Autorregulación

Individual, capacidad de regulación espontánea de las propias funciones vitales (alimentación, sueño, amor, trabajo…) –en ausencia de la compulsividad (interior o exterior); Social, “la vida social genuina está basada sobre la autodeterminación, sobre la sociabilidad y moralidad naturales y sobre el trabajo gratificante” (Reich).

“Por Autorregulación entendemos el proceso mediante el cual el organismo intrauterino (O.I), después Organismo extrauterino (O.E), después bebé, va autorregulando sus funciones y necesidades biológicas primarias mediante la satisfacción de las mismas, desarrollándose un proceso madurativo acorde a su propio ritmo y no al ritmo impuesto desde el exterior”. (I.Montero-Ríos. Revista Energía carácter y sociedad. Vol. 10.(1,2), pág. 25).

“….Se puede definir la autorregulación como una autodeterminación en la resolución espontánea de las necesidades de la funcionalidad vital. Una capacidad innata experimentada como un empuje en el que los procesos energéticos vitales se orientan, funcional y espontáneamente, hacia la finalidad de la consecución de los procesos de desarrollo, crecimiento y maduación, desde el cigoto hasta la muerte. Es un concepto que se asemeja al concepto de instinto en cuanto que hay un bagaje heredado de patrones básicos de direccionalidad hacia la motilidad funcional expresada en patrones concretos de conductas. Y como sabemos por Reich, la función precede y es determinante del desarrollo del sistema biofísico, del órgano y de la conducta. También se asemeja al concepto de pulsión en cuanto que el empuje se dirige hacia un objeto siendo la interacción con este fundamental para que los fines de la autorregulación puedan constatarse en lo real, y en cuanto a que el modelo de funcionamiento es el de la fórmula del orgasmo: tensión- carga- descarga- relajación. El concepto de autorregulación se diferencia claramente del de instinto en la medida en que lo heredado no son patrones estereotipados de conductas, sino un cuerpo muy plástico con un gran potencial energético. Se diferencia de la pulsión en que en la autorregulación ni la fuente del empuje ni el fin del mismo son siempre estados tensionales o suprimir los mismos. La autorregulación es, pues, un concepto posible sólo en un ser humano, y sólo se es humano en cuanto que su propio desarrollo biopsicoafectivo se produce mediatizado en la relación con otro ser humano que está inmerso en una cultura concreta. La autorregulación no determina un modo concreto de ser del sujeto humano, pero un sujeto humano autorregulado funciona básicamente en función de sus propios determinantes internos en contacto autoperceptivo con los mismos, y su sociabilidad genuina está basada en la sociabilidad y moralidad naturales, y en la motilidad gratificante y placentera. Cuando la maduración cortical, en el desarrollo ontogenético, posibilita la aparición de la consciencia, el sujeto autorregulado está en contacto consciente con su motilidad vegetativa. Creo que podemos considerar con seriedad que en la funcionalidad humana sólo es posible o la autorregulación orgonótica o la pulsión psicoanalítica concretada en los dinamismos pulsionales de un carácter concreto de un sujeto. El instinto no es posible. Lo común al carácter y al instinto es su función homeostática, no plástica. La función de autorregulación es el par funcional de la función homeostática. Entendiendo como homeostática la adaptación a la cultura, es decir, el funcionamiento determinado por los condicionantes externos interiorizados.” (Mikel García García en “Consideraciones en torno a la autorregulación” Barañain, 1992).