Arquetipo

En un sentido junguiano son esquemas básicos en la psique humana que se configuran como motivos universales y se expresan con la presencia de imágenes. El arquetipo como tal no llega a la conciencia, es “psicoide”, es decir, trasciende la psique humana como quantums de energía autónoma, subliminar y colectiva que se manifiestan en formas de experiencias sincronísticas o trascendentales, que poseen as los sujetos y operan a través de ellos. La psique construye, con esas informaciones energéticas, imágenes arquetípicas, que son cognoscibles, y constituyen los materiales de tradiciones mitológicas y religiosas, del folklore y de las leyendas. Los orígenes del concepto arquetipo lo podemos encontrar en la obra de pensadores como Pitágoras (570-500 a. C), Platón (428-348 a. C.) Plotino (205-270 d. C.), Porfirio (232-304), Jámblico (270-330) y Proclo (410-485). En todos estos antecedentes filosóficos podemos vislumbrar la noción de una estructura profunda que está en la base de la aparente realidad externa. Kant (1724-1804) fue otra de las influencias fundamentales en la gestación del concepto arquetipo. Su planteamiento de unos esquemas adquiridos a priori por la que todos los datos sensoriales pueden organizarse en categorías innatas se vincula directamente con lo que este concepto quiere significar. Pero quizás, fue Schopenhauer (1778-1860), con su idea de los prototipos como formas originales de todas las cosas, quien más influyo en la germinación de la noción de arquetipo en su concepción junguiana. Contenidos del inconsciente colectivo; imágenes primordiales y modelos de formación de símbolos que se repiten a lo largo de la historia de la humanidad. Modelo original o ideal a partir del cual se realiza una obra. Según Carl Jung, estructura universal nacida del inconsciente colectivo que aparece en los mitos, en los cuentos y en todas las producciones imaginarias del individuo sano, neurótico o psicótico.