrarlas en la consciencia. Este aspecto se destaca como un elemento que conduce al desarrollo de la hybris, la inflación, la posesión, las personalidades maná, la unilateralidad y otras formas de adaptación psicológica inadecuada. El libro introduce el concepto de «credo fuerte», que abarca diferentes denominaciones para el fenómeno de la posesión por arquetipos, como el fanatismo, el fundamentalismo, el radicalismo y el sectarismo. Los autores se refieren a este concepto como «teocalipsis».</p>
<p>Una personalidad fascista contemporánea</p>
<p>Presento un perfil narrativo ficcional de una personalidad fascista contemporánea en un sujeto que llamo MKG. Es una figura verosímil, no caricaturesca, que permite comprender cómo se encarna hoy el fascismo subjetivo. He procurado que el perfil no se identifique con ningún sector económico:<br />MKG: «No es racismo, es sentido común. Esto no es lo que era.»<br />MKG no se define como político. Nunca lo ha sido. Dice que le da igual la izquierda o la derecha, pero cada vez que abre la boca suelta un juicio que parece salido de un manual de propaganda nacionalista. «Mi abuelo con 14 años ya trabajaba en lo que fuera para ganarse la vida. No como estos que vienen y se lo damos todo». MKG trabaja con máquinas. Su día es rutinario, preciso, repetitivo. Como su pensamiento. Las cosas son o no son. Lo ambiguo le irrita. No soporta a quienes dudan, vacilan o se contradicen. La inseguridad le produce angustia. Prefiere repetir frases de youtubers o políticos que siente “claros”, que “van de frente”. <br />Estructura de personalidad<br />Educado en una familia autoritaria, donde el padre era «el que mandaba» y la madre “callaba, pero era la que te miraba con culpa”, creció reprimiendo el miedo y la ternura. Aprendió que sentir era debilidad. Que llorar era de maricas. Que los que protestan “no aguantan nada”. Reprime el deseo, pero lo proyecta en forma de violencia: sueña con castigar a los «okupas», a los marroquíes que ve en su barrio, a las mujeres que “juegan con los hombres” y a los “pijos progres que viven en barrios sin gitanos”. Le perturba profundamente la ambigüedad de género y la libertad sexual. El cuerpo libre le parece amenazante. Siente una mezcla de atracción y odio ante la feminidad emancipada, que percibe como burlona y superior. A veces ve porno de dominación. Después se siente sucio. No tolera la complejidad. En el fondo, teme que su mundo se desmorone. Por eso necesita creer que España es una, que la historia es gloriosa, que hay héroes y traidores. Cada vez que siente que algo se le escapa, busca una causa externa: los políticos, los inmigrantes, los “globalistas”, los antifascistas.<br />Sobre MKG<br />Lacan diría que su goce está en el odio compartido. Encuentra comunidad en el desprecio. En los grupos de Telegram donde se comparten vídeos de robos, donde se exageran cifras de ayudas a extranjeros. Allí se siente parte de algo. Allí es escuchado. Allí es alguien.<br />Adorno habría dicho que MKG tiene una personalidad autoritaria: sumiso con los de arriba, agresivo con los de abajo. Solo respeta la fuerza. Siente asco por la debilidad.<br />Byung-Chul Han diría que su soledad posmoderna se convierte en violencia defensiva: su identidad frágil necesita enemigos para no disolverse.<br />Laclau explicaría cómo MKG es interpelado por una retórica populista que construye un “nosotros” y un “ellos” con fuerza afectiva. Cuando grita “¡Fuera moros!” no está hablando de inmigración, sino de su angustia existencial.<br />Reich lo habría visto como el producto perfecto de una educación que castra el cuerpo, el deseo, la ternura. Un sujeto moldeado para obedecer y odiar.<br />Deleuze y Guattari lo describirían como un fascista deseante: un sujeto que desea su propia servidumbre, que encuentra placer en los límites, en las jerarquías, en las órdenes.<br />Epílogo simbólico. MKG no es un monstruo. Es un síntoma. Es la expresión humana de una sociedad que reprime el afecto, destruye el lazo social y alimenta la exclusión como identidad. Vive entre el miedo a no ser nada y la ilusión de pertenecer a algo. Pero sin ser un monstruo puede ser carne de cañón para la violencia justificada.</p>
<p>Dinámica de la cadena de odio: De la retórica a la violencia. <br />Discurso vs. delito de odio.<br />Los delitos de odio se definen en el artículo 510 del Código Penal español como actos que «fomentan, promueven o incitan al odio, hostilidad o violencia» por motivos como origen étnico, religión u orientación sexual. Incluyen desde humillaciones públicas (pena: 6 meses-2 años) hasta incitación a la violencia (1-4 años de prisión). Mientras el discurso de odio (lenguaje discriminatorio en redes o medios) puede no ser delito si no incita directamente a la violencia, el delito de odio implica acciones penales con motivación discriminatoria. La ONU destaca su papel en la deshumanización de grupos vulnerables. <br />La propaganda nazi crea el caldo en el discurso, cuidando no llegar al delito, solo dicen la verdad, es difícil demostrar que esperen que el delito lo cometerán otros ejecutores. La ley actual no es suficiente.<br />Las “cacerías” no son actos espontáneos. Estos episodios de odio no son meras explosiones raciales, sino el producto de una interacción entre estructuras psíquicas, discursos políticos y dinámicas sociales. Son fenómenos complejos donde: La estructura autoritaria interna (Reich, Adorno) permite la obediencia violenta. El discurso político articula esa obediencia como defensa colectiva (Laclau). Los discursos de odio circulan libremente gracias a una tolerancia represiva (Marcuse). <br />En redes, se activa una psicopolítica emocional que genera miedo, solidaridad antagónica y auto-vigilancia (Han, Foucault). El agresor proyecta en el inmigrante una sombra personal y colectiva (Jung). La violencia se realiza como una defensa de un territorio simbólico y grupal (Deleuze/Guattari).<br />Los perfiles que participan en agresiones racistas como la “caza al moro” suelen compartir: Frustraciones personales y sociales acumuladas. Deseo de pertenecer a un grupo con poder. Identificación con figuras políticas que refuerzan su visión. Narrativas de odio, compartidas emocionalmente en redes sociales.</p>
<p>Amor vs odio. <br />El odio y el amor son sentimientos fundamentales, profundamente entrelazados en nuestra biología y en la estructura de la psique. Aunque pueden parecer opuestas, desde una perspectiva neurocientífica y psicodinámica, comparten raíces comunes y revelan mucho sobre el funcionamiento humano en sus niveles más profundos. <br />Estudios de neuroimagen (como los de Semir Zeki y colegas) han demostrado que amor y el odio activan áreas cerebrales superpuestas, especialmente en regiones relacionadas con: la motivación (putamen, ínsula), la planificación de acciones (corteza frontal medial), y las emociones viscerales. <br />Ambos sentimientos pueden transformarse uno en otro. En relaciones intensas, especialmente de apego inseguro, el amor frustrado puede volverse odio. Esta labilidad emocional tiene correlatos en la plasticidad de las redes cerebrales implicadas en el apego y la agresión. Odio como defensa: Puede ser una defensa contra el dolor del amor frustrado o la dependencia. El odio muchas veces protege del sentimiento de vulnerabilidad que genera el amor. El odio puede surgir como respuesta al reconocimiento de lo que el otro revela de nosotros mismos: el odio al semejante puede estar ligado al narcisismo herido. “No entiendo por qué lo amo tanto si me hace tanto daño. Y al mismo tiempo, a veces lo odio con todo mi ser.”</p>
<p>¿Es España racista?<br />Hay evidencias de racismo estructural y social. También hay respuestas: Marco legal progresista. España tiene una de las legislaciones más avanzadas de Europa contra delitos de odio (Art. 510 CP) y cuenta con un III Plan de Acción (2025-2028); Y una sociedad civil activa. En el contexto europeo, España es menos racista que la media UE: Según el European Social Survey (2023), España ocupa el puesto 11/27 en tolerancia, por encima de Francia o Alemania. <br />La invención de «razas» (blancos, indios, negros) durante la colonización fue un dispositivo para: Justificar la explotación laboral (esclavitud, encomiendas). Establecer una jerarquía global de humanidad: lo «europeo» como sinónimo de racionalidad/progreso, lo «no-europeo» como atraso.<br />El racismo estructural tiene un nivel básico de «racismo blando» (o racismo sutil) que se refiere a manifestaciones de discriminación racial menos evidentes que el racismo abierto y violento, pero igualmente dañinos. Estas prácticas suelen estar normalizadas, camufladas en lo cotidiano, y se basan en estereotipos, microagresiones o exclusiones sistémicas. El racismo blando genera consecuencias muy importantes. Daño psicológico: Estrés, ansiedad y sentimiento de no pertenencia. Desigualdad estructural: Menos oportunidades laborales, educativas y de vivienda. Normalización y banalización de la violencia: La sutileza hace difícil identificarlo y combatirlo, perpetuando el ciclo.<br />Raíces y factores contextuales:<br />El narcisismo de las pequeñas diferencias y las peculiaridades de la personalidad potencialmente fascista en un momento histórico en el que la guerra civil y las condiciones educativas en la dictadura franquista incrementaron los factores de familias autoritarias.<br />Herencia colonial: La historia de España con esclavitud, colonialismo en África y América, la expulsión de judíos y musulmanes, y la persecución al pueblo gitano, dejó jerarquías raciales internalizadas. La «Leyenda Negra» (mito de la crueldad española en América) alimenta un nacionalismo defensivo que estigmatiza lo «no europeo».<br />Narrativa de «homogeneidad»: La idea de una España «blanca y católica» excluye a minorías étnicas (judíos, musulmanes, gitanos) que llevan siglos en el país.<br />«El racismo es la colonialidad del poder incrustada en los hábitos más íntimos, en los pliegues del alma.» Silvia Rivera Cusicanqui, quien explica un racismo internalizado en sociedades poscoloniales).<br />La democracia occidental se construyó sobre el genocidio colonial. Cuando VOX llama «invasores» a migrantes, repite el discurso de los conquistadores contra los «indios bárbaros».<br />Las Leyes de Limpieza de Sangre (estatutos de limpieza de sangre) surgieron en la España del siglo XV como un sistema jurídico-religioso de segregación racial. Su objetivo era excluir a descendientes de judíos y musulmanes convertidos (conversos y moriscos) de cargos públicos, instituciones educativas, órdenes militares y religiosas. Tras las revueltas antisemitas de 1391 y la presión de la Inquisición (1478), miles de judíos y musulmanes se convirtieron al cristianismo. Surgió la sospecha de que los conversos practicaban su fe en secreto (criptojudaísmo). Pruebas de «pureza»: Genealogías: Investigar ancestros hasta 3-4 generaciones. Testigos: Declaraciones bajo juramento sobre la «limpieza» del candidato. Documentos notariales: Certificados de bautismo y matrimonio cristiano antiguo. Quienes no podían probar limpieza perdían estatus social (deshonra) frente al surgimiento de una aristocracia de sangre frente a una masa de «manchados». Economía racializada: Exclusión de judíos y moriscos de gremios y comercios, consolidando élites cristianas viejas. Su legado permea aún el racismo contemporáneo como una lógica perversa del racismo como teología política. La «mancha» judía/musulmana era hereditaria, no se borraba con el bautismo. VOX hoy habla de «invasión» como contaminación étnica-cultural. Creación de archivos raciales (Libros Verdes de Aragón), hoy perfilamiento racial en bases policiales de «etnia». Así como los estatutos demonizaban al converso como «infiltrado», hoy se estigmatiza al migrante magrebí como «invasor encubierto». La defensa de la «España eternamente católica» (usada por Franco) es herencia directa de la teocracia de los estatutos. Estos estatutos no fueron un «error histórico»: fueron la primera burocracia racial moderna, donde Iglesia y Estado unieron fe, sangre y poder. Su sombra persiste porque: El fascismo necesita cuerpos «impuros» para movilizar odio. La democracia española no ha desmontado los mitos de pureza identitaria.<br />Manifestaciones de racismo blando en España:<br />Microagresiones cotidianas: Comentarios como «Eres muy listo para ser moro», «No pareces gitana» o «¿De dónde eres de verdad?». Chistes étnicos («humor» que ridiculiza culturas o rasgos físicos). Elogios exotizantes: «Qué bonito es tu pelo afro» (tratándolo como algo ajeno).<br />Estereotipos internalizados: Asociar a personas latinas con trabajos domésticos o de bajos salarios. Presuponer que personas negras o magrebíes son «inmigrantes recientes» (incluso si son españolas). Vincular a la comunidad gitana con delincuencia o absentismo escolar.<br />Exclusión en espacios públicos y servicios: Perfilamiento racial (racial profiling): Controles policiales desproporcionados a personas racializadas (documentados por ONGs como SOS Racismo). Discriminación en ocio: Acceso denegado a discotecas («por aforo»), especialmente a hombres negros o magrebíes. Trato diferenciado en tiendas: seguimiento constante por parte de seguridad.<br />En España, un migrante marroquí es tratado como «cuerpo explotable» (jornalero en Murcia), no como sujeto de derechos. Emigrantes africanos trabajan 12h/día por 30€, mientras supermercados europeos multiplican ganancias.<br />Medios españoles llaman «MENAs» a niños migrantes (criminalizándolos), repitiendo lógicas coloniales.<br />Las vallas de Melilla/Ceuta son tecnologías raciales: disfrazan de «control migratorio» lo que es caza humana de cuerpos no-europeos.<br />Tokenismo y apropiación cultural: Incluir a una persona racializada en un equipo/publicidad solo para «aparentar diversidad». Usar símbolos culturales (como trenzas africanas o indumentarias gitanas) como «moda», sin respetar su significado.<br />Aunque existen normas contra la discriminación (como la Ley 15/2022 contra el racismo), su aplicación es débil. <br />Medios de comunicación: Cubrimiento sesgado de migración (vinculándola a delincuencia) o representación estereotipada de minorías.<br />Capitalismo racializado: «El salario del obrero blanco en Europa se subsidia con la superexplotación del cuerpo racializado en el Sur Global». Migrantes marroquíes en la agricultura murciana trabajan en condiciones neoesclavas.<br />El «otro» (musulmán, migrante subsahariano) encarna la colonialidad reactualizada: no es un extranjero, sino un cuerpo colonizable.<br />Negación del racismo: Frases como «En España no hay racismo», «Aquí todos somos iguales» o «Eso es cosa del pasado», que invisibilizan experiencias de las víctimas. Minimizar denuncias: «Es una broma», «No fue con mala intención».</p>
<p>¿Cómo prevenir la emergencia del fascismo en el sujeto? <br />¿Cómo aprovechar la crisis de la emergencia del conflicto en Torre Pacheco?<br />Prevenir la emergencia de tendencias fascistas en el sujeto requiere más que rechazar ideologías totalitarias. Supone intervenir en las raíces emocionales, simbólicas y sociales que predisponen al autoritarismo. Como advertía Theodor Adorno en La personalidad autoritaria, el fascismo no es solo un fenómeno político, sino una estructura psíquica latente que puede activarse ante situaciones de crisis.<br />Presento a continuación un esbozo de ideas, dimensiones y acciones posibles a realizar bastantes ya propuestas y desarrolladas por diversos autores. <br />El fascismo encuentra terreno fértil, allí donde hay miedo, humillación, fragmentación simbólica, ausencia de pensamiento crítico y rechazo de la diferencia. La tarea, entonces, es individual y colectiva, política y espiritual, emocional y estructural. Prevenir el fascismo en el sujeto no es solo una tarea ideológica, sino una praxis integral que articula cuerpo, palabra, historia, deseo y comunidad. Es sembrar instituciones, narrativas y vínculos que disuelvan la fantasía de pureza identitaria y abracen la pluralidad como potencia.<br />Como señala Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo, el fascismo surge cuando el sujeto se siente superfluo. La respuesta es crear espacios donde cada vida sea irrepetible e imprescindible. Esto exige combinar la revolución libidinal (Marcuse) con instituciones que encarnen justicia material (Fraser).<br />Como dijera Jung: “La individuación no es separación, sino la integración de la diferencia”.<br />Prevenir el fascismo es cultivar la potencia de lo diverso en cada subjetividad. No basta con negar el odio; hay que hacer del cuidado un ritual político y de la diferencia un goce existencial.<br />No se busca solo la convivencia pacífica, sino también la integración con enriquecimiento cultural recíproco. El emigrante trabaja con brecha salarial y aporta riqueza a la nación, pero ese hecho no debe ser el fundamento de la aceptación de la inmigración.<br />Objetivos.<br />Educación emocional: Fomentar la expresión de afectos, el pensamiento crítico y la empatía.<br />Autoconocimiento: Explorar la sombra (Jung), la pulsión (Freud), El instinto (Reich), el deseo (Deleuze) para evitar proyectarlos.<br />Discurso político inclusivo: Desarticular cadenas que construyen enemigos internos.<br />Resistencia cultural: Promover narrativas que celebren la diferencia y la complejidad.<br />Dimensiones y acciones<br />1. Dimensiones psicodinámicas y afectivas<br />Autoconocimiento y sombra. Carl Jung propone explorar la sombra personal y colectiva para evitar proyecciones destructivas sobre el otro: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. Además, el concepto de «sombra dorada» sugiere que también proyectamos potenciales reprimidos (creatividad, libertad, espiritualidad) que nos incomodan. Técnicas de diálogo con la sombra (identificar proyecciones de miedo/odio en «el otro»).<br />Pulsión y represión. Sigmund Freud y Wilhelm Reich señalan que la pulsión reprimida, cuando no se sublima ni se canaliza creativamente, puede devenir en violencia o sumisión. Herbert Marcuse propone una revolución libidinal que libere la energía creativa de la psique (Eros y civilización). Talleres de bioenergía social que transformen ira en acción colectiva (ej.: teatro foro sobre xenofobia).<br />Deseo y máquinas sociales. Deleuze y Guattari entienden el deseo como una fuerza colectiva. El fascismo captura el deseo social, creando una máquina de goce autoritaria. Prevenirlo implica producir otras formas de deseo colectivo (cooperación, alegría, justicia). Mapear flujos deseantes capturados por discursos fascistas y reconectarlos con redes solidarias. Insurrección deseante: Crear máquinas de guerra nómadas (Deleuze) que reconfiguren el placer lejos del autoritarismo.<br />Incluir a Paulo Freire (Pedagogía del oprimido): Educación dialógica donde el sujeto identifique sus propias opresiones internalizadas. Ejemplo: Debates en escuelas sobre cómo el fascismo surge de crisis económicas no resueltas. <br />2. Educación crítica y memoria histórica<br />Pensamiento complejo. Superar relatos simplistas que culpan a «otros» (migrantes, pobres, mujeres) de problemas estructurales. Incluir educación filosófica, mediática y narrativa en el sistema educativo. Enseñar ecología de saberes (Boaventura de Sousa Santos) para analizar problemas estructurales.<br />Historia y trauma. Enseñar las consecuencias reales del fascismo: Holocausto, franquismo, genocidios. Evitar la idealización de pasados autoritarios como formas de «orden». Recuperar testimonios del franquismo y Holocausto mediante archivos orales (como los de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica).<br />Walter Benjamin (Tesis sobre la historia): Recuperar historias de los vencidos mediante archivos contra-monumentales.<br />Vacunas narrativas (Sander van der Linden): Exponer previamente a micro-dosis de discursos fascistas con desmontaje crítico.<br />Talleres de memoria corporal (ejercicios que confrontan gestos internalizados de sumisión/dominación racial). Luchas por el territorio-cuerpo: Movimientos por el derecho para vestir trajes tradicionales en espacios formales.<br />3. Fortalecer valores democráticos y cuidado comunitario<br />Cultura del disenso. Aprender que disentir no es traición. La ciudadanía crítica requiere debate, conflicto productivo y negociación. Talleres de alfabetización mediática para identificar discursos de «chivo expiatorio» (ej.: vincular inmigración con inseguridad).<br />Empatía radical. Fomentar experiencias reales con la diferencia (voluntariados, intercambios culturales, diálogo interreligioso). Cartografiar necesidades locales (ej.: acceso a agua en zonas rurales) para vincular libertades y bien común. Crear asambleas de controversia (espacios para debatir conflictos con reglas de respeto).<br />Contacto con diversidad: Programas de intercambio intercultural (ej.: «Vecinos por un mes» en barrios multiétnicos).<br />Ética del cuidado. Byung-Chul Han propone una comunidad basada en la vulnerabilidad compartida, no en la competencia narcisista.<br />Nancy Fraser (Escalas de justicia): Combina redistribución económica (políticas públicas) con reconocimiento identitario (luchas simbólicas). Ejemplo: Cooperativas agrícolas mixtas que garanticen salarios dignos y respeto a tradiciones culturales.<br />Julia Kristeva (Poderes de la perversión): Trabajar la abyección hacia lo extraño mediante literatura migrante.<br />Frantz Fanon (Piel negra, máscaras blancas): Dinámicas de descolonización del deseo en espacios educativos.<br />4. Fortalecimiento emocional e identitario<br />Gestión del miedo. El fascismo prospera cuando el sujeto no puede nombrar ni simbolizar sus miedos. Es necesario trabajar la alfabetización emocional. Mapear zonas de inseguridad existencial en territorios (ej.: barrios desindustrializados).<br />Espacios de pertenencia. Crear redes afectivas reales que ofrezcan comunidad sin exclusión: asociaciones, cooperativas, asambleas barriales. Rituales de pertenencia: Ceremonias públicas de investidura ciudadana para jóvenes en riesgo de exclusión.<br />Llenar vacíos identitarios: Redes de apoyo mutuo (ej.: bancos de tiempo donde se intercambian habilidades sin dinero).<br />Judith Butler (Marcos de guerra): Frente a la deshumanización, promover duelos públicos por vidas precarizadas (ej.: ceremonias por migrantes fallecidos). Esto confronta la diferencia jerarquizada que alimenta el fascismo.<br />La diversidad como portadora de lo luminoso. Lo paradójico es que al otro también se le proyectan en la sombra (sombra dorada) valores reprimidos positivos por los sujetos que temen perder su hegemonía o su identidad rígida: Vitalidad; Creatividad; Sexualidad libre; Pluralidad; Sensibilidad; Conexión con la tierra o con lo espiritual. Rechazar al otro no solo evita el dolor de confrontar el mal interno, sino también la amenaza de transformar la identidad mediante la luz que el otro irradia. Reconocer al otro como proyección de lo propio. Asumir la sombra personal y colectiva. Aceptar que la identidad se enriquece con la diferencia. La diversidad no es amenaza, sino posibilidad de individuación colectiva: nos permite integrar aspectos reprimidos y evolucionar. Crear laboratorios de proyección donde se identifiquen valores reprimidos (vitalidad/creatividad) atribuidos al «otro».<br />Talleres de mitos, cuentos y leyendas de otras culturas que narran problemas existenciales universales.<br />Bancos de sombra dorada. Intercambio de habilidades donde los migrantes enseñen saberes ancestrales (medicina andina, tejido bereber).<br />Édouard Glissant (Poética de la relación): Fomentar identidades-rizoma frente a raíces únicas excluyentes.<br />5. Vigilancia ante señales de radicalización<br />Indicadores<br />Lenguaje deshumanizador («plaga», «invasores»).<br />Nostalgia autoritaria («con Franco esto no pasaba»).<br />Teorías conspirativas (antisemitismo, xenofobia, negacionismo).<br />Estrategias<br />Cuestionar con empatía y pensamiento crítico:<br />“¿Qué pruebas tienes?”<br />“¿Qué alternativa no violenta propones?”<br />“¿Has hablado con alguien que vive eso?”<br />«¿Quién se beneficia de que odies a este grupo?» (revelar intereses políticos/económicos).<br />«¿Qué perderías si este grupo tuviera derechos plenos?» (cuestionar privilegios).<br />Talleres de teatro social (Augusto Boal) para canalizar la rabia en acción política no violenta.<br />6. Herramientas sociales e institucionales<br />Escuelas: Filosofía política, arte, alfabetización mediática. Incluir filosofía política desde primaria (ej.: manuales de Adela Cortina sobre ética aplicada). Cátedras de filosofía de patio (discusión ética en recreos). Corresponsales juveniles para detectar discursos de odio.<br />Medios de comunicación: Evitar sensacionalismo, promover pluralismo. Auditar algoritmos de redes sociales que amplifican discursos de odio (inspirado en Safiya Umoja Noble). Consejos de redacción ciudadana.<br />Políticas públicas: Garantizar acceso a vivienda, salud, cultura. Renta Básica Universal (Van Parijs) para reducir miedos económicos explotados por fascismos. Presupuestos feministas para cuidados.<br />Foros ciudadanos: Espacios deliberativos locales (asambleas interculturales, círculos de diálogo).<br />7. Modelos comunitarios:<br />Democracia laboral reichiana: Cooperativas con autogestión rotativa y educación sexual integral. Principios de la democracia laboral (Reich): 1. Autogestión: Decisiones colectivas sin jerarquías coercitivas. 2. Canalización saludable de la libido: Educación sexual, arte y conocimiento crítico. 3. Ética del cuidado: «El amor, el trabajo y el conocimiento deben gobernar la vida»<br />Comunidades del cuidado (Byung-Chul Han): Huertos urbanos interculturales como espacios de vulnerabilidad compartida.<br />Populismo emancipatorio (Laclau): Articular luchas dispersas bajo significantes como «Dignidad Rural» (campesinos + inmigrantes).<br />Psicopolítica local: Asambleas vecinales con metodologías de consenso (inspiradas en zapatistas) para gestionar conflictos.<br />Arte como antídoto: Residencias artísticas en zonas rurales (ej.: murales colaborativos que narren migraciones).<br />Alianzas transclase: Sindicatos de plataformas digitales (repartidores) + agricultores, exigiendo seguridad social universal.</p></div>
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		<title>Abundancia como ética planetaria: Trascendiendo la Escasez desde la Complejidad.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Apr 2025 06:04:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/abundancia-etica/">Abundancia como ética planetaria: Trascendiendo la Escasez desde la Complejidad.</a></p>
<p>“Abundancia como ética planetaria” propone trascender la escasez mediante una visión junguiana, ecológica y espiritual. Explora el arquetipo de la Gran Madre, critica el pensamiento positivo y defiende una ética de suficiencia, justicia ecológica y conexión con la Tierra como fuente de plenitud, cooperación y sostenibilidad consciente.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Abundancia como ética planetaria: Trascendiendo la Escasez desde la Complejidad.</p>
<p>Mikel García. 5 abril 2025</p>
<p>Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p data-start="30" data-end="616">El texto <strong data-start="39" data-end="124">“Abundancia como ética planetaria: Trascendiendo la Escasez desde la Complejidad”</strong> propone una reflexión profunda sobre la abundancia como experiencia psicoespiritual, arquetípica y ecológica. Inspirado en Jung, en la ecología profunda y en la ética planetaria, el autor plantea que la abundancia no es una acumulación material, sino un estado de confianza interior y de relación armónica con la vida. En contraposición, la escasez se presenta como un complejo cultural, una herida psíquica colectiva que alimenta el miedo, el consumo, la violencia y el colapso ambiental.</p>
<p data-start="618" data-end="1266">Desde la <strong data-start="627" data-end="651">psicología junguiana</strong>, la abundancia se asocia al <strong data-start="680" data-end="715">arquetipo de la Gran Madre (GM)</strong>, fuente primordial de nutrición, sostén y fertilidad. Cuando la madre real armoniza con este arquetipo, el niño internaliza la sensación de que el mundo es un lugar que provee lo necesario. Si, por el contrario, predomina la carencia afectiva o la inseguridad, la psique se organiza alrededor de una narrativa de escasez: el mundo es hostil, los recursos limitados, y solo sobreviven los fuertes o los sumisos. Así, el sentimiento de abundancia no es innato, sino una construcción afectiva y simbólica que puede interrumpirse por traumas tempranos.</p>
<p data-start="1268" data-end="1312">El autor contrapone <strong data-start="1288" data-end="1309">dos cosmovisiones</strong>:</p>
<ul data-start="1313" data-end="1684">
<li data-start="1313" data-end="1507">
<p data-start="1315" data-end="1507"><strong data-start="1315" data-end="1342">La abundancia auténtica</strong>, que surge de un yo conectado con el Sí-Mismo, confía en la vida, practica la gratitud y la generosidad, y no teme compartir porque entiende que dar no empobrece.</p>
</li>
<li data-start="1508" data-end="1684">
<p data-start="1510" data-end="1684"><strong data-start="1510" data-end="1535">La escasez constelada</strong>, que fija a la psique en un juego de suma cero (“si otro gana, yo pierdo”), promoviendo ansiedad, competencia y dependencia de figuras salvadoras.</p>
</li>
</ul>
<p data-start="1686" data-end="2157">En este sentido, las <strong data-start="1707" data-end="1721">religiones</strong> han contribuido ambivalentemente a la experiencia de la abundancia. Aunque ofrecen imágenes maternales (María, Guanyin, Shekinah, Tonantzin, Kali) que encarnan el principio nutricia del cosmos, también han desplazado la abundancia al más allá, condicionándola a la obediencia o al sacrificio. El cristianismo, por ejemplo, glorifica la renuncia terrenal prometiendo plenitud celestial, lo que perpetúa la desconexión con el presente.</p>
<p data-start="2159" data-end="2741">El autor critica las <strong data-start="2180" data-end="2248">falacias del pensamiento positivo y la “inteligencia espiritual”</strong> contemporánea, que suelen disfrazar la escasez con optimismo forzado. Bajo la idea de que “atraemos lo que creemos”, estas corrientes culpan al individuo de su sufrimiento, ignorando los condicionamientos inconscientes y las estructuras sociales de opresión, especialmente hacia las mujeres. Este “espiritualismo patriarcal” reitera la narrativa sacrificial femenina —amar al maltratador o redimirse sufriendo— como ideal de virtud, ocultando su raíz en el trauma y la dependencia afectiva.</p>
<p data-start="2743" data-end="3232">La <strong data-start="2746" data-end="2782">verdadera abundancia psicológica</strong>, sostiene el texto, no puede separarse de la <strong data-start="2828" data-end="2850">justicia ecológica</strong>. Implica descolonizar la mente de la idea de que la Tierra y los cuerpos son recursos explotables, y adoptar políticas de suficiencia (renta básica, impuestos al carbono, educación emocional). Desde esta perspectiva, la visión de <strong data-start="3081" data-end="3097">Donald Trump</strong> simboliza el polo opuesto: una mentalidad de escasez, extractivismo y aislamiento nacionalista que niega la interdependencia global.</p>
<p data-start="3234" data-end="3735" data-is-last-node="" data-is-only-node="">En conclusión, la abundancia es una <strong data-start="3270" data-end="3290">ética planetaria</strong> que integra la psique y la ecología. Supone aceptar los límites reales sin caer en el miedo ni en la codicia, cultivar la confianza en la vida y la cooperación como fuerzas evolutivas. Trascender la escasez —individual y cultural— requiere integrar la sombra colectiva y sanar la herida arquetípica que nos separa de la Tierra como Gran Madre. Solo así podrá emerger una civilización de la suficiencia, la reciprocidad y la plenitud consciente.</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_22 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><div class="xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs x126k92a">
<div dir="auto">«La abundancia está en saber qué es suficiente». Wendell Berry</div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">El texto aborda la «abundancia» desde una perspectiva compleja, integrando conceptos junguianos, religiosos, culturales y ecológicos, mientras critica narrativas de escasez y sus manifestaciones en la violencia de género, la inteligencia espiritual y las políticas contemporáneas (como la de Donald Trump) opuestas a una ética planetaria. La palabra «trascendiendo» subraya el carácter transformador que el autor propone, mientras que «desde la complejidad» reconoce la perspectiva multifacética del análisis.</div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">La abundancia, en términos psicológicos, es un estado interno de plenitud arraigado en la confianza en la vida y la apertura a sus posibilidades. Surge cuando percibimos que existen recursos suficientes (afecto, tiempo, oportunidades) para crecer y compartir sin temor al vaciamiento. No es un mero optimismo, sino una construcción psicoafectiva con raíces en la historia individual y colectiva.</div>
<div dir="auto">Raíces junguianas: Arquetipos y desarrollo temprano</div>
<div dir="auto">Desde la perspectiva junguiana, la abundancia se vincula al arquetipo de la Gran Madre (GM), símbolo de fertilidad, provisión inagotable y sostén vital. Para que el infante internalice este sentimiento, es crucial que la figura materna real armonice con el arquetipo: solo así el niño experimenta el mundo como un lugar que nutre sus necesidades físicas y emocionales.</div>
<div dir="auto">El sentimiento de abundancia, como todo sentimiento, se construye. Tiene una historia que muchas veces está mitificada. Este proceso de construcción se inicia en la fase oral (confianza básica madre-arquetipo GM), pero su consolidación depende de cómo se integren otros arquetipos en etapas posteriores.</div>
<div dir="auto">Por ejemplo, la relación con la figura paterna (vinculada al arquetipo del Padre, ordenador de límites y proveedor de seguridad) debe reforzar la sensación de que el mundo responde a sus demandas. Si en estas dinámicas primarias hay carencias (amor condicional, desatención), la psique es forjada con una narrativa de escasez: el mundo es un lugar hostil donde los recursos deben atesorarse.</div>
<div dir="auto">Abundancia vs. Escasez: Dos cosmovisiones en pugna.</div>
<div dir="auto">Sentimiento de abundancia auténtico:</div>
<div dir="auto">Se sustenta en un yo conectado al arquetipo del sí-mismo que confiere un “locus de control interno” (creencia y confianza en que es agente capaz de acciones que impactan constructivamente en la realidad y la cambian).</div>
<div dir="auto">Implica gratitud activa (valorar lo que se tiene) y generosidad sin miedo (compartir desde la certeza de que el dar no empobrece).</div>
<div dir="auto">No es estática: el verdadero sentimiento de abundancia no se basa solo en tener, sino en la confianza en la propia capacidad de generar, crear y regenerarse, confiando en que siempre puede construir nuevas oportunidades para ello.</div>
<div dir="auto">Escasez constelada:</div>
<div dir="auto">El sentimiento de abundancia descrito es difícil de tener. En el desarrollo psicoafectivo de la mayoría de los infantes hay carencias, sentimientos de vacío, con anhelos de ser llenado, buscando figuras que den lo no recibido: amor, seguridad material y emocional, … Para la mayoría de las personas el sentimiento que se constela es el de la escasez: heridas tempranas que suponen traumas.</div>
<div dir="auto">En el sentimiento de escasez, la psique se fija en un juego de suma cero: «Si otro gana, yo pierdo». Predomina la ansiedad, la competencia deshumanizante y la nostalgia tóxica.</div>
<div dir="auto">Se externaliza la culpa («el mundo es avaro») y se idealizan figuras salvadoras (mesías, líderes autoritarios), perpetuando la dependencia.</div>
<div dir="auto">Religiones y la promesa de abundancia condicionada.</div>
<div dir="auto">Las religiones suelen ofrecer narrativas de abundancia futura («paraíso»), pero bajo códigos morales restrictivos que, paradójicamente, refuerzan la escasez en el presente:</div>
<div dir="auto">El catolicismo glorifica la renuncia instintiva (castidad, pobreza) y propone figuras mediadoras (Virgen María como «Madre nutricia idealizada»), sublimando la carencia terrenal en esperanza ultraterrena. La Virgen María no es una deidad, es una humana venerada como madre de Dios (Theotokos).</div>
<div dir="auto">Este mecanismo puede perpetuar la desconexión del aquí y ahora, desplazando la abundancia a un futuro inalcanzable, salvo por la obediencia.</div>
<div dir="auto">En el budismo Guanyin/Kannon que originalmente era un bodhisattva masculino (Avalokiteshvara), que se transformó en una figura femenina, está asociada a la misericordia y protección, similar a María.</div>
<div dir="auto">En el Corán, Maryam es venerada como mujer pura y elegida por Dios. No se le atribuye divinidad, su papel como madre de un profeta y su ejemplo de devoción la acercan a la figura mariana.</div>
<div dir="auto">En el judaísmo, la Shekinah representa el aspecto maternal y compasivo de Dios, asociado a su presencia en el mundo. Algunas interpretaciones feministas la vinculan con la protección y la sabiduría, roles atribuidos a María.</div>
<div dir="auto">Tonantzin (Azteca): Diosa madre asociada a la tierra y la fertilidad. Tras la colonización, su culto se sincretizó con la Virgen de Guadalupe en México, fusionando símbolos indígenas y cristianos.</div>
<div dir="auto">Estas figuras religiosas son representaciones del arquetipo GM en su lado luminoso.</div>
<div dir="auto">En el hinduismo, a Kali se la representa con rasgos terroríficos porque simboliza la energía creativa y destructiva de la madre universal (Shakti). Protege a sus devotos con intensidad, comparándose con el aspecto protector de María. En Kali hay una integración entre el lado luminoso y la sombra del arquetipo de la GM.</div>
<div dir="auto">En el devenir histórico se observa una mitologización cambiante de representaciones del arquetipo de la Gran Madre, desde el lado femenino de dios, pasando por deidades femeninas hasta figuras humanas, como he señalado en los ejemplos.</div>
<div dir="auto">Falacias pre-trans y pensamiento positivo</div>
<div dir="auto">Es frecuente apelar a la inteligencia espiritual como herramienta asociada a un método de pensamiento positivo para trascender las heridas de la escasez y “atraer” la abundancia. La paradoja es que esa actitud está basada en el sentimiento de escasez del que se quiere salir usando una herramienta inflada e hipervalorada “inteligencia espiritual” que se basa en la creencia que lo espiritual puede sanar lo personal, y en que para recibir primero hay que dar. Esa inteligencia espiritual es un ejemplo del sentimiento de escasez (suma cero que he citado). En la clínica lo observamos bastante especialmente en mujeres que se refugian en las creencias espirituales para mitigar el profundo dolor que el maltrato patriarcal les ha infringido y que en muchas ocasiones las lleva a elegir relaciones de maltrato. Dar amor al maltratador es una falta de inteligencia (emocional &#8211; espiritual), pues no se va a recibir amor de este, sino más maltrato. Historias como la “Bella y la Bestia” refuerzan esa introyección cultural del sacrificio espiritual amoroso de las mujeres. Las representaciones religiosas luminosas del arquetipo Gran Madre hacen flaco favor a la individuación y a construir un verdadero sentimiento de abundancia. La Virgen María sufrió, pero fue “recompensada” llevada al cielo y venerada. Muchas mujeres que están educadas en sacrificarse (confundiendo sacrificio con amor buscan ser amadas) acaban muertas por sus maltratadores. Además, en bastantes ocasiones, se apela a una culpabilidad cuando alguien no se decide a pensar en positivo, pues entonces se mantiene en la escasez y, por lo tanto, es su culpa (o su Karma) estar como están. No deja de ser un aspecto sádico de ideologías reduccionistas que pretenden ayudar y que parten de la ignorancia que supone no entender los mecanismos de defensa, las resistencias a mirar y ver, y el miedo a la libertad que imperan en muchos sujetos, y les limitan a crecer. Solo incrementan su sombra personal y la colectiva, generando mecanismos de fanatismo, chivos expiatorios, genocidios&#8230;</div>
<div dir="auto">La verdadera abundancia psicológica en el siglo XXI no puede separarse de la justicia ecológica.</div>
<div dir="auto">Abundancia como ética planetaria: Descolonizar la mente de la idea de que los recursos existen para ser explotados; Reconectar con ciclos naturales: Ver la Tierra como la Gran Madre que da vida, pero tiene límites; Políticas de suficiencia: Impuestos al carbono, renta básica universal, y educación emocional para valorar lo intangible.</div>
<div dir="auto">Donald Trump y su impacto en la ética planetaria desde la mentalidad de escasez.</div>
<div dir="auto">La visión política de Donald Trump, centrada en el «America First» y la explotación desregulada de recursos, ejemplifica una mentalidad de escasez que contrasta radicalmente con los principios de una ética planetaria basada en la abundancia sostenible.</div>
<div dir="auto">Negacionismo climático y explotación de recursos. Trump ha promovido políticas que ignoran los límites ecológicos del planeta, como el retiro del Acuerdo de París y la desregulación de industrias contaminantes. Esto refleja una visión de abundancia ilusoria, donde los recursos se consideran infinitos y la Tierra como un espacio recuperable ante cualquier daño.</div>
<div dir="auto">Aislacionismo y proteccionismo comercial. Su política de aranceles y «Made in America» refuerza la idea de que los recursos son un juego de suma cero, donde el beneficio de un país implica la pérdida de otro. Esto socava la cooperación global necesaria para abordar crisis compartidas, como el calentamiento global</div>
<div dir="auto">Ética del «self-interest» vs. solidaridad global. Trump prioriza el interés nacional inmediato sobre el bien común planetario, una postura que Leonardo Boff y otros críticos han señalado como contraria a un «nuevo pacto ético de la humanidad»</div>
<div dir="auto">Legado de división y cortoplacismo. Las políticas de Trump han polarizado la acción climática y debilitado instituciones internacionales.</div>
<div dir="auto">La mentalidad de escasez de Trump, arraigada en el nacionalismo económico y el negacionismo ecológico, actúa como un obstáculo estructural para una ética planetaria basada en la abundancia sostenible.</div>
</div>
<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">Conclusión</div>
<div dir="auto">La verdadera abundancia psicológica no niega las limitaciones reales, pero trasciende la lógica de supervivencia basada en los recursos materiales que sí son limitados. Es un sentimiento revolucionario en un mundo que mercantiliza la carencia y hace plusvalía de ella para negocios mundanos que enriquecen a empresas laicas o religiosas llenando vacíos en este mundo (consumismo) o con la venta de mundos eternos tras la muerte.</div>
<div dir="auto">Lo que impera es el sentimiento de escasez, cuyo origen es una herida traumática, que genera formaciones reactivas ideológicas para salir del dolor, y, que son, las que van a causar un colapso, retorno de la sombra, miseria.</div>
<div dir="auto">Como junguiano entiendo que el sentimiento de escasez tiene las suficientes dinámicas como para considerarlo parte del “Complejo Cultural de la Escasez”. Me queda la tarea de definirlo y estructurarlo.</div>
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<p>La entrada <a href="https://ibiltarinekya.com/project/abundancia-etica/">Abundancia como ética planetaria: Trascendiendo la Escasez desde la Complejidad.</a> se publicó primero en <a href="https://ibiltarinekya.com">Ibiltarinekya</a>.</p>
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		<title>Ritualidad para la sombra, para el deseo salvífico, o para la individuación como acto político</title>
		<link>https://ibiltarinekya.com/project/ritualidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Mar 2025 07:23:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/ritualidad/">Ritualidad para la sombra, para el deseo salvífico, o para la individuación como acto político</a></p>
<p>“Ritualidad para la sombra la sombra, para el deseo salvífico, o para la individuación como acto político” explora el poder de los rituales como herramientas para la individuación, la sanación psíquica y la transformación política. Desde Jung y Campbell, plantea que los rituales integran la sombra y restauran sentido en una era vacía de símbolos. Critica los rituales digitales y consumistas, proponiendo prácticas conscientes, éticas y comunitarias que reconecten con lo sagrado, la muerte, el cuerpo y la Tierra, convirtiendo la ritualidad en un acto de emancipación y transformación colectiva.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/ritualidad/">Ritualidad para la sombra, para el deseo salvífico, o para la individuación como acto político</a></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fritualidad%2F&amp;linkname=Ritualidad%20para%20la%20sombra%2C%20para%20el%20deseo%20salv%C3%ADfico%2C%20o%20para%20la%20individuaci%C3%B3n%20como%20acto%20pol%C3%ADtico" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fritualidad%2F&amp;linkname=Ritualidad%20para%20la%20sombra%2C%20para%20el%20deseo%20salv%C3%ADfico%2C%20o%20para%20la%20individuaci%C3%B3n%20como%20acto%20pol%C3%ADtico" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_pinterest" href="https://www.addtoany.com/add_to/pinterest?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fritualidad%2F&amp;linkname=Ritualidad%20para%20la%20sombra%2C%20para%20el%20deseo%20salv%C3%ADfico%2C%20o%20para%20la%20individuaci%C3%B3n%20como%20acto%20pol%C3%ADtico" title="Pinterest" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_google_gmail" href="https://www.addtoany.com/add_to/google_gmail?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fritualidad%2F&amp;linkname=Ritualidad%20para%20la%20sombra%2C%20para%20el%20deseo%20salv%C3%ADfico%2C%20o%20para%20la%20individuaci%C3%B3n%20como%20acto%20pol%C3%ADtico" title="Gmail" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a></p><div class="et_pb_section et_pb_section_6 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><strong data-start="39" data-end="129">Ritualidad para la sombra, para el deseo salvífico, o para la individuación como acto político</strong></p>
<p>¿Usamos los rituales para repetir patrones, para crear nuevos mitos que nos salven, o para la individuación como acto político?</p>
<p>Mikel García. 9 marzo 2025</p>
<p>Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
<blockquote><p>&nbsp;</p></blockquote></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_24 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p data-start="30" data-end="580">El texto <strong data-start="39" data-end="129">“Ritualidad para la sombra, para el deseo salvífico, o para la individuación como acto político”</strong> plantea que los rituales, más allá de ser repeticiones culturales o religiosas, son actos simbólicos fundamentales para la estructuración psíquica, la integración de la sombra y la transformación social. La autora o autor propone recuperar la ritualidad como herramienta de individuación —en el sentido junguiano— y como un <strong data-start="454" data-end="496">acto político de resistencia y sentido</strong>, capaz de sanar la fragmentación contemporánea y reorientar la energía colectiva.</p>
<p data-start="582" data-end="1305">Desde el pensamiento simbólico (Jung, Eliade, Campbell), los rituales son lenguajes del inconsciente colectivo que permiten <strong data-start="706" data-end="743">ordenar el caos interno y externo</strong>, integrando las fuerzas opuestas de la psique. Los antiguos ritos de paso marcaban las transiciones vitales (nacimiento, madurez, muerte), ayudando al individuo a asimilar los cambios. Su desaparición en la modernidad ha dejado vacíos psíquicos, generando crisis de identidad y sustitutos patológicos: adicciones, consumismo, o rituales digitales vacíos. Como señala Jung, <em data-start="1117" data-end="1165">“el ritual es un sueño colectivo hecho acción”</em>, y cuando éstos desaparecen, el inconsciente crea dioses sustitutos —ideologías, fanatismos, influencers— para llenar el vacío simbólico.</p>
<p data-start="1307" data-end="1776">En el plano neurológico, los rituales moldean la mente a través de la <strong data-start="1377" data-end="1397">neuroplasticidad</strong>: al repetirse, generan orden y reducen la ansiedad. Los rituales cotidianos o de crisis (como encender una vela ante el dolor) activan circuitos de afrontamiento y cohesión emocional. Sin embargo, los “tecno-rituales” —como revisar compulsivamente el móvil— son formas degradadas de ritualidad: aportan estructura sin significado, aumentando la sensación de vacío existencial.</p>
<p data-start="1778" data-end="2340">El texto enfatiza que el verdadero poder del ritual reside en su <strong data-start="1843" data-end="1878">capacidad de integrar la Sombra</strong>. La individuación —proceso de unificación del yo y el inconsciente— requiere confrontar lo reprimido y convertirlo en conciencia. Así, rituales de purificación, arte simbólico o performances colectivas (como <em data-start="2087" data-end="2115">“Un violador en tu camino”</em> o el movimiento <em data-start="2132" data-end="2140">#MeToo</em>) se convierten en espacios catárticos donde la sombra personal y social se hace visible. Estos actos son tanto terapéuticos como políticos: canalizan el trauma y denuncian la violencia estructural.</p>
<p data-start="2342" data-end="2813">El autor critica la <strong data-start="2363" data-end="2407">crisis de ritualidad en la posmodernidad</strong>. La hiperconexión y el consumo han vaciado de sentido las prácticas tradicionales, sustituyéndolas por rituales líquidos y efímeros (gimnasios, unboxings, neochamanismos comerciales). Estos no transforman la conciencia, solo alivian momentáneamente el vacío. Jung advertía que cuando los rituales auténticos mueren, emergen formas demoníacas de colectividad: nacionalismos, sectas, algoritmos adictivos.</p>
<p data-start="2815" data-end="3263">El texto también analiza los <strong data-start="2844" data-end="2862">dilemas éticos</strong> de la ritualidad. Algunas tradiciones perpetúan violencia —sacrificios humanos, ablación, tauromaquia— y deben ser cuestionadas desde una ética del respeto a la vida. Como plantea Appiah, <em data-start="3051" data-end="3113">“las tradiciones que no soportan la crítica merecen perecer”</em>. Frente a ello, surgen nuevas formas de ritualidad emancipadora: ceremonias feministas, ritos afrodiaspóricos o memoriales digitales para víctimas.</p>
<p data-start="3265" data-end="3535">La muerte, señala el texto, es el territorio donde la ritualidad revela su sentido más profundo: ordenar el duelo, reconectar comunidad y trascendencia, y reconciliar vida y finitud. Hoy, la medicalización y mercantilización del duelo han vaciado este espacio sagrado.</p>
<p data-start="3537" data-end="4134" data-is-last-node="" data-is-only-node="">Finalmente, se proponen <strong data-start="3561" data-end="3585">rituales con sentido</strong>: actos intencionados, repetidos conscientemente, que integren opuestos, sanen heridas colectivas y promuevan comunidad. La ritualidad puede ser emancipadora o manipuladora, dependiendo de su propósito y de quién detente el poder simbólico (Foucault). Recuperarla como vía de individuación y acto político implica transformar los rituales vacíos del consumo o la red en <strong data-start="3955" data-end="4012">espacios de conciencia, conexión y justicia simbólica</strong>.<br data-start="4013" data-end="4016" />La pregunta final interpela al lector: ¿para qué y para quién ritualizamos? ¿Liberamos o perpetuamos nuestras sombras?</p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
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<div dir="auto">La ritualidad, entendida como un sistema de actos simbólicos repetidos, es un eje estructurador de la psique y la conciencia humana desde tiempos ancestrales. Quizás los rituales de la muerte y la transmisión cultural de los logros creativos potenciaron el desarrollo de la psique. Desde el pensamiento simbólico —explorado por Jung, Eliade o Campbell—, los rituales no son meras formalidades, sino herramientas para ordenar el caos interno y externo, facilitando la individuación (proceso de integración del yo consciente e inconsciente).</div>
<div dir="auto">El ritual es un puente entre el alma y el mundo. Joseph Campbell: «Los rituales son el piano donde la psique toca su melodía existencial». En un mundo fragmentado, redescubrir rituales auténticos —no como escapismo, sino como actos de coraje simbólico— es vital para:</div>
<div dir="auto">Estructurar la psique: Dar orden al caos interno.</div>
<div dir="auto">Facilitar la individuación: Integrar lo que hemos negado y desarrollar lo latente.</div>
<div dir="auto">Sanar colectivamente: Tejer narrativas de sentido en la era del vacío.</div>
<div dir="auto">1. La ritualidad como lenguaje del inconsciente colectivo (Jung)</div>
<div dir="auto">Los rituales operan mediante símbolos que dialogan con el inconsciente colectivo, donde residen los arquetipos universales (el Héroe, la Madre, la Sombra).</div>
<div dir="auto">Ritos de paso (nacimiento, pubertad, muerte): Marcaban transiciones vitales, ayudando a integrar cambios psíquicos. Hoy, su ausencia deja vacíos (ejemplo: crisis de identidad en adolescentes sin ceremonias que validen su madurez).</div>
<div dir="auto">Mitologías enactuadas (que evidencia algo existente y determinante para el presente): Danzas o dramas rituales (como el teatro griego) permitían proyectar conflictos internos (miedos, deseos) en narrativas compartidas, facilitando su asimilación y digestión psicológica.</div>
<div dir="auto">Jung: «El ritual es un sueño colectivo hecho acción». Sin ellos, la psique busca sustitutos patológicos (adicciones, obsesiones digitales).</div>
<div dir="auto">2. Hábitos ritualizados y neuroplasticidad: La arquitectura de la mente</div>
<div dir="auto">Los rituales, al repetirse, crean hábitos neuronales que moldean la percepción y la conducta.</div>
<div dir="auto">Rituales cotidianos: ordenan el tiempo y reducen la ansiedad existencial.</div>
<div dir="auto">Rituales de crisis: Encender velas en un duelo o escribir un diario ante el caos emocional activan la corteza prefrontal y el sentimiento de afrontamiento.</div>
<div dir="auto">Tecno-rituales modernos: Deslizar el teléfono al despertar es un ritual vacío: da orden, pero sin significado simbólico, lo que genera vacío.</div>
<div dir="auto">Aristóteles vincularía esto a su ética: Los rituales son hábitos virtuosos si se alinean con un propósito ético (ejemplo: meditación, imaginación activa vs. desplazamiento caótico de deslizar el dedo por las líneas de redes sociales.</div>
<div dir="auto">3. Individuación a través del ritual: Integrar la Sombra</div>
<div dir="auto">Para Jung, la individuación exige confrontar e integrar la Sombra (lo reprimido y lo no desarrollado) y los arquetipos. Los siguientes rituales son iniciáticos en el proceso de integración de la sombra. Para la mayoría de las culturas se interiorizan como fines en sí mismos para liberar el sufrimiento o lo negativo y llegar a la luz, una desintoxicación psíquica, pero sin integración posterior pueden crear dependencia de recurrir a ellos y caer en sistemas de explotación comercial. “la banalidad del bien” y el síndrome de polianna del pensamiento positivo.</div>
<div dir="auto">Rituales de purificación: Baños o ayunos ceremoniales simbolizan soltar cargas emocionales. Escribir y quemar cartas de dolor replica este mecanismo.</div>
<div dir="auto">Arte ritualístico: Pintar mandalas o tocar tambores permite expresar lo innombrable.</div>
<div dir="auto">Rituales comunitarios: Carnavales o protestas sociales (ejemplo: performance feminista «Un violador en tu camino») destilan traumas colectivos en actos catárticos y abreactivos.</div>
<div dir="auto">El <span class="html-span xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1hl2dhg x16tdsg8 x1vvkbs"><a class="x1i10hfl xjbqb8w x1ejq31n x18oe1m7 x1sy0etr xstzfhl x972fbf x10w94by x1qhh985 x14e42zd x9f619 x1ypdohk xt0psk2 x3ct3a4 xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x16tdsg8 x1hl2dhg xggy1nq x1a2a7pz xkrqix3 x1sur9pj x1fey0fg x1s688f" tabindex="0" role="link" href="https://www.facebook.com/hashtag/metoo?__cft__&#091;0&#093;=AZWmXNkysaET-zjScPxeMpBZpfYQvhh7DvCxpvm-SqoHtHCY-5ogQLtSxWrnOSi4n56zFwR56E56oznEkCVMlTjEYl1xSW_NhuIz1Kj8d6BWJD4DTfNeQySaXWaOYZBEhiSXGnkmNXw3Uc7XMIbDDJQHPZSoWgZ8VuBC1QERyubWfw&amp;__tn__=*NK-R">#MeToo</a></span> como ritual colectivo: al compartir historias de abuso, se rompió el tabú de aceptar la sombra del patriarcado.</div>
<div dir="auto">4. Crisis de ritualidad en la posmodernidad: Caos y búsqueda</div>
<div dir="auto">La hiperconexión ha vaciado de significado los rituales tradicionales, generando síntomas de desestructuración: Ansiedad, nihilismo, adicciones (sucedáneos de rituales fallidos).</div>
<div dir="auto">Nuevos rituales líquidos: Desde el gimnasio como templo del cuerpo hasta el unboxing (desempaquetar) productos en redes: dan orden, pero son efímeros y consumistas.</div>
<div dir="auto">Neochamanismos: Retorno a rituales ancestrales (ayahuasca, temazcales) como intento de reconexión con lo sagrado.</div>
<div dir="auto">Jung: «Cuando los rituales auténticos mueren, el inconsciente inventa sus propios dioses, a menudo demoníacos» (ejemplo: fanatismos ideológicos o cultos a influencers).</div>
<div dir="auto">5. Ritualidades que colocan ante dilemas morales.</div>
<div dir="auto">La ritualidad, al entrelazarse con normas culturales, religiosas o sociales, a menudo coloca a las sociedades ante dilemas morales complejos. La antropóloga Mary Douglas, los rituales son «sistemas de símbolos que ordenan el caos». Sin embargo, cuando perpetúan jerarquías opresivas o daño irreversible, su preservación debe cuestionarse. La ética exige un equilibrio frágil: respetar la diversidad sin naturalizar la violencia. En palabras de Kwame Anthony Appiah, «Las tradiciones que no soportan la crítica merecen perecer».</div>
<div dir="auto">Rituales que implican violencia hacia humanos: Sacrificios humanos; Sati (inmolación de viudas), …</div>
<div dir="auto">Rituales de modificación corporal sin consentimiento pleno: Circuncisión masculina; Ablación del clítoris (MGF); Foot binding (Atrofiar los pies de las niñas para cumplir ideales de belleza y estatus. China imperial. Ya abolido).</div>
<div dir="auto">Rituales que involucran violencia hacia animales. Tauromaquia; Sacrificios animales en religiones.</div>
<div dir="auto">Rituales de autosacrificio y resistencia. Autoflagelación en el chiismo y cristianismo. Ayunos extremos.</div>
<div dir="auto">Rituales posmodernos y dilemas emergentes. Hazing (iniciaciones universitarias); Turismo espiritual neochamánico.</div>
<div dir="auto">6. Ritualidad y la muerte.</div>
<div dir="auto">La ritualidad en torno a la muerte es un fenómeno universal que estructura la experiencia humana ante el misterio de la finitud. Estos rituales no solo honran al difunto, sino que también ordenan el caos emocional, refuerzan la cohesión social y ofrecen un marco simbólico para trascender el dolor. Desde las ceremonias funerarias más antiguas hasta los memoriales digitales contemporáneos, la muerte se entrelaza con prácticas rituales que revelan nuestra relación con lo sagrado, lo comunitario y lo existencial.</div>
<div dir="auto">Rainer Maria Rilke: «La muerte es el lado de la vida que no está iluminado para nosotros». Los rituales son la antorcha que nos permite vislumbrarla sin quemarnos.</div>
<div dir="auto">La muerte en la posmodernidad: Rituales líquidos y nuevas formas.</div>
<div dir="auto">Crisis de los rituales tradicionales. Medicalización de la muerte: Morir en hospitales, lejos de la comunidad, vacía la experiencia de su dimensión ritual. Dar psicofármacos a los familiares como si el duelo fuera una enfermedad e impidiendo el duelo con su función psicológica.</div>
<div dir="auto">Mercantilización del duelo. Industria funeraria; Turismo de muerte: Visitar cementerios famosos como experiencias «para compartir en redes». Legados digitales: avatares de IA que simulan interactuar con el difunto.</div>
<div dir="auto">Ecología y muerte. Huella ambiental: Cremaciones emiten CO₂.</div>
<div dir="auto">Claves simbólicas. La muerte como espejo cultural; Lo sagrado y lo profano: Los cementerios como axis mundi que conectan lo terrenal y lo trascendente.</div>
<div dir="auto">7. Sugerencias para rituales con sentido: hacia una individuación consciente</div>
<div dir="auto">Recuperar la ritualidad como herramienta de sanación exige:</div>
<div dir="auto">Intencionalidad simbólica: Que el ritual refleje un conflicto o aspiración personal (ejemplo: plantar un árbol ante un nuevo inicio).</div>
<div dir="auto">Repetición consciente: Convertirlo en hábito, pero evitando el automatismo (ejemplo: yoga diario con atención plena, no como mero ejercicio).</div>
<div dir="auto">Integración de opuestos: Usar símbolos que unan Sombra y Luz (ejemplo: rituales de luna llena que honren lo femenino reprimido; mujeres indígenas recuperando ceremonias de siembra).</div>
<div dir="auto">Conexión comunitaria: Crear ritos que sanen heridas colectivas (ejemplo: ceremonias por víctimas de violencia machista). Prácticas poscoloniales donde los rituales son resistencia (ejemplo: ceremonias afrodiaspóricas como el candomblé).</div>
<div dir="auto">Ritos dirigidos por mujeres y hombres.</div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">La IA puede ampliar la brecha de género por los sesgos históricos y culturales incrustados en los datos de su entrenamiento en los que se proyecta la sombra colectiva, produciendo respuestas que, al basarse en información del pasado, reproducen patrones discriminatorios perpetuando roles de género que la sociedad intenta superar. Estos sistemas funcionan como rituales digitales que refuerzan normas sociales (ejemplo: algoritmos de redes que priorizan contenidos sexistas). La potencia de la IA en redes supera a lo que grupos de personas combativas pueden lograr, entre otras cosas porque potencian la sombra de los usuarios y la proyección en chivos expiatorios.</div>
<div dir="auto">Las plataformas digitales también pueden ser espacios de ritualidad innovadora (ejemplo: memoriales virtuales para víctimas de violencia, feminicidio).</div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">Como señala Foucault, los rituales son dispositivos de poder: pueden liberar o oprimir según quién los controle. La ritualidad no es neutral: es un campo de batalla donde se juega la posibilidad de un destino colectivo más justo.</div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">¿Eres consciente de que usas más rituales de lo que pensabas? ¿Cómo y para qué los usas tu? ¿Para quién? ¿Qué consecuencias tienen? ¿Es la ritualidad siempre emancipadora, o puede ser una cárcel simbólica?</div>
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		<title>¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2025 07:52:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/anti-estupidocracia/">¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.</a></p>
<p>“¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia” analiza el auge del neofascismo, la manipulación digital y la crisis democrática actual. Inspirado en Bonhoeffer y Jung, denuncia cómo la “estupidocracia” —la pérdida del pensamiento crítico inducida por el poder— alimenta la impunidad, el autoritarismo y la desinformación. Advierte que la inteligencia artificial y la negación de la sombra colectiva amenazan los valores democráticos y propone una renovación ética basada en conciencia, justicia y responsabilidad global.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/anti-estupidocracia/">¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.</a></p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><div dir="auto">¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.</div>
<div dir="auto">Mikel Garcia 1 marzo 2025</div>
<p>Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
<blockquote><p>&nbsp;</p></blockquote></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_28 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_29 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p data-start="30" data-end="785">El texto <strong data-start="39" data-end="120">“¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia”</strong> analiza el auge de los <strong data-start="144" data-end="175">neofascismos contemporáneos</strong> como síntoma de una profunda crisis civilizatoria. Estos movimientos reproducen rasgos del fascismo histórico —nacionalismo extremo, xenofobia, autoritarismo, intolerancia a la disidencia— y se nutren de nuevas formas de manipulación a través de la tecnología, la propaganda y la desinformación digital. En este contexto, el autor recupera el concepto de <strong data-start="531" data-end="546">“estupidez”</strong> de Dietrich Bonhoeffer, no como falta de inteligencia, sino como una <strong data-start="616" data-end="666">condición ética y social inducida por el poder</strong>: bajo la presión de la propaganda, las personas pierden su capacidad de juicio y se vuelven impermeables a la razón.</p>
<p data-start="787" data-end="1212">Esta “estupidocracia” describe un sistema en el que la ignorancia es funcional al poder. Los neofascismos prosperan cuando las masas, anestesiadas por la simplificación mediática y las emociones primarias, renuncian al pensamiento crítico. El autor vincula este fenómeno con estrategias populistas globales como el <em data-start="1102" data-end="1130">“Make America Great Again”</em>, que explotan el miedo, la nostalgia y la polarización para obtener obediencia.</p>
<p data-start="1214" data-end="1863">La <strong data-start="1217" data-end="1249">inteligencia artificial (IA)</strong> amplifica estos mecanismos. Los algoritmos, bots y <em data-start="1301" data-end="1312">deepfakes</em> pueden difundir mensajes extremistas o falsos a gran escala, erosionando la confianza pública y fragmentando el tejido social. Además, la IA puede ser utilizada para la <strong data-start="1482" data-end="1503">vigilancia masiva</strong>, el control político y la manipulación electoral, reproduciendo lógicas de dominación similares a las del totalitarismo clásico, pero con medios tecnológicos más sofisticados. En este sentido, el autor compara su función con la antigua religión como instrumento de poder: una fe ciega en la “verdad” algorítmica que reemplaza la razón y legitima el control.</p>
<p data-start="1865" data-end="2212">El texto identifica también una <strong data-start="1897" data-end="1946">crisis del Estado de derecho y de la justicia</strong>, manifestada en fenómenos como el autoperdón, los indultos preventivos o la inviolabilidad de ciertas figuras políticas y monárquicas. Estas prácticas generan <strong data-start="2106" data-end="2131">impunidad estructural</strong>, socavando la democracia y fomentando un clima propicio para el autoritarismo.</p>
<p data-start="2214" data-end="2892">La figura de <strong data-start="2227" data-end="2243">Donald Trump</strong> ejemplifica la mentalidad de escasez y manipulación moral de la política contemporánea. Su enfoque transaccional en el conflicto de Ucrania —reducido a un intercambio económico basado en recursos y “agradecimiento”— ilustra una ética pragmática carente de responsabilidad moral. El autor interpreta esta postura a través de la <strong data-start="2571" data-end="2616">dialéctica hegeliana del amo y el esclavo</strong>: el “amo” busca reconocimiento mediante la coerción y el miedo, mientras el “esclavo”, forzado a aceptar una paz humillante, queda atrapado en la dependencia. Este modelo revela cómo las relaciones internacionales reproducen estructuras de dominación económica y simbólica.</p>
<p data-start="2894" data-end="3272">Desde la <strong data-start="2903" data-end="2927">psicología junguiana</strong>, el texto introduce la idea de la <strong data-start="2962" data-end="2982">sombra colectiva</strong>, es decir, los aspectos reprimidos de una cultura que emergen como violencia, intolerancia o negación de la justicia. Cuando una sociedad evita confrontar sus sombras —la corrupción, la impunidad, la codicia—, éstas se proyectan en “enemigos externos” y alimentan dinámicas autoritarias.</p>
<p data-start="3274" data-end="3611">El autor concluye que la combinación de <strong data-start="3314" data-end="3422">impunidad institucional, manipulación tecnológica, moralismo religioso y negación de la sombra colectiva</strong> anuncia el <strong data-start="3434" data-end="3481">fin de la era liberal y democrática moderna</strong>. Surge así una nueva forma de esclavitud simbólica, donde las cadenas son el miedo, la desinformación y la sumisión voluntaria.</p>
<p data-start="3613" data-end="3862" data-is-last-node="" data-is-only-node="">Frente a la “estupidocracia”, propone una <strong data-start="3655" data-end="3688">renovación ética y consciente</strong>, basada en la justicia, la rendición de cuentas y la integración de las sombras colectivas, antes de que estas terminen por dominar completamente el destino de la humanidad.</p></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
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<div dir="auto">¿Estamos al final de una era civilizatoria? Reflexiones anti estupidocracia.</div>
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<div dir="auto">Los neofascismos contemporáneos comparten características con el fascismo histórico, como el nacionalismo extremo, la xenofobia, el autoritarismo y la intolerancia hacia la disidencia. Utilizan estrategias similares al nazismo, especialmente la propaganda y la desinformación, para ganar poder. En la era digital, las redes sociales y los medios de comunicación amplifican estas tácticas, difundiendo narrativas simplistas o conspirativas que apelan a las emociones. Los neofascismos prosperan cuando las personas aceptan estas narrativas sin cuestionarlas, un fenómeno que Bonhoeffer identificaría como «estupidez» en su sentido ético y social. Bonhoeffer, crítico feroz del régimen de Hitler, participó activamente en la resistencia alemana, lo que le costó la vida en 1945. Su análisis de la estupidez está influido por su experiencia directa con el nazismo, la estupidez no es una característica innata, sino una condición inducida: «La estupidez es una consecuencia de la influencia del poder sobre las personas. Bajo la presión de la propaganda, las personas pierden su capacidad de juicio independiente» (Cartas y papeles desde la prisión, 1943). La estupidez es más peligrosa que la maldad porque quienes actúan bajo su influencia no son conscientes de las consecuencias de sus acciones, lo que los hace impermeables al diálogo o la razón.</div>
<div dir="auto">En el contexto actual, vemos cómo los líderes neofascistas explotan el miedo, la polarización y la desinformación para erosionar el pensamiento crítico. La difusión de fake news o la glorificación de un pasado idealizado (como en el lema «Make America Great Again» o discursos nacionalistas europeos) simplifica problemas complejos y fomenta una lealtad ciega, un claro eco de la «estupidez» descrita por Bonhoeffer. La propaganda y la obediencia ciega son claves para consolidar el poder. La «estupidez» colectiva, al aceptar estas prácticas sin cuestionarlas, facilita este proceso.</div>
<div dir="auto">La inteligencia artificial (IA) puede favorecer el neofascismo de diversas maneras, dependiendo de cómo se diseñe, implemente y utilice. La IA tiene la capacidad de generar y difundir contenido falso o manipulado a una escala sin precedentes. Deepfakes: Bots en redes sociales: Algoritmos de recomendación; Pueden amplificar narrativas extremistas, como el nacionalismo extremo o la xenofobia pueden priorizar contenido radical, polarizando a la sociedad y erosionando la confianza en la democracia, un terreno fértil para el neofascismo. Vigilancia masiva y control social: Esto facilita la represión de minorías, opositores políticos o cualquier forma de resistencia, fortaleciendo el control neofascista. La IA aplicada a sistemas militares o autónomos, como drones o armas, puede facilitar las guerras y la represión violenta. Manipulación de elecciones. La IA puede ocupar el rol de la religión que ha sido un instrumento para justificar acciones como las Cruzadas o la Inquisición, donde la fe ciega reemplazó a la razón, permitiendo el control de las masas.</div>
<div dir="auto">Los fenómenos de blindaje contra la justicia: —autoperdón, indultos a delincuentes, indultos preventivos y la inviolabilidad monárquica— comparten un rasgo esencial: crean una élite que opera fuera del alcance de la ley, debilitando las bases del estado de derecho. Esto genera un terreno fértil para los neofascismos, que prosperan en ambientes de impunidad y desinformación.</div>
<div dir="auto">Trump busca resolver el conflicto en Ucrania promoviendo acuerdos económicos en lugar de priorizar la justicia. Su estrategia se centra en aprovechar los recursos de Ucrania, como los minerales de tierras raras, para negociar una paz rápida. En su visión, estos recursos podrían ser una herramienta económica que Ucrania utilice, por ejemplo, para «pagar» la ayuda que Estados Unidos le ha brindado. Este enfoque refleja su estilo de política exterior transaccional, donde los intereses económicos tienen más peso que las consideraciones morales o éticas. Además, esta estrategia podría enviar un mensaje peligroso: que los conflictos pueden resolverse cediendo económicamente en lugar de enfrentar a los agresores.</div>
<div dir="auto">La coacción económica ocurre cuando una parte usa su poder financiero o recursos para presionar a otra a actuar de una manera específica. En este caso, se ofrece una ayuda económico-militar —por ejemplo, fondos, armas o apoyo logístico— pero no como un acto altruista, sino como una herramienta de control. Quien otorga esta ayuda espera que el receptor muestre gratitud, lo que implica reconocimiento, sumisión o incluso la aceptación de condiciones desfavorables. Esto establece una relación de poder desigual: el receptor no solo debe agradecer, sino que queda en deuda, lo que limita su autonomía.</div>
<div dir="auto">Carl Jung, psicólogo suizo, describió la sombra colectiva como los elementos oscuros o inaceptables que una sociedad o grupo reprime en su inconsciente colectivo. Estos incluyen valores, tendencias o emociones que una cultura rechaza, pero que persisten y emergen en dinámicas sociales o políticas disfuncionales, a menudo proyectados en otros grupos o situaciones.</div>
<div dir="auto">Al enfocarse en acuerdos económicos para resolver el conflicto en Ucrania, proyecta su deseo de evitar las causas profundas —como la agresión territorial o la soberanía— en una solución superficial. Esto revela una negación colectiva de la necesidad de integrar principios morales en la política exterior, lo que puede perpetuar conflictos en lugar de resolverlos de manera duradera. La negación colectiva de la rendición de cuentas erosiona los valores democráticos y abre la puerta a dinámicas autoritarias. Al mantener figuras intocables, la sociedad proyecta su deseo de poder sin responsabilidad en estas instituciones, perpetuando sistemas que contradicen sus valores democráticos declarados y facilitando la aceptación de estructuras autoritarias. Los autoritarios proyectan su sombra al otro acusándolo de dictador.</div>
<div dir="auto">Cuando el receptor de una ayuda -esclavo- se resiste a las condiciones impuestas -amo- para una «paz humillante» —ya sea por orgullo, principios o defensa de sus intereses—, y el que ejerce la coacción lo señala como responsable de escalar el conflicto, es una forma de manipulación emocional: culpar al otro para generar culpa y debilitar su posición. En términos psicológicos, se puede ver como una proyección, donde quien impone las condiciones evade su propia responsabilidad en el conflicto y la traslada al que se niega a ceder. La amenaza de una guerra mundial actúa como una herramienta de intimidación extrema, diseñada para forzar la aceptación del acuerdo, por injusto que sea. Es una táctica que apela al miedo y al pragmatismo, dejando poco espacio para negociar una solución equitativa. La exigencia de gratitud es una forma de reconocimiento forzado: el amo busca que el esclavo acepte y legitime su superioridad. En términos de Hegel, este reconocimiento es esencial para el amo, pero al ser impuesto, carece de autenticidad y perpetúa una relación desigual. El amo usa el miedo y la coerción para asegurar la sumisión del esclavo. Culpar al esclavo refuerza la narrativa del amo y debilita la resistencia del receptor, manteniendo la lucha por el reconocimiento a favor del primero. El amo ofrece una «paz» que implica sumisión total, bajo la amenaza de un conflicto devastador si no se acepta. Esto recuerda cómo el amo hegeliano mantiene al esclavo en una posición subordinada mediante el temor a la violencia o la muerte. Esta paz humillante no resuelve las tensiones, sino que las perpetúa, dejando al esclavo en una dependencia constante y sin verdadera autonomía.</div>
<div dir="auto">La búsqueda de paz a través de acuerdos económicos, los indultos a delincuentes por delitos contra la democracia, los indultos preventivos y la inviolabilidad en monarquías se relacionan con el final de una era civilizatoria al evidenciar una crisis en los pilares de la civilización occidental moderna: la democracia, el estado de derecho y la cooperación internacional. Estos fenómenos reflejan una erosión moral, institucional y estructural que podría señalar el ocaso de la era liberal y el surgimiento de un nuevo orden, posiblemente más autoritario y fragmentado, con un retorno de la esclavitud por medios más sofisticados que las cadenas. La «estupidocracia”: sistema donde la ignorancia o la falta de pensamiento crítico predominan en la toma de decisiones políticas o sociales.</div>
<div dir="auto">Algunos movimientos neofascistas adoptan una postura laica para atraer a una base más amplia, especialmente en sociedades secularizadas. Otros, en cambio, utilizan la religión como una herramienta estratégica para legitimar su ideología, movilizar apoyo o reforzar agendas nacionalistas y conservadoras. Partidos neofascistas como el Frente Nacional en Francia, Vox en España, o la Liga en Italia han usado la retórica religiosa para presentarse como defensores de la «cristiandad europea» frente a la inmigración musulmana. Aquí, la religión es un símbolo de identidad cultural más que una creencia profunda. En países como Brasil, algunos movimientos neofascistas o de derecha populista han formado alianzas con sectores evangélicos conservadores para promover políticas restrictivas (por ejemplo, contra el aborto o los derechos LGBTQ+). La religión les ayuda a consolidar poder.</div>
<div dir="auto">Reconocer estas señales es esencial para intentar una renovación basada en la justicia y la rendición de cuentas, antes de que las sombras no integradas dominen por completo el rumbo de la historia.</div>
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		<title>Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2025 08:02:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/ciclo-nuevo/">Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo</a></p>
<p>Descubre el verdadero espíritu de la Navidad y Año Nuevo: paz, felicidad y salud. Una reflexión sobre la unidad humana, más allá de los idiomas y fronteras. Inspírate en la leyenda de Filara para reconectar con la esencia de estas fiestas y construir puentes de comprensión y cultura en nuestra era. Palabras que unen corazones.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/ciclo-nuevo/">Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo</a></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fciclo-nuevo%2F&amp;linkname=Paz%2C%20felicidad%20y%20salud%20en%20el%20esp%C3%ADritu%20de%20la%20Navidad%20y%20del%20A%C3%B1o%20Nuevo" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fciclo-nuevo%2F&amp;linkname=Paz%2C%20felicidad%20y%20salud%20en%20el%20esp%C3%ADritu%20de%20la%20Navidad%20y%20del%20A%C3%B1o%20Nuevo" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_pinterest" href="https://www.addtoany.com/add_to/pinterest?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fciclo-nuevo%2F&amp;linkname=Paz%2C%20felicidad%20y%20salud%20en%20el%20esp%C3%ADritu%20de%20la%20Navidad%20y%20del%20A%C3%B1o%20Nuevo" title="Pinterest" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_google_gmail" href="https://www.addtoany.com/add_to/google_gmail?linkurl=https%3A%2F%2Fibiltarinekya.com%2Fproject%2Fciclo-nuevo%2F&amp;linkname=Paz%2C%20felicidad%20y%20salud%20en%20el%20esp%C3%ADritu%20de%20la%20Navidad%20y%20del%20A%C3%B1o%20Nuevo" title="Gmail" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a></p><div class="et_pb_section et_pb_section_8 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><div dir="auto"><strong>Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo</strong></div>
<div dir="auto">Mikel Garcia 1 enero 2025</div>
<p>Los apartados son desplegables. Clicando en el círculo gris del lado derecho se despliega el contenido.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Trabajando con inteligencia artificial. Por Mikel García.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Autor</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix">&nbsp;</p>
<p>Mikel García García<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reihiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Máster en “Astronomía y astrofísica” VIU (Universidad Valencia, 2014). Doctor Internacional en «<a href="http://hdl.handle.net/10803/668537">Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo</a>», Universitat Jaume I (UJI Castellón, 2020). Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual (Universidad Internacional de la Rioja, 2022). Máster en Inteligencia Artificial (BIG SCHOOL, Madrid 2024) y Máster en Inteligencia Artificial (Universidad Isabel I<strong>, </strong>Madrid<strong> 2025). </strong></p>
<p>Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta, antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta  de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. Creador herido. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>  <a href="mailto:iratxomik@gmail.com">iratxomik@gmail.com</a></div>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Presentación y contenido</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p class="ds-markdown-paragraph">En el contexto de la posverdad y el ruido digital, donde las palabras se han convertido en armas y los idiomas en murallas, este texto propone una reflexión profunda sobre la comunicación humana, utilizando el espíritu de la Navidad y el Año Nuevo como vehículo.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">La narración comienza con un saludo multilingüe, deseando paz, felicidad y salud en numerosas lenguas. Este gesto no es solo una felicitación, sino un símbolo de un deseo universal que trasciende fronteras, un primer intento de tejer un puente entre corazones.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">La historia central es una parábola sobre Filara, la diosa Tejedora de las Lenguas. Ella creaba hermosos tapices lingüísticos, pero observó con tristeza cómo la humanidad usaba estos dones para dividirse en lugar de unirse. El texto critica ácidamente nuestra era, dominada por el espectáculo, los «newfakes» y el debate agresivo, donde prima la emoción sobre la razón y el diálogo ha sido reemplazado por duelos dialécticos. En este «circo» moderno, hemos olvidado que el verdadero propósito del lenguaje es la comprensión, el despliegue de la cultura y la elevación de la conciencia colectiva.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">Ante este panorama desolador, que evoca la filosofía de pensadores como Nietzsche o Sartre sobre la condición humana absurda y contradictoria, Filara decide actuar. No teje un hechizo para unificar lenguas, sino algo más sutil y poderoso: un «Hilo de Unidad». Este hilo está impregnado de conceptos esenciales —Paz, Felicidad, Salud, Espíritu— que cualquier persona, sin importar su origen, puede comprender en lo más profundo de su ser.</p>
<p class="ds-markdown-paragraph">El mensaje final es de esperanza. El tapiz de Filara, aunque frágil, no se ha roto. Persiste en los silencios del mundo, en las grietas de nuestras palabras rotas, como un susurro que puede convertirse en un grito. La conclusión es un llamado a recordar que, incluso en el caos, queda un rincón en el alma humana donde es posible reconectar, escuchar y transformar un simple hilo en un puente duradero de comprensión y paz, rescatando así el auténtico espíritu de comunión que representan estas fiestas.</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_34 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Ensayo</h5>
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<div dir="auto"><strong>Paz, felicidad y salud en el espíritu de la Navidad y del Año Nuevo</strong></div>
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<div dir="auto"> </div>
<div dir="auto">(Felicitación de mi amigo José Alberto Hernández que me apetece compartir y traducirla a idiomas de la península ibérica y algunos más del planeta.</div>
<div dir="auto">Un modo de hilar con las palabras para, tejer un tapiz que conecte los corazones en una lengua única: pensar con el corazón sentir con la cabeza)</div>
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<div dir="auto">Bakea, zoriona eta osasuna Gabonetako eta urte berriko espirituan.</div>
<div dir="auto">Paz, felicidade e saúde no espírito do Nadal e do Aninovo.</div>
<div dir="auto">Pau, felicitat i salut en l&#8217;esperit del Nadal i de l&#8217;any nou.</div>
<div dir="auto">Amazigh (Tamazight en alfabeto tifinagh): ⴱⴰⵣ, ⵣⵓⵍ ⴷ ⴰⵎⴰⵣⵉⵖ ⵉⴷ ⵓⵎⵙⴻⴷ ⵏ ⴰⵙⴳⴰⵍ ⴷ ⵓⵙⴳⴰⵙ ⵏ ⴰⵙⴳⴳⴰⵏ.</div>
<div dir="auto">Amazigh (en alfabeto latino): Tafukt, talwit d’lafya deg ruh n unebdu n Nadal d asgas amaynu.</div>
<div dir="auto">Paz, felicidade e saúde no espírito do Natal e do Ano Novo.</div>
<div dir="auto">Paix, bonheur et santé dans l&#8217;esprit de Noël et du Nouvel An.</div>
<div dir="auto">Wãra, mosi wita, he a mahi a thëpë niki wãripo.</div>
<div dir="auto">Pace, felicità e salute nello spirito del Natale e del nuovo anno.</div>
<div dir="auto">Frieden, Glück und Gesundheit im Geist von Weihnachten und Neujahr.</div>
<div dir="auto">Мир, счастье и здоровье в духе Рождества и Нового года.</div>
<div dir="auto">السلام والسعادة والصحة في روح عيد الميلاد ورأس السنة الجديدة.</div>
<div dir="auto">クリスマスと新年の精神における平和、幸福、そして健康。</div>
<div dir="auto">在圣诞节和新年的精神中，愿和平、幸福和健康与你同在。</div>
<div dir="auto">Zài shèngdàn jié hé xīnnián de jīngshén zhōng, yuàn hépíng, xìngfú hé jiànkāng yǔ nǐ tóngzài.</div>
<div dir="auto">Peace, happiness, and health in the spirit of Christmas and the New Year.</div>
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<div dir="auto">Hace mucho tiempo, cuando el mundo era joven y los humanos aún no habían inventado las fronteras ni los nombres para sus tierras, existía una diosa llamada Filara, la Tejedora de las Lenguas.</div>
<div dir="auto">Filara vivía en un vasto telar dorado entre las estrellas. Con hilos invisibles, tejía palabras y significados que descendían suavemente sobre la Tierra. Cada palabra era un hilo, y cada idioma era un tapiz único, lleno de colores y patrones.</div>
<div dir="auto">Un día, mientras tejía, Filara sintió una tristeza profunda. Los humanos, a pesar de hablar tantas lenguas hermosas, se habían olvidado de escucharse unos a otros. Cada idioma se había convertido en una muralla en lugar de un puente.</div>
<div dir="auto">En una época marcada por un vacío del alma, donde el “espíritu de los tiempos” se ha forjado en newfakes, wokismos, ignorancia y una creciente ausencia de cultura, la verdad ha quedado relegada a un rincón oscuro. Lo que realmente domina es el espectáculo: un circo donde los gladiadores no tienen cuerpo, sino palabras afiladas que lanzan desde detrás de una pantalla, como espadas invisibles que atraviesan sin tocar. Nos encontramos en un contexto de posverdad, donde los hechos objetivos tienen menos peso que las emociones desbordadas, las creencias personales o las narrativas que refuerzan una visión preexistente —y frecuentemente fanática— de la realidad del mundo. Las discusiones no buscan tender puentes ni encontrar puntos en común; son meros duelos dialécticos donde lo primero que se pierde es el contexto y la victoria se mide en la sangre metafórica del adversario. A pesar de haber creado lenguas hermosas, llenas de matices y poesía, hemos olvidado que el verdadero propósito de las palabras es comunicarnos para comprendernos, desplegar la cultura y elevar la conciencia colectiva. Hoy, cada idioma —ya sea lingüístico o emocional— parece más una muralla que un puente, y cada palabra, más un arma que un lazo capaz de unir. En esta época de ecos ensordecedores y monólogos disfrazados de diálogo, la humanidad parece haber olvidado que escuchar es el primer paso para entender y que comprender es el único camino hacia la paz.</div>
<div dir="auto">Tristeza y vergüenza de ser humanos -quizás demasiado humanos-, condenados a ser libres sin tener libertar real. No hay razón para existir, pero aquí estamos, atrapados en esta condición. Nietzsche, Cioran, Schopenhauer, Sartre, Camus, …</div>
<div dir="auto">Porque alguna vez soñamos con algo mejor Filara tejió con un suspiro, un hilo dorado entre sombras y fuego, un Hilo de Unidad, un hilo especial tejido con palabras que evocan alma. Palabras que todas las personas, sin importar de dónde vinieran, pudieran comprender en el fondo de sus corazones: Paz, Felicidad, Salud, Espíritu, Tiempo (Año Nuevo). Y con las hebras del hilo tejió un tapiz frágil pero vibrante.</div>
<div dir="auto">Y dicen que, en las noches más silenciosas, cuando el ruido del mundo se apaga por un instante, aún se puede escuchar el leve susurro de ese hilo dorado, en las múltiples cuerdas vibrantes del multiverso, tocando una sinfonía cósmica que crea sincronicidades.</div>
<div dir="auto">Tal vez Filara nunca dejó de tejer, tal vez su tapiz aún crece, oculto entre las grietas de nuestras palabras rotas. Porque incluso en el caos más absoluto, hay un rincón en el alma humana donde un susurro puede volverse un grito, y un hilo, un puente.</div>
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		<title>Arquetipos y símbolos en la alquimia del proceso de individuación en psicoterapia</title>
		<link>https://ibiltarinekya.com/project/alquimiapsicoterapia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Sep 2022 13:43:29 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://ibiltarinekya.com/?post_type=project&#038;p=9157</guid>

					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/alquimiapsicoterapia/">Arquetipos y símbolos en la alquimia del proceso de individuación en psicoterapia</a></p>
<p>La primera consideración es la dimensión esotérica de la alquimia. Esotérico significa mirada interna, íntima, en una investigación que descubre fenómenos que hay que nombrar con un lenguaje que requiere entrenamiento del adepto para su comprensión. Es lo mismo que en cualquier otra ciencia. Por lo tanto, necesariamente hay que utilizar bastantes términos específicos, pero trataré de que sean comprensibles.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/alquimiapsicoterapia/">Arquetipos y símbolos en la alquimia del proceso de individuación en psicoterapia</a></p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Descripción de la imagen</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><p>Montaje de Mikel García.</p>
<p>Foto auroras boreales Noruega. Macro micro cosmos es espejo, materia prima</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h2><strong>Arquetipos y símbolos en la alquimia del proceso de individuación en psicoterapia</strong></h2>
<p><strong>Mikel Garcia</strong><a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>11 septiembre 2022<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p>Contenido</p>
<blockquote>
<p><a href="#_Toc121314758">Resumen. </a></p>
<p><a href="#_Toc121314759">Presentación.</a></p>
<p><a href="#_Toc121314760">La materia prima.</a></p>
<p><a href="#_Toc121314761">El desarrollo del sujeto requiere siempre operaciones alquímicas. </a></p>
<p><a href="#_Toc121314762">1.— En un proceso en condiciones suficientemente buenas. </a></p>
<p><a href="#_Toc121314763">2.— Operaciones alquímicas en condiciones comunes. </a></p>
<p><a href="#_Toc121314764">Bibliografía. </a></p>
<p><a href="#_Toc121314765">Apéndice. </a></p>
</blockquote>
<h1>Resumen</h1>
<blockquote>
<p>En esta actualidad histórica en la que priman en el mundo las <em>Zachistka</em> es más urgente reflexionar sobre el psicoanálisis junguiano, algo antitético a la violencia sistémica.</p>
<p>Agradecí la invitación de Andrea Lucas a presentar junto a David Sucre el libro de Edinger. Su lectura tiene enorme interés y el presentarlo acotándome en mi parte a aspectos que no fueran la psicoterapia, de los que David se iba a encargar, me ha permitido hacer un trabajo de integración evolutiva que presento en fase de construcción. Hacerlo de este modo es pedagógico, muestra un modo de articular la interacción entre lo arquetípico y el yo, y tiene interés clínico.</p>
<p>En la presentación fue explicado en parte.</p>
<p>He procurado dejar al lector referencias para que consulte en libro indicando las páginas en las que se encuentran y de este modo centrarme en los puntos que considero claves. Hay algunas notas a pie de página y otras finales en las que se amplía algún concepto.</p>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1"></a>Médico y cirujano (Universidad Navarra, 1975). Psicólogo (Universidad San Sebastián, 1982). Psicoanalista junguiano. Formación experiencial y teórica en: Psicoanálisis, Terapia Sistémica Familiar, Psicoanálisis Reichiano (vegetoterapia), Psicología Analítica Junguiana, Psicoterapia Transpersonal. Experiencia de Muerte Cercana a los 33 años. Doctor Internacional en “Paz, Conflictos y Desarrollo” (Universitat Jaume I &#8211; UJI Castellón). Máster en “Astronomía y astrofísica”. Máster en Fotografía Artística y Narrativa Visual. Colaborador con ONG médicas de intervención internacional, y en programas de formación a personal sanitario de atención Primaria; SIDA; maltrato infantil; muerte digna y a docentes. Especializado en maltrato infantil, trauma, duelo, tanatología, acompañamiento al muriente, integración de sistemas, estados de trance y místicos. Terapeuta de “Grupos de Duelo Online Ventana a ventana” desde confinamiento COVID-19. Psiconauta antropólogo investigador del alma en la clínica médica y psicoterapéutica y trabajos de campo antropológicos cualitativos y cuantitativos, con énfasis en la Acción Participativa, docencia y divulgación psicopolítica de los hallazgos. Promotor de acciones participativas para el despertar del desierto interior y para la transformación social. Didacta clínico y didacta en Arteterapia de la Sociedad Internacional Para el Desarrollo del Psicoanálisis Junguiano (SIDPaJ). Fotógrafo. Buceador. Alquimista. Hilozoísta. Hijo de Hermes. <a href="https://bit.ly/mikelcurriculum">https://bit.ly/mikelcurriculum</a>   iratxomik@gmail.com</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p></div>
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		<title>Revisión del concepto de autorregulación</title>
		<link>https://ibiltarinekya.com/project/revision-del-concepto-de-autorregulacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[MikelIBg]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Dec 1997 11:20:25 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">http://ibiltarinekya.com/?post_type=project&#038;p=2752</guid>

					<description><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/revision-del-concepto-de-autorregulacion/">Revisión del concepto de autorregulación</a></p>
<p>Revisión del concepto de autorregulación de W. Reich. Tras la experiencia como pacientes, terapeutas y padres con experiencia real de “autorregulación” es evidente que hay que revisar el concepto y su aplicación real para hacer una verdadera prevención y promoción de la salud del sistema familia-educadores-niños implicado en las relaciones significativas del infante o animal humano.</p>
<p>Mikel Garcia Garcia 1996</p>
<p>La entrada <a href="https://ibiltarinekya.com/project/revision-del-concepto-de-autorregulacion/">Revisión del concepto de autorregulación</a> se publicó primero en <a href="https://ibiltarinekya.com">Ibiltarinekya</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://ibiltarinekya.com/project/revision-del-concepto-de-autorregulacion/">Revisión del concepto de autorregulación</a></p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><h3><strong><em>Revisión del concepto de autorregulación</em></strong></h3>
<p>Revisión del concepto de autorregulación de W. Reich. Tras la experiencia como paciente, terapeuta y padre con experiencia real de “autorregulación” es evidente que hay que revisar el concepto y su aplicación real para hacer una verdadera prevención y promoción de la salud del sistema familia-educadores-niños implicado en las relaciones significativas del infante o animal humano.</p>
<p>Mikel Garcia Garcia 1996</p>
<p>&nbsp;</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_toggle et_pb_toggle_39 et_pb_toggle_item  et_pb_toggle_close">
				
				
				
				
				<h5 class="et_pb_toggle_title">Puntualizaciones 1996</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><h3>Puntualizaciones 1996</h3>
<p>La primera consideración es que el acceso a ese concepto y su aplicación la hice en el contexto de la EsTeR (escuela Española de Terapia Reichiana) de la que recibí la formación por didactas y en la que hice la psicoterapia con terapeutas de la misma.</p>
<p>La base epistemológica de la autorregulación está en la consideración del instinto sexual como regulador del desarrollo. La formación recibida hacía hincapié en que el instinto puede llevar la dirección del desarrollo y que la función de padres y educadores es la de canalizarlo hacia su fin, siendo la neurosis de estos el problema pues va a poner freno al instinto y generar un desarrollo patológico del infante.</p>
<blockquote><p>…según la autorregulación: un niño sano, que viene con suficiente instinto sexual como para saber asegurarse todos los recursos necesarios para satisfacer su potencialidad,  va a saber elegir lo mejor de los padres, lo mejor del otro y del entorno para crecer de la mejor manera.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando accedes de paciente a ser terapeuta de una escuela sin un período de asentamiento de la terapia se puede producir una idealización de la teoría en la medida que haya satisfacción de los logros terapéuticos. Si, además, la pertenencia es percibida como un acceso a la “casa de los padres sabios” quienes te consideran preparado y te invitan a pertenecer, hay un riesgo de aceptación de los axiomas de la doctrina con un acto de fe.</p>
<p>La realidad de la experiencia vivida y de los datos recogidos con el tiempo es bien distinta.</p>
<p>Las bases teóricas no están bien fundamentadas.</p>
<p>La aplicación general conduce a una exclusión de los padres, como si solo fuesen participantes que tienen que frenarse en no contaminar con su neurosis y solo observar cómo se despliega el instinto y acompañarlo.</p>
<p>Hay una desidealización de los logros terapéuticos pues estaban percibidos exageradamente como si acceder al yo genital fuese el logro final y definitivo del desarrollo individual. Este yo genital tampoco tiene una fundamentación teórica tan clara y el identificarse con el mismo era una inflación o complejo del yo que impedía el desarrollo. Uno se creía bien preparado para todo y la realidad ponía las cosas en su sitio.</p>
<p>El primer intento de debatir entre terapeutas lo que nos estaba sucediendo en las crianzas no resultó. No se constituyó un grupo. Había resistencias. Reconocer que no se hacía tan bien era difícil implicaba superar esa inflación del yo y ser agresivos rompiendo estructuras de dogmas aprendidos, rompiendo la asimetría de relación con los didactas quienes seguían manteniendo un rol de autoridad basada en una mayor sabiduría, cuando sus directrices eran el problema. Una organización endogámica no resuelve esa asimetría.</p>
<p>Lo paradógico es que formulándose la autorregulación como</p>
<p>“la capacidad de todo ser vivo de llegar a realizar sus potencialidades y satisfacer sus necesidades. Un elemento importante de la autorregulación es la agresividad, sin ella no hay vida. La hiperprotección (impedir la capacidad de búsqueda de agredir) es contraria la autorregulación porque deja pasivo y disminuye la pulsación (base del masoquismo ¡no puedo!)”</p>
<p>&#8230;y siendo los terapeutas de la escuela los que podían estar más preparados por su terapia “bien realizada” y su formación, no se ejercía la agresividad necesaria para cambiar las cosas. No ser agresivos denunciaba que estuviéramos autorregulados y que aceptásemos una posición masoquista de sometimiento a la norma o la autoridad.</p>
<p>Cada uno, en su responsabilidad individual, podía seguir su proceso personal y cambiar las expectativas en su trabajo, con sus pacientes y grupos sociales. Pero la institución seguía emanando una percepción de la autorregulación que afectaba a colectivos como grupos de crianza.</p>
<p>En mi caso continué con un trabajo junguiano y propugnando revisiones de concepto, sin éxito, en la institución. Propuse un artículo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> para publicar en la revista de la EsTeR “energía, carácter y sociedad” (que yo maquetaba), en el hacía una revisión psicoanalítica y rebajaba expectativas, no se autorizó pues tenía que dársele el visto bueno de los didactas especialistas en el tema. Nunca recibí una corrección fundamentada a mi artículo. Adjunto, al final, el texto de dicho artículo tal como lo escribí aunque hoy cambiaría algunos conceptos.</p>
<p>Varias de las parejas de terapeutas que teníamos hijos/as que criábamos en autorregulación empezamos a entrar en crisis de pareja que culminaron en separaciones. ¡Nos habíamos dedicado a la crianza olvidando nuestras necesidades individuales y de pareja, en una colusión narcisista!</p>
<p>Empecé a recibir en terapia a algunas madres que entraban en crisis culpabilizadas de no ser capaces de llevar bien una crianza autorregulada. Muchas madres se identifican con un rol que les hace sentir un valor como ser humano que compensa su inseguridad o falta de valoración propia. La autorregulación se convierte en un imperativo superyoico del ideal del yo. A la culpa subyace rabia (no reconocida) al bebé que resulta cargante y a la crianza que aliena. Condiciones para que el bebé sea rechazado y se pueda propiciar una estructura borderline.</p>
<p>La idea propugnada por el dogma de que el niño/a deje la teta a su ritmo llevaba a muchas mujeres a no propiciar un desprendimiento del bebé por temor a frustrar su desarrollo. Una sobreprotección. Les imponiendo la presencia y el cuidado en más momentos de los que necesitan, evitando la diversidad que los hace realmente ser libres, con referencias que quieran (¿y si los otros son neuróticos?). La idealización del esquema de salud lo que genera es el apego del cuidador. Con la crianza los padres reabren sus vínculos histórico familiares habitualmente llenos de carencias y es una razón para apegarse a su hijo buscando compensaciones.</p>
<p>En el 92 en una expedición antropológica para visitar los yanomami en Venezuela, había observado pautas de crianza en las que la comunidad cuida a los pequeños, incluso siendo amamantados por madres distintas, experimentando la diversidad, y con conductas de las madres de  negarse a amamantar en ciertos momentos.</p>
<p>En la institución se hacían algunos movimientos correctores de las altas expectativas con las que se vivía el concepto. Por ejemplo al encontrar que se esperaba que todo niño/a expresase un instinto sexual activo e intenso, los educadores se quedaban perplejos cuando los niños no se mostraban así, y empezaban a culpabilizarse de estar haciéndolo mal. La corrección a esto fue incorporar lo genético, el temperamento, ¡no todo niño tiene la misma base constitucional genética! El efecto conseguido era disminuir la culpa del educador y fomentar una tolerancia mayor al niño sin exigirle más. Aunque introducir lo genético cuestionaba la teoría esta no se ponía en tela de juicio, sino al contrario, se intensificaba la necesidad del cuidador de ser más observador, y necesitar más formación, para detectar el estilo propio del niño.</p>
<p>Otro ejemplo, se transmitía que el bebé tiene que estar en contacto continuamente con la teta, pues más allá de la nutrición es su objeto sexual oral, y que si no así es señal de que algo no va bien. Corrección: hay bebes que no hacen tanta demanda o que son más tranquilos&#8230; Corolario: tener la capacidad de observar adecuadamente como él bebe demanda y permitir que sea, cosa adecuada si no fuese porque se interpreta como una exigencia mayor de hacerlo mejor.</p>
<blockquote><p>…esa madre por ignorancia, falta de contacto, por pérdida de su propio instinto, bloqueos,&#8230;estaremos ahí para recordar subrayar y contemplar sus temores y sus dificultades para favorecer que su “ser” verdaderamente se exprese, con las dificultades o particularidades de cada cual, para que cambie y lo haga mejor.</p></blockquote>
<p>En definitiva la propia teoría de la autorregulación se convertía en una imposición a lo que era esperable, observable, como señal de buen desarrollo. Es decir, las ideas o los deseos del educador se vierten en la relación y la condiciona. Como pasa siempre.</p>
<p>¿Porque no aceptar que eso es lo normal y saludable? El educador no puede hacer otra cosa que funcionar según es y si le importa el hijo/a y lo envuelve en un sentimiento amoroso lo va a condicionar. De hecho que los padres tengan los hijos porque los desean es condición necesaria para crear el vínculo. La relación es algo a crear y no puede concebirse que funcione si está determinada por el instinto del infante o por el deseo cosificante del educador (educastrador).</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> “Consideraciones en torno a la autorregulación aplicada a los sistemas sociales” 1990.</p>
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				<h5 class="et_pb_toggle_title">Consideraciones en torno a la autorregulación 1992</h5>
				<div class="et_pb_toggle_content clearfix"><h3><strong>Consideraciones en torno a la autorregulación aplicada a los sistemas sociales, 1992</strong></h3>
<h6>             La autorregulación es un concepto fundamental en la epistemología Reichiana y post-reichiana. Sin embargo el concepto aun no estando suficientemente definido,  se lo considera un logro clave respecto a la diferenciación de Reich del movimiento psicoanalítico. Esto condiciona un uso algo ideológico del término, corriéndose el riesgo de una idealización, lo que se manifiesta con señales como son una cierta resistencia a su revisión y una “sacralización” del mismo. Siendo además un concepto de mucha aplicabilidad en la acción social reichiana, en la profilaxis, puede convertirse en un elemento que genere un efecto contrario al que se persigue que es el desarrollo saludable del animal humano, al plantear metas inalcanzables, un ideal que determine alienación y culpa, además del fracaso consecuente. Por ello creo conveniente desarrollar un estudio profundo, hermenéutico y práctico sobre el término, y presento este artículo para ello con la intención de generar debate. Adelanto que me acerco a las posiciones psicoanalíticas para fundamentar lo que expreso. También en esta comunicación voy a presentar unas reflexiones sobre los modos de estar desde la “autorregulación” en los contextos sociales.</h6>
<h6>            <em>Propuesta de definición y situación del concepto autorregulación.</em></h6>
<h6>            Se puede definir la autorregulación como una autodeterminación en la resolución espontánea de las necesidades de la funcionalidad vital. Una capacidad innata experimentada como un empuje en el que los procesos energéticos vitales se orientan, funcional y espontáneamente, hacia la finalidad de la consecución de los procesos de desarrollo, crecimiento y maduración, desde el cigoto hasta la muerte-separación de la biomasa-disolución energética en el cosmos&#8230;</h6>
<h6>            La autorregulación es posible sólo en un ser humano, y sólo se es humano en cuanto que su propio desarrollo biopsicoafectivo se produce mediatizado en la relación con otro/s seres humanos que están inmersos en una cultura concreta. La autorregulación es el principio motivacional humano, y se construye, con el empuje de los instintos, en las relaciones objetales históricas del sujeto.</h6>
<h6>            La autorregulación no determina un modo concreto de ser del sujeto humano, pero un sujeto humano autorregulado funciona básicamente en función de sus propios determinantes internos en contacto consciente autoperceptivo con los mismos, y su sociabilidad genuina está basada en la moralidad natural, y en la motilidad gratificante y placentera. Hay una posición ética natural que regula esa moral.</h6>
<h6>La autorregulación es, en el pensamiento de Reich, equivalente a la conciencia de clase en Marx.</h6>
<h6>Nada tiene que ver el concepto con la homeostasis de los sistemas biológicos o sociales. Todo sistema se autorregula, en la acepción homeostática del término, buscando la estabilidad, el equilibrio entre la tendencia al mantenimiento de la estructura (morfostasis) y la tendencia al cambio de la estructura (morfogénesis). Esta homeostasis se regula con leyes propias: retro feed back positivo o negativo… etc.</h6>
<h6>            <em>Relaciones objetales y autorregulación según definición propuesta.</em></h6>
<h6>            Las relaciones con el objeto se establecen básicamente por medio de los mecanismos de identificación. Aquí se inscribe la dialéctica entre el sujeto y el objeto. En el psicoanálisis se reconoce la identificación como una de las manifestaciones más tempranas del vínculo afectivo del bebé a otra persona. En los estadios tempranos de la urdimbre afectiva la identificación toma su base en la libido oral primitiva o primaria siendo, básicamente, una identificación introyectiva. El bebé incorpora al/os objeto/s con la mirada, con la boca, con las manos&#8230;, recreándose en el contacto. El buen pecho internalizado es la precondición para lograr un yo integrado y estable y unas buenas relaciones objetales. Condiciones necesarias para que la autorregulación sea funcional al poder abandonarse el sujeto en el dar, al mundo externo, proyectando líbido y partes buenas del self sin sentirse vaciado.</h6>
<h6>            El proceso de identificación introyectiva es parte de los procesos ocurrentes pues se producen, también, identificaciones proyectivas. La identificación proyectiva determina la relación de empatía con el otro y es la base psicológica de la comunicación; permite poder situarse en el lugar del otro comprendiendo sus sentimientos y resonando emocionalmente con lo que la situación del otro nos produce en el self. Los padres sonríen provocando sonrisas en el bebé, y a la inversa, observándose una circularidad comunicativa en la que no es posible puntuar, con un registro lineal, el origen de un acto comunicativo.</h6>
<h6>            La intensidad con que se producen estos fenómenos está determinada por la capacidad de pulsación orgonótica de los sujetos que interaccionan y de la luminación que se produce entre sus campos orgonóticos. Cuando la carga energética es mayor el contacto del bebé es más manifiesto, y, así mismo, su desarrollo biofísico se caracteriza por una maduración más integrada que se expresa en la adquisición más prematura de habilidades psicomotoras.</h6>
<h6>            El bebé se va integrando, por el maternaje que lo va configurando, un objeto bueno interno y una piel continente. La introyección de la piel continente permite la emergencia de un espacio dentro del self que contiene diversas partes que dentro de un continente quedan unidas, integradas. Se entiende piel como  límite, es decir, incluye, además del órgano corporal, el campo energético.</h6>
<h6>            El bebé necesita la disposición total del objeto para poder integrarse introyectando mediante identificaciones mediatizadas por el contacto piel-piel, boca-pezón, ocular&#8230;</h6>
<h6>            El objeto sólo es tal por la existencia del sujeto. Aunque un mismo objeto libidinal fuera deseado por varios sujetos de ninguna manera seria el mismo para todos sino que tendría una materialidad específica para cada uno de los mismos. Inicialmente para el bebé los objetos se caracterizan por ser en principio sustituibles, pero hay una clara selección de objetos en base a disposiciones energéticas, siendo el cuerpo de la madre, el pecho-piel, el objeto por excelencia. Más adelante el bebé va teniendo la experiencia de la constancia del objeto y la sustituibilidad de los objetos decrece. Si la atención de cuidados al bebé se dispersa entre varios adultos los fenómenos de identificación proyectiva se acrecientan por parte del bebé, y cuando este retorna a la madre se experimenta un proceso de proyección evacuativa del malestar, que se manifiesta en forma de llanto u otras formas de protesta, antes de poder conectar con esta. El proceso es simple: el bebé que todavía no ha adquirido la constancia del objeto y que tiene un buen nivel orgonótico, en situaciones de dispersión objetual incrementa sus mecanismos de identificación proyectiva evacuando partes buenas del self (sonrisas,&#8230;) cuya función es la de empatizar controlando a los objetos para que no sean peligrosos. Consecuentemente, va experimentando un vaciamiento, un malestar por el mismo y un desgaste energético, y en el reencuentro con el pecho-madre, el bebé necesita evacuar el malestar y sentirse llenado antes de poder restablecer el contacto. La intensidad de estos fenómenos va a depender de la carga orgonótica del bebé. Con menor carga la capacidad de identificación proyectiva es menor, el malestar mayor, y en el reencuentro con el pecho-madre la recuperación del contacto es más dificultosa aún cuando la intensidad de la protesta sea menor. En el bebé con poca carga energética los fenómenos son menos manifiestos, siendo menos problemático y más normalizado.</h6>
<h6>              Creo que el bagaje disposicional (“el proceso primario» y el cuantum energético) del bebé es tan potente que determina que el objeto se ponga a su servicio mediante una relación de seducción narcisística. Habitualmente acentuamos más el poder de la madre desvalorizando el poder del bebé en quien, mediante una identificación proyectiva, se proyecta la profunda indefensión y desvalimiento del adulto. Sin embargo creo que está más cerca de lo real el considerar que la tremenda necesidad de integración del bebé se proyecta y, mediante la identificación proyectiva, el objeto se pone a su servicio  estableciéndose entre ambos una relación de seducción narcisística vivida con mutua fascinación y con fantasías de omnipotencia. El objeto adulto se pierde en el fantasma de englobamiento y su realidad yoica, el simple placer de ser, queda relegada en el éxtasis del ideal del yo que se vivencia como un sobre-ser. De vez en cuando el sujeto adulto conecta con esa pérdida yoica y el cansancio que le produce la situación, pero son ramalazos que se disipan en la búsqueda de la mutua complacencia con el bebé.</h6>
<h6>            Sólo así, en una relación psicotizada, puede entenderse que pueda desarrollarse la autorregulación, sin ella los determinantes del objeto se impondrían al bebé orientándolo hacia una represión pulsional homeostática, que sería la alternativa de sobrevivencia para este. No toda madre puede soportar esta interacción, como mínimo necesita disponer de un carácter capaz de abandonarse a un estado excisivo sin que ello implique una amenaza para la integridad de la identidad, pues de modo contrario emergerían ansiedades psicóticas, con fantasías de desmembración-aniquilación y mecanismos defensivos esquizoparanoides, viviéndose al bebé como persecutorio.</h6>
<h6>            La base energética para estos procesos se entiende en la hipótesis  plausible de que el biosistema del bebé tiene un potencial orgonótico y una capacidad de pulsación mucho mayor que el de la madre, y produce un secuestro del campo energético de esta. Secuestro que, como en el embarazo, puede facilitar descargas de estasis libidinales en segmentos concretos de la coraza de la madre. Y esa menor coraza facilitaría una mayor receptividad al contacto y, por supuesto, a los mecanismos más psicóticos del proceso primario con su base biológica de modificación de la coraza y de los telereceptores. Es común observar una mayor receptividad en las madres, a pesar de sus estructuras caracteriales, que aparecen más flexibles que en otros momentos de la vida de la mujer. Pero en profilaxis hay que insistir en la necesidad de que la madre tenga sus espacios yoicos, fuera de la seducción narcisista. Si no lo esquizoparanoide puede surgir y, desplazándose a alguna justificación adaptativa (Tengo que empezar a trabajar&#8230;), cortarse la relación inicial.</h6>
<h6>            Creo que la hipótesis del instinto sexual del bebé, maternal o paternal no es sostenible. Los fenómenos de la maternidad-paternidad no son atribuibles a bagajes conductuales innatos sino a las masivas necesidades de integración del bebé, los mecanismos que estas determinan y los procesos energéticos  que se producen.</h6>
<h6>            Pero necesariamente y antes de nada es fundamental que haya una elección consciente, y con deseo, de la maternidad-paternidad. Sólo así, si el bebé es deseado, podrá establecerse la seducción narcisística. Los padres vehiculizarán en el deseo sus identificaciones proyectivas, las correspondientes a sus propios ideales yoicos, incluyéndose aquí diversas expectativas muy distintas según la individualidad de los padres, y entre ella cabe también la de que el bebé sea autorregulado. Las identificaciones proyectivas incluyen el fantasma narcisista de englobamiento, de prolongación en el otro, la fantasía de plenitud, la ruptura de la finitud temporal, la negación de la muerte&#8230;Uno de los momentos claves de la identificación proyectiva es el de nombrar, dar un nombre al bebé se inscribe en los procesos de simbolización de los padres. Nombrado el bebé es investido de realidad en el psiquismo parental, siendo el nombre el símbolo que condensa un conglomerado difuso de deseos, linajes, mitos familiares&#8230;El nombre da existencia y significa al bebé en la mente del deseante. De cualquier forma sin el deseo, y sus identificaciones proyectivas, no habría posibilidad de proceso estructurante, ni se podría sobrellevar el trabajo que implica la crianza.</h6>
<h6>            La dialéctica del deseo es paradójica, es simultáneamente condición sin equanon para la funcionalidad de la autorregulación, y límite para la misma en la medida en que el deseo es un determinante externo que, en parte, cosifica al otro. Cuanto mayor sea la catexis libidinal de la identificación proyectiva por parte de los padres más probable es un desarrollo del bebé en la línea de la homeostasis.</h6>
<h6>            Mediante estos procesos de identificaciones y los conflictos derivados de la integración y separación se va desarrollando la identidad yoica o sentimiento de individuación. «Yo soy yo», es una expresión representativa de la identidad e implica una clara percepción de los contenidos de la «representación del self» en el yo. El self tiene una dimensión temporal, y la percepción del self permite obtener una constante derivada de la multitud de transformaciones corporales, de conducta&#8230;etc que acontecen en la vida del sujeto. Identidad como resultado de un proceso complejo de relaciones objetales determinado por la dialéctica de las identificaciones y dinamizado por el empuje energético mediante modelos libidinales específicos del desarrollo psicosexual. Identidad que integra los aspectos psíquicos autoperceptivos y los biológicos: sistema inmunitario y sistema endocrino. Identidad suficientemente estructurada en la fase genital infantil.</h6>
<h6>            <u>Reflexiones:</u></h6>
<h6>            ¿A<em>utorregulación?</em></h6>
<h6>            Quizás no se pueda hablar de autorregulación, o al menos no sin refererirnos necesariamente a grados o niveles de la misma o asumiendo que el concepto incluye un cuantum de determinación externa que se internaliza y actúa posteriormente como determinante interno no natural.</h6>
<h6>            A<em>utorregulación y terapia</em></h6>
<h6>            Me gustaría apuntar algo sobre el proceso psicoterapéutico y la autorregulación. Considero que también el terapeuta es un sujeto deseante, como mínimo desea un resultado de cura del paciente con el que empatiza mediante una identificación proyectiva facilitada, además, porque el propio terapeuta ha sido paciente. Difícilmente puede cumplirse, entonces, el objetivo de la vegetoterapia de que el paciente encuentre su propio ritmo. Además de los límites caracteriales de terapeutizado y terapeuta, habrá siempre una cierta sobredeterminación externa al paciente, y si esta es grande el paciente puede quedar atrapado en el deseo del terapeuta identificándose con su ideal del yo. Quizás esto explique, en parte, las dificultades finales del trabajo terapéutico y apoye la conveniencia de terminar el proceso con otro terapeuta distinto. De cualquier modo y aún tomando medidas dictadas por la necesidad pragmática, considero que el principio de autorregulación menos cabe en la psicoterapia cuando no lo ha sido tampoco en la crianza, y, como estoy hipotetizando, ni en las crianzas mejor desarrolladas.</h6>
<h6>            <em>Acción y autorregulación en contextos sociales.</em></h6>
<h6><em>            </em>La propia acción en lo social que implica una intención de actuar sobre el medio transformándolo aleja cualquier semejanza con la autorregulación.</h6>
<h6>            En educación. Transmisión de las ideas reichianas. La tendencia que se observa en las intervenciones sociales (esas redondas, conferencias,…) a presentar un “producto” muy refinado, muy compacto, muy útil, tanto del punto de vista hermenéutico como pragmático, comparándolo con otras hermenéuticas (psicoanalítica…) a las que se desvaloriza, podemos entenderla como formando parte de la necesidad de colocar la figura de Reich en el lugar que le corresponde (rescatarlo del supuesto ataque a su figura que presuponemos siempre y que nos hace hacer en una actitud paranoica), pero no deja de ser un “identificación masiva” con los contenidos, que genera idealización, reactividad, …. . Luego cuando observamos esa reactividad es fácil que digamos “lo ves aquí está la prueba de a no escucha caracterial, de la resistencia….”. Pero si eso ya lo sabemos, ¡existe el carácter!, ¿pero porqué necesitamos provocar su aparición? Creo que esta actitud es nefasta y dañina.</h6>
<h6>            En crianza. Pasa como en el apartado anterior. Poseemos verdades, tan sagradas que las ponemos como referencias inalcanzables, esto aboca a un fracaso casi seguro, y siempre nos queda el recurso de decir “esto es una prueba de la resitencia caracterial, de los obstáculos sociales,…”.</h6>
<h6>            <u>Propuestas </u></h6>
<h6>            Revisión conceptual del concepto</h6>
<h6>            Estudio de lo que realmente ocurre en las crianzas. Padres y madres juntos desnudemos nuestra experiencia, compartamos las dificultades, con humildad. Estudiemos si nuestros hijos están o no en un desarrollo saludable, relacionemos los problemas con nuestra caracterialidad, con los problemas de la pareja, con el haber perdido (o diferido) o no nuestros proyectos personales para hacer una crianza “perfecta” sacrificándonos como sujetos (quizás buscando medallas, proyectando en nuestros hijos el que sean lo sanos que no somos nosotros…). Y estando todos de igual a igual, sin asimetrías, entre los participantes, pues aunque algunos tengan más rodaje, sean didactas, como sujetos no son más que nadie, y también se cae en el grupo en una jerarquización de la salud. El más viejo (en años de terapia) estará más sano y producirá salud y sus hijos serán los más sanos… etc. Esto es también una consecuencia del propio modelo que propugnamos.</h6>
<h6>            Hacer grupos por géneros. Padres juntos. Madres juntas. ¿Estamos exentos, libres de la actitud patriarcal imperante?, o tendremos que hacer como los alcohólicos, decir que somos machistas-patriarcalistas siempre, lo ejerzamos o no en un momento concreto, como modo de estar muy atentos a que no nos salga la vena. Por eso considero interesante la experiencia diferenciada por géneros.</h6>
<h6>            Modificar ya el discurso social, saliendo de la actitud en la que estamos.</h6>
<h6>            Hacer otras propuestas de acción cuando tengamos avanzado el estudio.</h6>
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