Alquimia

El arte de la alquimia constituye algo más que la expresión precientífica de la química. Jung señala que los alquimistas se guiaban por axiomas como el siguiente: Aurum nostrum non est aurum vulgo (“Nuestro oro no es el oro vulgar”), clara alusión a su ir “más allá” de la materia. Es cierto que el trabajo del alquimista sobre la materia representaba un intento de penetrar en las claves de las reacciones químicas, pero no lo es menos que, simultáneamente, se establecía un proceso paralelo, en el que la proyección del material psíquico facilitaba que el camino a recorrer se concibiera como una senda de desarrollo y transformación espiritual. Quien busca seriamente la lapis philosophorum (piedra filosofal) ingresa en una vía en la que el conocimiento implica una autotransformación, representada en la figura de la transmutación de la materia.