Adaptarse

¿Qué implica para un ser humano “adaptarse”? Como mínimo, se trata de un doble proceso perma­nente (biológico y cultural), de carácter negantrópico, dividido en dos momentos ele­mentales (asimilación de información y acomodación al entorno cambiante) que nos induce a actuar para mejorar el bienestar y para asegurar el proceso vital el máximo tiempo posible. En un sentido general, adaptarse es el hecho de ajustarse a unos fines cambiantes. En el ser humano la adaptación actúa por el procedimiento de modificarse a sí mismo, de modificar la realidad externa o ambas cosas al mismo tiempo, siguiendo los patrones culturales y cognitivos de que cada uno dispone, los cuales indican la orien­tación hacia la que han de operar tales acciones adaptativas. Por tanto, al hablar de los procesos adaptativos en el ser humano hay que entenderlo bajo un doble sentido; pasivo y activo, pasivo: los cambios del entorno producen en nosotros alguna modifi­cación, lo queramos o no; activo: modificamos a voluntad nuestro entorno y tratamos de recodificar nuestros mapas cognitivos, patrones internos, forma cultural y pautas de conducta de cara a mejorar el tipo de respuestas que damos.